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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2016

Una paz con pies de barro urdida por Poncio Pilatos

Matilda Trujillo Uribe
Rebelin


Esa paz, como un dolo que se erige sobre las lacras del modelo neoliberal se desintegra en pedazos, y sus fros metales caen sobre el cuerpo lacerado del pueblo. Consenso que no es de dioses sino de los sectores populares y organizaciones que luchan por sus derechos claman a una voz por el desmonte del paramilitarismo, el ms sanguinario enemigo de la paz. Con paramilitarismo no hay paz, dicen diversas organizaciones sociales y polticas, ni la habr. El presidente Santos tal como Poncio Pilatos se lava las manos : Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veris.. Deja libre, para hacer y deshacer, al autor del atroz crimen del que no se exime- le cambia el nombre para encubrirlo *1, o niega la existencia del monstruo as se vean a lo largo y ancho del pas los cadveres de sus vctimas. Qu de imprtale a l de clase marca Made in USA, esa plebe, los de abajo, ha sido visible con sus hechos y palabras que los asume como enemigos si se atreven a reivindicar y luchar por sus derechos, o a subvertir el orden neoliberal, al que no se debe tocar ni con el ptalo de una rosa.

Ay triste y sanguinario ao que se va, es un 2016 enlutado. Luna tras luna han sido asesinados 104 lderes, han amenazado a ms de 300 y han sido blanco de atentados (de los que han salido con vida) casi 50 nos refiere un texto soportando sus datos*2, el mismo remite a otra fuente que registra que son 114 los asesinatos y no 104. Tras las fras cifras sigue la tragedia de un pueblo que aspira a que cese el terror y a un mundo mejor para su existencia rota y mancillada por los poderosos. Es el terror de serpiente emplumada con el plomo de los tiranos. La Oficina de Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos observa que el 75 por ciento de las vctimas desarrollaban su actividad en mbitos rurales, se trata nuevamente de la poblacin ms mas ultrajada y vilipendiada en nuestro pas: los [email protected], los indgenas y comunidades negras, [email protected] [email protected] de clase. Al parecer estamos ante la cifra ms alta de asesinatos en los ltimos 6 aos. Nos dice otra informacin que en las ltimas semanas casi que un lder social ha sido asesinado o ha sufrido un atentado cada 36 horas *3.   En estos asesinatos no podemos excluir los de los operativos del ejrcito mismo, como el caso que tanto me impresion de uno de los campesinos asesinados: En el sur de Bolvar en una vereda llamado Cuatro Vientos; un escuadrn del Ejrcito Nacional desembarc de un helicptero, se dirigi a una vivienda campesina y sin mediar palabra, dispar contra la humanidad de lvaro Rincn Galn quien se encontraba all con uno de sus pequeos hijos al que se abraza, los militares le disparan y lo rematan ante el llanto desgarrador del nio*4 . Los delitos van quedado entre oleadas de dolor y fuego en la impunidad. Ni aun por que se haya identificado a sus autores se hace justicia, como en el caso mencionado, calificados como errores militares. Y el presidente de la paz, no exige que se esclarezcan los hechos, ni los procedimientos, y no repara en la aberracin y la ruindad que conllevan estos crmenes.

Los estamentos e instituciones del gobierno cualquiera a quien corresponda- siempre tienen justificaciones y disculpas: inventan chivos expiatorios*5, ocultan los hechos, los distorsionan, colocan cortinas de humo, niegan lo ocurrido y/o los tergiversan mediante sus medios de resonancia, ejemplos sobran, y en ello Poncio Pilatos no se exime, como tampoco se exime su responsabilidad y participacin en el devastador acontecer. En el menor de los casos, l, en su calidad de presidente, debiera ejecutar acciones y tomar medidas categricas, pero, o guarda un silencio cmplice, o se pronuncia alinderndose con las justificaciones aun sin que medie investigacin alguna. Tampoco acta frente al agravamiento de las condiciones de seguridad y de las situaciones de riesgo que afrontan los defensores de derechos humanos , ni frente a aquellas inhumanas y crueles crceles del pas y los prisioneros polticos pese a las ingentes demandas, llamadas y exigencias de las diversas organizaciones populares. Este seor de inmaculada pretensin, de mnimo est incumpliendo sus obligaciones constitucionales, de mximo tiene un historial que muestra una catadura de terror.

Cosa curiosa que a m me parece, es que el santo devoto de la paz, s acta en cambio con efervescencia diligente cuando se trata del uso y abuso del aparato del estado -ESMAD- para reprimir la protesta. Que yo observe, toda expresin de lucha o exigencia de los legtimos derechos durante sus gobiernos ha sido acompaada con la fuerza de la violencia que ha dejado en no pocos casos muertos y heridos*6 Luego silencio, no ha pasado nada, se lava las manos. Aqu tampoco hay diferencia, sean campesinos, indgenas, comunidades negras, comunidades barriales, trabajadores, sindicalistas, organizaciones polticas o sociales, estudiantes, u otros de la pobresa, mismos que han llevado en sus entraas los asesinatos del genocidio; mismos en los que en su seno se mueren los nios y viejos por inanicin; mismos que se mueren por los altos costos del negocio en que se ha convertido la salud; mismos que viven la injusticia y el sobresalto cotidiano para solucionar la existencia. Esa, la real, despiadada y devastadora guerra de la clase en el poder con sus diferentes caras que contina su marcha implacable. Pero en irona trashumante de voz a voz, se acuan las vctimas, los desplazamientos, las masacres y toda suerte del horror, al conflicto armado, se globalizan las cifras como efecto del mismo, acaso, -pregunto- los que hoy partieron por efecto de balas asesinas, o torturados, o acuchillados, son producto de la confrontacin armada?, sabemos que estaban indefensos, que no estaban armados, igualmente a quienes les seg la vida el ESMAD, menos aun los nios y viejos que han muerto por desnutricin. En esa misma lgica la de reducir la guerra al conflicto armado- se pregona sin anlisis que lo soporte, que ha llegado el fin de la guerra, y en esa misma lgica se ocultan los crmenes cometidos por el estado en ms de medio siglo y el actual genocidio poltico, y en esa misma lgica se disuelven las responsabilidades, y por esa misma lgica Santos encarnando de nuevo a Poncio Pilatos al recibir el tan inmerecido Nobel de la paz, omite su responsabilidad y la de la clase que representa en los crmenes de Estado y en la violacin de los derechos humanos .

 

Pero resulta que ahora l y la oligarqua que representa, es y son impolutos, l nada tiene que ver ni hacer, es elevado a santo, falta que lo canonicen, resulta que todo es obra exclusiva de la llamada ultraderecha hoy representada por lvaro Uribe , que por supuesto est implicada hasta los tutanos*7, l nadita que ver con los falsos positivos o asesinatos viles y cobardes de jvenes humildes, ni con toneladas de bombas a la madre tierra para masacrar lo que se atraviese, no es confeso asesino con sonrisa en boca, y otras perlas, eso es pasado remoto porque l ahora como por obra y gracia del espritu santo, es diferente, se opero en l un cambio extremo, como el que anuncian las cirugas plsticas. Que es que se deben perdonar y olvidar los crmenes de los altos jerarcas, que no han de tener castigo, o aducen quienes hoy lo exculpan de toda culpa, que al fin es el presidente que logro llegar lejos en el proceso de la supuesta paz que vendr, si claro es el que logr desmovilizar y desarmar a la insurgencia de las FARC que a su vez qued ante la opinin como actor y causa de todos los males, -el mismo descredito en cirir acuado a toda insurgencia- y como la dirigencia fariana a su vez pidi una y otra vez perdn sin aclarar nada, pues como dira mi abuela, clpense a s mismos los conservadores si experimentan desgracia. Es que el desarme y la desmovilizacin ha sido de una sola de las partes, el gobierno sigue y seguir garante con sus fuerzas militares para aplicar lo que dice el santo presidente con fervor: la crcel o la tumba decretando as la pena de muerte para los que no se sometan a sus designios*8, es decir a las trasnacionales y a la paz neoliberal, que no se acerca ni poco a la paz con justicia social. En esto no veo mayor diferencia con la ultra de Uribe, acepto Poncio, digo Santos tiene la elegancia y el enmascaramiento de la rancia oligarqua tradicional.

Alabado sea, o siga siendo, por una izquierda que le ha comido cuento, o que se hace cmplice de tal infundio, o que olvido quien es el enemigo del pueblo, o que trastoco preceptos bsicos como el de que solo el pueblo salva al pueblo, pues alinderarse con quien violenta y atenta contra los anhelos, necesidades e intereses del pueblo, es a mi pensar y a mi penar, no consecuente ni con la verdad, ni con el pueblo, es como tirar un bumern que al devolverse la cada ser inevitable.

As apliqu el ESMAD para acallar la protesta siguen diciendo que l no tiene culpa alguna, el nada que ver, que son los estamentos militares, que no estn bajo su mando o influjo o no le hacen caso, o que son las fuerzas de ultraderecha las responsables de estos arbitrios ruines, se olvidan que el encarnador de Poncio, cuando la presin y lucha de masas lo exige, firma acuerdos que luego no cumple, sin antes envolatar, andar con engaifas, caar, a quienes ansiosos y atribulados por sus condiciones de existencia, se esperanzan con una pronta solucin que no les llega.

Estamos perdidos en el laberinto de las ilusiones, primero la idea de que las negociaciones entre el gobierno Santos y la dirigencia fariana anunciaban la paz, pero no hubo paz en el trascurso del proceso, luego que a la firma de los acuerdos llegara la paz, pero se firmaron los acuerdos y las amenazas, la persecucin, los asesinatos de lderes y activistas sociales se arreciaron, luego que la implementacin de los acuerdos pero a tiempo aprobaban el Cdigo de polica, la ley ZINDRES, dieron curso a la Reforma Tributaria, reforzaron el presupuesto al ESMAD, y el expolio se har nuestro destino con la entrega de las riquezas del pas, el despojo de las tierras por lo general violento- para los megaproyectos, que benefician al capital transnacional y traen hambre y miseria, ese es el pilar fundamental de la poltica Santista.

La lucha para construir el pas que queremos y lograr la paz anhelada, no puede avanzar hacia su victoria final sobre falsos preceptos, con pies de barro y con el peso del metal trasnacional y otros demonios encima. Esa paz urdida por Santos, no es la paz para una sociedad donde pueda brillar el sol, nuestra paz es altruista, para la dignidad, para la justicia, para la equidad y alcanzarla aunque tengamos que atravesar caminos con espinas, ser la ms alta redencin.

 


Notas

*1 La defensora del pueblo establece que en 27 de los 32 departamos de Colombia existe presencia paramilitar, diversos estudios e informes registran la vigencia del paramilitarismo con la complicidad, anuencia, y tolerancia de estructuras institucionales y grupos econmicos de poder, organizaciones de derechos humanos lo denuncian, mas cercanamente el da 15 de abril de 2016 la Audiencia Pblica: Persistencia del paramilitarismo as lo corrobora, no obstante, e l Gobierno del presidente Santos niega que existe, asegurando que son -bandas criminales- Las Bacrim. Pese a decir de palabra que est embarcado en una cruzada contra estas mafias, no se ven acciones concretas al respecto. Sobre el tema paramilitarismo recomiendo el valioso escrito de Azalea Robles: La planificacin del terror y la estrategia de confundir , rigurosamente documentado. Recomiendo tambin: C olombia: La reparacin a las vctimas como un nuevo mecanismo de despojo , En la Pluma.Net

*2 Afrontar la paz McDonalds, negativa y seorial. Rebelin org

*3 Violencia selectiva contra lderes sociales, por Ariel vila - Semana.com - www.semana.com   

*4 http://www.prensarural.org/spip/spip.php?article20180 .

*5 Ha sido la constante en los medios de comunicacin oficiales acusar a la insurgencia de cuanto horror sea posible, lo que juzgo como buscar chivos expiatorios para ocultar la responsabilidad de los verdaderos autores. Vemos como caso expresivo reciente y referido a los asesinatos de activistas y lderes comunitarios genocidio en marcha- acusar al ELN del asesinato de 12 lderes en el Cauca e n el diario el Tiempo -18 de noviembre-. Ver: Kaos en la Red: Entrevista al Cdte Nicols Rodrguez Bautista del ELN

*6 Supongo que habr estudios al respecto que daten este accionar gubernamental, no los encontr, si alguien sabe de ello le ruego informacin: El uso del ESMAD en los gobiernos Santos contra la protesta popular. Pero leo hoy directa alusin al tema: Colombia Informa: Antioquia: una paz en medio de agresiones y asesinatos de lderes y defensores de DDHH

*7 Uribe Vlez personaje nefasto, de evidentes vnculos con paramilitarismo, develado en marrullas y felonas reconocidas y denunciadas por la izquierda en su conjunto, razn por la que no gasto lneas en tan deplorable figura del mal. No as sucede con Santos, un sector de la izquierda en razn de los dilogos y negociacin con la dirigencia fariana opta por atribuirle cualidades y merecimientos que hasta a veces rayan con la adulacin, soporte fueron para el inmerecido premio de la paz en mi opinin. De sorprenderme, penar de corazn, y heme aqu en tanto con presente artculo. Recomiendo http://kaosenlared.net/colombia-dos-caramelos-con-veneno-premio-al-crecimiento-por-despojo

*8 Es de anotar que la pena de muerte, no est considerada en la constitucin colombiana, el artculo 11 dice: El derecho a la vida es inviolable. No habr pena de muerte. En tanto Santos no puede proclamar ni abrogarse este derecho.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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