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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2016

Hait
Ayudas internacionales y cambio climtico

Gerardo Ortega Mendiburu
Rebelin


Las desgracias y debilidades del pueblo haitiano no son resultado nico de la casi coincidencia de un terremoto y un cicln de muy destructivos efectos sobre esa poblacin desamparada. Son resultado bsico de dos siglos de continua, consciente y racista explotacin de pases civilizados que sistemticamente educan a sus nacionales, y al mundo, en la justeza de su trato a otros pueblos ms atrasados y por ello pobres, ignorantes, incultos y holgazanes.

El Hait mayoritariamente habitado por esclavos arrancados de sus tierras africanas (y as demogrficamente mutiladas) y liberados por esfuerzo propio a fines del siglo XVIII, y vencedores de cuantos intentos militares trataron de devolverlos a sus amos, de inmediato se les neg el reconocimiento internacional de todos los pases civilizados por ser esclavos negros temporal y salvajemente auto liberados. El aislamiento sufrido as desde el principio de su independencia fue de hecho confirmado por los pases latinoamericanos al no invitar ni reconocer al Hait soberano antes que ellos, en la Conferencia de Panam un cuarto de siglo despus, junto al rechazo de intentar liberar a Cuba y Santo Domingo de Espaa por demanda directa de los EEUU coaligados con Inglaterra, Holanda y pases americanos comprensivos de las razones americanistas yanquis, ya proclamadas por su presidente Monroe en 1823.

Es significativa la similitud de procesos histricos de los dos pases hermanos, Hait y Cuba, que demostrando tenaz soberana en su comportamiento, parecen estar condenados por las lites internacionales a infinito escarmiento frente a los fieles cumplidores de sus mandatos. As, tambin Cuba debi liberarse por esfuerzo propio a mediados del XX, derrocando el gobierno colonizado por el yanqui, vencer cuantos intentos militares trataron de devolverlos a sus amos imperiales, empezando contra los bandidos y mercenarios del Escambray y Girn, e inmediata negativa de reconocimiento internacional de pases libres y civilizados, como hizo la siempre obediente OEA contra la incivilizada Cuba, acusada de comunismo salvaje. La todava vigente tolerancia y colaboracin internacional frente a la intervencin colonialista de Hait sigue tambin rigiendo contra la acosada Cuba por un bloqueo de individualidades promotoras y colaboradoras, que como invisibilizadas cmplices genocidas, parecen esperar junto al gobierno yanqui a lo establecido en su Ley Helms-Burton, a que un liberado gobierno cubano invite al representante personal del presidente yanqui para que con sus asesores cambie a su voluntad la nacin, y entonces ese presidente solicite a su congreso la derogacin de la ley que impunemente lo describe detallada y pblicamente, pues otro presidente antecesor cedi inconstitucionalmente tal derecho de entre sus facultades, y los siguientes lo han seguido respetando ante la quejosa, pero tambin de hecho complaciente comunidad internacional.

La paulatina incorporacin haitiana al mundo fue propiciada por la Francia que reconoci su gobierno en 1825 a cambio de una indemnizacin de sus antiguos esclavos por 150 millones de francos oro, pagado sufridamente, con rebajas e incrementos financieros, hasta el primer tercio del siglo XX. EEUU reconoci su independencia en 1861 y a fines de siglo ya era su primer proveedor y financista, que para mejor asegurar sus beneficios lo ocup militarmente en 1915 rigiendo sus aduanas y economa hasta 1934, ao en que su buen vecino F. D. Roosevelt, presidente de EEUU, acord su retirada, dejndole leyes como las de ventas de tierras, inmuebles y empresas a extranjeros, antes prohibidas constitucionalmente, y ya as abiertas a su permanente apropiacin legalizada. Tambin le dej su ejrcito colonial al mando del ttere y entonces til F. Duvalier, y sus ya probados represores.

Tras 20 aos de gobiernos todava serviles continuadores de lo asegurado por el ya ajusticiado Duvalier, fue elegido en 1991 el democrtico y muy popular presidente J.B. Aristide, quien pronto evidenci su intencin de cumplir las promesas electorales habitualmente olvidadas por los corruptos polticos alabados por sus padrinos civilizados. Los dos gobiernos extranjeros ms vinculados a la historia haitiana, los de Francia y EEUU, lo secuestran con sus tropas y trasladaron de inmediato a Africa. La respuesta de ayuda del mundo civilizado fue establecer en Hait una misin militar internacional, la Minustah de la ONU en 2004, con latinoamericanos incluidos, para que estabilizara y pacificara el pas, y que en 2010 lo infesta con la enfermedad del clera hoy todava activa, la que aport ms de diez mil fallecidos desde sus primeros tiempos.

Hait fue invadido de inmediato por EEUU para controlar sus fronteras, tras el terremoto que muy graves daos humanos y materiales produjo por la casi inexistente defensa habitacional y urbana resultante de dos siglos sin inversin constructiva. Las ayudas internacionales pronto prometidas fueron entregadas de hecho a ONGs extranjeras que hicieron uso libre de ellas en salarios y gastos propios, y ayudas a nacionales para ellas confiables, en contra de la continua protesta de representantes del gobierno haitiano, los que no fueron consultados ni participaron institucionalmente de tales colaboraciones, todava muchas pendientes de su completamiento prometido.

Frente al cicln Mathews muy bajo porcentaje se ha recibido de lo solicitado ante sus nuevos destrozos, de especial trascendencia en la salud con el clera renovado, y recrecida ausencia de infraestructura social y productiva, propiciatorias de su resurgimiento pese a las ayudas mdicas especializadas que Cuba y Venezuela puedan brindar temporalmente.

Se conoce que destrozos naturales causados por fenmenos ambientales de imprevisible coincidencia, como en Hait, tendrn todo tipo de desarrollo en los pocos siglos que el ya incuestionado cambio climtico mundial reducir las tierras habitables y el modo de vida de sus todava crecientes miles de millones de habitantes.

Nuestro presente planetario parece estar conforme con las guerras de exterminio no convencionales en que proliferan genocidios mediticamente atribuidos a desdibujadas organizaciones terroristas, con apoyos de invisibilizados delincuentes genocidas que las ayudan militar, financiera y mediticamente, incluso con pblica y bienintencionada accin estatal. No se informa del enjuiciamiento y condena a genocidas de cualquier categora, tanto asesinos como sus ocultos promotores o colaboradores, como claramente los define la Convencin contra el Genocidio de la ONU de 1948.

El inmediato enfrentamiento mundial impuesto a la Humanidad por el cambio climtico demandar la solucin de grandes inversiones, como por ejemplo las que las inundaciones marinas obliguen para la proteccin o traslado de ciudades de todo tamao, y para producir alimentos en reas agrcolas notablemente reducidas. De inmediato se evidenciar, como ya se observa en Hait, la baja disposicin solidaria y cultural (en lo social, tecnolgico, tico y poltico) lograda por las actuales lites gobernantes sobre el total de las poblaciones que dentro de su diversidad geogrfica e histrica, hoy no exteriorizan ms que demandas de soluciones coyunturales a sus infortunios materiales inmediatos, sin exteriorizar la demanda de un nuevo y permanente comportamiento internacional, y en aparente conformidad con pasatiempos adictivos para que desde nios, todos envejezcan como bestias obedientes, con mnimos rasgos humanizados.

El presente mundial es resultado de siglos de confrontaciones y genocidios propiciatorios de insultantes concentraciones de recursos en grupos sociales imbuidos de sus derechos inconmovibles a su disfrute pleno, junto a mayoras poblacionales que difcilmente alcanzan su elemental sobrevivencia diaria. Los valores ticos de los primeros son cultivados con absoluto desprecio y temor por sus infrahumanos congneres, slo soportables hasta su reduccin al mnimo aceptable para mantener sus promovidas guerras fratricidas, siempre gananciosas para sus silenciados suministradores, y publicitados socorristas.

Se impone el reconocimiento internacional de una Operacin Verdad planetaria que sostenida por quinquenios de masiva asimilacin paulatina, aunque siempre urgida por los crecientes cambios ambientales, en su as ya consciente devenir histrico revalore las relaciones conducentes al presente de cada pueblo por sus vnculos con otros, y resulten as entendimientos conciliados que propicien nuevos movimientos de recursos de cualquier tipo, materiales, financieros y humanos, y distancien a la Humanidad del exterminio generalizado a que conducen las hoy dominantes prcticas genocidas no convencionales.

Las ayudas internacionales no son caritativos gestos para la redencin de los donantes. Son compensaciones histricas para el desarrollo de la conciliacin consciente de pueblos hoy empujados a confrontaciones genocidas, acalladas e impunes para sus gestores, como contra palestinos, mapuches o saharahues por ejemplo.

Es insoslayable considerar el peso de los EEUU en un ordenamiento planetario en que insiste en sostener su debilitada, pero todava impuesta hegemona mundial alcanzada a fines del siglo pasado. Sigue como el pas de mayor presupuesto militar y productor de armamentos del planeta, con bases militares y de inteligencia en casi todos los pases, y desde su fundacin ha crecido a costa de pueblos sojuzgados y territorios usurpados por el sistemtico apoyo de fuerzas convencionales y no convencionales, o inteligentes y bestiales, no importa, siempre con la sistemtica ayuda de colaboradores nativos captados rutinariamente mediante las zanahorias y garrotes con que se caricaturizan premios y castigos de todo tipo.

Como ventajas imperiales basadas en gobiernos locales establecidos por sus ocupantes militares, pueden ejemplificarse sus resultados por su guerra con Espaa a fines del siglo XIX, en que no reconocieron ni a Cuba ni a Filipinas entonces sus aliadas y ya combatientes por su independencia. Con cesin impuesta de bases militares como la todava vigente de Guantnamo, sta, acrecentada respecto a la original, fue aceptada en 1934 por el presidente cubano C. Mendieta, conocido popularmente como la mula mansa de Batista, el ya reconocido lacayo del embajador yanqui. Hoy esa base es todava incuestionable para el Imperio, el mismo que ratifica su derecho a transformar civilizadamente la sociedad cubana, con traumas fsicos y mentales definidos como genocidio por la ONU, y que bien detalla su ley Helms-Burton de forzada vigencia transnacional, bajo la direccin, en la Cuba finalmente liberada de los Castro, del representante personal del presidente de EEUU y sus asesores en cuanta entidad estatal consideren conveniente.

Producto de su guerra con Espaa tambin result el aplastamiento yanqui de las fuerzas patriticas filipinas por mtodos que obligaron al parlamento norteamericano a excusarse oficialmente ante ese pueblo, pero no impidieron su ocupacin militar, con todava mantenidas bases militares. En el Puerto Rico entonces ocupado militarmente, ahora abiertamente colonizado sin enmascaramientos civilizados, mantiene patriotas independentistas en crceles norteamericanas, como a Oscar Lpez Rivera, puertorriqueo activista por sus derechos nacionales, detenido desde 1981, y encarcelados otros muchos con las excusas de viejas y nuevas leyes antiterroristas, como las surgidas al amparo del 11 de septiembre de 2001 (11-S).

Particular atencin internacional requerirn los sucesos del 11-S en EEUU, que sirvieron para conmocionar el orden internacional con una proclamada Guerra Norteamericana contra el Terrorismo que con el apoyo generalizado de naciones colaboradoras, ningn cuestionamiento hicieron de acciones internacionalmente rechazadas, como el bombardeo o invasin yanqui de pases sin aprobacin de la ONU, y sin esclarecimientos tampoco de las caractersticas del propio ataque entonces sufrido por la nacin norteamericana, ni pruebas de las conclusiones proclamadas por su gobierno para la explicacin de lo ocurrido, ni identificacin y castigo activo de sus sealados autores y colaboradores.

Los inmediatos reclamos de las vctimas de aquellos sucesos ante la falta de explicaciones tcnicas, y en consecuencia aceptables, de las argumentaciones oficiales carentes de desarrollo, se ejemplifican ante el desplome de tres torres en Nueva York cuando solamente dos fueron impactadas por aviones, siendo las tres de muy poderosas estructuras de acero de imposible fusin con el combustible de los aviones, y con cadas libres reconocidas en el mundo como solamente posibles si estuvieran previamente preparadas con explosivos a lo largo de toda su altura, como tambin algunos videos mostraron.

Significativamente, la existencia y cada de la tercera torre result de inmediato ocultada y as se mantiene quince aos despus, sin explicacin alguna de lo que se ha enjuiciado como complot de provechosos resultados para la posicin internacional de la supuesta vctima estatal, sus aceptables venganzas conducentes a genocidas reordenamientos mundiales, y crecimiento inmediato de su muy productivo complejo militar-industrial. Tambin se justific la inmediata legislacin para la represin externa e interna a cuantos pudieran atreverse a cuestionar los fundamentos del empoderamiento planetario de las lites as reforzadas. Mientras, bomberos y rescatistas como vctimas directas fallecen por enfermedades tambin inexplicadas, y los escombros de las torres fueron de inmediato retirados, incumpliendo las normativas de seguridad que establecen su conservacin inalterada hasta el logro de resultados explicativos de desastres constructivos de esa categora.

No existen a saber demandas internacionales para el esclarecimiento de las mltiples inconsistencias denunciadas, pero convendr considerar que muchos pases, al enfrentar la Operacin Verdad Internacional, tropezarn con muy probables justificaciones norteamericanas basadas en los sucesos del 11-S.

Los impunes genocidios sufridos durante siglos por todo el continente africano, o el Congo belga en el trnsito entre los siglos XIX y XX, o la Libia del presente, y equivalentes similares a escala planetaria, enormes riquezas han tributado y tributan a los pases as desarrollados, que adems de sus propias necesidades inversionistas de defensas contra el cambio climtico mundial, debern tributar a algn fondo u organizacin mundial que mitigue sus daos reconocidos en otros pases sin recursos adecuados, an superiores a las vigentes necesidades de Hait, y todos interconectados por el propio entorno fsico natural.

Por consideraciones histricas debern reconocerse, para cada pas potencialmente tributario para las defensas de otros afectados por los cambios en su entorno planetario, su diferenciada responsabilidad frente a pases cualesquiera, todos requeridos por ejemplo del acuerdo internacional de anular sus deudas externas con sus todava medievales intereses salvajes, y los que por su historia y vnculos hayan podido establecer con cada potencial pas tributario, y requieran de soluciones individualizadas, como la derivada por el tributo forzado por Francia sobre Hait p0r la prdida de su floreciente y subyugada colonia, la autoliberada soberanamente desde fines del siglo XVIII.

No hay atisbos, en la cultura de confrontacin mundial vigente, de la conciliacin cultural derivada de Operaciones Verdad antes acordadas en pases encaminados a su pacificacin interna, pues en general pobre xito han logrado con ellas los prometidos nuevos protagonistas de la gestin social. Aprovechando esas experiencias, debern hacerse ms efectivas las comprensiones multilaterales que basadas en el descubrimiento consciente de los valores, motivaciones y beneficios o daos de los antepasados que por siglos inevitablemente trasladaron a sus descendientes, posibiliten la conciliacin mundial imprescindible para aminorar ptimamente los daos derivados del ya muy prximo Cambio Climtico Mundial.

Este previsible proceso, de reconocimiento, organizacin y actuacin efectiva internacional, demandar acuerdos internacionales de mayor urgencia y obligatoriedad que los hasta ahora logrados para el reconocimiento de medidas nacionales conducentes a la mitigacin de la humanizada y ya progresiva transformacin del entorno planetario. Un trascendente impulso de escala mundial resultar de la actualizacin de la Convencin Internacional contra el Delito de Genocidio, con inclusin de la aviacin, de las armas de efecto gentico, incluidas las atmicas y las qumicas, y las agresiones no convencionales, ya de prctica generalizada y descritas detallada e impunemente por el gobierno yanqui en su Instruccin 18.1 de aplicacin general, y en la Ley Helms-Burton aplicada contra Cuba hasta donde han podido.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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