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(defendiendo el libre mercado)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-11-2005

Ser inmigrante no es un chollo

Mara Isabel G. Berrio
Gara


Hace unos das me qued frente al televisor mirando uno de esos programas de debate donde la gente llama y da su opinin.

En una de las llamadas, alguien que se identificaba como empresario vena a decir que los inmigrantes eran unos flojos, que pedan muchos permisos y, a pesar de que les ofreca unas condiciones laborales del copetn de la baraja, ninguno le duraba ms de seis meses.

Otra de las llamadas, la de una mujer, aseguraba que en su trabajo los inmigrantes tenan muchos privilegios y, saba ella de buena tinta que algunos cobraban dos sueldos.

De un tiempo a esta parte, es cada vez mas frecuente escuchar este tipo de opiniones de una manera casi generalizada, y que, a mi modo de ver, tienen su origen en dos hechos preocupantes.

El primero, que me parece el ms terrible, es el sentimiento de profunda insolidaridad que parece estar instalndose en sectores cada vez ms amplios de la sociedad. El segundo tiene mucho que ver con el desconocimiento que existe en cuanto a las polticas de extranjera, a cmo funcionan, y cules son sus efectos.

Tal vez convenga recordar que desde el ao 1985 existe una Ley Orgnica llamada de Extranjera que regula la entrada, salida y permanencia de las personas extranjeras extra-comunitarias. Dicha Ley ha sido reformada en varias ocasiones; la ltima modificacin hecha por el Partido Popular, la actual 14/2003 entr en vigor el 23 de diciembre de ese ao.

La Ley de Extranjera la venimos rechazando desde sus inicios por estar basada en principios de discriminacin; es xenfoba y racista; produce gran sufrimiento y, en ocasiones, consecuencias dramticas en personas inmigrantes.

Para que una persona extra-comunitaria pueda cruzar nuestras fronteras, tiene que venir de un pas que no necesite visado de entrada, que cada vez son menos, y cada vez es ms larga la lista de los que s necesitan, 134, incluidos la totalidad de los 52 estados africanos.

(Si stos pudiesen venir en ferry, se habra evitado la tragedia: personas colgadas de una alambrada muertos por disparos; abandonados en el desierto sin agua para que mueran; ahogados que vomita el mar; 10.765 muertos y desaparecidos desde 1989, escalofriante balance; muertos que tienen que pesar en cada una de nuestras conciencias democrticas).

Cuando alguien consigue pisar el paraso europeo y quiere quedarse de manera legal, tiene que encontrar a una persona que le haga una oferta de empleo y, si la encuentra, tiene que marcharse rpidamente a su pas a esperar, mientras ese empleador gestiona su permiso de trabajo. Este empleador o empleadora empezar por que el INEM le certifique que no hay ningn nacional que quiera ese puesto de trabajo, o mirar el catlogo trimestral de puestos de difcil cobertura donde se publican los trabajos que no queremos hacer los y las nacionales. Con la certificacin positiva, podr solicitar el permiso en la Dependencia de Trabajo de la Delegacin o Subdelegacin de la provincia. Cuando le contesten (entre 4 y 6 meses), si es afirmativa, se la mandar al inmigrante que est esperando en su pas, para que, a su vez, pueda solicitar el visado de trabajo en la Embajada o Consulado correspondiente; con ese visado de trabajo ya puede venir a trabajar. Cuando llegue, tiene que pedir el permiso para residir. Este primer paso es el inicio de una larga carrera de obstculos que suele durar varios aos.

Para poder renovar ese permiso, tiene que sumar las cotizaciones necesarias; si se le termina el contrato de trabajo y le ofrecen otro, no podr cambiar de sector de actividad o de provincia.

Si no puede renovar ese permiso, no podr abordar la reagrupacin familiar con su mujer o su marido o sus hijos. Si tiene que viajar a su pas por muerte de sus padres, hermanos... tiene que cuidar las fechas y solicitar Autorizacin de Regreso antes de marcharse. Si cambia de domicilio, tiene la obligacin de notificrselo a la Polica.

El colmo de la desesperacin son los ultrajes y atropellos por parte de embajadas y consulados, donde les niegan de manera sistemtica y sin motivo aparente visados de reagrupaciones de sus mujeres e hijos. Lagos y Accra se llevan la palma en denuncias al Defensor del Pueblo, pero no son las nicas.

Se les exige papeles y ms papeles que les obligan a andar de un lado a otro perdiendo el tiempo, haciendo colas, sufriendo humillaciones por parte de diferentes funcionarios.

Se les somete a una sangra econmica constante, pagando cada trmite, legalizacin de documentos, envos de poderes, en ministerios, notaras...

Y todo ello lo sobrellevan con la esperanza de normalizar una vida digna; con tal de no perder el dichoso permiso; de no volver a la irregularidad; de no ser de nuevo un sin papeles a merced de algunos empresarios sin escrpulos (denuncias por estafa, peticin de tres a seis mil euros por un contrato) que en el mejor de los casos les pagan mal por largas jornadas de 12 14 horas; o no les pagan y les amenazan con denunciarles.

Obligados a vivir con el miedo constante a ser detenidos y deportados a sus pases de origen.

As es la Ley de Extranjera, un conjunto de normas sin sentido que urge cambiar por unas polticas ms justas y acordes a la realidad. Y no podemos pasar la pelota de la responsabilidad a los representantes polticos, y los polticos escudarse en la ciudadana; sta es una tarea de todas y cada una de las personas que formamos la sociedad de acogida.

No es justo pretender que vengan de manera ordenada cuando y como nos conviene, y luego darles la patada. No podemos ser tan hipcritas de acogernos slo a los beneficios que aportan: al desarrollo y crecimiento econmico, cultural y social del pas, y obviar que, al margen de ventajas e inconvenientes, son seres humanos con derechos y necesidades, como cualquiera de nosotros y nosotras.

Se nos llena la boca de interculturalidad, integracin y zarandajas por el estilo, cuando no son iguales ante la Ley.

Dejemos de ver la inmigracin como un problema. Slo es un fenmeno natural tan antiguo como la Historia. Las invasiones, las avalanchas son una idea totalmente falsa. Slo el 2,9% de la poblacin mundial es inmigrante; en Europa equivale al 6,4% de la poblacin total.

Pero ms all de cifras u otras consideraciones, la mayor estupidez es negar la evidencia de los hechos. Por tanto, un poquito de solidaridad ser un elemento clave, si de verdad queremos articular una sociedad con menos injusticias y desigualdades.





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