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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-12-2016

Los amateurs acabaron con el periodismo

Marga Zambrana
Letras libres


No s cmo no se dio cuenta. Fueron los pijos. Tambin las noticias gratis en la red, los ajustes en las redacciones, la corrupcin del sindicato, la indecencia de los directivos con abultados sueldos, la ambicin de la selfie, la banalidad. El creer que la posteridad es arriesgar la vida por poner tu nombre en un artculo.

Cihangir es un barrio gentrificado de Estambul donde los hipsters turcos vienen a hacer la tourne du grand duc. Son tan pretenciosos que incluso hay una comedia televisiva dedicada a ellos. Hay cocteleras muy caras que dan cach al dolce far niente. Los corresponsales de Cihangir ignoran que viven en esa comedia. Tuitean lo que sucede en el frente de Siria desde aqu, a mil doscientos kilmetros de distancia. Tenemos a una joven que acaba de aterrizar de Londres, posa en Instagram desde una de las terrazas afrancesadas del barrio, laptop en la mesa, daiquiri en mano. Informa sobre la trgica situacin en Siria. Agencieros annimos hacen el trabajo, ella pone el nombre. Tambin se toma selfies en las clases de yoga, como debera hacer cualquier periodista con credibilidad hoy en da. Acaba de convertirse en una experta en Siria porque est en todos los grupos de WhatsApp con fuentes sirias en los que estamos todos, como unos cien periodistas de aqu a Londres. Sin pisar Siria. En Twitter es tan compasiva que comparte todas las fotos de nios abrasados y descuartizados en Alepo. Indignacin. Ya ha salido por la tele, y ha hecho un live en Facebook, con la experta de plantilla, cuarenta aos de experiencia, que aparece resignada desde Washington junto a la colegiala.

Ha tuiteado que su turco es tan precario que en lugar de un pincho moruno le han trado un pescado a domicilio. Y a todo el mundo le encanta y lo retuitea. En serio, les encanta. Es muy gracioso y cercano que no hable la lengua local. Porque ya da igual hablar turco o rabe. Basta con publicar la foto del pescado mustio que demuestra que ests en el lugar de los hechos. A los activistas y expertos de ese lado del conflicto les encanta, porque cualquier cosa que le filtran alcanza a sus veinticinco mil seguidores en cuestin de segundos. Ella sabe que as puede ser la prxima Christiane Amanpour: est en el lado de la verdad, de los buenos. Al fin y al cabo, todos dependemos de nuestras fuentes en este lado del conflicto.

Sabiendo lo que su diario paga por artculo, difcil es explicar cmo sobrevive. Ni ella ni los centenares de periodistas extranjeros que viven en Cihangir y en el resto de la catica y superpoblada Estambul. Tampoco se explica en Beirut o en Erbil, an ms caros, y desde donde se cubren estos horrores de Medio Oriente que ahora vuelven a ser portada.

En cuatro aos aqu, yo tampoco me lo explico. Nadie cobra un salario. Tengo un colega que ha hecho un video al ao desde 2012, pero hay noches que se taja con veinte cervezas que cuestan cinco euros cada una, por las tasas islamistas de Erdogan. Por lo menos habla turco. Todos sospechamos que lo mantiene la familia, su padre es periodista y tiene un salario de los de antes en Amrica. Los sirios conspiranoicos con los que trabajamos creen que es un espa, que podra ser, porque hoy en da los servicios secretos tambin dependen de freelancers mal pagados, as est la poltica regional. Pretender ser un espa es una salida digna, el James Bond de Arabia. Algunos lo dejan caer en los grupos secretos de Facebook donde mil periodistas comparten la misma informacin. S lo que pas, envame un privado. De hecho, la censura o la deportacin son motivo de gloria: al menos alguien lee lo que escribimos. Tengo colegas que repiten en cada reunin la nica detencin o interrogatorio que han sufrido en aos, como si eso no fuera parte del oficio. Ante acusaciones de espionaje hay que responder con silencioso cabeceo, mirada perdida, cerveza en mano, manteniendo el misterio.

Otra jovenzuela recin licenciada ha empezado a publicar por fin en algn medio serio, despus de un ao subiendo fotos de gatos de Cihangir en Instagram. Nadie sabe bien cmo lo ha conseguido. Dice que es experta en refugiados, todos sabemos que no tiene ni idea, pero publica. Con dos artculos al ao en Newsweek nadie sobrevive en Estambul. Tiene un flequillo oxigenado y se hace selfies en Lesbos con la mandbula alta. Est feliz de ser testigo directo de la historia. Y est dispuesta a pagar el precio. Una habitacin en apartamento compartido en Cihangir cuesta unos quinientos euros. El tour operator del horror desde una distancia segura. Son tan convincentes que mi familia y amigos creen que estoy cubriendo guerras en Estambul.

Una agencia internacional contrat hace unos aos a una chica, no tena experiencia, de hecho haba un candidato mejor preparado que ella, pero tena familia, hijos. El jefe de personal pregunt si era pija, si podan pagarle la mitad. La respuesta fue s, su familia le haba comprado un apartamento en el Bsforo, ahorro de alquiler. Durante varios aos fue incapaz de hacer el trabajo que constaba en su contrato. Pero era barata y pensaba que la agencia le iba a dar nombre. Se fue ofendida a mostrar sus talentos en la pantalla. Al sustituto no van a pagarle ms, aunque sea un profesional. La otra se vendi por nada. Nada es ahora el precio. Todo lo que internet ofrece gratis ha dejado de ser negocio: la msica, el cine y el periodismo.

Llegaron como Erasmus en una rave party. Cubran en la frontera, cuando an era barata y se poda entrar a Siria con las facciones que entonces eran prodemocrticas y hoy son salafistas, los buenos. Se haban fogueado en Libia, aprendiendo a diferenciar un ataque con lacrimgeno de un tiroteo. Algunos iban al frente en sandalias, otros pedan dinero prestado o hacan fotos de bodas para cubrir los gastos. Otra opcin es acostarse con el traductor tras una noche a lo Liza Minnelli en el cabaret de Antioqua, te ahorras una pasta. A m me ensearon que eso no es muy profesional, pero as se hace periodismo hoy en da: tu amante te traduce al jefe local de Al Qaeda y explicas en tu blog qu ovarios tienes al quitarte el hiyab en sus narices y zamparte un helado. Salvaje. As puedes acabar publicando en el Times, aunque nunca entendimos muy bien cul era el mensaje del entrevistado.

Qu decir de los degollados. No se esperaban la fama que iban a lograr. Claro que eran valientes y comprometidos, enviaban buen material, estn en nuestros corazones. Pero compraban sus noticias porque eran baratos, ya estaban all, no haba que pagar gastos de viaje, ni seguro ni pensiones. No pagaron los doscientos o trescientos euros diarios que cuesta un traductor o una faccin que te proteja en el frente. Sala ms rentable venderlos a los ninjas. Qu periodista cobra eso hoy en da? Y quin se acuerda hoy de ellos? Dgame dos nombres y me trepo el minarete de la Mezquita Azul. Murieron de precariedad. Calculemos los rescates que se han pagado por los supervivientes y lo que costara invertir en seguridad y periodismo de calidad.

Antes las guerras se cubran con medios, por eso Hemingway se tajaba a gastos pagados desde Saign a La Habana. Hoy nadie recuerda sus coberturas, pero su apellido da nombre a muchos cocteles. Nadie secuestra a periodistas cuyas empresas pagan por su seguridad. Hace aos que nuestros editores no nos dejan entrar en Siria, por si nos pasa algo. De hecho, si no hacemos un cursillo de seguridad que financia una ong para periodistas pobres no nos dejan ni acercarnos a la frontera, lo exigen las aseguradoras. As que todos vivimos de lo que los activistas publican en Twitter desde Alepo, sin poder confirmar nada. Vivimos de mentiras delirantes y de gente que hace negocio con la guerra. Qu se puede esperar despus de casi seis aos de guerra, hippies? Se han invertido miles de millones en la propaganda que nos ofrecen nuestras fuentes: activistas, expertos y consultores. Somos ms fciles de manipular que nunca. Te aferras a las vctimas, los muertos no pueden mentir.

Un profesional slido con conocimiento, entrenamiento militar y varios idiomas puede exigir. Pero ahora basta con varias selfies y un periscope. Cuatro mil seguidores de golpe. Cmo se cobra eso? Recuerde aquella encuesta del milenio: los jvenes quieren ser periodistas por fama, por dinero o por vocacin. Sigue siendo as, es ridculo. Algunas familias lo pueden financiar, por un tiempo. Hasta que preguntan a sus retoos si se van a dedicar a algo serio en la vida.

Desde hace ms de quince aos, he visto cmo algunos becarios en Pekn acababan su asignacin: iban al despacho de la jefa de delegacin y le pedan garanta para un visado en el pas a cambio de trabajar gratis. Ella estaba feliz, gente trabajando gratis, genial. Yo les deca que eso no era tico, que haba gente que viva de esta profesin y tena hijos. Pero pensaban que era una sindicalista chiflada a la que haba que evitar.

Yo llevaba aos huyendo de eso, por eso me fui a China. Pens que nadie estara tan desesperado para aprender una lengua infernal. Pero no. En cuanto China se convirti en la historia empezamos a recibir oleadas de sobrinos y de diletantes. Ms Hemingways, ms Amanpours. Preguntaban cmo se deletreaba Hu Jintao y si Hu era el nombre o el apellido. Algunos colegas tambin usaban de traductoras gratuitas a sus novias chinas en Pekn. De hecho, China se puede cubrir perfectamente desde una playa de Phuket, y a algunos les fue muy bien as.

Los becarios inteligentes de entonces ya no hacen periodismo. Se dedican a oficios serios bien remunerados. Los vocacionales siguen trabajando, no siempre en esto. Un amigo al que dcadas en el frente le han dejado la sonrisa mellada me confiesa que se puede pagar vacaciones porque filma anuncios para empresas y para oenegs. Es un artista, no todos tienen su talento.


Fuente original: http://www.letraslibres.com/espana-mexico/revista/los-amateurs-acabaron-el-periodismo#.WFmoEvcTVNE.twitter



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