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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-12-2016

La igualdad y la justicia social en el neolberalismo

Vicente Berenguer
Rebelin


Los defensores del liberalismo econmico afirman con contundencia que este es un sistema basado en la igualdad y la justicia. Alegan que todos partimos desde la mismas bases y as todos podemos disfrutar de las mismas oportunidades. Y repiten, una y otra vez, que adems de que todos gozamos de las mismas posibilidades los ms aptos o capacitados lograrn ascender hasta arriba o situarse al menos en una buena posicin y los que no son tan aptos o sencillamente carecen de talento se quedarn abajo, en el lugar que les corresponde por su naturaleza. Por tanto igualdad y justicia sera, segn estos apologetas, las seas de identidad del sistema econmico que defienden: igualdad en tanto que todo el mundo goza de las mismas oportunidades y justicia en tanto que la gente talentosa necesariamente y debido a su capacidad estarn en un lugar de responsabilidad o toma de decisiones. As es que podramos aplicar aqu la frase de Leibniz de que nos encontramos en el mejor de los mundos posibles. Pero este discurso es absolutamente falaz ya que parte de premisas falsas con lo cual la conclusin (que estamos en el mejor de los mundos posibles) es del todo equivocada.

En primer lugar y en cuanto a la supuesta igualdad, es falso que los ciudadanos partan de las mismas condiciones ya que unos, de inicio, estarn situados por encima del resto debido a su capacidad econmica. Y es que sin capacidad econmica no hay acceso a oportunidades y sin el igual acceso a oportunidades no hay igualdad. Y esto que es una obviedad parece que algunos no lo entienden o mejor dicho, no lo quieren entender debido a sus posiciones de privilegio: Acaso puede un humilde campesino competir con las multinacionales? Puede un joven de un barrio popular tener las mismas oportunidades que otra persona de clase alta? Las respuestas son bastante obvias s, porque est bien claro que en esta partida no todos poseemos las mismas cartas ya que mientras que unos tienen unas pocas otros en cambio poseen casi toda la baraja.

Pero el segundo punto desde el que parten los neoliberales se antoja tambin del todo falso, y este punto es el de la supuesta justicia social. Y es que como hemos comentado, los neoliberales quieren hacer creer que cada uno ocupa el lugar natural que le corresponde dependiendo de su capacidad o vala. Y es falso por lo hemos dicho, porque los recursos econmicos que uno posea son determinantes para la posicin social que uno ocupar. Pero adems hay muchos otros factores que sentencian que no se puede afirmar en absoluto que cada uno est ocupando el lugar que le corresponde segn su vala y uno de estos factores es la falacia de la identificacin entre la capacidad humana y la capacidad para el ascenso social. Porque si de capacidad humana estamos hablando nos estaremos refiriendo necesariamente a aquel talento, creatividad o genialidad puesta al servicio de la comunidad y no puesta en exclusiva al servicio de uno mismo como as ocurre. Este sera el tipo de talento que debera estar en puestos de decisin, pero con lo que nos encontramos es que las personas con estas capacidades y sensibilidades sociales a menudo quedan rezagadas de la ley de la selva que es este capitalismo salvaje. Estas personas verdaderamente talentosas a menudo no podrn abrir camino (debido a su falta de recursos pero ms, debido tambin a que este talento honesto y veraz no interesa a las lites) y en cambio los que s lo lograrn son en innumerables ocasiones los que estn en buena situacin econmica y los que estn dispuestos a usar herramientas como la mentira, la traicin, la trampa o el egosmo ms patolgico.

No hay que confundir por tanto el talento humano (el talento individual que es puesto al servicio de la comunidad) con el talento para ascender o el talento para trepar, y es por todo ello que no podemos hablar de justicia social en el sentido de que cada uno ocupa su lugar segn su vala sino ms bien de injusticia, la injusticia de que los que deberan estar arriba (personas que buscan construir un modelo social distinto que favorezca a todos y no solo a unos pocos) estn abajo y en cambio los que deberan estar abajo (personas egostas que solo buscan su propio inters particular sin importarles nadie ms y cuyo nico talento es poseer dinero o su capacidad para trepar) estn arriba.

Se desmontan fcilmente los argumentos falaces de quienes defienden el modelo econmico actual ya que ni hay igualdad ni justicia ni la puede haber. Pero lo que no queda desmontado ni tan siquiera tocado es nuestra fuerte voluntad de encaminarnos hacia una organizacin social ms justa en la que verdaderamente haya igualdad; lo que nunca quedar cuestionado es la firme decisin de aquellos que estn dispuestos a ofrecer su humilde talento al servicio de la construccin de un sistema mejor. Y hacia all vamos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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