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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-12-2016

El ocaso del pactismo

Alfredo Rada Vlez
Rebelin


Las grandes transformaciones polticas, econmicas y sociales en Bolivia, gestadas en las movilizaciones campesinas y populares por demandas que luego se convirtieron en decisiones de gobierno, tuvieron su momento de auge entre los aos 2006 al 2009. Fue entonces que ocurrieron las principales nacionalizaciones, se realiz la Asamblea Constituyente, avanz la reforma agraria y se implementaron varias polticas sociales redistributivas.

En esos aos se fue cohesionando un Bloque Social Revolucionario conformado por pueblos indgenas y naciones originarias, al que se fueron incorporando cada vez ms sectores populares de las ciudades, incluyendo la clase obrera, que sala de un prolongado letargo bajo el neoliberalismo, y que sum tambin sus fuerzas a travs de la Central Obrera Boliviana (COB). Este bloque indgena-obrero-popular protagoniz la ms grande accin de masas de que se tenga memoria, cuando en octubre del ao 2008 emprendi una marcha desde Caracollo (Oruro) hacia la ciudad sede de gobierno, La Paz, exigiendo la aprobacin democrtica de la nueva Constitucin Poltica del Estado elaborada por la Asamblea Constituyente.

Fue tambin en ese momento, a fines del 2008, que surgi una tendencia pactista dentro del proceso de cambio. Por entonces dicha tendencia acuda a argumentos vlidos: el Movimiento al Socialismo (MAS) no tena en el Legislativo los dos tercios de voto necesarios para viabilizar el referndum constitucional, por lo que no haba otra opcin que efectuar concesiones a las bancadas conservadoras para allanar dicha convocatoria. Y as se hizo, modificando parcialmente el texto constitucional, aunque sin alterar su esencia transformadora.

A principios del ao 2009, con la aprobacin por voto popular de la nueva Constitucin, el Bloque Social Revolucionario alcanza una victoria poltica estratgica. Paradjicamente, la hora del triunfo fue tambin el momento en que comenz el reflujo de los movimientos sociales, que cedieron la gestin poltica del proceso de cambio al gobierno que les representa. As comenz a ganar peso la tecnocracia estatal con su lgica burocrtica formal y conservadora.

Por su parte, los detentadores del capital, las fracciones ms enriquecidas de la burguesa, especialmente la agroindustrial y financiera de Santa Cruz, desplazadas del poder poltico nacional, preservaron su poder econmico acogindose al concepto de economa plural que el empresario Samuel Doria Medina haba inscrito en el texto constitucional durante la Constituyente. No falt en filas gubernamentales algn economista que comenz a teorizar sobre las bondades del pluralismo econmico, dejando de lado el planteamiento de los movimientos sociales: avanzar en la nacionalizacin/estatizacin de los sectores estratgicos de la economa para controlar sus excedentes, transfiriendo una parte de los mismos para el potenciamiento de la economa social comunitaria.

La burguesa, representada por la Cmara de Industria, Comercio y Servicios (CAINCO) y la Cmara Agropecuaria del Oriente (CAO), rpidamente cambi su estrategia de abierta confrontacin sediciosa por otra de contencin diplomtica de las transformaciones revolucionarias. Sus representantes comenzaron a manejar un discurso conciliador: los empresarios nos dedicaremos a la economa, el gobierno se dedicar a la poltica. Esto encajaba perfectamente con los preceptos de la tendencia pactista, que postulaba que no quedaba ms opcin que coexistir con el capitalismo y que deba darse un largo armisticio con la burguesa para lograr estabilidad y gobernabilidad. Conforme pasaba el tiempo el armisticio se fue convirtiendo en concesiones programticas en materia agraria, forestal, ambiental y financiera, justificadas con el argumento de que el horizonte de poca segua siendo revolucionario.

Pero en los ltimos tres aos los movimientos sociales comenzaron a superar el reflujo del 2009, retomaron la iniciativa poltica y fortalecieron a la Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam), en la que participan las organizaciones campesinas e indgenas, junto a las organizaciones sindicales obreras afiliadas a la COB. Tambin sufrieron golpes como el escndalo de corrupcin en el Fondo Indgena, del que fueron parte varios dirigentes envilecidos por el dinero y la prebenda. El caso del Fondo Indgena es manipulado por algunos medios de comunicacin y por los partidos polticos de derecha para construir una imagen pblica corrupta de los movimientos sociales, culpando a todo un colectivo social por las pilleras de una parte de su dirigencia.

En el plano externo la ofensiva neoliberal en Sudamrica logra hacerse del gobierno en Argentina y Brasil, y en ambos pases comienzan procesos regresivos que van anulando los derechos sociales y laborales conquistados. El impacto poltico en Bolivia es inmediato: ante la amenaza restauradora del neoliberalismo las bases campesinas, obreras y populares se radicalizan y comienzan a plantear la unificacin y el fortalecimiento del Bloque Social Revolucionario sin confiar en ninguna fraccin de la burguesa; postulan la necesidad de defender y profundizar el proceso de cambio fijando como su objetivo la construccin del socialismo comunitario.

Despus de largos debates polticos en los eventos sindicales surge la idea-fuerza del Socialismo Comunitario, como confluencia de dos proyectos histricos: el de la lucha anticapitalista de la clase obrera por el socialismo, y el de la lucha anticolonial de las naciones originarias por la reconstitucin de la comunidad. A ello se suma el planteamiento ecosocialista de defensa de la Madre Tierra, as como la lucha contra el sistema de dominacin del patriarcado. Toda esta acumulacin poltica dentro del proceso va quitando espacio a las tendencias moderadas, cuyo discurso concita cada vez menos inters y audiencia. El pactismo comienza a ser visto como una tendencia que afirma un gradualismo no revolucionario. Una tendencia que cae en el doble discurso, como sntoma de una especie de trastorno de doble personalidad poltica: moderado ante los empresarios, revolucionario ante la militancia. Por ello es que sus exponentes van perdiendo la confianza y el arraigo entre las organizaciones sociales y entre la izquierda.

Esto sucedi en el IX Congreso del Movimiento al Socialismo, realizado en Santa Cruz hace una semana. En ese evento el instrumento poltico tuvo un gran acierto al abrir su estructura orgnica a la participacin de trabajadores mineros, petroleros, gremialistas, transportistas, campesinos, cooperativistas y de otros sectores. En ese congreso se ratific el liderazgo de Evo Morales como factor de unidad de los movimientos sociales para profundizar el proceso de cambio y evitar el retorno del neoliberalismo. All se aprob la Tesis del Socialismo Comunitario hacia el Vivir Bien que fija los lineamientos revolucionarios para los siguientes aos. Son todos resultados que muestran que el pactismo ha comenzado a periclitar.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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