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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2016

El euro, adalid del liberalismo ms radical

Juan Vzquez Rojo
Rebelin


En los ltimos meses estamos asistiendo a una nueva fase de la crisis del orden hegemnico de posguerra liderado por EE.UU. que, lejos de superar la crisis econmica, est pasando por una fase de canalizacin poltica del descontento de las mayoras sociales, algo que podemos observar en hechos concretos como la victoria de Syriza, de Trump, el Brexit o el auge de la extrema derecha en Europa. El liderazgo hegemnico estadounidense, desde el Plan Marshall, siempre fue de la mano de la subordinacin de Europa a los intereses de la potencia americana. As, todo el proceso de construccin e integracin europeo, viene configurado por la afirmacin de Zbigniew Brzezinski en su obra El gran tablero mundial [i] , de que a mayor integracin europea, mayor dominio de EE.UU.

Ms concretamente, la ltima fase expansiva del ciclo hegemnico estadounidense, de globalizacin financiera [ii] , entre 1980 y el 2008, se construy alrededor de tres pilares: la ruptura del patrn oro-dlar, la financiarizacin de la economa y las polticas neoliberales, todo ello como salida a la propia crisis de rentabilidad del capitalismo mundial de los aos setenta. En Europa, despus del thatcherismo, el neoliberalismo se institucionaliz de la forma ms radical posible con el Tratado de Maastricht y la implantacin de la moneda nica. De este modo, se imponan de forma cannica los planteamientos del giro ochentero: privatizaciones, control del dficit pblico por debajo del 3% y deuda pblica por debajo del 60%, liberalizacin del comercio y las finanzas, etc. Para este proyecto, el BCE se constituy como mximo exponente, con un mandato claro en favor del control de los precios por debajo del 2% anual. En efecto, tal y como afirman incluso autores de la escuela austriaca [iii] , el euro entraa grandes paralelismos con el patrn oro, ya que los estados pierden la soberana en favor de los mercados, dejando a los gobiernos sin margen de actuacin, lo que se transforma, de facto, en una notable prdida de democracia.

La traduccin prctica de esta estructura monetaria sin soberana nacional implica la restriccin de cualquier poltica monetaria y, en gran medida, tambin fiscal, quedando a merced de la ruta establecida por el BCE. El frreo control del dficit pblico, sumado a las sucesivas reformas fiscales regresivas (utilizadas como nico elemento competitivo entre pases en poltica industrial) y a un contexto donde se hace cada vez ms latente la cada de la recaudacin, conlleva necesariamente a la reduccin del gasto pblico. En consecuencia, la poltica econmica de los estados queda reducida a la liberalizacin econmica y a la disciplina salarial como nico elemento de ajuste (y como nica herramienta para mejorar su competitividad), es decir, el marco de la zona euro implica inexorablemente flexibilidad laboral y de precios.

Adems, toda esta estructura supranacional se compone de un conjunto de estados con enormes disparidades en su tamao, en sus modelos productivos y en su desarrollo socioeconmico. Este hecho no resulta balad, pues el BCE necesita implementar medidas para pases con distintas caractersticas, por lo que, en ltima instancia, el desequilibrio de poder en la eurozona conlleva al dominio de la potencia hegemnica interna. En efecto, el dominio germano, ha incurrido en una poltica favorable desde el primer momento a sus intereses econmicos, lo que ha conformado una divisin europea del trabajo, con un centro y una periferia diferenciados. En esta lnea, los desequilibrios entre los pases miembros y dentro de los mismos no es una causa inmediata de la crisis del 2008, sino que es algo que est inserto en la dinmica de la moneda nica desde su introduccin. Concretando esta afirmacin, hemos vivido un ajuste salarial permanente y un desequilibrio continuo, materializado en las balanzas de pagos de los distintos pases y en la relacin deudor-acreedor que esto ha provocado.

Consecuencias de la implantacin del euro

Uno de los argumentos ms citados como causa de la crisis por los economistas neoclsicos es el desmesurado aumento de los salarios en la periferia europea con respecto a Alemania (en trminos nominales). Sin embargo, como podemos observar en el grfico 1, si analizamos los costes laborales en trminos reales (es decir, teniendo en cuenta los precios), la cada de los mismos ha sido una tendencia comn en la eurozona, incluso antes de la crisis del 2008, algo que ejemplifica claramente que el euro funciona como una herramienta de contencin salarial. En consecuencia, si todos los pases tuviesen un mismo modelo productivo y un nivel de productividad similar, los pases perifricos habran sido los vencedores en la batalla competitiva va precio.

 

[iv]

 

De este modo, las diferencias sustanciales entre el centro y la periferia europea las encontramos en el modelo productivo y, en consecuencia, la productividad, base sobre la que se sostiene la ventaja competitiva de los pases centrales, encabezados por Alemania. As, un buen ejemplo de las diferencias en los modelos productivos, viene explicada en el grfico 2, que muestra el empleo en sectores de alto desarrollo tecnolgico. Adems, esta tendencia ha sido acentuada por los tipos de cambio reales, que han perjudicado todava ms la competitividad de los pases perifricos, pues el tipo de cambio real no corresponda con sus niveles de productividad. En efecto, el tipo de cambio alto socavaba todava ms las diferencias competitivas entre la periferia europea y el centro, pues el nivel de apreciacin de la moneda era muy superior a los niveles requeridos para equilibrar la balanza por cuenta corriente de dichos pases. Por ejemplo, en el caso de Espaa, antes de entrar en el euro, cada cierto tiempo se devaluaba la peseta para equilibrar la balanza comercial, algo que resulta imposible sin soberana monetaria. Como consecuencia, la economa espaola lleg a tener el mayor dficit exterior del mundo despus de EE.UU.

 


 

As, la evolucin de la moneda nica ha tenido dos implicaciones fundamentales. En primer lugar, ha provocado dficits y supervits exteriores en la periferia y en el centro respectivamente, ya que acentuaba las diferencias de productividad iniciales. En segundo lugar, el tipo de cambio alto con respecto a las necesidades de la periferia, incentiva el consumo de productos importados, lo que provoca, adems de un dficit en la balanza comercial, el deterioro del tejido productivo interno, el cual es incapaz de competir con los productos externos dado el tipo de cambio. Por el contrario, en los pases centrales, la apreciacin de la moneda ha beneficiado a las empresas exportadoras, centrando el crecimiento en el mercado externo. As, el modelo productivo de la periferia ha estado totalmente condicionado por los intereses del modelo alemn.

Como es evidente, los dficits en la balanza por cuenta corriente (ver grfico 3) no son sostenibles en el tiempo sin una contrapartida o ajuste, por lo que, al no existir un presupuesto comn para la zona euro que equilibrase dichos desajustes (como ocurre en cualquier unin monetaria) y no disponer del tipo de cambio como herramienta, los continuos dficits en los que incurra la periferia eran financiados en su mayor parte por el capital financiero de los pases centrales (ver tabla 1). La necesidad del sector bancario de los pases centrales de invertir las reservas bancarias crecientes, las cuales provenan de los supervits estructurales, haca incrementar la dependencia (va endeudamiento privado) de los pases del sur de Europa.

 

 

                 Tabla 1. Relacin entre los pases acreedores y deudores en el ao 2008. En millones de euros.                                                                        

 

Acreedores/deudores

 
 

Greece

 
 

Ireland

 
 

Italy

 
 

Portugal

 
 

Spain

 
 

Austria

 
 

5501

 
 

5231

 
 

17782

 
 

2373

 
 

7883

 
 

Belgium

 
 

10045

 
 

78210

 
 

50314

 
 

9275

 
 

47294

 
 

France

 
 

71946

 
 

78384

 
 

468729

 
 

29406

 
 

186581

 
 

Germany

 
 

38389

 
 

202202

 
 

207194

 
 

44492

 
 

253676

 
 

Greece

 

 

532

 
 

224

 
 

9

 
 

237

 
 

Ireland

 
 

8349

 

 

46790

 
 

5536

 
 

31916

 
 

Italy

 
 

8142

 
 

24772

 

 

6019

 
 

28320

 
 

Netherlands

 
 

12616

 
 

38359

 
 

69243

 
 

11774

 
 

127399

 
 

Portugal

 
 

6308

 
 

14828

 
 

3369

 

 

29367

 
 

Spain

 
 

1036

 
 

15378

 
 

48617

 
 

78502

 

Los desequilibrios mostrados hasta el momento se tradujeron en una crisis de deuda pblica, derivada en primera instancia de la crisis de deuda privada. En el ao 2007 la deuda pblica no supona un grave problema para el conjunto de las economas de la eurozona (en Espaa significaba el 36% del PIB, frente al 64% en Alemania). En cambio, en los aos posteriores a la crisis, la deuda soberana se dispar en los pases perifricos debido en gran parte a la cada de los ingresos por la recesin econmica y al aumento de los gastos por el desempleo y los rescates bancarios. Como sostiene Michel Husson [v] , la crisis de las deudas soberanas es consecuencia de una crisis particular del sistema euro, lo que contradice claramente el argumento de que la crisis en los pases del sur tiene que ver con el excesivo gasto pblico.

En este punto, la configuracin del sistema euro se mostraba totalmente perversa, ya que, debido a las directrices de la eurozona, el BCE no puede financiar a los estados de forma directa. De este modo, estos deben acudir al mercado privado, lo que, en pocas de recesin, supone un coste cada vez ms elevado de financiacin. As, la escalada de las primas de riesgo lleg a un punto insostenible a mediados del 2012, llegando a poner en entredicho la continuidad de la moneda comn, algo que hizo intervenir al BCE el 26 de julio de ese mismo ao, cuando Mario Draghi declar: El BCE har lo necesario para sostener el euro. Y cranme, eso ser suficiente. A partir de esas declaraciones, la escalada de las primas de riesgo se fren en seco y con ella el problema de financiacin de los estados, al menos temporalmente. Sin duda, la actuacin del BCE demuestra de forma tcita que la crisis de deuda soberana es totalmente provocada por la estructura del euro y, por tanto, tiene una solucin estrictamente poltica.

En este contexto de ajuste, el problema de las balanzas de pagos en los pases del sur se ha mitigado por el momento (como se observa en la grfica 3, despus del ao 2008), lo cual no tiene relacin directa con el sostenido argumento de ser ms competitivos y exportar ms. De forma contraria, los altos niveles de paro, las sucesivas reformas laborales y los altos niveles de precariedad han provocado una disminucin de las importaciones, lo que ha equilibrado la balanza comercial [vi] , esto es, para solucionar la crisis estructural de la balanza comercial dentro del marco del euro es necesario un alto nivel de precariedad laboral y de paro en los pases del sur.

Desde el ao 2015, como medida desesperada para frenar la deflacin e intentar reactivar el crdito, adems de mantener la crisis de deuda soberana encauzada, el BCE ha implementado un programa masivo de compra de activos (por valor de hasta 80.000 millones de euros) conocido como expansin cuantitativa (renovado y ampliado para todo el 2017 [vii] ). En trminos menos abstractos, este hecho implica, fundamentalmente, la compra por parte del BCE, de la deuda pblica que tiene la banca privada en sus balances, sustituyendo as deuda pblica por dinero lquido. Lejos de los argumentos en defensa de la expansin monetaria, la impresin de dinero no tiene por qu acabar en circulacin si la propia actividad econmica no demanda liquidez, es decir, el proceso es inverso al que sostienen las autoridades monetarias: si no existen espacios de rentabilidad, las empresas no invierten y, por tanto, no demandan crdito, inutilizando cualquier aumento de la masa monetaria. En efecto, incluso informes de la OCDE [viii] sostienen que la expansin cuantitativa es una huida hacia adelante que puede ser incluso peligrosa, ya que, en pases como EE.UU., puede estar incentivando una burbuja de activos financieros. Al fin y al cabo, el capital financiero fluye hacia dnde se pueda generar rentabilidad, sea en la economa productiva o en la financiera mediante la creacin de burbujas.

Conclusin y perspectivas de futuro

Con su actual configuracin, la evidencia histrica de la moneda hace pensar que, en caso de restablecerse un perodo de expansin, necesariamente se incurrir en las contradicciones del ciclo 1999-2008, es decir, un crecimiento totalmente desigual entre centro y periferia, en base a desequilibrios en la balanza comercial y el endeudamiento privado de los pases perifricos. De todas formas, en el corto plazo y con la composicin institucional actual, resulta complicado pensar que esta coyuntura derive en un periodo de expansin, dados los niveles de endeudamiento (pblico y privado) de la mayora de las economas de la eurozona, sobre todo las perifricas (solamente la suma de la deuda pblica y privada de la economa espaola ronda el 400% del PIB). No obstante, las conclusiones que subyacen del anlisis de la evolucin terica y emprica de la crisis del sistema euro non son nada halageas, pues debemos tener en cuenta que, aunque Espaa saliese de la crisis, supongamos con pleno empleo y sin deudas, en el marco del euro se gestara una nueva crisis de balanza de pagos y de endeudamiento externo en unos aos. Esto implica algo muy simple: cualquier perspectiva de mejora de las condiciones de vida de la mayora de la poblacin es totalmente imposible dentro del marco del euro.

La dicotoma a la que nos exponemos en el futuro la resume muy bien Joseph Stiglitz en las conclusiones de su ltimo libro [ix] , afirmando que solamente hay dos soluciones: caminar hacia una unin monetaria y poltica total al estilo de EE.UU. o la ruptura del euro, pues la actual configuracin es insostenible en el tiempo. Obviamente, caminar hacia lo que habitualmente se llama ms Europa, una unin monetaria completa con mecanismo fiscales redistributivos, es impensable en trminos polticos, puesto que Alemania tendra que ceder su puesto de privilegio como potencia hegemnica, renunciando entre otras cosas a su supervit comercial, sostenido precisamente gracias a la configuracin actual.

Aunque a da de hoy, pese a todos los problemas econmicos, polticos y sociales, el euro siga siendo un tema tab (sin presencia en los espacios mediticos en Espaa), parece que asistimos a un pequeo avance del debate sobre la moneda nica. As, la propia publicacin del libro de Stiglitz, en el que el autor seala la imposibilidad de que la actual estructura del euro sobreviva (algo que autores espaoles como Juan Francisco Martin Seco o Pedro Montes llevan sealando desde aos antes de la entrada en vigor de la moneda [x] ), tiene implicaciones ideolgico-culturales significativas, ya que ampla el espacio del debate y lo visibiliza ms all de posiciones heterodoxas y/o marginales. A pesar de esto, en el imaginario colectivo, el euro sigue siendo sinnimo de Europa, con la perspectiva ochentera de la entrada en la modernidad y en la prosperidad que supuestamente ofreca el europesmo a un pas del sur que recin estrenaba su sistema democrtico. As pues, por el momento, una destruccin del euro (pinsese en cualquiera de sus formas) no pasa por la esfera de lo posible dentro del sentido comn dominante espaol.

En definitiva, las implicaciones polticas que subyacen a este anlisis son claras, pero la mera demostracin terica no delimita las posibilidades prcticas. Debemos tener en cuenta otros aspectos, como el marco geopoltico, alguien se imagina que EE.UU. permitira una fcil salida del euro de Grecia, por ejemplo? Es cierto que en trminos puramente econmicos no debera haber duda en que la ruptura es siempre mejor que la lnea actual y que hay muy poco margen para cualquier tipo de reformas que puedan funcionar en el contexto de las relaciones de fuerza actuales, en las que el dominio alemn es apabullante. Ms todava, como muestran varios anlisis que estudian las rupturas monetarias que ha habido en la historia del siglo XX, ninguna de ellas ha provocado una crisis mayor [xi] , por lo que nos encontramos ante un problema puramente poltico. En conclusin, la crisis del euro y de la UE no es ms que la representacin en Europa de una crisis estructural ms grande, la de la globalizacin financiera y, de forma ms amplia, la del modelo hegemnico de posguerra liderado por EE.UU. La prxima fase de la crisis econmica mundial que viviremos a medio plazo y que, con alta probabilidad, tendr su epicentro en la economa estadounidense, forzar hasta el lmite las estructuras de la unin monetaria. Sin duda alguna, el futuro de Europa est en disputa.

 

Notas:

[i] Brzezinski, Z. (1998): El gran tablero mundial. Paids, Barcelona.

[ii] Para profundizar en este aspecto, ver el artculo Caos sistmico. La disputa por un nuevo orden global en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=218462

[iii] Este aspecto aparece argumentado en Huerta de Soto, J. (2012): En defensa del Euro: Un enfoque austriaco en http://www.jesushuertadesoto.com/articulos/articulos-en-espanol/en-defensa-del-euro/

[iv] Todos los datos han sido extrados de EUROSTAT, BIS y AMECO.

[v] Husson, M. (2012): Economa poltica del "sistema euro", Viento Sur n125, pgs. 5-28.

[vi] Rsquez, M. (2016): Estrategia de devaluacin interna y su impacto en la competitividad: Espaa, 2008-2013

Investigacin Econmica, vol. LXXV, nm. 297, julio-septiembre, 2016, pp. 125-154

[vii] http://economia.elpais.com/economia/2016/12/08/actualidad/1481199957_796900.HTML

[viii] OCDE (2015), Business and Finance Outlook.

[ix] Stiglitz, J. (2016): El euro. Cmo la moneda comn amenaza el futuro de Europa.

[x] Ver por ejemplo Martn Seco, J. F. (2013): Contra el euro: historia de una ratonera,Pennsula, Madrid. O https://www.youtube.com/watch?v=2SvFiegc54w

[xi] Vase http://blogs.publico.es/juantorres/2015/03/19/se-puede-salir-del-euro-que-pasaria-despues/

 

Juan Vzquez Rojo, diplomado y graduado en Ciencias Empresariales por la Universidad de Corua.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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