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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2016

Resea del libro de Ignacio Snchez-Cuenca "La desfachatez intelectual. Escritores e intelectuales ante la poltica", Madrid, Los Libros de la Catarata
Crtica totalmente consistente?

Salvador Lpez Arnal
El viejo topo


Una introduccin, tres captulos -"La maldicin del escritor", "La obsesin nacional" y "La crisis: merecamos algo mejor"- y unas conclusiones -"El ocaso de los figurones"- constituyen la estructura del nuevo libro del profesor de ciencias polticas de la Universidad Carlos III de Madrid, Ignacio Snchez-Cuenca [ISC].

"Contra las imposturas y falacias poltico-intelectuales". este podra ser tambin el subttulo del libro. Una de sus tesis, expuesta ya en la introduccin: "son muchos los ejemplos de intelectuales que han interpretado el reconocimiento pblico que reciben por su obra literaria o ensaystica como una forma de impunidad" (p. 14). Algunos de los nombres citados y analizados: Flix de Aza, Fernando Savater, Joan Juaristi, Javier Cercas, Antonio Muoz Molina. Hay ms ejemplos. Otra de las tesis del autor, que tiene que ver con nuestra historia y con las nuevas generaciones: "La generacin de la Transicin, que vivi unas circunstancias completamente extraordinarias, fue en gran medida autodidacta, por lo que presenta ciertas limitaciones formativas (las propias de una licenciatura en Derecho o en Filosofa y Letras en la universidad espaola de la poca) que se han ido haciendo ms evidentes con el paso del tiempo" (p. 14). El autor, no digo ni creo que sea totalmente justo en este nudo, pone el ejemplo del anlisis poltico: desde las aproximaciones subjetivas con trminos superficiales y literarios de aquellos aos hasta la presencia de "numerosos expertos deseosos de participar en dicho debate aportando argumentos que tienen ms base que la pura ocurrencia". Hay matices a introducir: ni todo aquello fue subjetivismo ni todo esto es concienzudo estudio cientfico. Una tercera tesis, complementaria de las anteriores, se expone en los compases finales del primer captulo: "En Espaa sobran figurones y santones. El perfil del escritor que colabora con los medios enviando artculos de opinin en los que expresa puntos de vista polticos poco razonados, sin haberse informado suficientemente sobre el tema, debera haberse superado hace tiempo (p. 74). No ha sido el caso en su opinin. Probablemente tenga razn si a los figurones y santones aadimos algunos "cientficos sociales".

Se trata pues de comentar crticamente la vanidad, la falta de argumentacin critica, la ausencia de investigacin emprica, las descalificaciones ad hominem, las falacias que asaltan a numerosas reflexiones. Tareas, todas ellas, sin duda interesantes. Como la de exigir, sin necesidad de ser experto en tal o cual tema, un mnimo decoro intelectual cuando se interviene en el gora pblica. Nada que objetar. Solo elogios. En la senda de Sokal y Bricmont en otras circunstancias y mbitos.

Pero no siempre el autor est libre de los pecados que, con razn, pretende -y consigue en muchos casos- criticar, incluso denunciar (intelectualmente hablando por supuesto). Por ejemplo, ISC afirma, refirindose a la evolucin poltica de algunos intelectuales que fueron jvenes de extrema de izquierda, que todo el mundo tiene derecho "a evolucionar ideolgicamente y no puede sino celebrarse que, quienes defendieron dogmticamente el marxismo-leninismo en su juventud, hayan acabado despus defendiendo el liberalismo (por ms que lo hagan con el mismo dogmatismo que entonces)". No ser quien defienda a estos intelectuales neoliberales maduros -Andreu Mas-Colell es ejemplo destacado- pero parece obvio que convendra una mayor concrecin: de quines est hablando exactamente el autor, y que no basta con afirmar que siguen siendo dogmticos una vez reconvertirlos en neoliberales sino que convendra demostrarlo o cuanto menos argumentos plausiblemente.

En este vrtice -de consistencia crtica- centrar mi aproximacin sin ocultar que creo que ISC hace anlisis muy agudos en la mayora de los textos y autores comentados.

Su propsito afirma es bien distinto al del polmico libro de Morn sobre los mandarines y el cura. En su opinin, el periodista asturiano "hace juicios sumarsimos, cargados de adjetivos, muchos de ellos hirientes y ofensivos, sobre la produccin intelectual de escritores, pensadores y ensayistas, entrando en el fondo de sus trabajos". Sin entrar en lo dicho, ironiza a continuacin al decir que es una opcin legtima que requiere, adems, grandes facultades, "pues Morn opina con igual suficiencia sobre marxismo, lgica matemtica y estilos literarios". Pero, en realidad, Morn no suele hacer juicios sobre marxismos y mucho menos sobre lgica matemtica, si bien explica en su ensayo, como no puede ser menos, lo ocurrido en la oposicin a la ctedra de lgica de la Universidad de Valencia, lo que, evidentemente, no es hablar de lgica sino de un hecho puntual (e importante) de la historia de la lgica (en su vertiente acadmica e institucional) en nuestro pas.

Doy algunos ejemplos ms de esta posible inconsistencia del autor, la de criticar "vicios intelectuales" que, por supuesto, deben ser criticados, al tiempo que en ocasiones nosotros mismos cometemos similares errores (me incluyo por supuesto en el grupo).

1. El PSOE salido de Suresnes, seala, "un grupo de oportunistas que contaban con la complicidad imperialista de Alemania y Estados Unidos para dar la ptina de legitimidad progresista a una democracia liberal en la prctica dominada por la estructuras oligrquicas de toda la vida". Nada que objetar a la tesis y posicin sealadas pero no s si esa descalificacin -"grupo de oportunistas"- obedece al mismo estilo intelectual que se pretende criticar.

2. Los argumentos que han ofrecido estos intelectuales, seala ISC, "sobre el origen de la violencia etarra y la naturaleza del nacionalismo son fruto, por lo general,, del desconocimiento y el prejuicio". Lo mismo cabe decir, aade, "sobre las recomendaciones (muchas veces presentadas con exigencias) en materia de poltica antiterrorista" (p. 96). Tambin aqu puede haber un acuerdo de fondo pero parece evidente que hace falta concretar ms y no generalizar apresuradamente. Todos los argumentos esgrimidos por esos intelectuales, sin excepcin, son fruto del desconocimiento y el prejuicio? Qu prejuicios concretamente? Desconocimiento del tema en muchos de los casos citados?

3. ISC se centra en su crtica en filsofos o literatos, en digamos no expertos, en la figura del intelectual clsico. Sin caer en ninguna descalificacin general, cosa muy de reconocer, seala ejemplos de autores que como Rafael Chirbes en su novela En la orilla, ayudan y mucho a entender las causas de la situacin. Pero tal vez podra haber puesto ms el acento en los propios expertos cuando hablan de determinadas cuestiones de su campo o de mbitos muy prximos. Los ejemplos de economistas sealando escenarios de barbarie y desastre en el caso del breexit est en la mente de todos. Un ejemplo ms concreto, el del experto Jos Carlos Dez (del que tambin l habla) en su artculo intitulado: "Populismo: comunismo 2.0". Dos ejemplos entre 15 posibles en un artculo de 200 palabras: 1. "El Manifiesto Comunista de Marx y Engels describe los problemas del sistema capitalista, el principal su incapacidad para conseguir una distribucin de la renta justa compatible con la democracia y la estabilidad social." Este es el principal problema del capitalismo segn los dos jvenes revolucionarios? 2. "El mayor experimento comunista fue el muro de Berln en 1945." El muro de Berln de 1945?

4. En este esplndido aislamiento, seala ISC en las conclusiones, "florece el pensador irrepetible, partidario del monlogo interior, de avanzar al margen de lo que digan o hagan sus colegas. Surge as el intelectual en el que su obra y su personalidad se confunden, capaz de escribir volmenes largusimos con pensamiento original. Algunos nombres seeros que vienen de inmediato a la cabeza por su condicin genialoide son Rafael Snchez Ferlosio, Agustn Garca Calvo y Gustavo Bueno". No dir nada de Bueno ni incluso de Garca Calvo pero es evidente que matiz es concepto y diferenciar lo que debe ser diferenciado es una de las virtudes del honesto trabajo. Ni en su obra ni en su actitud Snchez Ferlosio, doctor honoris causa por una universidad romana, es comparable sin ms a Gustavo Bueno.

5. Hablando de Luis Garicano, ISC seala con razn que el dilema Venezuela-Dinamarca no refleja de forma realista las opciones que se plantean en nuestro pas. Por supuesto, por supuesto. Pero resulta sorprendente que a l le sorprenda que "un economista con slido prestigio acadmico escriba en estos trminos". Hay tantos! Por lo dems, es muy posible que no sea suficientemente crtico y se deje impresionar por ropajes matemticos cuando cuando afirma que "la economa es la ciencia social ms desarrollada, tanto en cuanto al rigor terico como en cuanto a procedimientos estadsticos para poner a prueba sus hiptesis" (p. 188). Para una refutacin en toda regla, el largo ensayo de un economista matemtico: Steve Klein, La economa desenmascarada. "La teora econmica no slo es difcil de digerir sino que adems est sencillamente equivocada". No se entiende, por ello, que al comentar el libro analizado Muoz Molina, Todo lo que era slido, seale que en el caso de ste sus objeciones son a la totalidad pero que al comentar un ensayo de Molinas sus diferencias son simplemente "comentarios crticos que reclaman un mayor rigor en la forma en que se presentan algunas ideas" (p. 176). Y por qu no tambin en este caso enmiendas a la totalidad?

6. La aproximacin a la obra de Miguel Sebastin, La falsa bonanza, en contraste con el ensayo de Muoz Molina, elogia el talante autocrtico del ex ministro pero acaso olvide su prctica como poltico, como menos ministro de Industria y su ocultamiento o desconocimiento de facto de las razones que despus ha esgrimido para el estallido del gran desastre. Si somos crticos con el autor de El jinete polaco no deberamos serlos con economistas y polticos como Miguel Sebastin observando todos los nudos del paisaje, no solo algunos elaboraciones finales?

Las limitaciones de espacio me impiden centrarme con detalle en el captulo 2 del libro: "La obsesin nacional", donde, desde mi punto de vista, las insuficiencias crticas de lo apuntado son ms que evidentes. La presentacin que hace de los crticos al independentismo es ms que demediada y los argumentos de estos ltimos olvida puntos bsicos del debate. De hecho, cuando da cuenta de los firmantes del "Manifiesto de los libres e iguales" (sobre los cuales, en general, este reseador no tiene simpata alguna) y habla de la promotora del manifiesto, Cayetana lvarez de Toledo y Peralta-Ramos (mis simpatas tambin son nulas) son varias las falacias ad hominem que realiza. Qu importa para comentar crticamente el Manifiesto saber que ella fue la jefa de gabinete del ministro ngel Acebes, el de las mentiras del 11M? Lo mismo puede decirse de su comentario crtico sobre Savater, otro de los firmantes del Manifiesto: "Para llegar a u rancio espaolismo era preciso pasar por todos los colores posibles del espectro ideolgico? Qu sentido tena un rodeo tan largo si la genialidad consista en algo tan pedestre como firmar manifiestos de una pobreza intelectual alarmante el lado de gente como Jimnez Losantos?". No es ste un ejemplo una falacia ad hominem que quema los ojos?

 

Fuente: El Viejo Topo, noviembre de 2016.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


 



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