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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2016

Campo de refugiados palestinos de Jerash-(Jordania), 68 aos de resistencia

Carlos de Urab
Rebelin


En este campo de reclusin permanecen bajo el estricto control del gobierno jordano 24.000 refugiados palestinos que fueron expulsados de la Franja de Gaza en 1968. La mayora de ellos -originarios de la regin de Asqalon, Isdod y Jaffa- tuvieron que huir con direccin a Gaza en la Nakba de 1948. Posteriormente con la derrota de las tropas rabes en la guerra de los Seis Das al cabo de unos meses fueron desterrados a Jordania en cumplimiento de los planes de limpieza tnica sionista.

El campo de Jerash o campo de Gaza -como tambin se le conoce- est controlado por las autoridades del reino Hachemita de Jordania que no permiten a ningn extranjero visitarlo, hacer fotos o filmar (si no se pide previamente la debida autorizacin en la Oficina de Asuntos Palestinos en Amman) los miembros el Muhabarat (servicios secretos) ejercen una ferra vigilancia en todo su permetro. Se han tomado estrictas medidas de seguridad porque el gobierno Jordano considera a los palestinos como intrusos o invitados non gratos. Y es que es tal la cantidad de refugiados palestinos (y sus descendientes) que poco a poco han ido superando demogrficamente a los propios nacionales. Este es un asunto muy peligroso pues podra desestabilizar al reino Hachemita. No hay que olvidar lo que aconteci en los aos setentas con el tristemente clebre Septiembre Negro en el que fueron masacrados miles de Fedayines por las tropas del rey Hussein.

Por paradjico e increble que parezca los principales enemigos de los jordanos no son los israeles sino los palestinos, es decir, sus propios hermanos.

Los refugiados del campo de Jerash casi que van a cumplir 50 aos de confinamiento, 50 aos hacinados en esta apestosa favela de menos de un kilmetro cuadrado. El cruel destino solo los conduce al ms all. Nada ms hay que observar como el cementerio del campo de refugiados no da ms abasto y los muertos tienen que compartir las tumbas.

Ningn palestino quiere echar races en esta tierra hostil y de ah que todo sea improvisado y efmero; las casas construidas con materiales de reciclaje, calles sin asfaltar llenas de basura y surcadas por ftidas acequias. Y encima el desempleo golpea al 65% de la poblacin. Las familias carecen de ingresos efectivos y la mayora ganan de media dos dlares diarios. En una economa en crisis permanente no existe una perspectiva de cambio ni a corto, mediano o largo plazo. El trabajo es informal y se limita a los comercios, el zoco y a los vendedores ambulantes. Los que tienen mejor suerte son empleados los que laboran con la ONU o las ONGs.

Estamos hablando de una poblacin depauperada que sobrevive gracias a la ayuda humanitaria que les proporciona la UNRWA, las ONGs y otros organismos internacionales. Esta humillante dependencia (en alimentacin, educacin o servicios mdicos) es quizs los ms doloroso pues no les queda ms remedio que extender las manos cual mendigos. Las autoridades Jordanas que actan como carceleros- constantemente violan los derechos humanos, la libertad de expresin y el libre trnsito. Los desterrados no quieren echar races en este erial pues saben que estn aqu de paso, no sienten ni tienen ningn arraigo o apego por Jordania y lo que desean es regresar a sus hogares. Los ms viejos ilusionados an guardan la esperanza de que pronto entre en vigor la resolucin 194 de la ONU emitida en 1948 que dice: se resuelve que los refugiados palestinos que deseen volver a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos, se les debe permitir hacerlo en el menor tiempo posible.

Del desamparo y la marginalizacin no es solo culpable el sionismo (en connivencia con el reino Hachemita) sino tambin la comunidad internacional. Y lo peor es que tampoco vislumbra en el horizonte un rayo de luz que ponga fin a esta injusta agona. Lo cierto es que con la eleccin del nuevo presidente de EE.UU Donald Trump las perspectivas no pueden ser ms desalentadoras. Trump es un defensor confeso de la causa sionista y entre las primeras medidas que se dispone a aplicar es el traslado de la embajada de EE.UU a Jerusaln. Con tan absurda actitud entierra cualquier acuerdo de paz entre rabes e israeles.

Se han cumplido 68 aos de la Nakba y 49 aos de la Naksa y los refugiados resisten estoicos el paso inexorable del tiempo. No se dan por vencidos. Con firmeza tienen que enfrentar a dos enemigos; por un lado los judos y por el otro los jordanos. Porque el reino Hachemita es un socio de Israel tal y como consta en el tratado de paz que firmaron en el ao 1994.

En Jordania los judos son recibidos con venias y sonrisas welcome to Jordan! Las autoridades se desvelan para que disfruten de las maravillas tursticas como Petra o Wadi Rum y descansen tranquilos en los resort y hoteles. Hay que contribuir a la paz y el buen entendimiento entre los socios. Mientras tanto los refugiados palestinos permanecen all pudrindose en esos campamentos elevando sus oraciones a Allah para que se termine de una vez por todas su martirio. En silencio mascullan el odio y la venganza -que se trasmite de padres a hijos- para que un da este crimen tan abyecto no quede impune.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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