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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2016

La novela grfica Esperar siempre tu regreso narra la resistencia de Francisco Aura en el campo de Mauthausen
En el infierno conoc a hombres sin egosmos ni odios

Enric Llopis
Rebelin


4.208. Durante cuatro aos, los que estuvo preso en el campo de concentracin de Mauthausen, Francisco Aura Boronat fue un simple nmero. No se le consider un soldado que luch por la II Repblica espaola, ni un miembro de la Compaa de Trabajadores Extranjeros (CTE) que contribuy a levantar la lnea Maginot, mientras por el aire atacaban los stukas (bombardero en picado alemn). A los espaoles se les identificaba con una S blanca inscrita en un tringulo azul, y se les clasificaba como aptridas o emigrados polticos. Francisco Aura tiene hoy 98 aos. Entr el 26 de abril de 1941 en el campo de exterminio austriaco, tras un viaje en tren de tres das sin poder salir de los vagones; amontonados como bestias sin comida ni agua, los ms dbiles, los mayores, se dejaban la vida en el viaje. En la estacin les esperaban cachorros de las SS con sus perros y la culata presta para golpear a los prisioneros. Comenzaba el horror...

La novela grfica de 200 pginas Esperar siempre tu regreso, de Jordi Peidro, recopila una parte de la biografa de Francisco Aura. Editado por Defiladero en octubre de 2016, el cmic empieza ms de dos dcadas atrs, cuando el nonagenario resistente de Alcoy se enfrenta a una imagen de la barbarie en los campos de concentracin de Yugoslavia. Una y otra vez caemos en lo mismo, se lamenta, mientras la memoria le devuelve al cinco de mayo de 1945, cuando los antifascistas espaoles saludaban con una pancarta (y las banderas de Estados Unidos, Gran Bretaa y la Unin Sovitica) a los tanques estadounidenses que liberaron Mauthausen.

Pero antes que las SS dejaran a los detenidos en manos de los Kapos (condenados por delitos comunes que se encargaban de los presos en el campo de exterminio), los prisioneros pasaran por el ritual inicitico -golpes, ducha, rapado, desinfeccin, gritos, formaciones y ms golpes- o tuvieran que dormir pegados contra las paredes para aliviar el fro, Francisco Aura ya se haba labrado un importante currculo en el antifascismo. Con 17 aos y afiliado a la CNT, se enrol como miliciano para la defensa de Madrid (octubre de 1936). Fue la primera vez -tres en total- que le hirieron durante la guerra. Tambin combati en Brunete (julio de 1937), la batalla del Ebro (1938) y en un pequeo municipio del Priorat de Tarragona, Ulldemolins. En febrero de 1939 cruz la frontera a travs de Portbou (Girona) hacia el exilio, y as recalara en tres campos de refugiados del Mediterrneo francs: Argels, Saint Cyprien y Le Barcars. Mientras la extrema derecha francesa encenda los discursos contra los refugiados espaoles, en los campos se malviva sin apenas comida, higiene, ropa y medicamentos. Francisco Aura se alist en los CTE, y trabaj en las fortificaciones de la lnea Maginot antes de caer en manos de los nazis.

La novela grfica editada por Defiladero incluye los nmeros de la gran tragedia del nazismo: 42.500 campos de concentracin, guetos, centros de detencin y fbricas de trabajo forzoso repartidos por el centro y este de Europa; entre 15 y 20 millones de personas internadas en los campos del horror; seis millones de judos y cinco millones de otras etnias, aniquilados (presos polticos, gitanos, homosexuales, yugoslavos, rusos, espaoles...). El autor, Jordi Peidro (Alcoi, 1965), se dedica desde hace ms de tres dcadas a la narracin, por las vas del teatro, el cartelismo, la novela o los tebeos. Ha dibujado lbums como El ojo del africano, cmics largos (La baha del ahogado) y otros de formato corto (Las aventuras de Melchor Mombo). En la novela sobre Francisco Aura y Mauthausen, hace servir las ilustraciones para revelar algunas claves historiogrficas. La serie de vietas sobre Las aventuras de Serranito Ser -en concreto la titulada Solos sin casa- muestra a Hitler preguntando al cuadsimo y ministro franquista entre 1938 y 1942 por los amiguitos (espaoles) tuyos en mis campos. A lo que el jerarca falangista responde: Te los regalo. Haz con ellos lo que quieras.

En el sanatorio de Gusen, a cinco kilmetros de Mauthausen, enfermar estaba prohibido, ingresar en la enfermera era tentar a la suerte: la mayora no regresaban, recuerda Francisco Aura. La dosis de gasolina en el corazn se convirti en uno de los mtodos para finiquitar a los dbiles. En slo una vieta, la novela esquematiza la famosa escalera de Mauthausen, formada por 186 escalones de piedra que comunicaban el campo de concentracin con la cantera. Das que se eternizaban con la carga de bloques enormes a la espalda, y una cruel divisin del trabajo que distingua entre los que extraan las piedras y quienes las suban al campo (un mnimo de 30 kilogramos a la espalda y hasta quince viajes diarios). Los prisioneros tenan que cargar con los bloques mayores, de lo contrario se veran sometidos al castigo y las palizas de los kapos. Puro esclavismo de sol a sol, que deparaba lo peor para la cumbre, donde se hallaban los paracaidistas. En la cima, guardias y kapos arrojaban a patadas, golpes y garrotazos sobre todo a los judos. Si alguno sobreviva, suba otra vez y se le lanzaba de nuevo por el precipicio. Los cadveres se acumulaban sobre las piedras, y se trasladaban al crematorio.

La escritora y periodista Montserrat Roig dedic tres aos a escribir una magna crnica periodstica de 540 pginas, Els catalans als camps nazis (Edicions 62, 1977). El libro cifra en cerca de 10.000 los republicanos espaoles deportados a los campos de concentracin del III Reich, donde murieron el 60%. Por Mauthausen y los Kommandos (pequeos campos de concentracin que dependan de uno principal) pasaron 7.189 presos republicanos, de los que sobrevivieron 2.187. Slo en Gusen, subcampo dependiente de Mauthausen, perdieron la vida 3.839 espaoles. El libro incluye el testimonio de 27 supervivientes del citado campo de concentracin, que semejaba un castillo fortificado, hecho con piedra picada de la cantera mortal.

Una inmensa sociedad paralela, con sus clases internas, con una rigurosa organizacin, una perfecta sistematizacin de la muerte cotidiana, describi Montserrat Roig. Tal vez se tratara del primer campo de tercera categora o exterminacin (Ausmergungslager) que, con esta nomenclatura, empez a funcionar desde el inicio de la guerra. A los detenidos entre ellos los rojos espaoles- se les consideraba casos graves por motivos de seguridad. El destino estaba escrito: la ejecucin o la cadena perpetua. Un intrprete germano planteaba la alternativa a los recin llegados: las alambradas elctricas o el horno crematorio.

Francisco Aura pas por la cantera y por los Kommandos Bretstein y Steyr. En el primero repar y construy carreteras durante un ao, a veces a -30C. En el segundo uno de los ms duros y en el que ms espaoles murieron- tuvo que trabajar en una factora de armamento. Durante dos aos y ocho meses. Pero fuera cual fuese el cometido en el campo, a todos los prisioneros les igualaban los golpes, patadas en los genitales, palos, gritos y puetazos en la cara. En pocas semanas borraban tu mente, te destruan por completo y te convertan en una bestia disciplinada, reflexiona en la novela un prisionero con el mono de rayas y un soldado al acecho. Con una dieta extenuante de caldo aguado de legumbres y fculas (menos de 1.500 caloras diarias), infinitas horas bajo el fro y la lluvia, y en un entorno Mathausen- donde se poda morir de 35 maneras diferentes (desde la cmara de gas hasta el suicidio desde la cima de la cantera), algunos supervivientes destacan la formacin de grupos de resistencia.

Tal vez estos se iniciaran el da que tocaba desinfectar el campo, y los presos desnudos durante 17 horas en los patios- pudieron entablar alguna relacin. Debamos buscar las zonas prximas a los muros o las entradas de las cocheras, ello te protega de las ocasionales rfagas de los guardianes, recuerda en el cmic Francisco Aura. Los disparos quiz fueran una forma de combatir el aburrimiento para los centinelas. Conoc a hombres de gran capacidad intelectual, sin egosmos ni odios, seala el resistente de 98 aos. Pero la extrema brutalidad, la saa y el encarnizamiento no permitan derroches de solidaridad. Hasta que lleg el cinco de mayo de 1945. Francisco Aura haba sobrevivido a la horrenda pesadilla, cuatro aos y nueve das despus

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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