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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-12-2016

Disyuntivas en juego
A un ao de macrismo y de resistencia popular: la CTEP como herramienta de lucha o dispositivo de gobernabilidad?

Sergio Zeta
Rebelin


Naci hace casi ya 6 aos pero es con el gobierno de Macri que la Confederacin de Trabajadores de la Economa Popular (CTEP) adquiere notoriedad por la capacidad de movilizacin puesta en juego con la marcha desde San Cayetano el 7 de agosto, como as tambin con la del 18 de noviembre que culmin con la sancin de la ley de Emergencia Social.

No es un hecho menor que dos de sus principales referentes ideolgicos, Emilio Prsico del Movimiento Evita y Juan Grabois del Movimiento de Trabajadores Excludos (MTE) sean hombres cercanos al Papa Francisco y desplieguen una poltica a tono con las jugadas que por estos pagos viene impulsando ste. A travs de las relaciones fluidas que lleva adelante Francisco con gran parte del entramado poltico y sindical del pas logr poner paos fros sobre las medidas de lucha que se esperaba tomara la reconstituida CGT. Fue a instancia de su gestin que el 24 de septiembre se reunieron la CTEP, la Iglesia y la CGT -que ofici de anfitriona- sellando un acuerdo al que calificaron histrico en tanto La unidad entre la CTEP y la CGT marca el inicio de un proceso de unidad de la clase trabajadora.

Es este el marco que la CTEP aparece como una de las propuestas de organizacin del enorme sector de trabajadores precarizados, cartoneros, feriantes, vendedores ambulantes o cooperativistas, que deben sobrevivir en condiciones cada vez ms adversas y que, a diferencia de lo que en otros tiempos se llam ejrcito de reserva del proletariado, ya no tienen siquiera la perspectiva de ser explotados alguna vez.

Con una visin crtica de la CTEP, me parece sin embargo necesario separar la hojarasca del trigo en las crticas que se le hacen, en tanto que aun con aspectos reales, varias resultan parciales y eluden los problemas de fondo.

 

Tres crticas parciales

Una crtica se refiere a que es muy poco lo conseguido a travs de la Ley de Emergencia Social sancionada tras la movilizacin del 18 de noviembre. Desde un punto de vista es cierto, ms si comparamos los escasos 10.000 millones anuales que esta ley destina a polticas sociales con los millones para los fondos buitres, los 90.000 millones en rebajas de retenciones, los 19.000 millones condonados a las empresas concesionarias del servicio elctrico o los 40.000 millones recientemente destinados a comprar armamento para las Fuerzas Armadas.

Sin dejar de sealar la necesidad de ir por ms y de denunciar la burda mentira de este gobierno que afirma no poder hacer ms -con sinceridad impostada frente al espejo y a Durn Barba- es difcil criticar sin pudor a quienes le arrancan algo a un gobierno que no quiere dar nada. De ltima, es discutible si la relacin de fuerzas hubiera permitido obtener mucho ms que lo conseguido.

Otra crtica, principalmente de los partidos que componen el FIT, alega que la CTEP avala la precariedad de este enorme sector de trabajadores al no pelear por su incorporacin al trabajo formal. Olvidan que para intervenir en la realidad de la lucha de clases no alcanza con enarbolar verdades en abstracto sino impulsar la construccin de una relacin de fuerzas favorable y una firme voluntad popular de imponer a cualquier costo los reclamos, en este caso las 6 hs de trabajo con un sueldo digno para todxs. Este olvido encuentra sus races en una lgica ya demostrada falaz- de que exigir lo que un gobierno del capital no conceder convencera al pueblo a asumir la necesidad de la toma del poder bajo la direccin del partido que enarbole este programa. Creemos que esta visin idealista que elude interrogarse desde dnde organizar a las mayoras marginadas, suma a la fragmentacin de las luchas y pierde una oportunidad de disputar el rumbo de la resistencia contra la ofensiva macrista.

Por ltimo, en especial desde sectores kirchneristas, se critica la clusula de paz social que contiene el acuerdo entre la CTEP y el gobierno. Esta crtica tiene una parte de verdad en tanto -con o sin clusula- el Movimiento Evita, principal organizacin de la CTEP, se ha pronunciado por aportar a la gobernabilidad del macrismo. Pero ms all de esto -y sin olvidar que tambin Cristina y la dirigencia K manifestaron similar intencin y deseos de que a Macri le vaya bien-, lo cierto es que generalmente todo acuerdo conlleva clusulas de este tenor que son rotas por una u ambas de las partes cuando as lo consideran.

Ms all de estas crticas parciales considero que los debates necesarios pasan por otra parte.

 

Un paso adelante, s pero hacia dnde? Algunos triunfos acumulan para nuevas victorias. Otros preparan futuras derrotas. Depende de que se pretenda hacer con estas victorias.

Sin dudas varios de los integrantes de la CTEP aspiran a que lo arrancado con la movilizacin sirva de impulso para ir por ms. Pero no es el caso de la organizacin mayoritaria de la misma, el Movimiento Evita, que en sintona con el Vaticano pretende sirva como base y garanta de una gobernabilidad bastante endeble ante una resistencia popular que no cesa, una economa en crisis y el recuerdo de una rebelin que a 15 aos sigue atemorizando a las clases dominantes con la posibilidad de un diciembre caliente. Pretender simultneamente habilitar al gobierno a que pueda gobernar aplicando sus planes y desear que el pueblo viva mejor resulta una contradiccin insanable. Porque como seal un compaero del combativo y democrtico sindicato aceitero, la gobernabilidad es la capacidad de mantener pasivos a los pueblos mientras se los golpea.

El aporte a la gobernabilidad que se propone el Movimiento Evita, apoyndose en la estructura que le posibilita la CTEP, se sostiene sobre dos patas diseadas por el Vaticano: un acuerdo estratgico con la CGT para canalizar las luchas populares, y la reconstruccin de la unidad del PJ para que -con el apoyo de los movimientos sociales- recomponga una alternancia poltica dentro del sistema que evite el surgimiento de proyectos populares de liberacin.

 

Unidad con la CGT y organizacin de lxs precarizadxs: de la calle al Palacio

No tiene nada de malo aprovechar alguna -ya bastante ocasional- convocatoria de la CGT a movilizar, para multiplicar luchas, no aparecer aislados, sumar fuerzas. De hecho es lo que hacen gran parte de lxs trabajadores.

Pero el acuerdo CTEP/CGT va ms all de una supuesta unidad de lxs trabajadorxs de la economa popular con el movimiento obrero. Oficia como pantalla para reproducir en la nueva organizacin las prcticas que predominan en las burocracias de los gordos que poco tienen ya que ver con las necesidades y el protagonismo de sus trabajadores y mucho con la auto-reproduccin de una burocracia emparentada con los sectores empresarios y que depende ms de una relacin aceitada con los funcionarios que de sus propios trabajadores.

El Movimiento Evita se sabe en los inicios de ese rumbo, nosotros hablamos desde la informalidad del sector que representamos, que se expresa sobre todo en que no tenemos un cauce formal de relacin con el Estado, que recin estamos empezando a construir. El sindicato, en cambio, es el cauce formal de relacin entre los trabajadores formales y el Estado pero las organizaciones populares no tenemos ese canal institucional. En ese contexto entendemos que hay que construir una postura que promueva la movilizacin popular en las calles, que d pelea y ocupe el espacio pblico, pero que al mismo tiempo tenga la capacidad de negociar y obtener algo, aunque sean migajas, pero que los compaeros vean en la pelea social un camino de solucin de sus problemas y no una pelea estril.

As, si la movilizacin del 18 de noviembre represent, en palabras de Prsico, la posibilidad de que cada familia tenga una sidra y un pollo en ao nuevo, para el Movimiento Evita signific la posibilidad de institucionalizar su relacin con el gobierno a travs del Consejo de la Economa Popular y el Salario Social, integrado por tres representantes ministeriales y tres de los movimientos sociales. De ahora en ms, as como la CGT logr impedir una huelga general ms que justificada, habr un canal institucional que intente similares resultados en un sector que, desde la resistencia al neoliberalismo de los 90, encabez luchas que nunca pudieron terminar de encauzar.

De ah el entusiasmo de Emilio Massot, hombre del PRO en diputados, quien declar a La Nacin: estamos incorporando y conteniendo a un sector que hasta ahora era ignorado y prometi trabajar para institucionalizar a un sector de la economa.

Ya desde la mirada de aquel diciembre caliente del 2001/2002 que recuerda la gobernabilidad en crisis, se ponen en juego dos miradas diferentes, opuestas, sobre la organizacin de lxs trabajadorxs precarizadxs.

Con una mirada desde los movimientos populares, nos relata Guillermo Cieza, cmo hablar con esos tipos donde no hay secretario general, ni presidente, ni referente y donde los autoconvocados se someten solo a las decisiones de la asamblea? el dato original de la protesta social en la Argentina no es la rebelda. La clase trabajadora argentina supo ostentar rcords mundiales de conflictividad sindical, y no por casualidad nuestro pas tuvo 30.000 desaparecidos. El dato original es el ocaso de los burcratas. Las nuevas formas de decisin y representacin generadas en las asambleas de base, que se estn extendiendo en los movimientos de desocupados ms avanzados, en las reuniones vecinales de Capital y en las puebladas del interior. (2004)

Desde las antpodas a esta mirada y compartiendo temores con quienes debieron encerrarse en sus casas en el 2001, Prsico por entonces dirigente de una pequea organizacin piquetera que devino masiva al calor de los despachos oficiales- aporta su relato, siempre que hubo desequilibrio y desestabilizacin en la Argentina fue porque los trabajadores no estaban unidos. Sucedi en los 70, cuando las Coordinadoras de Gremios en Lucha pasaron por encima de la CGT, voltearon a un ministro y casi voltearon al gobierno. Pas tambin en el ao 2001, cuando las organizaciones sociales no tenan representacin ni unidad.

Si parte importante del movimiento piquetero estuvo cruzado por la democracia de base, las asambleas, el protagonismo popular, las organizaciones mayoritarias de la CTEP intentan lo contrario. El protagonismo en las decisiones ya no lo tienen las asambleas de base sino una Junta Promotora conformada hace ya seis aos como instancia de transicin hacia una democratizacin de la CTEP, a imagen y semejanza de la democrtica CGT.

No se trata de volver a un pasado irrepetible. Las organizaciones territoriales en que devinieron los movimientos piqueteros no pueden ni necesitan retroceder sino avanzar paradas desde las asambleas de base como fuentes generadoras de poltica, ponindole el cuerpo a las mltiples luchas contra la ofensiva macrista, concibindose desde reclamos ms abarcativos, sintetizando diversas identidades populares, construyendo programas junto y en defensa del pueblo y el territorio, articulando los diversos sectores del fragmentado pueblo trabajador, aportando a la autonoma de lxs de abajo.

Lejos de esto, las intenciones y prcticas del Movimiento Evita implican un reforzamiento de los dispositivos de gobernabilidad y fragmentacin de lxs trabajadores, as consigan peridicamente algunas migajas ms o menos valiosas para el pueblo.

Muy pronto se pondr en juego la necesidad de enfrentar la nueva alianza con la CGT. El gobierno -mientras concede a disgusto en el terreno de los planes sociales- ha anunciado que sus principales objetivos son ir contra los salarios, condiciones de trabajo, convenios y todo lo conseguido en una historia de lucha por lxs trabajadores de nuestro pas, para quebrar definitivamente esa tradicin combativa. Esto no se dar sin pelea y la dirigencia de la CGT, como siempre y ms all de alguna medida ocasional para salvar la ropa, juega para los de arriba. Nuevamente, a pesar del disgusto de Emilio Prsico, habr que pasarle por encima a la CGT y sus cuerpos orgnicos para soldar lazos solidarios y de lucha entre trabajadores ocupados, desempleados, precarizados, de la economa popular, para avanzar en la unidad entre lxs trabajadores y el barrio.

La perspectiva de avance para lxs trabajadores no es la gobernabilidad de Francisco y sus voceros en la Argentina sino la que formul con total claridad Mariano Fliz, Desde el campo de las organizaciones que luchamos por un cambio social radical, anticapitalista, antiimperialista, antipatriarcal, la apuesta debiera ser precisamente la inversa: construir la ingobernabilidad con nuestros cuerpos en las calles, construyendo pensamiento y -sobre todo- prcticas crticas en todos los espacios que habitamos, cuestionando todos los rasgos de la sociedad impregnados por la lgica del capital. Es decir, debemos impugnar la sociedad toda, al capital, pero tambin al Estado, a las burocracias sindicales; e incluso a nuestras propias organizaciones, a las que debemos cuestionar, repensar y reinventar, para construir un mundo nuevo en que quepan todos los mundos.

Desde las luchas de lxs trabajadores precarizados, de lxs includos en el trabajo formal, en los barrios, desde las luchas socio-ambientales, desde las masivas peleas de las mujeres y la diversidad sexual, desde las que se despliegan en defensa de la educacin o la salud, desde lxs pueblos originarios, entre las organizaciones que no nos referenciamos en la CTEP o las que legtimamente lo hacen desde una perspectiva diferente a la de su actual conduccin, podemos articular fuerzas para construir esta ingobernabilidad.

 

Reconstruir la alternancia electoral

No hay frase ms utilizada que unidad para frenar al macrismo. Se formula de diferentes maneras, frente cvico, construccin de nueva mayora, frente plural, convergencia contra el neoliberalismo y una larga lista que tiene en comn tres cosas: que los integrantes de esa unidad para frenar al macrismo son los mismos que abrieron las puertas a su triunfo y permitieron aplicar a gran parte de sus polticas; que se formulan con el aire sensato de ir por lo posible; y que la poltica se reduce a que el pueblo pelee por alguna mejora parcial y luego elija quien gobernar en su nombre los destinos del pas. Podramos agregar una cuarta cosa en comn: que sobre estas viejas premisas presentadas como novedosas nunca pudo construirse nada bueno para el pueblo.

El Chino Navarro, otro de los dirigentesdel Movimiento Evita lo plante claramente a la revista Crisis, Nosotros tenemos que tratar de actuar en esta democracia liberal que no es la que ms nos gusta pero es la que tenemos, en esta legalidad impuesta por los que han ganado en trminos econmicos, y primero parar de retroceder, segundo ver si pods paliar, resolver la urgencia, y tercero, construir unidad, que es la que te puede permitir ganarles en el marco de la democracia y las elecciones.

La unidad con los burcratas cegetistas, con el aparato del PJ, con representantes empresarios y de organizaciones del campo como la Federacin Agraria, con el Frente Renovador de Massa, es el marco de unidad que pretenden para ganarle a Macri. Queremos ampliar el peronismo hacia los trabajadores y hacia las organizaciones de la economa popular, explic el Chino Navarro al diario La Nacin. Esta unidad enunciada no tiene nada que ver con la unidad que necesitamos los trabajadores para terminar con los proyectos reciclados de los mismos de siempre.

Reducir la pelea al mbito electoral y polarizar discursivamente enfrentamientos que no son tales, son viejas recetas para que el pueblo no intervenga con sus propias propuestas y organizaciones. Est claro que la unidad es vital. Pero necesitamos una unidad que no oficie de soporte de lo viejo, sino que construya alternativas populares que levanten un nuevo proyecto de pas y sociedad, sobre las ruinas del viejo rgimen poltico y econmico del capital.

Un viejo cuento relata como un elefantito recin nacido es atado a una cadena. El elefantito tironea y tironea pero no logra desatarse. Pasa el tiempo, el elefante crece y ya con un slo tirn podra arrancar sus cadenas. Sin embargo, ya no tironea ms porque no cree sea posible liberarse.

Qu impide hoy que desde el pueblo trabajador nos dispongamos no slo a resistir y pelear, como sabemos hacerlo y lo demostramos a travs de la historia sino tambin a construir un proyecto popular emancipador? Tenemos la experiencia acumulada, la fuerza y la organizacin para construir un pas que, no solo sea cada vez ms ingobernable para los de arriba, sino se parezca cada vez ms a nuestros sueos.

Fuentes

http://www.resumenlatinoamericano.org/2016/11/13/argentina-emilio-persico-del-movimiento-evita-las-organizaciones-sociales-son-el-nuevo-hecho-maldito-del-pais-burgues/

http://www.revistacrisis.com.ar/notas/puchero-la-evita

http://contrahegemoniaweb.com.ar/cambio-sin-futuro-apuntes-pensar-la-argentina-ano-gobierno-cambiemos/

Guillermo Cieza. Borradores sobre la lucha social y la autonoma. Buenos Aires, Manuel Suarez, 2004

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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