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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-12-2016

Entrevista con Gilbert Achcar
"El fundamentalismo islmico, la primavera rabe y la izquierda"

Ashley Smith
isreview.org


Gilbert Achcar es profesor de Estudios sobre el Desarrollo y Relaciones Internacionales en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (School of Oriental and African Studies, SOAS) de la Universidad de Londres. Es autor de numerosos libros. Ashley Smith le ha entrevistado sobre una de las cuestiones candentes planteadas por la primavera rabe: el enfoque de la izquierda con respecto al fundamentalismo islmico.

-Uno de los fenmenos ms importantes que se han producido en Oriente Medio en las ltimas tres dcadas es el ascenso de lo que los comentaristas suelen denominar indistintamente islam poltico, islamismo y fundamentalismo islmico. Por qu piensas que es mejor referirse a esta corriente poltica con el nombre de fundamentalismo islmico, y cules son sus caractersticas?

-El trmino que uno emplea para denominar un fenmeno tiene que ver, por supuesto, con la evaluacin y el juicio poltico que hace del mismo, y cada trmino tiene implicaciones diferentes. Veamos uno de los trminos que acabas de mencionar: el islam poltico. Por qu nadie emplea esta designacin para instituciones y corrientes polticamente activas en el seno del cristianismo, el judasmo o el hinduismo y no habla, por ejemplo, de cristianismo poltico? Hablar de islam poltico plantea el problema de definir qu es el islam no poltico; en otras palabras, cundo comienza el islam a ser poltico y cundo deja de serlo? Por qu calificar a los hermanos musulmanes de Egipto de islam poltico y no, digamos, al gran imn de Al Azhar, que ocupa un alto cargo poltico? Si reflexionamos seriamente, veremos que esta etiqueta no tiene mucho sentido.

Otro trmino que se emplea a menudo, y que puede parecer ms preciso, es el de islamismo. Se aplica a movimientos polticos que consideran que el islam es su ideologa y su programa fundamental, de ah el ismo. Quienes empezaron a utilizar este trmino fue en Francia en la dcada de 1980 pretendan evitar el concepto de fundamentalismo islmico porque consideraban que este ltimo encerraba una carga poltica. Sin embargo, al hacerlo cualquiera que fuera su intencin, si bien ya estaban advertidos por algunos, como el profesor marxista de estudios islmicos, Maxime Rodinson olvidaron el hecho de que era un trmino que haba sido utilizado para referirse al propio islam. Si buscas en el diccionario, vers que islamismo se ha empleado como sinnimo de islam por lo menos hasta hace unos decenios.

En efecto, islamismo se mezcla con el islam como religin en la mente de la mayora de las personas que oyen el trmino. Y dado que islamismo se convirti casi en sinnimo de terrorismo de nuevo, independientemente de las intenciones de algunos de los que emplearon el trmino, llev a la gente a confundir terrorismo con el islam como tal. Est claro que esto es muy peligroso, pues alimenta un fanatismo islamfobo que ya est muy extendido, mxime cuando islamismo reduce el fenmeno a una caracterstica exclusiva del islam, entre todas las religiones.

Estas son las razones por las que no utilizo los dos trminos citados. Prefiero hablar de fundamentalismo islmico, un trmino que tiene una doble ventaja. La ms importante es que la nocin de fundamentalismo se aplica a todas las religiones y se puede formular una definicin genrica del trmino que abarque todos los fundamentalismos religiosos. Todos ellos tienen rasgos comunes: antes que nada, la adhesin a interpretaciones literales y dogmticas de las escrituras religiosas y a un proyecto poltico de imposicin de estos puntos de vista a la sociedad por medio del Estado. As, la nocin de fundamentalismo es til para aclarar la distincin entre fundamentalismo islmico e islam como religin, ya que la gente suele hacer la misma distincin entre otras religiones y sus variantes fundamentalistas. Nadie confunde el fundamentalismo protestante con el protestantismo, por ejemplo. Quienes usan el trmino islamismo alegan a menudo que el trmino fundamentalismo pertenece a la historia del protestantismo; en realidad, a mi modo de ver es un argumento a favor de utilizarlo.

La segunda ventaja del trmino fundamentalismo islmico es que la nocin de fundamentalismo ayuda a afinar la distincin entre las diferentes corrientes y grupos que otorgan al islam un lugar central en su identidad ideolgica. Es ms restrictivo que trminos como islam poltico o islamismo, que suelen juntar movimientos muy distintos en la misma categora. Mira el partido gobernante de Turqua, el AKP, por ejemplo. Suele incluirse en las categoras de islam poltico e islamismo, junto con el rgimen iran, y esto es un error garrafal que el trmino fundamentalismo islmico evita. El AKP no es un partido fundamentalista; no propugna la implantacin de la ley religiosa islmica, la shara, en Turqua. Es ms bien un partido musulmn conservador, de derechas, similar a partidos cristianos conservadores o de derechas en Europa, y no ha dejado de serlo pese a su reciente deriva autoritaria.

No cabe duda de que la propia categora de fundamentalismo islmico es bastante amplia, como todas las categoras ideolgicas que abarcan una amplia gama de movimientos (pensemos en el marxismo o el comunismo, por ejemplo). Aunque el ncleo programtico de un Estado islmico basado en la shara es ms o menos comn a todos los grupos englobados en la categora de fundamentalismo islmico, estos grupos aplican diferentes estrategias y tcticas. As, existen fundamentalistas moderados que preconizan una estrategia gradualista consistente en realizar su programa primero en la sociedad y despus en el Estado, mientras que otros recurren al terrorismo o la implementacin del Estado por la fuerza, como es el caso del llamado Estado Islmico (EI), tambin denominado ISIS. Sin embargo, todos tienen en comn un proyecto fundamentalista dogmtico y reaccionario.

-Cules son las races del fundamentalismo islmico en Oriente Medio? Cmo y por qu surgi como fuerza poltica?

-El fundamentalismo islmico, en la forma de un movimiento poltico organizado de la era moderna, naci a finales de la dcada de 1920 con la creacin de la Hermandad Musulmana en Egipto. Esta fue, en efecto, la primera organizacin poltica moderna que se dot de un programa fundamentalista islmico. Y tambin fue por esa poca que la teorizacin del Estado islmico, la doctrina bsica del fundamentalismo islmico, adquiri su forma moderna, igualmente en Egipto. Claro que hubo corrientes fundamentalistas con anterioridad y diversas clases de sectas puritanas en la historia del islam, como en otras religiones monotestas, pero los hermanos musulmanes fueron los pioneros de una corriente del fundamentalismo islmico adaptado a la sociedad contempornea en forma de movimiento poltico.

Esta corriente surgi a raz de una serie de acontecimientos. El primero fue la proclamacin de la repblica y la abolicin del califato en Turqua unos pocos aos despus de la primera guerra mundial. La instauracin por Mustaf Kemal de una repblica laica en Turqua fue un golpe moral para quienes rechazaban la separacin entre el islam y el Estado. Esto sucedi al mismo tiempo que la fundacin del reino saud en la pennsula arbiga, un Estado basado en una premisa fundamentalista islmica, aunque de carcter arcaico-tribal.

En segundo lugar, Egipto era un pas en el que estaba madurando una situacin revolucionaria debido a la acumulacin de una serie de problemas explosivos: problemas sociales, una pobreza terrible en el campo, una monarqua corrupta, dirigentes despreciados u odiados por el pueblo y la dominacin colonial britnica. Sin embargo, la izquierda egipcia era dbil y el movimiento obrero haba sucumbido a la represin en la dcada de 1920. De modo que haba una conjuncin de factores que favorecieron el surgimiento del fundamentalismo islmico como movimiento poltico que capitaliz el descontento popular.

Desde el punto de vista del materialismo histrico, el fundamentalismo islmico es una asombrosa ilustracin de lo que Marx y Engels identificaron en su Manifiesto Comunista como una de las orientaciones ideolgicas de las clases medias tradicionales. Un sector de la pequea burguesa tradicional, los artesanos y el campesinado medio y pequeo sufren los efectos devastadores del capitalismo, que se desarrolla a sus expensas y los fuerza a pasar de su condicin de pequeos productores o comerciantes a la de trabajadores asalariados obligados a vender su fuerza de trabajo para ganarse el sustento.

Un sector de estas clases mnimamente acaudaladas se opone al desarrollo capitalista pretendiendo hacer girar hacia atrs la rueda de la historia, segn la famosa expresin de Marx y Engels; una formulacin excelente, por cierto, que destaca el carcter reaccionario de estos sectores. Y que encaja perfectamente en el caso del fundamentalismo islmico, en el sentido de que esta corriente nace de una revuelta contra las consecuencias del desarrollo capitalista, impulsado por la dominacin extrajera, pero lo hace desde una perspectiva reaccionaria que pretende retornar a una mtica edad de oro islmica de hace trece siglos. Y esto es lo que tienen en comn todos los grupos fundamentalistas islmicos, desde los hermanos musulmanes como movimiento de masas, al menos en su versin original egipcia, hasta los grupos terroristas, entre los que el ms extremista es el terrible Estado Islmico (EI). Todos ellos comparten el deseo de reinstaurar de alguna manera la forma de gobierno y las normas sociales que existan en la poca temprana del islam. En el caso del EI, creen que ya lo estn haciendo con su llamado Estado Islmico.

-Qu relacin guarda el fundamentalismo islmico con el imperialismo? Se opone al mismo o est confabulado con l?

Ambas cosas, dira yo, y esto no es contradictorio. La tropa del fundamentalismo islmico est formada por personas que reaccionan ante las consecuencias del capitalismo, de la dominacin imperialista y de las guerras imperialistas. Pero responden a estas de un modo reaccionario. Frente al capitalismo y al imperialismo podran optar por emprender una lucha progresista, encaminada a sustituir el capitalismo salvaje por una sociedad igualitaria socialmente justa, o bien creer que la solucin pasa por reinstaurar una forma de gobierno que resulta completamente anacrnica en los tiempos que corren, abrazando por tanto una perspectiva muy reaccionaria.

Y puesto que es una respuesta reaccionaria a los problemas que hemos mencionado, ha acabado siendo utilizada histricamente por toda clase de fuerzas reaccionarias, incluido el propio imperialismo. Desde que se fund su movimiento, los hermanos musulmanes han establecido un vnculo estrecho con el Estado que era y sigue siendo de lejos el ms reaccionario, antidemocrtico y misgino que hay en el mundo, el reino de Arabia Saud. Este vnculo lo establecieron en virtud de la afinidad entre su propia perspectiva y lo que suele denominarse el wahabismo, que es la ideologa de la fuerza tribal que fund el reino saud.

Los hermanos musulmanes colaboraron estrechamente con el reino saud desde su creacin hasta 1990, cuando Irak invadi Kuwait y provoc la primera guerra de EE UU contra Irak. Hasta entonces, la Hermandad Musulmana fue un gran aliado del reino saud y del propio EE UU, el patrn de los saudes. Ambos la utilizaron en la lucha contra el nacionalismo de izquierda, en particular contra Gamal Abdel Nasser en Egipto (1952-1970), pero tambin contra el movimiento comunista y la influencia de la Unin Sovitica en pases de mayora musulmana. Esta alianza impura de EE UU, Arabia Saud y los movimientos fundamentalistas islmicos era reaccionaria hasta la mdula.

Los saudes rompieron con la Hermandad porque esta ltima no secund al reino en su apoyo al ataque de EE UU contra Irak en 1991. Esto se debi, por un lado, a que a los hermanos musulmanes les resultaba muy difcil, desde el punto de vista ideolgico, aprobar una intervencin occidental contra un pas musulmn desde el territorio que alberga los lugares sagrados del islam. Por otro lado, tenan que tomar en cuenta el hecho de que sus bases se oponan firmemente a aquella agresin, al igual que la gran mayora de la opinin pblica de los pases rabes.

As, la mayora de secciones regionales de la Hermandad Musulmana condenaron el despliegue y el ataque de EE UU, lo que hizo que el reino saud rompiera con ella. Por eso se puso a buscar y encontr a otro patrocinador: el emirato de Catar, que desde entonces es su principal patrocinador. Despus de haber sido financiada durante dcadas por los saudes, ahora la financia el emirato de Catar. Y Catar, por supuesto, es otro ntimo aliado de EE UU en la regin, un pas que alberga cuarteles avanzados del Mando Central militar de EE UU (CENTCOM) y la plataforma ms importante de las guerras areas de EE UU desde Afganistn hasta Siria.

Cuando los hermanos musulmanes ejercieron el poder en Egipto durante la presidencia de su miembro Mohamed Morsi, se ganaron los elogios de Washington. Su historial es ms que evidente. Otras ramas ms radicales del fundamentalismo islmico tambin han colaborado en el pasado con EE UU. La historia de Al Qaeda es conocida: se origin al sumarse a la guerrilla apoyada por EE UU, Arabia Saud y Pakistn para luchar contra la ocupacin sovitica de Afganistn, antes de convertirse en feroces enemigos de EE UU y de la familia real saud despus de 1990, por un motivo similar al que provoc la ruptura de la Hermandad con el reino.

-Ha cambiado el carcter de clase del fundamentalismo islmico con este cambio de patrocinador estatal? Sigue siendo una expresin de la pequea burguesa o se ha aburguesado?

-Antes que nada, el fundamentalismo islmico no se limita a un nico movimiento. Constituye un amplio espectro de fuerzas y grupos, como ya he sealado, que va desde los Hermanos Musulmanes hasta los fanticos totalitarios como el EI, pasando por los yihadistas. Incluso si nos circunscribimos a la Hermandad Musulmana, no debemos olvidar que se trata de una organizacin regional y global cuyas estrategias y tcticas varan de un lugar a otro. Sin embargo, si nos centramos exclusivamente en Egipto, est claro que se ha producido un aburguesamiento de la Hermandad egipcia. Cuando Nasser los reprimi, muchos de sus miembros y dirigentes acabaron en el exilio en Arabia Saud, donde varios de ellos se convirtieron en hombres de negocios y sacaron provecho del boom del petrleo de la dcada de 1970. La relacin con el Estado saud y el capital del Golfo desempe un papel importante en el desarrollo en Egipto de una capa de lo que los turcos llaman burguesa devota, un sector que desempea un papel cada vez ms importante en el seno de la Hermandad.

Mientras que esta fraccin capitalista adquiri una importancia notable en el seno de la Hermandad, el grueso de sus bases, de su tropa, sigue reclutndose en las filas de la pequea burguesa y las capas ms pobres de la sociedad. Esto no debera extraar a nadie. Mira el caso de Donald Trump en EE UU. Es el portaestandarte de la poltica reaccionaria, pero sus seguidores no son precisamente accionistas de Microsoft. La derecha capitalista, especialmente sus sectores ms reaccionarios, siempre busca reunir una masa de seguidores en otras clases, en particular entre los sectores resentidos de las clases medias y del proletariado.

Dicho esto, el cambio de composicin de clase de la direccin de la Hermandad no ha alterado bsicamente su programa. Para empezar, nunca han sido anticapitalistas, ms all de expresiones muy generales sobre la equidad social que se escucha incluso de los partidos ms conservadores. Salvo en el caso de los grupos que se adhieren abiertamente al crudo darwinismo social, hasta los partidos polticos ms conservadores utilizan una retrica compasiva. Recordemos el conservadurismo compasivo de George W. Bush. Lo mismo ocurre con la Hermandad. Hablarn de ocuparse de los pobres para decir que el islam aporta la solucin y que la caridad islmica aliviar la pobreza. Todo esto encaja perfectamente en una perspectiva neoliberal que apoya la privatizacin de la asistencia social y su delegacin en sociedades de beneficencia privadas.

No es extrao, por tanto, que cuando los hermanos musulmanes accedieron al poder en Tnez y Egipto, mantuvieran la misma poltica econmica de los regmenes anteriores. Aprobaron los dictados del Fondo Monetario Internacional (FMI) e hicieron todo lo posible por complacer a la clase capitalista, incluidos los amiguetes capitalistas del antiguo rgimen. Los fundamentalistas islmicos no se opusieron al orden neoliberal que ha hundido en la miseria a Oriente Medio.

-Por qu se ha convertido el fundamentalismo islmico en una corriente poltica dominante en Oriente Medio? Esto es sorprendente dada la rica historia de nacionalismo secular y organizacin comunista en la regin.

Esta es una cuestin muy importante. Actualmente prevalece una visin impresionista debido a las continuas informaciones de los medios de comunicacin sobre diversas ramas del fundamentalismo islmico en Oriente Medio. Esto ha creado la impresin de que la religin, en general, y el fundamentalismo islmico, en particular, siempre han dominado el escenario poltico en la regin. Pero esto no es cierto. Un pas como Egipto, la cuna de la Hermandad Musulmana, es un ejemplo ilustrativo. All, la Hermandad logr crecer y experimentar un avance espectacular en la dcada de 1940, creando una fuerza con cientos de miles de seguidores. Uno de los motivos principales de su avance fue el hecho de que la izquierda fuera relativamente dbil y estuviera fragmentada en este pas. Esto contrastaba con otros pases de la regin, donde en aquel entonces los nacionalistas laicos de izquierda y los comunistas eran bastante fuertes, y la Hermandad, por consiguiente, mucho ms dbil. En Siria e Irak, el partido laico nacionalista Baas estaba desarrollndose en competencia con un movimiento comunista masivo.

Esto comenz a cambiar en Egipto con el golpe militar de 1952. Nasser y su grupo de oficiales y suboficiales tumbaron la cpula del ejrcito y la monarqua y proclamaron la repblica. Desde el punto de vista poltico, el grupo era variopinto. Con el tiempo se inclinaron hacia la izquierda, impulsando reformas nacionalistas y sociales. Aprobaron una reforma agraria, redistribuyendo las propiedades de los grandes terratenientes. Tambin nacionalizaron propiedades extranjeras, siendo el acto ms espectacular la nacionalizacin del Canal de Suez en 1956, que dio lugar a la agresin combinada de Gran Bretaa, Francia e Israel contra Egipto. La nacionalizacin de empresas extranjeras vino seguida de la nacionalizacin de empresas privadas egipcias y la proclamacin del socialismo en 1961.

La radicalizacin a la izquierda de estos nacionalistas con la destacada figura de Nasser en el centro de este proceso hizo que ganaran una enorme popularidad, no solo en Egipto, sino en el conjunto de la regin y ms all, en todo el tercer mundo. Esto se debi a sus reformas sociales y su oposicin al imperialismo y al sionismo, una actitud que responda a las aspiraciones de las masas. Bastante pronto, tras un breve periodo de cooperacin, chocaron con los hermanos musulmanes y los reprimieron antes de embarcarse en su proceso de radicalizacin. Desde entonces, los hermanos musulmanes se convirtieron en los peores enemigos de los nacionalistas. Y los saudes, de comn acuerdo con Washington, los utilizaron como arma contra Nasser.

A raz de la radicalizacin y la creciente influencia del nasserismo, la Hermandad qued completamente marginada en Egipto. Haba sido objeto de una feroz represin, sin duda, pero la represin por s sola no consigue nunca marginar a un movimiento que mantiene un fuerte atractivo ante las masas. El caso es que los hermanos perdieron su atractivo. No tenan soluciones que ofrecer a los problemas sociales reales de las masas, mientras que los nacionalistas s abordaban estas cuestiones, al menos en parte. En este periodo, la mayora de las personas en Egipto y en toda la regin ya solo vieron a los hermanos musulmanes como agentes de los saudes y de la CIA.

La situacin comenz a cambiar a finales de la dcada de 1960, con la crisis del nacionalismo laico. El momento clave fue la victoria de Israel en 1967 sobre el Egipto nasserista y la Siria baasista. Al igual que en Egipto, esta ltima haba experimentado una radicalizacin nacionalista de izquierda, encabezada por un grupo que Asad el padre del actual carnicero de Siria derrocara podo despus. Con la derrota de 1967, seguida en 1970 del aplastamiento de las guerrillas palestinas en Jordania, la muerte de Nasser y el derrocamiento del ala izquierda del partido Baas, el nacionalismo radical rabe sufri un fuerte revs que abri las puertas al retorno de la Hermandad Musulmana.

El sucesor de Nasser, Anuar el Sadat, emprendi un rumbo de desnasserizacin en Egipto, revirtiendo todas las polticas progresistas del periodo anterior, tanto en el mbito agrcola o industrial como en el terreno antiimperialista o antisionista. Al embarcarse en este proyecto regresivo, solt de la crcel a los hermanos musulmanes y permiti que volvieran los que se encontraban en el exilio. Lo hizo porque los necesitaba como aliados en su proyecto reaccionario en Egipto. Los hermanos cumplieron su tarea de buena gana, convirtindose en la fuerza de choque de la ofensiva ideolgica de Sadat en su ataque contra la izquierda. Sadat les permiti reconstruir su organizacin para convertirla en un movimiento de masas, a condicin de que no le disputaran el poder. Mantuvieron esta relacin con el sucesor de Sadat, Hosni Mubarak.

En un contexto de debilidad organizativa de la izquierda, cuyo sector ms visible tambin mantena una relacin ambigua con el rgimen, la Hermandad llen un vaco, atrayendo a sectores descontentos de la poblacin. Con los fondos aportados por los nuevos capitalistas en sus filas y su patrocinador saud, lograron un crecimiento espectacular. Sin embargo, con la recuperacin de su poder empezaron a surgir ambiciones de desempear un mayor papel poltico que lo que les permita el rgimen. Esto gener tensiones que dieron pie, ocasionalmente, a medidas represivas por parte del rgimen, pero una y otra vez fueron liberados de la crcel al cabo de periodos relativamente cortos. En ningn momento sufrieron una represin tan dura como la que tuvieron que soportar bajo Nasser. Mubarak jams trat de aplastarlos ni de prohibir del todo su movimiento. Fueron tolerados porque eran tiles al rgimen y solo eran reprimidos cuando el rgimen pensaba que se estaban extralimitando.

Por tanto, en 2011 no surgieron de la nada. Eran una fuerza muy importante en Egipto, incluso en el terreno electoral. En 2005 lograron el 20 % de los escaos en el parlamento. Mubarak utiliz este ascenso controlado para advertir al gobierno de George W. Bush, que le estaba presionando para que procediera a cierto grado de liberalizacin poltica. Ante la ausencia de fuerzas significativas a la izquierda o entre los liberales, capaces de desafiar al rgimen o capitalizar el descontento popular, el fundamentalismo islmico se hallaba en una posicin ptima para capturar ese potencial.

Sin embargo, la historia demuestra que cuando existe una corriente progresista que goza de cierta credibilidad, es posible contrarrestar efectivamente el fundamentalismo. La debilidad de la izquierda es inversamente proporcional a la fuerza del fundamentalismo islmico. Entre estas dos corrientes el juego es de suma cero, a diferencia de la relacin de la izquierda con la teologa de la liberacin en Amrica Latina. All, la teologa de la liberacin, que representa una interpretacin progresista del cristianismo, es una componente importante de la izquierda, con la que comparte, en muchos lugares, las mismas organizaciones, como fue el caso del Partido de los Trabajadores de Brasil en sus buenos tiempos de radicalidad. En Oriente Medio, la izquierda se enfrenta al fundamentalismo islmico como uno de los dos polos principales de la poltica reaccionaria, siendo el otro polo el constituido por los regmenes.

De este modo, la revuelta rabe se top, ya en 2011, con dos fuerzas de la contrarrevolucin en vez de la tradicional oposicin binaria de revolucin y contrarrevolucin, es decir, con una configuracin triangular en que un proceso revolucionario tuvo que enfrentarse a dos polos contrarrevolucionarios. Las fuerzas progresistas, que expresaban las aspiraciones del levantamiento, fueron necesarias para ponerlo en marcha y organizarlo en sus primeros pasos, pero pronto chocaron con los regmenes, por un lado, y con las oposiciones fundamentalistas islmicas, por otro, ambos opuestos a las aspiraciones de la ola revolucionaria y, en algunos pases de la regin, confabulados directamente para frustrar su radicalizacin.

El caso de Egipto vuelve a ser un ejemplo ilustrativo de la colaboracin de los hermanos musulmanes con el ejrcito en 2011, el primer ao de la revuelta. Esto abri de hecho un espacio para el campo progresista. La eleccin presidencial de 2012 mostr el ascenso del polo progresista con el candidato nasserista, Hamdeen Sabahi, logrando para sorpresa de todo el mundo ms votos que nadie en El Cairo y Alejandra y un 20 % de los votos a escala nacional. Se acerc en nmero de votos a los dos candidatos ganadores de la primera vuelta, el de los militares y el de los hermanos musulmanes, Mohamed Morsi.

Por desgracia, sin embargo, Sabahi cay en la trampa de apoyar el golpe militar contra Morsi en 2013. En vez de oponerse coherentemente a ambos bandos contrarrevolucionarios, se ech del lado de uno de ellos: despus de aliarse con los hermanos musulmanes en 2011, pact con los militares en 2013. Solo cuando se mantuvo equidistante entre ambos, en 2012, consigui un avance importante. La izquierda debe extraer de esta experiencia una leccin crucial si quiere convertirse en una fuerza creble y dirigir una nueva revuelta hacia la victoria. Ha de construir una alternativa tanto al rgimen como a los fundamentalistas islmicos. Si no lo hace, y puesto que la poltica, al igual que la naturaleza, aborrece el vaco, la Hermandad Musulmana podra retornar y reconstruirse como la principal oposicin al rgimen, o peor an, podramos asistir al surgimiento de ramas ms violentas del fundamentalismo islmico.

-Me parece que vale la pena desarrollar esto un poco ms. Cmo debera posicionarse la izquierda en relacin con las fuerzas fundamentalistas islmicas que luchan contra el imperialismo o el sionismo? Por ejemplo, cmo debera relacionarse la izquierda con Hams y Hezbol?

-La izquierda ha desarrollado una rica tradicin, en la que deberamos inspirarnos para enfocar esta cuestin. Esta tradicin consiste en apoyar las luchas justas contra el colonialismo y el imperialismo independientemente de quin las impulsa, sin que esto suponga un apoyo acrtico a quienes estn librando estas luchas. Por ejemplo, cuando la Italia fascista invadi Etiopa en 1935, lo razonable era que todos los antiimperialistas se opusieran a la invasin, pese a que Etiopa estaba gobernada por un rgimen sumamente reaccionario desde el punto de vista de la izquierda. La oposicin a la invasin italiana no supona un apoyo acrtico al emperador etope.

Este mismo planteamiento es el que deberamos aplicar hoy. Hams o Hezbol han estado implicadas, efectivamente, en luchas contra la ocupacin y la agresin israel. Apoyamos esta lucha sea quien sea quien la libre. Pero Hams no es el nico grupo que lucha contra Israel; hay otras organizaciones en Palestina. As que hemos de discernir, dentro de esta gama de grupos antisionistas, cules son ms prximos a nuestra perspectiva poltica. Y lo mismo cabe decir con respecto a Lbano.

Tanto en Palestina como en Lbano, el juego de suma cero entre la izquierda y estas fuerzas es un hecho. Hams consigui crecer a expensas de la izquierda palestina. En la poca de la primera intifada, en 1988, la izquierda era la fuerza dirigente en los territorios ocupados en 1967. Sin embargo, por desgracia sus grupos acabaron aprobando directa o indirectamente la capitulacin de Yaser Arafat ante EE UU e Israel. Y esto fue un desastre para su influencia poltica, abriendo la puerta a Hams. Recordemos que Hams fue fundada por la rama palestina de los hermanos musulmanes, que hasta entonces haba sido favorecida por el ocupante israel como antdoto contra la Organizacin para la Liberacin de Palestina (OLP).

Lo mismo cabe decir de Hezbol en Lbano. Apareci tras la invasin israel de Lbano en 1982, pero no fue quien inici la resistencia a dicha invasin. En realidad, fueron el Partido Comunista y fuerzas nacionalistas de izquierda quienes lo hicieron, amparados en una tradicin de lucha contra las sucesivas invasiones israeles del sur de Lbano. Hezbol se construy a expensas de estas fuerzas, en particular del Partido Comunista. Este tena gran influencia en las regiones de mayora chi y por tanto era considerado un importante competidor de Hezbol, que era una secta chi. Hezbol fue tan lejos que asesin a destacadas figuras chies del Partido Comunista. Pese a convertirse en la fuerza dominante en una lucha justa la lucha contra la ocupacin israel, no es en modo alguno una fuerza progresista. Ha llegado a ser lo que es reprimiendo y descabezando a fuerzas progresistas que libraban la misma lucha. No obstante, era correcto apoyar la resistencia libanesa, pese a que pas a estar completamente dominada por Hezbol. Esto no es lo mismo que apoyar a Hezbol en general, incondicional y acrticamente.

La poltica interior de Hezbol en Lbano, tanto en el terreno econmico como en el social o cultural, no es en modo alguno progresista. El Partido de Dios (es lo que significa Hezbol en rabe) se acomod muy bien en la reconstruccin liberal de Lbano. Tampoco debemos olvidar que depende estrechamente del rgimen iran, que es todo menos progresista. Ahora bien, si EE UU o Israel lanzaran un ataque contra Irn, nosotros no dudaramos en apoyar a este pas. Esto no significa que no consideremos que el rgimen iran es reaccionario, represivo, capitalista, y por tanto un enemigo de la causa social por la que luchamos. Es muy importante entender esto, porque en los ltimos aos Irn y Hezbol han acudido en ayuda del rgimen contrarrevolucionario de Siria. Le han prestado tropas de choque decisivas que se han sumado a la masacre contra el movimiento popular democrtico. Esto demuestra su profundo carcter reaccionario. Para el rgimen iran, esto es perfectamente coherente con la represin del movimiento democrtico en el propio pas en 2009.

-Qu postura debera adoptar actualmente la izquierda con respecto a los Hermanos Musulmanes en Egipto? Algunos la califican de fuerza reformista, con la que la izquierda puede formar un frente nico. Qu piensas de esto? Y qu alternativa propones a este planteamiento?

-Bueno, permteme que especifique las actitudes de algunos sectores de izquierda en Egipto ms que marcarles una lnea desde la distancia. Hay sectores de izquierda que mantienen una postura que me parece correcta: oponerse a la toma del poder por los militares y condenar la brutal represin contra la Hermandad Musulmana, sin prestar ningn apoyo poltico a esta ltima.

Caracterizar la Hermandad de reformista induce a confusin, por decirlo suavemente. Si no se matiza, esta etiqueta pude implicar que se considera la Hermandad como una organizacin similar a las alas reformistas del movimiento obrero, lo que sera sumamente engaoso. Claro que se podra decir que la Hermandad es reformista (o moderada) en comparacin con los yihadistas radicales y terroristas como Al Qaeda y el EI, pero esto entrara dentro del espectro de la ideologa fundamentalista islmica reaccionaria.

Sera un gran error y sumamente engaoso decir que la Hermandad es reformista sin ms, dando a entender que es reformista de la misma manera que algunas corrientes progresistas no revolucionarias, ya sean estalinistas, socialdemcratas o nacionalistas de izquierda, corrientes que creen que pueden alcanzar el socialismo sin desmantelar el Estado burgus. La Hermandad Musulmana ultraneoliberal solo es reformista en la implementacin de su programa fundamentalista islmico, pero de ninguna manera en un sentido socialdemcrata. Es una fuerza ultrarreaccionaria en materia de poltica social. No obstante, esto no significa ni mucho menos que haya que aplaudir su represin a manos de regmenes que son igual de reaccionarios. La izquierda debera ser siempre la que lucha de modo ms consistente por las libertades democrticas.

-Qu lecciones debera sacar la izquierda del papel de las fuerzas fundamentalistas islmicas en la primavera rabe en su conjunto?

-Lo que he dicho con respecto a Egipto puede extenderse al conjunto de la revuelta rabe. La izquierda ha de adoptar una actitud correcta de oposicin a ambos polos contrarrevolucionarios, representados por los regmenes, de un lado, y por las fuerzas fundamentalistas islmicas, de otro, y esforzarse por crear un tercer polo, opuesto igualmente a ambos en su perspectiva estratgica. Claro que tcticamente, la izquierda puede golpear conjuntamente con uno contra el otro el ms peligroso del momento, siempre que siga caminando por separado con su propio programa, desafiando a ambos polos reaccionarios. Desde el punto de vista estratgico, la izquierda debera librar su combate en ambos frentes. En lugar de este planteamiento, por desgracia, hemos visto cmo fuerzas progresistas se alineaban con los fundamentalistas islmicos contra los regmenes como ocurri en las primeras etapas de la revuelta en muchos pases, o todava ocurre en el caso de Siria, mientras que otros sectores de la izquierda se alineaban con los regmenes existentes contra los fundamentalistas islmicos.

Y mientras podemos encontrar en la primera categora a algunos individuos que califican errneamente a los hermanos musulmanes de reformistas (lo cierto es que esta caracterizacin es tan descabellada que hay muy poca gente que la sostenga), la mayora de los grupos de la segunda categora califican errneamente a los hermanos musulmanes de fascistas, lo cual es igual de descabellado. La analoga con el fascismo pasa por alto importantes diferencias entre las dos corrientes y solo se fija en algunos aspectos organizativos que son comunes a partidos muy diferentes, basados en la movilizacin de masas y el adoctrinamiento, incluida la tradicin estalinista. A diferencia del fascismo histrico, la Hermandad Musulmana no surgi en pases imperialistas en respuesta al movimiento obrero cuando este puso en jaque al capitalismo, y con el fin de encarnar una versin ms dura del imperialismo.

As que tenemos estos dos tipos de planteamiento simtricamente opuestos. Tambin hay fuerzas de izquierda que han cambiado de uno a otro. Por ejemplo, el partido nasserista egipcio, dirigido por Sabahi, pas de aliarse con los Hermanos Musulmanes en 2011, hasta el punto de participar en su coalicin electoral como socio minoritario, a aliarse con el ejrcito en 2013, sumndose al coro que cant las loas al mariscal de campo Abdelfatah al Sisi. Esta actitud poltica es desastrosa si se quiere construir una alternativa progresista en la regin. Es crucial que los progresistas afirmen un tercer polo revolucionario, opuesto por igual a los dos polos contrarrevolucionarios que ahora dominan la escena, si desean en algn momento dado volver a abanderar las aspiraciones que inspiraron la primavera rabe en 2011.

A falta de esto, seguiremos asistiendo al desastre en curso con un escenario regional arrollado por el choque entre los dos polos contrarrevolucionarios. La mejor situacin a corto plazo es la de la coalicin entre los dos polos reaccionarios, como ha ocurrido en Tnez, donde el equivalente local a los Hermanos Musulmanes se integr en una coalicin de gobierno con las fuerzas del antiguo rgimen, o en Marruecos, donde el rey ha incorporado al equivalente local al gobierno. Washington y sus aliados europeos estn impulsando activamente este tipo de acuerdos en casi todos los pases de la regin: la reconciliacin entre los dos polos contrarrevolucionarios encaja muy bien dentro de su perspectiva, desde luego. Sin embargo, esta reconciliacin tambin ser beneficiosa desde un punto de vista progresista, pues obligar a las fuerzas progresistas a oponerse a ambos polos contrarrevolucionarios y propiciar su aparicin como la alternativa a los dos. En cualquier caso, el futuro de la izquierda en Oriente Medio depende de que adopte esta orientacin.


Fuente original: http://isreview.org/issue/103/islamic-fundamentalism-arab-spring-and-left

Traduccin: VIENTO SUR



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