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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-12-2016

Entrevista a Jos Herrera Plaza sobre "Accidente nuclear en Palomares. Consecuencias (1966-2016)"
El negacionismo oficial ha durado hasta 2003, desde entonces se informa parcialmente, aunque con demasiados sesgos

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Jos Herrera Plaza (Almera, 1955) curs estudios de Economa en la Universidad de Valencia. Tcnico Superior en Imagen y sonido, trabaja actualmente, como cmara operador, en Canal Sur TV. Desde 1985 ha seguido de cerca todo lo relacionado con el accidente nuclear de Palomares. En 2003 fue coautor y coorganizador del libro y exposicin en el Centro Andaluz de Fotografa "Operacin Flecha Rota. Accidente nuclear en Palomares". Posteriormente dirigi el largometraje documental homnimo (2007).

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Nos habamos quedado aqu. Por qu el temor de lo sucedido se extiende a padres, a hijos, a otros familiares, a amistades?

JH.- La gestin interna de los miedos personales con que nos enfrentamos en nuestra existencia se lleva con dispar pericia, segn el carcter de cada cual. Ante la radiactividad sucede igual. Algunos vecinos de Palomares que se han sincerado reconocen el miedo cuando se lo plantean, al tiempo que sostienen la necesidad de no caer en la paranoia, pues la vida ha de seguir. En ocasiones este sentimiento se traslada a los hijos, mucho ms jvenes y tambin ms radiosensibles. Recordemos que, de las 33 personas que han recibido entre 50 y 200 veces la dosis mxima recomendada, 10 de ellas eran nios nacidos con posterioridad, que se han contaminado probablemente en las faenas agrcolas.

Qu le pas al joven Luis Castro Lpez?

JH.- Apenas terminada la adolescencia Luis Castro Lpez contrajo leucemia. Aquello fue un trauma en la barriada, pues todos conocan a sus padres y entonces se pensaba que la contaminacin local podra ocasionar tal enfermedad, como si fuese radiacin gamma, cuando en realidad puede originar cnceres de pulmn, hueso o hgado, adems de otros tipos de afecciones. Volvemos a lo denunciado por el Proyecto Global Hibakusha: los afectados viven siempre con la losa del miedo y la sospecha ante toda patologa.

Hablas de una manifestacin de unas 50 personas. Cundo fue? Qu se vindicaba en esa manifestacin? Hubieron ms manifestaciones?

JH.- Cuando ocurri el accidente, la mayora de los espaoles pensaron que fue casualidad que estuviesen repostando sobre tierra. Cuando la opinin pblica se enter que esa maniobra se haca habitualmente sobre sus cabezas, en enfad por lo que consideraban una inexcusable negligencia. Lgicamente, los que peor se lo tomaron fueron los afectados. Cuando a los 6 das se supo la verdad, un grupo de 50 personas indignadas se concentraron en el centro de Cuevas del Almanzora, municipio del que depende Palomares. Tras gritar y desahogarse durante unos 30 minutos, el personal se disolvi sin que tuviese que intervenir la Guardia Civil.

Pasado algo ms de un par de semanas, se concentraron unas 2.000 personas frente a la embajada de los EEUU en Madrid. En esta ocasin la Polica Nacional llamados popularmente los grises - carg duramente contra los manifestantes.

Te copio: "La prensa no siempre contribuy a luchar contra la impostura o el secretismo gubernamental? Nos das algn ejemplo? Y aos despus, tras la muerte del dictador golpista?

JH.- Palomares se transmut en un bloque de plastilina que cada medio modelaba, en funcin de su lnea editorial e intereses nacionales. El mejor ejemplo fue la prensa nacional, con los medios del rgimen en cabeza, donde cualquier parecido con la realidad era coincidencia. Realmente es muy interesante una panormica comparativa de los medios de comunicacin entre medio de dos grandes bloques. Esperamos con impaciencia la finalizacin de la tesis doctoral sobre este tema que se est confeccionando en la Universidad de Murcia.

Muerto Franco, la Transicin y el advenimiento de la Democracia de derecho, no hubo cambio alguno en la prensa nacional, excepto artculos puntuales de corte sensacionalista, sin fuentes fiables, de carcter espontneo o en las efemrides. Es justo remarcar, como excepcin, el despertar de una praxis ms acorde con los tiempos, cuando se iban a cumplir los 20 aos y el pueblo se movilizaba.

Las banderas rojas y blancas servan para la delimitacin de la Zona 0. Las rojas marcaban el inicio de las reas contaminadas. En la foto de los primeros das de febrero vemos un contingente preparado para su uso. Con el paso del tiempo, estas se tuvieron que sustituir por el verde, que causaba menos alarma. (Foto: NARA)

 

Se puede hablar propiamente de persistente negacionismo oficial? Hasta cundo?

JH.- El negacionismo oficial ha durado hasta comienzos del siglo; concretamente hasta 2003; a partir de ah se informa parcialmente, aunque con demasiados sesgos. Incluso nos enteramos del hallazgo de los enterramientos secretos en 2007 gracias a la conviccin democrtica de la entonces directora de medioambiente del CIEMAT. La iniciativa, de imprescindible transparencia, que muestra la estafa y deslealtad de los norteamericanos, fue fuertemente contestada por sus compaeros y la mayora del Ejecutivo, incluida Presidencia. La accin estuvo a punto de costarle el puesto, a pesar de su probada y dilatada solvencia. Por sorprendente e inverosmil que nos parezca, en pleno siglo XXI, con una Democracia de derecho consolidada, las mentes de nuestros polticos todava defendan y defienden el amoral e ilegal secretismo. Esta es parte de la Espaa oculta.

 

La industria nuclear espaola estaba en sus primeros momentos. Influy lo sucedido en su irrupcin y desarrollo?

JH.- No lo creo, pero s se cuidaba mucho no publicitar lo negativo de lo nuclear, mientras que abundaban los reportajes sobre el tomo y la salud, refirindose a los equipos de radiodiagnstico y radioterapia. Cuando vino el Dr. Langham por tercera vez, en 1971, alertaba del vertido accidental de lquidos radiactivos al Manzanares, por la publicidad tan negativa que recibira la incipiente industria nuclear espaola, tras el accidente de Palomares. De las potenciales daos a la salud de las personas ni una palabra. Pareca ms un ejecutivo de las dos multinacionales que operaban en la construccin de centrales nucleares (Westinghouse y General Electric) que un doctor experto en medicina nuclear.

Tenemos constancia documental de al menos un alto directivo de la Westinghouse que se interes a fondo en 1975 sobre el pasado y presente de Palomares, lo que indica la preocupacin de las multinacionales que realizaban cuantiosas operaciones en Espaa, sobre el potencial efecto negativo en la opinin pblica de su descontaminacin parcial.

Qu encarg por aquel tiempo el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional? Con qu objetivos? Les preocupaba la poblacin?

JH.- As somos en este santo pas. Visibilizamos los riesgos nicamente cuando se materializa el infortunio. Lo abstracto e intangible no parece movilizarnos. El accidente de Palomares les refresc la memoria a la cpula militar de las consecuencias de haber permitido, en virtud de los Pactos de Madrid, la nuclearizacin del pas. Lo que les preocupaba directamente era un ataque nuclear sovitico a Torrejn de Ardoz, tan prximo a Madrid. Por ello el CESEDEN encarg al director del Proyecto Islero, Guillermo Velarde y al futuro general Armada, una evaluacin previa que se titul: Estudio preliminar de los efectos producidos por la Explosin de una bomba de 20 megatones en Torrejn de Ardoz, an clasificado.

Creo que les importaba mucho la poblacin, por razones objetivas o estratgicas, como la ubicacin de los centros del poder nacional, el nmero de habitantes y otras subjetivas, como ser la residencia de sus familias, tan poderosa o ms que las objetivas.

Lo dejamos aqu por el momento. Continuamos en breve si te parece.

De acuerdo. Salud y feliz ao.

Gracias. Feliz ao tambin para ti y para los lectores.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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