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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-12-2016

A la mierda el trabajo

James Livington
CTXT


El mercado laboral ha fracasado, como casi todos los dems. Ya no hay bastantes trabajos disponibles y los que quedan no sirven para pagar las facturas. Y si el trabajo no es la solucin, sino el problema?

Para nosotros, los estadounidenses, el trabajo lo es todo. Desde hace siglos, ms o menos desde 1650, creemos que imprime carcter (puntualidad, iniciativa, honestidad, autodisciplina y todo lo dems). Tambin creemos que el mercado laboral, donde encontramos el trabajo, ha sido relativamente eficiente en lo que a asignar oportunidades y salarios se refiere. Y tambin nos hemos credo, hasta cuando es una mierda, que trabajar da sentido, propsito y estructura a nuestras vidas. Sea como sea, de lo que estamos seguros es de que nos saca de la cama por las maanas, de que paga las facturas, de que nos hace sentir responsables y de que nos mantiene alejados de la televisin por las maanas.

Estas creencias ya no estn justificadas. De hecho, ahora son ridculas, porque ya no hay bastantes trabajos disponibles y porque los que quedan ya no sirven para pagar las facturas, a no ser, claro est, que hayas conseguido un trabajo como traficante de drogas o banquero en Wall Street, en cuyo caso, en los dos, te habrs convertido en un gnster.

Hoy en da, todos a izquierda y a derecha, desde el economista Dean Baker al cientfico social Arthur C. Brooks, desde Bernie Sanders hasta Donald Trump, pretenden solucionar el desmoronamiento del mercado laboral fomentando el pleno empleo, como si tener un trabajo fuera en s mismo una cosa buena, sin tener en cuenta lo peligroso, exigente o degradante que pueda ser. No obstante, el pleno empleo no es lo que nos devolver la fe en el trabajo duro o en el respeto de las normas o en todas esas cosas que suenan tan bien. Actualmente, la tasa de desempleo oficial en EE.UU. est por debajo del 6 %, muy cerca de lo que los economistas siempre han considerado pleno empleo, y sin embargo la desigualdad salarial sigue exactamente igual. Trabajos de mierda para todos no es la solucin a los problemas sociales que tenemos.

Pero no es que lo diga yo, para eso estn los nmeros. En EE.UU. ms de un cuarto de los adultos actualmente con trabajo cobra salarios ms bajos de lo que les permitira superar el umbral oficial de la pobreza, y por este motivo un quinto de los nios estadounidenses viven sumidos en la pobreza. Casi la mitad de los adultos con trabajo en EE.UU. tiene derecho a recibir cupones de comida (el Programa Asistencial de Nutricin Suplementaria, SNAP por sus siglas en ingls, que proporciona ayuda a personas y familias de bajos ingresos, aunque la mayora de las personas que tiene derecho no lo solicita). El mercado de trabajo ha fracasado, como casi todos los dems.

Los trabajos que se evaporaron durante la crisis econmica no van a volver, diga lo que diga la tasa de desempleo (el aumento neto en el nmero de trabajos creados desde 2000 se mantiene todava en cero) y si vuelven de entre los muertos, sern zombis, del tipo contingente, de media jornada o cobrando el salario mnimo, y con los jefes cambiando tus horarios todas las semanas: bienvenido a Wal-Mart, donde los cupones de comida son una prestacin.

Y no me digas que subir el salario mnimo a 15$ por hora es la solucin. Nadie duda del enorme significado tico de la medida, pero con este salario, el umbral oficial de la pobreza se supera solo despus de haber trabajado 29 horas por semana. El salario mnimo federal est en 7,25 $, pero para superar el umbral de la pobreza en una semana de 40 horas, habra que cobrar al menos 10$ por hora. Entonces, qu sentido tiene cobrar un sueldo que no sirve para poder ganarse la vida, sino para demostrar que se tiene una tica de trabajo?

Pero, calla, no es este dilema una fase pasajera ms del ciclo econmico? Qu pasa con el mercado de trabajo del futuro? No se ha demostrado ya que esas voces agoreras de los malditos maltusianos estaban equivocadas porque siempre aumenta la productividad, se crean nuevos campos empresariales y nuevas oportunidades econmicas? Bueno, s, hasta ahora. La tendencia de los indicadores durante la mitad del siglo pasado y las proyecciones razonables sobre el prximo medio siglo se basan en una realidad emprica tan bien fundamentada que es imposible desestimarlos como ciencia pesimista o sinsentidos ideolgicos. Son exactamente iguales que los datos sobre el cambio climtico: si quieres puedes negarlo todo, pero te tomarn por tonto cuando lo hagas.

Por ejemplo, los economistas de Oxford que estudian las tendencias laborales nos dicen que casi la mitad de los trabajos existentes, incluidos los que conllevan tareas cognitivas no rutinarias (pensar, bsicamente) estn en peligro de muerte como consecuencia de la informatizacin que tendr lugar en los prximos 20 aos. Estos argumentos no hacen ms que profundizar en las conclusiones a las que llegaron dos economistas del MIT en su libro Race Against the Machine (La carrera contra las mquinas), 2011. Mientras tanto, los tipos de Silicon Valley que dan charlas TED han comenzado a hablar de excedentes humanos como resultado del mismo proceso: la produccin ciberntica. Rise of the Robots (El alzamiento de los robots), 2016, un nuevo libro que cita estas mismas fuentes, es un libro de ciencias sociales, no de ciencia ficcin.

As que nuestra gran crisis econmica (no te engaes, no ha acabado todava) es una crisis de valores tanto como una catstrofe econmica. Tambin se la puede llamar impasse espiritual, ya que hace que nos preguntemos qu otra estructura social que no sea el trabajo nos permitir imprimir carcter, si es que el carcter en s es algo a lo que debemos aspirar. Aunque ese es el motivo de que sea tambin una oportunidad intelectual: porque nos obliga a imaginar un mundo en el que trabajar no sea lo que forja nuestro carcter, determina nuestros sueldos o domina nuestras vidas.

En pocas palabras, esto hace que podamos exclamar: basta ya, a la mierda el trabajo!

Sin duda, esta crisis hace que nos preguntemos: qu hay despus del trabajo? Qu haras si el trabajo no fuera esa disciplina externa que organiza tu vida cuando ests despierto, en forma de imperativo social que hace que te levantes por las maanas y te encamines a la fbrica, la oficina, la tienda, el almacn, el restaurante, o adonde sea que trabajes y, sin importar cuanto lo odies, hace que sigas regresando? Qu haras si no tuvieras que trabajar para obtener un salario?

Cmo sera nuestra sociedad y civilizacin si no tuviramos que ganarnos la vida, si el ocio no fuera una opcin, sino un modo de vida? Pasaramos el tiempo en el Starbucks con los porttiles abiertos? O ensearamos a nios en lugares menos desarrollados, como Mississippi, de manera voluntaria? O fumaramos hierba y veramos la tele todo el da?

Mi intencin con esto no es proponer una reflexin extravagante. Hoy en da, estas preguntas son de carcter prctico porque no hay suficientes trabajos para todos. As que ya es hora de que hagamos ms preguntas prcticas: Cmo se puede vivir sin un trabajo, es posible recibir un sueldo sin trabajar para obtenerlo? Para empezar, es posible?, y lo que es ms complicado, es tico? Si te educaron en la creencia de que el trabajo es lo que determina tu valor en esta sociedad, como fuimos educados casi todos nosotros, sentiramos que hacemos trampas al recibir algo a cambio de nada?

Ya disponemos de algunas respuestas provisionales porque, de una u otra manera, todos estamos cobrando un subsidio. El componente de la renta familiar que ms ha crecido desde 1959 han sido los pagos de transferencia del gobierno. A principios del siglo XXI, un 20% de todos los ingresos familiares provena de lo que tambin se conoce como asistencia pblica o ayudas. Si no existiera este suplemento salarial, la mitad de los adultos con trabajos a jornada completa vivira por debajo del umbral de la pobreza, y la mayora de los estadounidenses tendra derecho a recibir cupones de comida.

Pero, son realmente rentables los pagos de transferencia y las ayudas, ya sea en trminos econmicos o morales? Si seguimos este camino y continuamos aumentndolos, estamos subvencionando la pereza, o estamos enriqueciendo el debate sobre los fundamentos de la vida plena?

Los pagos de transferencia, o ayudas, por no mencionar los bonus de Wall Street (ya que estamos hablando de recibir algo a cambio de nada) nos han enseado a saber diferenciar entre la obtencin de un salario y la produccin de bienes, aunque ahora, cuando es evidente que faltan trabajos, hace falta replantear este concepto. Da igual cmo se calcule el presupuesto federal, nos podemos permitir cuidar de nuestro hermano. En realidad, la pregunta no es tanto si queremos, sino ms bien cmo hacerlo.

S lo que ests pensando: no podemos permitrnoslo. Pues no es as, s que es posible y no es tan difcil. Subimos el arbitrario lmite de contribucin mxima a la Seguridad Social, que ahora mismo est en los 127$, y subimos los impuestos a las ganancias empresariales, revirtiendo lo que hizo la revolucin de Reagan. Con solo estas dos medidas se solucionara el problema fiscal y se creara un supervit econmico donde ahora solo hay un dficit moral cuantificable.

Aunque claro, t dirs, junto con todos los dems economistas, desde Dean Baker hasta Greg Mankiw, de derechas o de izquierdas, que subir los impuestos a las ganancias empresariales es un incentivo negativo para la inversin y por tanto para la creacin de puestos de trabajo, o que har que las empresas se vayan a otros pases donde los impuestos sean ms bajos.

En realidad, subir los impuestos a los beneficios empresariales no puede causar estos efectos.

Hagamos el camino inverso y vayamos hacia atrs en el tiempo. Las empresas son multinacionales desde hace ya algn tiempo. En las dcadas de 1970 y 1980, antes de que surtieran efecto las rebajas impositivas que Ronald Reagan impuls, aproximadamente un 60% de los bienes manufacturados que se importaban eran fabricados por empresas estadounidenses en el exterior, en el extranjero. Desde entonces, este porcentaje ha aumentado ligeramente, pero no tanto.

Los trabajadores chinos no son el problema, sino ms bien la idiotez sin hogar y sin sentido de la contabilidad empresarial. Por eso es tan risible la decisin tomada en 2010 gracias a Citizens United (Ciudadanos Unidos), que sostiene que la libertad de expresin es aplicable tambin a las donaciones electorales. El dinero no es una expresin, como tampoco lo es el ruido. La Corte Suprema ha evocado un ser viviente, una nueva persona, de entre los restos del derecho comn, y ha creado un mundo real que da ms miedo que su equivalente cinematogrfico, ya sea este el que aparece en Frankenstein, Blade Runner o, ms recientemente, en Transformers.

Pero la realidad es esta: la inversin empresarial o privada no genera la mayora de los trabajos, as que subir los impuestos a la ganancia empresarial no tendr ningn efecto sobre el empleo. Has ledo bien. Desde la dcada de 1920, el crecimiento econmico ha seguido aumentando a pesar de que la inversin privada se ha estancado. Esto significa que los beneficios no sirven para nada, excepto para anunciar a tus accionistas (o expertos en compras hostiles) que tu compaa es un negocio que funciona, un negocio prspero. No hacen falta beneficios para reinvertir, para financiar la expansin de tu mano de obra o de tu productividad, como ha quedado claramente demostrado gracias a la historia reciente de Apple y de la mayora de las dems empresas.

Eso hace que las decisiones en materia de inversin que realizan los directores ejecutivos de las empresas tengan solo un efecto marginal sobre el empleo. Hacer que las empresas paguen ms impuestos para poder financiar un Estado del bienestar que permita que amemos a nuestros vecinos y que cuidemos de nuestros hermanos no es un problema econmico, es otra cosa, es una cuestin intelectual o un dilema moral.

Cuando tenemos fe en el trabajo duro, estamos deseando que imprima carcter, pero al mismo tiempo estamos esperando, o confiando, que el mercado de trabajo asigne los ingresos de manera justa y racional. Ah es donde est el problema, que estos dos conceptos van juntos de la mano. El carcter puede provenir del trabajo slo cuando vemos que existe una relacin inteligible y justificable entre el esfuerzo realizado, las habilidades aprendidas y la recompensa obtenida. Cuando observo que tu salario no tiene ninguna relacin en absoluto con tu produccin de valor real, o con los bienes duraderos que el resto de nosotros podemos utilizar y apreciar (y cuando digo duradero no me refiero solo a cosas materiales), entonces empiezo a dudar de que el carcter sea una consecuencia del trabajo duro.

Cuando veo, por ejemplo, que t ests haciendo millones lavando el dinero de los crteles de la droga (HSBC), que vendes deudas incobrables de dudoso origen a los gerentes de fondos de inversin (AIG, Bear Stearns, Morgan Stanley, Citibank), que te aprovechas de los prestatarios de renta baja (Bank of America), que compras votos en el Congreso (todos los anteriores), tambin llamado un da ms en la rutina de Wall Street, mientras que yo tengo problemas para llegar a fin de mes aun teniendo un trabajo a tiempo completo, me doy cuenta de que mi participacin en el mercado laboral es irracional. S que forjar mi carcter a travs del trabajo es una tontera porque la vida criminal sale rentable, y lo que debera hacer es convertirme en un gnster como t.

Por ese motivo, la crisis econmica que estamos sufriendo tambin es un problema tico, un impasse espiritual y una oportunidad intelectual. Hemos apostado tanto por la importancia social, cultural y tica del trabajo, que cuando falla el mercado laboral, como lo ha hecho ahora de manera tan espectacular, no sabemos explicar lo que ha pasado ni sabemos encauzar nuestras creencias para encontrar un significado diferente al trabajo y a los mercados.

Y cuando digo nosotros me refiero a casi todos nosotros, derechas e izquierdas, porque todo el mundo quiere que los estadounidenses vuelvan al trabajo, de una u otra manera, el pleno empleo es un objetivo tanto de los polticos de derechas como de los economistas de izquierdas. Las diferencias entre ellos se basan en los medios, no en el fin, y ese fin incluye intangibles como la adquisicin de carcter.

Esto equivale a decir que todo el mundo ha redoblado los beneficios asociados al trabajo justo cuando este est alcanzando su punto de evaporacin. Garantizar el pleno empleo se ha convertido en el objetivo de todo el espectro poltico justo cuando resulta ms imposible a la par que ms innecesario, casi como garantizar la esclavitud en la dcada de 1850 o la segregacin en la dcada de 1950.

Por qu?

Pues porque el trabajo lo es todo para nosotros, habitantes de sociedades mercantiles modernas, independientemente de su utilidad para imprimir carcter y distribuir ingresos de manera racional, y bastante alejado de la necesidad de vivir de algo. El trabajo ha sido la base de casi todo nuestro pensamiento sobre lo que significa disfrutar de una vida plena desde que Platn relacion el trabajo manual con el mundo de las ideas. Nuestra manera de desafiar a la muerte ha sido la creacin y reparacin de objetos duraderos, puesto que sabemos que los objetos significativos durarn ms que el tiempo que tenemos asignado en este mundo y que nos ensean, cuando los creamos o reparamos, que el mundo ms all de nosotros, el mundo que existi y existir, posee una realidad propia.

Detengmonos en el alcance de esta idea. El trabajo ha sido una manera de ejemplificar las diferencias entre hombres y mujeres, por ejemplo, cuando fusionamos el significado de los conceptos de paternidad y sostn familiar, o como cuando, ms recientemente, intentamos disociarlos. Desde el siglo XVII, se ha definido la masculinidad y la feminidad, aunque esto no significa que se consiguiera as, por medio del lugar que ocupan en una economa moral, en trminos de hombre trabajador que reciba un salario por su produccin de valor en el trabajo, o en trminos de mujer trabajadora que no cobraba nada por su produccin y mantenimiento de la familia. Por supuesto, hoy en da estas definiciones estn cambiando a medida que cambia el significado de la palabra familia y a medida que se producen cambios profundos y paralelos en el mercado de trabajo, la entrada de la mujer es solo uno de ellos, y en las actitudes hacia la sexualidad.

Cuando desaparece el trabajo, la diferencia entre los sexos que produce el mercado de trabajo se diluye. Cuando el trabajo socialmente necesario disminuye, lo que un da se conoca como trabajo de mujeres (educacin, atencin sanitaria o servicios) es ahora nuestra industria primaria, y no una dimensin terciaria de la economa cuantificable. El trabajo relacionado con el amor, con cuidarse los unos a los otros y con aprender a cuidar de nuestros hermanos (el trabajo socialmente beneficioso) se convierte no slo en posible, sino ms bien en necesario, y no solo en el interior del ncleo familiar, donde el afecto est a nuestra disposicin de manera rutinaria, no, me refiero tambin a lo que hay ah fuera, en el vasto mundo exterior.

El trabajo tambin ha sido la manera estadounidense de producir capitalismo racial, como lo llaman hoy en da los historiadores, gracias a la mano de obra de esclavos, de convictos, de medieros y luego de mercados laborales segregados, en otras palabras, un sistema de libre empresa edificado sobre las ruinas de cuerpos negros o un entramado econmico animado, saturado y determinado por el racismo. Nunca hubo un mercado libre laboral en esta unin de Estados. Como todos los dems mercados, este siempre estuvo cubierto por la discriminacin legal y sistemtica del hombre negro. Hasta se podra decir que este mercado con cobertura cre los an hoy utilizados estereotipos sobre la vagancia de los afroamericanos mediante la exclusin de los trabajadores negros del trabajo remunerado y su confinamiento a vivir en los guetos de das de ocho horas.

Y aun as, aun as, aunque a menudo el trabajo ha significado una forma de subyugacin, de obediencia y jerarquizacin (ver ms arriba), tambin es el lugar donde muchos de nosotros, seguramente la mayora de nosotros, hemos expresado de manera consistente nuestro deseo humano ms profundo: liberarnos de autoridades u obligaciones impuestas de manera externa y ser autosuficientes. Durante siglos nos hemos definido a nosotros mismos de acuerdo con lo que hacemos, de acuerdo con lo que producimos.

Sin embargo, ya debemos ser conscientes de que esta definicin de nosotros mismos lleva adscrita el principio productivo (de cada cual segn sus capacidades, a cada cual segn su creacin de valor real por medio del trabajo) y nos obliga a alimentar la idea inane de que nuestro valor lo determina solo lo que el mercado de trabajo puede registrar, en trminos de precio. Aunque tambin debemos ser conscientes de que este principio marca un cierto camino cuya consecuencia es el crecimiento infinito y su fiel ayudante, la degradacin medioambiental.

Hasta ahora, el principio productivo ha servido como principio real que hizo que el sueo americano fuera posible: Trabaja duro, acepta las reglas y saldrs adelante, o cosechas lo que siembras, labras tu propio camino y recibes con justicia lo que has ganado con honradez, u homilas y exhortaciones parecidas que se usaban para entender el mundo. Sea como sea, antes no sonaban ilusorias, pero hoy en da s.

En este sentido, la adhesin al principio productivo es una amenaza para la salud pblica y para el planeta (en realidad, estas dos cosas son lo mismo). Comprometernos con algo que sabemos imposible es volvernos locos. El economista ganador del Nobel Angus Deaton dijo algo parecido cuando explic las anmalas tasas de mortalidad que se estaban registrando entre la poblacin blanca que habita los Estados de mayora evangelista (Bible belt) alegando que haban perdido la narrativa de sus vidas, y sugiriendo que haban perdido la fe en el sueo americano. Para ellos, la tica del trabajo es una sentencia de muerte porque no pueden practicarla.

Por esta razn, la inminente desaparicin del trabajo plantea cuestiones fundamentales sobre lo que significa ser humano. Para empezar, qu propsito podramos elegir si el trabajo, o la necesidad econmica, no consumieran la mayor parte de las horas que pasamos despiertos y de nuestras energas creativas? Qu posibilidades evidentes, aunque todava desconocidas, apareceran? Cmo cambiara la misma naturaleza humana cuando el antiguo y aristocrtico privilegio sobre la ociosidad se convierte en un derecho innato del mismo ser humano?

Sigmund Freud insista en que el amor y el trabajo eran los ingredientes esenciales de la existencia humana saludable. Tena razn, por supuesto, pero podra el amor sobrevivir a la desaparicin del trabajo como compaero de buena voluntad que se necesita para alcanzar la vida plena? Podemos dejar que la gente reciba algo a cambio de nada y aun as tratarlos como hermanos y hermanas, miembros de una preciada comunidad? Te imaginas el momento en el que acabas de conocer en una fiesta a una persona extraa que te atrae, o ests buscando alguien en Internet, a quien sea, pero no le preguntas: y, en qu trabajas?

No obtendremos ninguna respuesta a estas preguntas hasta que no nos demos cuenta de que hoy en da el trabajo lo es todo para nosotros, y que de ahora en adelante ya no podr ser as.

Traduccin de lvaro San Jos.

James Livingston es profesor de Historia en la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey. Es autor de varios libros, el ltimo No More Work: Why Full Employment is a Bad Idea (2016).

Este artculo se public originalmente en la revista Aeon.

Fuente: http://ctxt.es/es/20161214/Politica/10037/empleo-trabajo-salarios-ocio-pobreza-informatizacion.htm#.WFmgKNZIoP4.linkedin



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