Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-11-2005

El caso Libby-Rove
El principio del fin de la era Bush

Lisandro Otero
Rebelin


El escndalo ha sido maysculo. Hace casi dos siglos que no se encausaba a un alto funcionario de la Casa Blanca. La acusacin del fiscal especial Patrick Fitzgerald, por perjurio y obstruccin de la justicia, contra Lewis Libby, jefe de gabinete del vicepresidente Cheney, es un fortsimo golpe poltico contra el gobierno republicano. Libby se vio forzado a renunciar y enfrenta una condena de treinta aos de prisin y un milln 250 mil dlares de multa si es hallado culpable por los tribunales. Para colmo, el principal asesor poltico del Presidente, Kart Rove, es tambin sospechoso de la infidencia y sigue siendo investigado. Todo ello pudiera desembocar en un nuevo Watergate y la inhabilitacin legal del Presidente Bush.

El origen del embrollo es simple. Cuando el gobierno de Bush sostuvo que Sadam Hussein compraba uranio en Nger para elaborar armas atmicas la CIA envi al embajador Joseph Wilson a una misin investigativa que arroj que tal compra no exista. Al ser revelada pblicamente la inconsistencia de la imputacin del gobierno de Bush los altos funcionarios Karl Rove y Lewis Libby se vengaron de Wilson filtrando a la prensa que su esposa, Valerie Plame, era agente de la CIA, lo cual segn la legislacin de Estados Unidos es un crimen federal.

Pero el problema principal es algo mayor que eso. Ha quedado en evidencia, una vez ms, que la guerra contra Irak se bas en una serie de tergiversaciones, embustes, alteraciones de los informes de inteligencia, distorsin de los hechos y fraudes a la opinin pblica. El grupo Cheney-Rumsfeld, con la colaboracin de Paul Wolfowitz y Dougas Feith planearon la agresin a Irak.

Esto reabre el debate sobre la manera en que el gobierno actual llev al pas a una guerra desastrosa mediante engaos, sobre cmo un pequeo grupo tom el control de la poltica exterior para beneficio de las grandes corporaciones petroleras. La familia Bush est orgnicamente ligada a los intereses petroleros. Bush padre siempre fue accionista de esas corporaciones y la Guerra del Golfo de 1991 obedeci a los intereses de ese cartel en la regin arbiga. Bush hijo no est menos comprometido que su padre.

Estratgicamente no puede ignorarse que, pese a sus vastas reservas nacionales, Estados Unidos depende en gran medida del petrleo rabe. Cualquier interferencia en ese suministro es tomada como una amenaza a su seguridad nacional. La necesidad de Estados Unidos del oro negro del mundo rabe lo inclina a desatar cualquier guerra antes de permitir que sus fbricas se paralicen y sus ciudades se oscurezcan.

Arabia Saudita es un protectorado norteamericano, como lo es Kuwait. De la misma manera el gobierno de Washington ha contado siempre con el apoyo incondicional de Israel, Egipto, Turqua y Jordania, pero Irn era una potencia que mantena su propia estrategia y alentaba una reservada enemistad hacia EU. Algo similar ocurra con Siria.

La posesin del rea circundante al Golfo Prsico es vital para Estados Unidos. Durante muchos aos Washington confi en el desptico Shah de Irn y le proporcion armamento para que fuese el eje de su poltica en el Golfo. Desde la revolucin de 1979 Irn, bajo el liderazgo del ayatollah Jomeini, se convirti en un implacable enemigo. Pese a todas las mscaras que el gobierno de Estados Unidos coloca ante su acometida el objetivo real de esta guerra es el petrleo.

Dentro de medio siglo los yacimientos de los pases rabes estarn casi agotados, solamente persistir el suministro de los pozos entre Azerbaijn y Kazajstan. Ser necesario tender ms oleoductos al Mediterrneo y al Golfo Prsico para llevar el hidrocarburo a Occidente, por ello esa regin es de inters estratgico para Estados Unidos. Sin la energa que proporciona el combustible proveniente de los pozos rabes los medios industriales bsicos estadounidenses sufriran un colapso en su produccin.

Bush se hunde en el descrdito. La ineficacia de su administracin qued demostrada en el torpe manejo del cicln Katrina y su devastador efecto en Nueva Orlens y acaba de repetirse con el paso de Wilma por la Florida, con igual ineptitud y desconcierto. La desafortunada postulacin de Harriet Miers para el cargo vacante en la Corte Suprema demostr la debilidad poltica del gobierno republicano. El apoyo a Bush ha descendido al 34% segn encuesta de la cadena ABC y el diario Washington Post.

La ola crtica contra los desaciertos de Bush crece cada da. Hasta Brent Scowcroft, ex asesor de seguridad nacional, amigo del Bush padre, ya critica la poltica blica de este gobierno. Ya hay algunos, como el columnista Nicholas Kristof, del New York Times que estn pidiendo abiertamente la renuncia de Cheney si no puede abordar claramente las interrogantes sobre su conducta y los funcionarios de su oficina. La Casa Blanca se est desmoronando.

[email protected]



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter