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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-12-2016

La inhumana ilegalidad de Instituciones Penitenciarias
Jagoba Codo, Madrid afila sus armas para la batalla jurdica

Ramn Sola
Gara


El donostiarra Jagoba Codo ha cumplido tres cuartos de condena, no tiene delitos de sangre y adems est enfermo; todo abona el paso a segundo grado, antesala de empezar a salir a la calle. Pero Jagoba Codo es vasco, as que se le ha denegado en primera instancia con este argumento extremadamente retorcido: El propio hecho de cursar ahora este escrito es un nuevo servicio a la organizacin terrorista.

El documento de base para el debate interno del Colectivo de Presos Polticos Vascos (EPPK) apuesta por acometer la va legal para lograr excarcelaciones, pero asumiendo las enormes trabas que ponen y pondrn los estados y en consecuencia la necesidad de recorrer ese camino con flexibilidad. Hay un ejemplo reciente muy significativo de la dura batalla jurdica que se avecina si el Colectivo valida este reto. El abogado Iigo Iruin lo avanz en las jornadas de Sare en Gasteiz y ahora se puede poner nombre a su protagonista. Jagoba Codo, preso enfermo de Donostia, es a quien Instituciones Penitenciarias (dependiente del Gobierno espaol) ha negado el acceso a segundo grado pese a tener todos los requisitos a su favor. Y con unos argumentos muy clarificadores, entre los que sobresale este: El propio hecho de cursar ahora este escrito [la peticin de segundo grado] es fruto de un nuevo servicio a la organizacin terrorista. Su exposicin sita a Codo entre dos puertas cerradas: si no lo pide, no sale, dado que hacerlo es obligatorio; y si lo pide, tampoco, porque a II.PP. le resulta sospechoso. La decisin ya ha sido recurrida y su abogado prev una dura pelea jurdica.

Se da la circunstancia de que la Junta de Tratamiento de la crcel de Castell II, donde se encuentra, propuso el paso de primer a segundo grado para Jagoba Codo; de ah al tercero (que es el que permite empezar a salir a la calle entre otras cosas), la progresin es mucho ms sencilla. La crcel lo plante antes incluso de que el preso donostiarra lo pidiera, y lo ratific tras hacerlo, en junio.

Mirando los elementos objetivos del caso, no poda ser de otro modo. En primer lugar, con algunas redenciones obtenidas, Codo encarcelado desde abril de 2001 ha superado ya las tres cuartas partes de los 22 aos totales de condena. Adems, no tiene delitos de sangre; se le castig por pertenencia a ETA y por acciones de estragos. Y en tercer lugar, est enfermo: desde 2011 presenta fuertes dolores cervicales y en 2012 se le diagnostic espondilitis anquilosante. Es uno de los once presos del listado de Jaiki Hadi. Entre 2011 y junio de 2015 estuvo encerrado en Martutene, en su ciudad, pero al reclamarse pblicamente su puesta en libertad se le devolvi a la prisin de Castell.

 

De forma retrica

No hay razones legales, por tanto, no ya para mantenerlo en primer grado, como se hace de modo sistemtico con estos presos, sino incluso para que siga entre rejas. Sin embargo, esta resolucin de Instituciones Penitenciarias emitida el 3 de octubre pasado cierra la puerta al paso que supondra el segundo grado y para ello se enfrenta a la Junta de Tratamiento del penal castellonense y al sentido comn. El escrito descalifica y tergiversa la posicin de Jagoba Codo con prejuicios y juicios de valor. As, adems de acusarle de pedir el segundo grado como servicio a ETA, dice por ejemplo que el reconocimiento del dolor ajeno y la renuncia a la accin violenta que ha expresado el preso se hace de forma retrica y buscando justificar su responsabilidad.

Le achaca tambin Instituciones Penitenciarias que su solicitud refleja expresiones genricas ya utilizadas en otros escritos de peticin que fueron preparados por los abogados en el exterior y cursados por todos los internos en prisin que siguen vinculados a la organizacin terrorista, algo que niega Iigo Iruin. (Curiosamente, abriendo un parntesis, s han sido idnticas las resoluciones judiciales para denegar el acercamiento pedido individualmente por cada preso vasco desde 2014). Y la institucin gubernamental aade a todo ello que llama la atencin la equidistancia calculada hacia las vctimas, a las que [Codo] ni siquiera se refiere, y la bsqueda de justificacin de los asesinatos y el dolor causado por parte de la banda terrorista en la que sigue integrado.

Instituciones Penitenciarias, en resumen, dice no a Jagoba Codo y refleja adems hasta qu punto est dispuesto a llegar para intentar sellar las puertas de las crceles. Con todo, el caso muestra igualmente las fisuras en el sistema, la inexistencia de razones objetivas y la inhumanidad de fondo. El litigio seguir, ahora en instancias judiciales.

Fuente: http://www.naiz.eus/eu/hemeroteca/gara/editions/2016-12-28/hemeroteca_articles/jagoba-codo-madrid-afila-sus-armas-para-la-batalla-juridica



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