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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-12-2016

Poner en el centro del debate la ruptura con el colonialismo alemn

Manuel Navarrete
Rebelin


MEFISTFELES: Otras veces los hubieras ahuyentado a fuerza de maldiciones; pero ahora eso parece interesarte, pues all donde se busca a la amada, hasta los monstruos son bien acogidos.

Al calor de la crisis econmica, en esta ltima dcada hemos estado inmersos en un vertiginoso periodo de movilizaciones sociales, cuyo punto culmen fue el 22- M. Posteriormente esta ola fue aprovechada y a la vez rebajada en cuanto a sus aspiraciones por una nueva opcin electoral que, naturalmente, resultaba ms presentable ante diversos sectores socio-profesionales de nuestra poblacin.

Actualmente, vivimos un cambio de ciclo, producto de un agotamiento de la agitacin popular que se torna casi inevitable (mxime teniendo en cuenta la inexistencia de un alternativa revolucionaria con posibilidades reales de disputar el poder). Y, sin embargo, pocos son hoy los que se atreven a negar que la crisis, lejos de estar superndose, tiene visos de volver redoblada en los prximos aos.

Por ello, hoy se nos impone reflexionar sobre algunas necesidades de nuestra actividad militante en cuanto a lnea poltica, con el objetivo de afrontar con garantas un prximo ciclo de movilizaciones contra la austeridad que, tarde o temprano, ha de llegar.

Lo primero que llama la atencin en la actual coyuntura poltica es la enorme distancia que separa las cada vez ms acuciantes necesidades y reivindicaciones populares, por un lado, de las posibilidades reales de satisfacerlas por parte de un gobierno nacional subsumido, como el espaol, por estructuras supranacionales que encorsetan su margen de maniobra, hasta el punto de anularlo en todo lo que afecta a los nodos de la poltica econmica.

Como ejemplo, Podemos ni siquiera ha propuesto romper con las exigencias de Bruselas en cuanto a dficit pblico sino, en realidad, un plazo un poco ms amplio y un ritmo ligeramente ms paulatino para la aplicacin de dicho ajuste. Una realidad que, si se piensa, relativiza un tanto la euforia provocada por esa poltica de gestos que tan bien pone en juego la formacin morada.

Hace dos aos, en enero de 2015, tuvimos ocasin de debatir en diversas ocasiones sobre las posibilidades que el gobierno griego de Syriza tena de hacer pagar la crisis a quienes la crearon. En pocas palabras, nosotros argumentbamos que si Tsipras se negaba a romper con la UE y a tejer nuevas relaciones comerciales con pases como los BRICS, no podra cumplir ni una sola de sus promesas electorales. En todas las ocasiones, sin excepcin, fuimos tildados de sectarios, dogmticos, catastrofistas y otras palabras-comodn similares.

Ahora, cuando el gobierno griego privatiza y vende al imperialismo alemn hasta los aeropuertos, no nos interesa tanto subrayar que lo sucedido era en realidad previsible, como algo mucho ms urgente: evitar que el enemigo de clase nos robe la memoria de forma que tropecemos una y otra vez con la misma piedra, hasta la derrota final.

Digmosle la verdad a nuestro pueblo de una vez. Se la debemos. La UE es un marco de acumulacin creado por el imperialismo alemn en su pretensin de competir con el dlar. Y su periferia es el equivalente a lo que el patio trasero latinoamericano supone para el imperialismo yanqui. Hoy, el capitalismo en crisis no puede permitirse grandes concesiones. As, en el marco de la UE, donde los gobiernos nacionales delegan toda su soberana, la llamada austeridad es la nica poltica posible. Y, en consecuencia, una fuerza que no abogue por la ruptura con el euro no puede ser calificada ni siquiera de reformista, si somos rigurosos. Pues nunca debemos definir a una fuerza por cmo hable de s misma en su programa, sino en funcin de los pasos reales que d para llevarlo a la prctica.

El Brexit protagonizado no por fantasmagricas fuerzas reaccionarias, sino por la clase obrera britnica muestra que los pueblos van a intuir la realidad europea mucho antes que las autodenominadas fuerzas del cambio. Lo nico, por tanto, que est hoy en cuestin en Europa es quin rentabilizar polticamente el inevitable proceso de disolucin de la eurozona. Si la izquierda no toma esa bandera, otro lo har, ganando con ello los favores del pueblo. Si las Tesis de abril de Lenin se reescribieran hoy, la salida de la UE sera el equivalente a lo que en aquel entonces fue la salida de la I Guerra Mundial. Justo por ello, cuando se habla de la UE todo se vuelven excusas. Y justo por ello, como decimos en el ttulo, proponemos poner en el centro del debate la ruptura con el colonialismo alemn, defender esto por minoritario que sea en cada uno de los movimientos populares en los que participemos.

Conocemos las montaas de propaganda tras las que se parapeta la Unin Europea. Lo que no sabemos, en cambio, es cul es la ventaja de someternos a las campaas de marketing del poder dominante. Si la idea es antiintuitiva pero necesaria, razn de ms para pensar que ya vamos tarde en la tarea de hacer propaganda. ltimamente, Pablo Iglesias ha declarado en diversas ocasiones que los medios de comunicacin son las reglas del juego. Poco aprendi de su admirado Juan Andrade, quien analiz la transformacin experimentada por el PCE en la transicin democrtica por dejarse acorralar por los castigos y premios, cada vez ms exigentes, de dichos medios.

Est predominando entre nosotros una concepcin cortoplacista de la poltica, que nos lleva a encerrarnos en mitad del incendio. Pero por poco rentable que parezca en este Ssifo electoral que nos avasalla, es sencillamente imperativo trabajar en el largo plazo para extender entre nuestro pueblo la conciencia de que en el seno de la UE y el euro, cualquier gobierno del cambio por buenas que sean sus intenciones y por rompedores que sean sus gestos est condenado a repetir la tragedia griega. Con o sin chupa de cuero de Varoufakis.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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