Portada :: frica :: Congo, una guerra por el derecho a la explotacin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2016

El presidente de la Repblica Democrtica del Congo se niega a dejar el poder y hace temer una tragedia

Jason Burke
The Guardian


A pesar de la creciente presin internacional para que respeten los derechos humanos de la poblacin, las fuerzas de seguridad de la Repblica Democrtica del Congo no han puesto fin a una ola de represin que tiene el objetivo de impedir que los ciudadanos se manifiesten en contra el gobierno del presidente Joseph Kabila. Al menos 40 personas han muerto en la capital, Kinshasa, desde que estallaron las protestas.

Hace dos semanas, policas, paramilitares y soldados acorralaron a los manifestantes y a los miembros de la oposicin a lo largo y ancho del pas, a pesar de que Estados Unidos, el Reino Unido, la Unin Europea y las Naciones Unidas instaron a las autoridades y a las fuerzas de seguridad del pas a respetar los derechos humanos de los ciudadanos.

El gobierno de Estados Unidos emiti un comunicado contundente, que afirmaba que Kabila y las fuerzas de seguridad tenan la obligacin de respetar el derecho de la poblacin congolea a reunirse pacficamente, que debe poder expresar sus opiniones sin miedo a sufrir represalias, castigos o detenciones arbitrarias.

A pesar de este comunicado, las fuerzas de seguridad detuvieron en Goma a ms de 20 activistas de LUCHA, un grupo que aboga por el cambio y la reforma poltica del pas, que pedan la dimisin de Kabila frente a unas oficinas gubernamentales.

En Kinshasa, the Guardian pudo ver cmo un camin militar lleno de jvenes, que aparentemente haban sido detenidos, se diriga hacia el centro de la ciudad. Los activistas de la ciudad minera de Lubumbashi, situada en el sudeste del pas aseguran que las fuerzas de seguridad reprimieron una protesta y ms de 10 manifestantes murieron y otros 30 resultaron heridos.

Un gobierno que se estira

El segundo mandato de cinco aos del presidente Kabila termin el lunes 19 por la noche. El exguerrillero de 45 aos ha afirmado que respetar la Constitucin, que prohbe un tercer mandato. Sin embargo, muchos temen que quiera perpetuarse en el poder.

Los partidarios de Kabila afirman que, por motivos econmicos y logsticos, no se podrn convocar unas nuevas elecciones hasta 2018, y que el presidente tiene el deber de liderar un gobierno interino hasta que esto no suceda.

Si bien a lo largo del mircoles pasado se pudieron or algunos disparos espordicos, todo pareca indicar que Kinshasa estaba recuperando su ritmo normal y algunas tiendas que haban permanecido cerradas durante los ltimos tres das se atrevieron a abrir. Sin embargo, hay mucha seguridad en las calles, con vehculos blindados y cientos de policas desplegados en sitios estratgicos.

 

 

No se dispone de una cifra fiable de las personas que han sido detenidas en los ltimos das. La polica reconoce haber detenido a unas 275 personas pero otras fuentes afirman que la cifra podra ser de ms de 600. Un portavoz de la polica, Pierre Mwanamputu, reconoce que 116 detenidos todava permanecen en custodia.

Las organizaciones de derechos humanos y las Naciones Unidas afirman tener pruebas de que solo entre el lunes por la noche y el martes de la semana pasada, entre 19 y 26 personas murieron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en la capital, Kinshasa, y en Lubumbashi. Tambin estiman que la cifra de heridos se eleva a 50.

Las protestas estallaron cuando, cinco minutos antes de la medianoche del lunes, se anunci un nuevo gobierno interino. En las horas siguientes, el sonido de los silbatos, las bocinas y de las cacerolas no hizo ms que crecer y los manifestantes tambin quemaron neumticos y levantaron barricadas. Las fuerzas de seguridad las derrumbaron con municin real y gases lacrimgenos.

Una oposicin deslegitimada

A pesar de la ola de indignacin popular, el poder de Kabila sigue siendo fuerte. Las fuerzas de seguridad permanecen leales al rgimen y mucha gente ve a la oposicin actual como parte del problema, no la solucin.

Los expertos explican que la inflexible posicin de tienne Tshisekedi, el lder de 84 aos del opositor UDPS, ha ayudado a marginar su partido. El poltico opositor ms popular, Moise Katumbi, un magnate dueo de un exitoso equipo de ftbol, huy del pas despus de recibir una condena a prisin por cargos menores de fraude. Sus seguidores dicen que los cargos estn falseados.

Katumbi sigue en el extranjero, donde sus esfuerzos para ganarse el apoyo occidental han tenido cierto xito, pero asegur la semana pasada que no pensaba volver pronto por el miedo al estallido de la violencia. Soy un hombre de paz, declar a the Guardian.

Resultado de la actual crisis es el surgimiento de una ola de nostalgia entre la generacin ms mayor por los aos de Mobutu Sese Seko, que dirigi el pas de 1965 a 1997. Mobutu, respaldado por Occidente durante la Guerra Fra, fue un dictador brutal que dej un legado de ruina econmica y una guerra civil que duro cinco aos y mat a alrededor de cinco millones de personas.

"Es una lucha de poder, ya sea en la mesa de negociaciones o en la calle", seala Valentin Mubake, una autoridad de alto rango del UDPS, el principal partido opositor.

Condena internacional

Estados Unidos y la Unin Europea ya haban impuesto la prohibicin de viajar a las personas que forman parte del crculo de Kabila; la mayora, altos funcionarios en los servicios de seguridad a los que se considera responsables de violaciones de los derechos humanos. Entre ellos figura el comandante de las fuerzas militares que presuntamente causaron la muerte de 60 personas cuando en setiembre dispararon a un grupo de manifestantes.

Para Estados Unidos es lamentable que las fuerzas de seguridad respondieran a una muestra de expresin democrtica con gases lacrimgenos, detenciones y disparos de advertencia. Estamos preparados para imponer ms sanciones a aquellos, en el gobierno y en la oposicin, que cometan actos de violencia u obstaculicen la labor de las instituciones democrticas del pas.

Tobias Ellwood , responsable britnico para frica y Oriente Medio, ha expresado su consternacin y su profunda decepcin ante la ola de violencia y el hecho que no se hayan convocado unas nuevas elecciones presidenciales.

La clave para una solucin sostenible es que el Gobierno cumpla con la promesa que hizo al pueblo congoleo, ha indicado: El Gobierno debe convocar unas nuevas elecciones y fijar una fecha si quiere evitar que una escalada de violencia.

Blgica, anterior poder colonial en el pas, ha manifestado que reevaluar sus relaciones con el gobierno de Kabila y Francia ha instado a la Unin Europea a ir en esta misma direccin.

 

Ms de 100.000 personas huyen de sus casas en el este del Congo, segn MSF

Es necesario que seamos muy claros. Llega un momento en el que, si la situacin se mantiene como est, Europa deber reevaluar la relacin que tiene con el pas. No podemos seguir como hasta ahora, como si nada estuviera pasando, ha afirmado el ministro de Exteriores francs, Jean-Marc Ayrault.

Es muy probable que el Gobierno se sienta reconfortado por la naturaleza espordica de las protestas y el xito aparente de la estrategia de mano dura de la polica y no sienta la necesidad de hacer ninguna concesin.

Si bien los diplomticos de Occidente creen que las sanciones podran obligar a Kabila y a sus aliados ms cercanos a reconsiderar sus opciones, todo parece indicar que de momento el Gobierno se ha sentido muy poco presionado por esta amenaza. Los observadores creen que los gobiernos de la regin podran tener una mayor influencia sobre el Gobierno congoleo.

Hace dos semanas se reemprendieron las negociaciones entre una coalicin de los partidos de la oposicin y el Gobierno. Sin embargo, es poco probable que estas negociaciones, moderadas por la Iglesia Catlica, den lugar a un acuerdo.

El gobierno ha afirmado que los pases ms crticos, entre ellos el Reino Unido y Estados Unidos, estn interfiriendo y practicando una nueva forma de colonialismo.

Los simpatizantes de Kabila, que el martes organizaron una marcha con banderas en la capital, han manifestado que el pas debe tener la libertad de elegir a sus lderes. Es nuestro pas. Nosotros debemos decidir si queremos un cambio, seala Ali Warial, un hombre de 33 aos.

Traduccin de Emma Reverter

 

Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/Aumenta-internacional-presidente-Joseph-Kabila_0_593891409.html


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