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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2016

S tenemos sueos baratos

Jonathan Ruiz et alli
Rebelin


La vida es maravillosa, porque le da la posibilidad a cada generacin de probarse a s misma: de crecerse o sucumbir
Silvio Rodrguez


Es esta una carta abierta lanzada al vuelo; que interpela tanto a ese gerente de unos grandes almacenes que se frota las manos con avidez, como a la familia de barrio humilde gastando con frenes; a quien solo cree en los festivos que traen estos das y al parado o la precaria que no conocen las vacaciones como tal; a ese conductor eternamente malhumorado y a quien exhibe una sonrisa a plazo fijo para estas fechas que dicen "tan entraables"; y hasta a la mascota de la casa, que de todos es el reino de los regalos... Una carta para ti.

Cuando leas esto un grupito de 6 jvenes de la Rioja Alavesa estaremos en Grecia, en los maltrechos campamentos en que, aunque nos olvidemos de ello, siguen habitando miles de personas refugiadas (por cierto, refugiadas es el trmino correcto, cuando precisamente se trata de gentes a quienes negamos refugio?). Somos dos chavalas de Elciego, una moza de Oyn, uno de Samaniego y otros dos de Elvillar. Una fabulosa seleccin de la cosecha joven de esta temporada!

No es fcil ser joven en el medio rural en general, tampoco en la Rioja Alavesa; ms bien es extremadamente difcil. Bien pocos atractivos mientras toca quedarse en los pueblos, nulos incentivos luego para potenciar que alguien permanezca y solo cierta oferta que la juventud conoce bien para evadirse en momentos bajos...

Y, sin embargo, ah vamos 'los 6 de la Rioja Alavesa': en Quos, isla griega, junto a Turqua, en primera lnea de la llegada de chalupas. Con ilusin a raudales, aprendiendo a cada paso, ajenos a asistencialismos caritativos, lejos de zonas de confort, ocupando espacios de los que broten nuevas formas de solidaridad y de apoyo mutuo, sin escurrir el bulto de la responsabilidad de lo que hoy ocurre en el mundo: porque es hora de poner el cuerpo y reapropiarse de nuestras vidas. Se dir que perdiendo festivos y dinero, y, tcnicamente, as es. Pero, alguien duda que a la vuelta podremos decir que hemos recibido mucho ms de lo ofrecido? Y es que, acaso no es esto, en el fondo, un ejercicio de reciprocidades?

 Aunque solo sea por inters

Unas lneas para quien alega que no se le ha perdido nada en el Mediterrneo, para quien le rebotan las cifras que alertan de que este ao se han ahogado all casi 5.000 personas. Le diramos que en este asunto podramos actuar solo por puro inters, sin pensar en los dems. Porque, en verdad, en funcin de lo que durante estos aos hagamos (o no hagamos) en torno al candente asunto de las personas refugiadas y sus derivados, as se irn fraguando las grandezas o las desventuras de la Europa del siglo XXI en general. Efectivamente, es este asunto un juego de espejos donde nos reflejamos, segn el caso, deformes o con hermosura. Aqu hay millones de vidas en juego, y no hablamos solo de las de quienes se hacinan en los campamentos de la -de nuestra- vergenza. La cosa va de nosotros y nosotras. Por eso nos parecen certeras las palabras de la filsofa Marina Garcs: No se trata de pensar en el Estado acogiendo o no refugiados, sino de quines somos nosotros, en este mundo comn. De modo que bien podra decirse que en el Mediterrneo hoy se nos ha perdido nuestro futuro poltico como especie. Desmesurado? Leamos el prrafo siguiente.

Gobiernos de todo signo poltico viran en masa a la derecha ms extrema como arrastrados por un viento huracanado. Pocas pruebas mejores de ello que la infamia de las declaraciones de Angela Merkel, al calor del reciente atentado de Berln, poniendo en la diana gratuitamente al colectivo refugiado (y rememorando aquel ministro del PP, Acebes se llamaba, en las horas posteriores al 11M). Lo cierto es que Europa ha levantado ya ms de media docena de alambradas en diversos pases, con una longitud de 1.200 kilmetros (si bien las heridas que las vallas del imaginario social y poltico dejan son mucho ms profundas). Qu est pasando? Hasta qu punto es real que una ola xenfoba est impregnando nuestras sociedades? Hasta dnde es algo inducido desde el poder? Tal vez el racismo no es sino el dedo al que observamos con embeleso, cuando la Luna que habra que mirar seran las polticas opresivas y de ajuste que estrangulan a los pueblos, a todos los pueblos, producto de lo cual en la periferia se generan desplazamientos por millones y en los pases centrales la tensin social desemboca en segregacionismo. Un crculo vicioso.

Sea como fuere, hoy un frente europeo de rechazo a las personas refugiadas se alza poderoso. Pero no es lo nico que hay. Si miramos la realidad desde abajo nos daremos cuenta de que si alguien ha respondido ante semejante ofensiva es un rico tejido social auto-organizado presente en ciertos pases de la ribera mediterrnea desde el principio, entramado del cual nos sentimos partcipes. No son las agencias institucionales ni otros actores similares quienes han demostrado mayor implicacin, operatividad y dignidad poltica, sino miles de jvenes, desocupados, bomberos, profesoras y jubiladas de todo el mundo, destilando solidaridad de primera. Ah vamos.

Ah estamos, s. Pero, ojo: en enero volvemos a nuestros pueblos y as arrancar la segunda parte del proyecto de nuestra brigada, conscientes de que la cuestin de las personas refugiadas precisa de un ejercicio de pedagoga poltica. Porque necesitamos una lenta y sostenida batalla de pensamiento y debate en cada pueblo de Europa para ir ganando terreno en una contienda, por ahora, perdida por k.o. La clave est en el empoderamiento de la sociedad, que tome conciencia como actor politizado y presione cambios progresivos, sealaba un vecino de Oyn en una charla hace un ao. Nos apuntamos a eso.

 Caro es no hacer nada

Nos apuntamos a eso, que, a ver si se enteran algunos anunciantes, es un sueo bien baratito. Contrariamente a lo que se nos quiere hacer creer a fin de encarecerlos (y lograr as enjaularnos), s tenemos sueos baratos. Lo hemos comprobado en nuestros pueblos de la Rioja Alavesa durante todos estos meses quienes impulsamos iniciativas a favor de los derechos de las personas refugiadas. Acciones en las que sobrecoge el extraordinario apoyo que nos han brindado siempre las gentes de la comarca: y es que tambin son sueos baratos los de quienes nos han cedido una botella de vino, una tortilla o unos bocaditos de jamn en los pintxo-potes que han financiado esta aventura.

Nuestros sueos son baratos. Los que son, digamos, caros son los de los bancos que nos extorsionan y chantajean sin cesar, los de la industria del armamento que crece a modo de metstasis social o los del descomunal desfalco de esas que se veneran como estrellas del deporte.

Mas, por encima de todo, lo que puede resultarnos caro de verdad es no hacer nada, y dejar que todo se pudra, que el destrozo de la poltica de fronteras perdure, que el clima autoritario lo vicie todo y su hedor penetre hasta nuestros dormitorios, hasta nuestros sueos. Ese precio a pagar s que sera inasequible.

Nosotros y nosotras, igual que Mikel y Bego, activistas vascos encarcelados en Grecia, lo sabemos bien: Crecerse o sucumbir.

Jonathan Ruiz, voluntario que forma la brigada Arabako Errioxa junto a Aiala Baigorri, Eva Caas, Uxue Fernndez-Andes, Too Gainzarain e Ivn Zapata.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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