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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2016

La carnicera ha terminado pero hay ms de 40 ciudades sirias bajo asedio
Alepo y las izquierdas

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La reconquista de los barrios del este de Alepo por la coalicin internacional que apoya al gobierno Al-Assad en el conflicto sirio, despus de cinco aos de terribles combates y la destruccin de casi la mitad de la ciudad por ambos bandos con miles de muertos y decenas de miles de desplazados, ha desatado un inusitado debate internacional. Tan sectario, por lo pronto, como la guerra siria, y bien anclado en el mundo mental de la que, segn el Oxford Dictionary, ha sido la palabra del ao en 2016: Posverdad.

Decan los clsicos, empezando por Homero, que la primera vctima de la guerra es la verdad. No vamos a pretender nosotros gozar de acceso privilegiado a ella, tan lejos como nos hallamos del escenario del conflicto. Modestamente, en cambio, nos parece que hay una serie de elementos de la vieja tradicin del movimiento socialista internacional que podran orientarnos en un debate de cabo a rabo dominado y sesgado por los aparatos de informacin y propaganda de las potencias que han acabado determinando decisivamente la evolucin de las mltiples fuerzas que se enfrentan en Siria y, en general, en todo Oriente Prximo.

Partamos de la crisis estructural del rgimen del Partido Baaz sirio, que se hizo especialmente grave a fines de la dcada de 1990, con la cada de los precios del petrleo, la escalada del dficit fiscal del sector pblico y las consecuencias del cambio climtico en el sector agrcola. La respuesta de Bashar al-Assad al suceder a su padre fue la aconsejada por el FMI y el BM: la paulatina aplicacin de las polticas neoliberales y la ampliacin de las bases del rgimen, sin cambiarlas sustancialmente -y entre las que hay que destacar 13 servicios paralelos de seguridad, el aparato del partido y las tres estructuras militares, a fin de integrar a la burguesa urbana sun de las grandes ciudades sirias. Ni qu decir tiene que esas reformas econmicas fracasaron y que la pobreza se increment alarmantemente en paralelo a una creciente emigracin rural a los barrios miseria que rodearon las urbes. Todo ello sin el menor gesto de democratizacin del rgimen, que se limit a permitir el desarrollo de redes asistenciales a partir de las mezquitas y las iglesias con financiacin privada como respuesta asistencial a la cada vez mayor crisis social.

En el terreno internacional, especialmente tras la retirada de las tropas sirias del Lbano en 2005 tras el asesinato de Hariri y las protestas masivas de sectores de la poblacin libanesa, Bashar al-Assad llev a cabo una remodelacin global de su poltica regional y exterior. En Lbano cambi su alianza con Amal por Hezbollah, apoy la intervencin de EEUU en Irak y particip en los programas de torturas de la CIA, se aline con Irn en la defensa del gobierno de Al-Maliki y, posteriormente, de Al-Abadi y se ali con Turqua para reprimir al movimiento de liberacin kurdo dirigido en ambos pases por el PKK. Solo a comienzos del 2012, cuando la primavera rabe y la situacin militar en Irak acabaron por polarizar la situacin en todo Oriente Prximo en dos polos enfrentados sun y chita y se militariz por completo el conflicto sirio, Al- Assad busc en Rusia el apoyo militar que le negaban EEUU y Turqua.

La primavera rabe siria, que comenz con las protestas de marzo de 2011 en Daraa y se extendi en pocos meses por las principales ciudades del pas, fueron una respuesta popular en gran medida espontnea a la crisis estructural descrita. La oposicin poltica desde los Hermanos Musulmanes hasta la pequea izquierda intelectual laica se encontraba casi en su totalidad en el exilio. La bifronte poltica de pequeas concesiones sociales y represin del rgimen result incapaz de frenar al movimiento popular. A fines de abril de 2011, el rgimen se vio obligado a anular la Ley de Emergencia en vigor desde 1963 y conceder la nacionalidad a los refugiados kurdos. Pero despus del ataque realizado por grupos yihadistas que provoc la muerte de 120 soldados sirios en junio, la propaganda del rgimen dio todo el protagonismo a grupos armados infiltrados desde el norte del Lbano y abri paso a la represin de las manifestaciones y a la militarizacin del conflicto. Las deserciones de soldados que cuestionaban la represin del rgimen crearon los primeros grupos armados de la oposicin interna para defender a las manifestaciones populares. Pero desde que los mandos del Ejrcito Sirio de Liberacin (ESL) se refugiaron en Turqua, la oposicin militar se separ ya de la civil, y pas pronto a ser completamente dependiente de Turqua, Arabia Saud, Qatar y EE UU.

Los Tansiqiyyat, los Comits de Coordinacin Locales (CCL), comenzaron a cumplir funciones de asistencia, gestin de servicios bsicos y gobernabilidad. Pero nunca formaron una red nacional. La militarizacin del conflicto social, impulsada tanto por el rgimen como por los distintos grupos armados de la oposicin, hizo depender a todas las fuerzas de la financiacin y el abastecimiento de las potencias externas, que pasaron a convertirse en sus patrocinadores a cambio de defender sus distintos intereses en el conflicto geopoltico de Oriente Prximo.

A comienzos de 2012, la militarizacin del conflicto era completa. Y la implacable lgica que eso traa consigo implicaba la subordinacin de la movilizacin popular a los objetivos militares y polticos dictados por una oposicin exterior que controlaba dinero y armas. No tard eso en menguar la autonoma de los Tansiqiyyat, que se transformaron en rganos de control y gestin territorial de las zonas controladas por las diferentes brigadas y milicias. La protesta de una parte de los CCL y del Grupo de Coordinacin Nacional por un Cambio Democrtico (NCB) contra este proceso de militarizacin en la zona controlada por la oposicin culmin en febrero de 2012 con la dimisin irrevocable de 20 miembros cercanos a sus posiciones de un Consejo Nacional Sirio que se arrogaba la representacin del conjunto de la oposicin en el exterior.

El ESL fue incapaz de coordinar las distintas brigadas, dirigirlas y abastecerlas frente al Ejrcito rabe Sirio (EAS). A lo largo de 2012 y 2013, las brigadas del ESL se fueron independizando, se crearon unidades nuevas y se coordinaron en frentes poltico-ideolgicos condicionados y financiados por las potencias regionales. Durante el verano de 2012 fracas un segundo intento de coordinacin militar de la oposicin, el Mando Conjunto del Consejo Militar de la Revolucin. A partir de ese momento, el proceso de islamizacin de la oposicin armada y ya solo quedaba espacio para ella frente al rgimen fue imparable. Del ESL solo qued prcticamente un ncleo en el sur de Siria, incapaz de mantener un frente por s solo, apoyado desde Jordania por EEUU, como reconoci la CIA ante el Senado estadounidense.

La zona de Alepo controlada por la oposicin ha sido en este sentido, un laboratorio del proceso de islamizacin y control por Turqua, Arabia Saud y Catar de las brigadas rebeldes. As, por hablar de Alepo, la poderosa brigada Tawhid rompi en otoo de 2012 con el ESL y estructur el Frente de Liberacin Islmico (FLI) que, en un ao, se transform en el Frente Sirio Revolucionario (FSR), para coordinarse despus con Jabhat an-Nusra, la rama siria de Al Qaeda, y terminar bajo el paraguas Ahrar Al Sham, el diseado frente post-al-Qaeda. Tras la expulsin de ISIS de la zona urbana del este de Alepo en 2014 por Jabhat an-Nusra, tres frentes islmicos se repartan el territorio: an-Nusra, el FLI y el FSR, adems de los restos del ESL y de las Unidades de Proteccin Popular kurdas (PYD) que controlan una parte importante del norte de la ciudad, en concreto el barrio kurdo de Sheik Maqsud. Los enfrentamientos y alianzas entre esos frentes por el control de barrios, rutas y suministros han sido continuos. Y hay que subrayar que los Tansiqiyyat que haban sobrevivido, cuando no eran meros instrumentos de los frentes islmicos, estaban condicionados en sus decisiones tambin en Alepo-- por las sentencias de los ultrarreaccionarios tribunales islmicos y su arbitraria interpretacin de unas fabricadas leyes de la Sharia.

Durante casi cuatro aos, estos frentes islmicos han cercado y bombardeado indiscriminadamente con artillera suministrada por Turqua la parte occidental de Alepo, bajo control del rgimen de al-Assad, provocando cientos de muertos y heridos civiles. El rgimen, por su parte, ha destruido barrios enteros controlados por la oposicin con barriles explosivos y, desde hace cuatro meses, ha lanzado una fuerte ofensiva que, con apoyo areo ruso, ha terminado por quebrar la resistencia de la oposicin en su abrumadora mayora, islamista en el este de Alepo.

Lo cierto, pues, es que la militarizacin impulsada por el rgimen, por los distintos frentes islamistas y por las potencias internacionales haba acabado con el proceso democrtico de la primavera rabe siria ya a fines del verano de 2012, mucho antes de la cada de Alepo oriental.

Es ms, lo que se produjo en las zonas controladas por unos y por otros a partir de ese momento fue la movilizacin de una base social de orgenes muy similares: los pobres de las zonas urbanas y de las zonas rurales contiguas, sobre la base del sectarismo religioso, tnico o de clan, para tener acceso a los suministros e ingresos distribuidos banderizamente por las organizaciones del rgimen y los frentes islamistas de la oposicin. En el caso del rgimen, los jvenes de los barrios pobres fueron organizados en los comits populares (lijan shaabiyya) y, ms tarde, en las Fuerzas de Defensa Nacional. Y Alepo resulta, de nuevo, paradigmtico aqu, porque en la zona oeste la mayora de sus miembros han sido o sunitas o cristianos, apoyados por la Brigada Jerusaln de los palestinos del campo de refugiados de Neirab. La carne de can la han puesto siempre los pobres.

La naturaleza del conflicto cambi a lo largo de este proceso de militarizacin y movilizacin sectaria (religiosa y tnica) financiado y apoyado por las diferentes potencias regionales en el conflicto geopoltico de Oriente Prximo. Ha sido ese apoyo externo en un conflicto interimperialista regional lo que ha desangrado al conjunto de la poblacin siria hasta ese extremo de cruel e inaudita inhumanidad. Ejemplo seero de la cual han venido a ser ahora las negociaciones para la evacuacin de civiles y combatientes de los ltimos barrios del este de Alepo a cambio de que se efectuasen evacuaciones similares de poblaciones controladas por el rgimen, bajo el asedio de los islamistas cortacabezas y los intentos de sabotaje de estos ltimos.

Desde finales de 2012, la tarea de solidaridad internacionalista no era la de apoyar al rgimen o a los distintos frentes islmicos, ni al eje sunita frente al eje chiita, ni a EEUU o a Rusia en la partida geopoltica desarrollada en Oriente Prximo, sino la de buscar y llegar a una tregua negociada del conflicto. Una tregua que permitiera romper la dinmica de la militarizacin en todas las zonas y abrir un espacio de movilizacin poltica y reconstruccin de la sociedad civil siria.

Las negociaciones de Ginebra y de Mosc han estado determinadas en todo momento por los objetivos militares geopolticos de las potencias regionales. En definitiva: en imponer una solucin basada en el cambio de rgimen o en una reforma del rgimen, no en la movilizacin de la poblacin para construir una salida democrtica de la crisis estructural del rgimen del Baaz sirio que ha acabado provocando la guerra y sofocando a la primavera rabe siria.

Es decir, la tarea de la izquierda era y sigue siendo levantar un movimiento antiguerra y antiimperialista contra la intervencin de las potencias regionales y su conflicto geopoltico en Oriente Prximo, de solidaridad con los refugiados, de apoyo a los desplazados y vctimas del conflicto. Exigir una tregua inmediata y negociaciones de paz locales y a nivel nacional, que permitan abrir la va hacia un proceso constituyente, que vislumbre el derecho de autodeterminacin kurdo y del conjunto de la poblacin siria, sin que las opciones sean la dictadura monopartidista del Baaz, el fundamentalismo islamista de An-Nusra (se llame ahora como se llame) o el fascismo islmico de ISIS, que se reparten junto con el PKK en el norte-- la mayor parte del torturado pas rabe.

La carnicera de Alepo, los bombardeos indiscriminados en el Este y en el Oeste de la ciudad han acabado por el momento. Pero hay ms de 40 poblaciones sirias que viven sus particulares asedios y carniceras. Vamos a tener que tomar partido en cada una de ellas, o vamos a levantar, por fin, de manera unitaria, un movimiento contra la guerra y contra el imperialismo? Porque queda, desgraciadamente, guerra para rato en Siria.

Firman este texto Antoni Domnech, G. Buster, Carlos Abel Surez, Mara Julia Bertomeu y Daniel Ravents

Fuente original: http://ctxt.es/es/20161228/Firmas/10244/Alepo-guerra-Siria-la-izquierda-tregua-paz-imperialismo.htm



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