Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2016

Hereja pero qu hereja?

Fernando Luis Rojas
El Caimn barbudo

Texto presentado al concurso No es fcil la hereja, auspiciado por La Joven Cuba, el Centro Cultural Pablo de la Torriente y los Estudios Ojal.


He decidido tomar literalmente la convocatoria del Centro Pablo, los Estudios Ojal y La Joven Cuba; y escribir sobre la hereja. No hablar de sus expresiones particulares, las figuras icnicas o los procesos que se endosan esa condicin, sino de sus dimensiones variables y contradictorias.

A la hereja marxianamente hablando le correspondera un pronstico similar al del Estado y las clases sociales: el triunfo de una tipologa particular, tendra la misin histrica de preparar su desaparicin sobre las bases de una sociedad libre y justa. Esa opcin de futuro sigue latente, pero ms de un siglo despus de Marx y Engels su verificacin prctica ha corrido los lmites temporales, y parece una cuestin en lontananza.

Como casi siempre ocurre, el contenido del concepto ha tenido vida propia y existencia mucho antes de su definicin. En el caso de la hereja, esta regularidad se potencia por una de sus principales caractersticas: la contextualidad. A ella se debe el contenido teolgico que lo ha marcado durante mucho tiempo. Al final, la hereja tiene que ver con la oposicin a las normas o creencias consideradas irrevocables; puede entenderse entonces, que la marca religiosa estuviera asociada a la fuerza de la institucin y el dogma eclesistico cuando comenz a divulgarse el trmino. Para el anlisis, liberarnos de esa carga limitante resulta esencial. No se trata de negar el lugar de la fe para la hereja, todo lo contrario, es uno de sus fundamentos: la fe en que puede existir un hombre nuevo, que traspole esa condicin nueva a sus relaciones, la comunidad, el pas, el mundo

Sin embargo, la hereja no es, por antonomasia, revolucionaria. Primero, porque en un escenario donde prevalezca en el sentido comn lo que pudiera definirse al uso como ideologa revolucionaria pueden existir puntos de vista y prcticas contrarios a esas normas morales. Curiosamente, reforzando el carcter contextual que mencionamos antes, tampoco para esa minora la hereja resulta fcil. El problema radica en que el intento por aprisionar la hereja en un tipo particular de ideologa, tiene que ver con el sentido utilitario para bien o para mal de la lucha cultural y simblica.

Por otro lado, en el uso llammosle poltico del trmino se encuentran dos campos en disputa. Uno tiene que ver con la ruptura, denuncia y crtica del orden existente: el campo del antiprograma. El otro, con la propuesta y accin prctica en funcin de un nuevo proyecto, definido en sus principales contornos; a esto denominaramos el campo prctico-proyectivo.

Hay otra arista interesante para comentar: la desnaturalizacin de la hereja. El capitalismo actual es en esencia antihertico, como tambin lo han sido expresiones concretas de socialismo de Estado deformado. Sucede que a la desnaturalizacin de la hereja le resulta ms funcional la lgica del mercado que la planificacin, dos contrarios con que se han identificado ambos proyectos ms all de las posibilidades reales de coexistencia, pero eso es tema de otro trabajo.

La hereja deja de serlo cuando se industrializa y, paradjicamente, tambin cuando se silencia. Algunos conos resisten ms, como el Che Guevara, pero se suavizan. Sobre todo, porque silencio e industrializacin forman parte de un mismo ciclo, desde una comprensin exacta del carcter contextual de la hereja: silenciar hasta un cambio de rumbo de la coyuntura, industrializar para una ilusin de aceptacin de la pluralidad, mercantilizar para la extensin de una forma light de hereja. Es la vieja frmula desmovilizativa de convertir lo prohibido en obligatorio.

El caso cubano nos sirve para hablar de otra caracterstica de la hereja: su movilidad y transitividad. Como proyecto, el que se inici en Cuba en enero de 1959 iba contra todas las normas del sistema mundo capitalista; y al menos en la dcada del sesenta, rompa el esquema del socialismo asumido como poltica de Estado en la URSS y otros pases de Europa del Este. Una mirada sencilla, anunciara que la hereja rebelde fue absorbida despus con la ineludible incorporacin de la isla al CAME y el estrechamiento de los vnculos con el Kremlin. El problema es ms agudo; por ejemplo, cunto puede haber contribuido a la difusin de una hereja cubana light de la que hablamos antes en Europa, un acontecimiento trascendental como el Mayo francs?, cmo convive la hereja con expresiones de ortodoxia tomadas a prstamo al socialismo real y, al mismo tiempo, posiciones heterodoxas en lo que se refiere a la poltica exterior con el apoyo a la liberacin colonial del frica subsahariana y a los movimientos en Amrica Latina?

La permanente discusin entre teora y prctica ha demostrado que no basta asumir un nombre o calificativo en el discurso. Como pocas experiencias histricas, la Unin Sovitica sigui presentndose como hereja ms de medio siglo despus de que perdiera su contenido rupturista. Solamente los Partidos comunistas ms disciplinados del resto del mundo, crean esa propaganda. La famosa confrontacin conocida como Guerra Fra, fue otra aguzada manera de desnaturalizar la hereja que naci en octubre de 1917; aunque ya Stalin haba hecho una buena preparacin del terreno. Por qu? Porque en una batalla de poder a poder entre iguales y todo el tiempo los soviticos trataron de reivindicar su igualdad, cuando no superioridad respecto a los Estados Unidos no hay espacio para la hereja.

El caso cubano es diferente. Si bien su lugar hereje frente a la principal potencia dominante fue matizado por sus relaciones con el llamado campo socialista; esta condicin se relanz con particular fuerza en la dcada del noventa del pasado siglo. Hereja y resistencia se combinaron en una dialctica con muy pocos precedentes: quizs la lucha de los franceses revolucionarios contra la reaccin europea, los movimientos de resistencia antifascista en los pases ocupados por los nazis, el enfrentamiento de la Rusia bolchevique a la contrarrevolucin y la invasin extranjera

Pero el mundo, para los noventa y el dos mil, era (es) otro. A la hereja se mira ahora con nuevos espejuelos, cuando menos, condescendientes; y las que emergen, buscan ms referentes territoriales, sectoriales y locales. Si a ello sumamos que la soledad hertica para los Estados-Nacin desgasta, podr entenderse la complejidad de abordar estos temas.

Cuba y su hereja se encuentran en una encrucijada. El carcter transitorio sustenta la extrema volatilidad de las referencias y alianzas: Brasil y Argentina, no tan herejes pero tampoco completamente funcionales al sistema de dominacin, han cado; Venezuela se encuentra en crisis; Ecuador, est por verse en un futuro cercano. Smense las dificultades internas para construir una identidad entre la condicin de hereja en geopoltica y el consenso al interior del pas con el proyecto. Ese es otro problema: una nacin en hereja implica que la mayora de sus ciudadanosno necesariamente todos la comparta y valide.

Cuba y su hereja se encuentran en una encrucijada. La hereja no es plana, carente de contradicciones. Es contextual, puede desnaturalizarse, es mvil y transitiva. Por todas estas razones, volver sobre ella es necesario siempre que nos acompae la voluntad de identificar su contenido. S, hereja pero, qu hereja?

Fuente: http://www.caimanbarbudo.cu/articulos/2016/12/herejia-pero-que-herejia/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter