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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2017

Empieza la era Trump...

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique


Unos das despus del acuerdo entre Rusia y Turqua que permiti acabar con la interminable batalla de Alepo, le en un clebre semanario francs el siguiente comentario: La permanente crisis de Oriente Medio est lejos de resolverse. Unos piensan que la solucin pasa obligatoriamente por Rusia, mientras que otros creen que todo depende de Turqua. Aunque lo que queda claro ahora es que, de nuevo y definitivamente por lo menos cabe desearlo, Rusia tiene en sus manos los argumentos decisivos para poner punto final a esa crisis. Qu tiene de particular este comentario? Pues que se public en la revista parisina LIllustration ... el 10 de septiembre de 1853.

O sea, hace ciento sesenta y tres aos la crisis de Oriente Medio ya era calificada de permanente. Y es probable que lo siga siendo... Aunque un parmetro importante cambia a partir de este 20 de enero: llega un nuevo presidente de Estados Unidos a la Casa Blanca: Donald Trump. Puede esto modificar las cosas en esta turbulenta regin? Sin ninguna duda, porque, desde finales de los aos 1950, Estados Unidos es la potencia exterior que mayor influencia ejerce en esta rea y porque, desde entonces, todos los presidentes estadounidenses, sin excepcin, han intervenido en ella. Recordemos que el caos actual en esta zona es, en gran parte, la consecuencia de las intervenciones militares norteamericanas decididas, a partir de 1990, por los presidentes George H. Bush, Bill Clinton y George W. Bush, y por el (ms reciente) azorado apoyo a las primaveras rabes estimuladas por Barack Obama (y su secretaria de Estado Hillary Clinton).

Aunque globalmente la lnea que defendi el candidato republicano durante su campaa electoral fue calificada de aislacionista, Donald Trump ha declarado en repetidas ocasiones que la Organizacin del Estado Islmico (OEI o ISIS por sus siglas en ingls) es el enemigo principal de su pas y que, por consiguiente, su primera preocupacin ser destruirlo militarmente. Para alcanzar ese objetivo, Trump est dispuesto a establecer una alianza tctica con Rusia, potencia militarmente presente en la regin desde 2015 como aliada principal del Gobierno de Bachar el Asad. Esta decisin de Donald Trump, si se confirma, representara un espectacular cambio de alianzas que desconcierta a los propios aliados tradicionales de Washington. En particular a Francia, por ejemplo, cuyo Gobierno socialista por extraas razones de amistad y negocios con Estados teocrticos ultrarreaccionarios como Arabia Saud y Qatar ha hecho del derrocamiento de Bachar el Asad, y por consiguiente de la hostilidad hacia el presidente ruso Vladmir Putin, el alfa y el omega de su poltica exterior (1).

Donald Trump tiene razn: las dos grandes batallas para derrotar definitivamente a los yihadistas del ISIS la de Mosul en Irak y la de Raqqa en Siria an estn por ganar. Y van a ser feroces. Una alianza militar con Rusia es, sin duda, una buena opcin. Pero Mosc tiene aliados importantes en esa guerra. El principal de ellos es Irn, que participa directamente en el conflicto con hombres y armamento. E indirectamente pertrechando a las milicias de voluntarios libaneses chies del Hezbol.

El problema para Trump es que tambin repiti, durante su campaa electoral, que el pacto con Irn y seis potencias mundiales sobre el programa nuclear iran, que entr en vigor el 15 de julio de 2015 y al que se haban opuesto duramente los republicanos en el Congreso, era un desastre, el peor acuerdo que se ha negociado. Y anunci que otra de sus prioridades al llegar a la Casa Banca sera desmantelar ese pacto que garantiza la puesta bajo control del programa nuclear iran durante ms de diez aos, a la vez que levanta la mayora de las sanciones econmicas impuestas por la ONU contra Tehern.

Romper ese pacto con Irn no ser sencillo, pues se firm con el resto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Francia, el Reino Unido, Rusia) y Alemania, a los que Washington tendra que enfrentarse. Pero es que, adems, como se ha dicho, el aporte de Irn en la batalla contra el ISIS, tanto en Irak como en Siria, resulta fundamental. No es el momento de enemistarse de nuevo con Tehern. Mosc, que ve con buenos ojos el acercamiento de Washington, no aceptar que esto se haga a costa de su alianza estratgica con Tehern.

Uno de los primeros dilemas del presidente Donald Trump consistir, pues, en resolver esa contradiccin. No le resultar fcil. Entre otras cosas porque su propio equipo de halcones, que acaba de nombrar, parece poco flexible en lo que respecta a las relaciones con Irn (2).

Por ejemplo, el general Michael Flynn, su asesor de Seguridad Nacional (lo que Henry Kissinger fue para Ronald Reagan), est obsesionado con Irn. Sus detractores le definen como islamfobo porque ha publicado opiniones que muchos consideran abiertamente racistas. Como cuando escribi en su cuenta de Twitter: El temor a los musulmanes es perfectamente racional. Flynn particip en las campaas para desmantelar las redes insurgentes en Afganistn y en Irak. Asegura que la militancia islamista es una amenaza existencial a escala global. Igual que Trump, sostiene que la Organizacin del Estado Islmico es la mayor amenaza a la que se enfrenta EE.UU. Cuando fue director de la Agencia de Inteligencia para la Defensa (AID), de 2012 a 2014, dirigi la investigacin sobre el asalto al consulado estadounidense de Bengasi, en Libia, el 11 de septiembre de 2012, en el que murieron varios marines y el embajador norteamericano Christopher Stevens. En aquella ocasin, Michael Flynn insisti en que el objetivo de su agencia, como el de la CIA, era demostrar el papel de Irn en ese asalto (3). Aunque jams haya habido evidencia de que Tehern tuviera cualquier participacin en ese ataque. Curiosamente, a pesar de su hostilidad hacia Irn, Michael Flynn est a favor de trabajar de manera ms estrecha con Rusia. Incluso, en 2015, el general viaj a Mosc, donde fue fotografiado sentado al lado de Vladmir Putin en una cena de gala para el canal estatal de televisin Russia Today (RT), en el que ha aparecido regularmente como analista. Posteriormente, Flynn admiti que se le pag por hacer ese viaje y defendi al canal ruso diciendo que no vea ninguna diferencia entre RT y el canal estadounidense CNN.

Otro antiiran convencido es Mike Pompeo, el nuevo director de la CIA, un ex militar graduado de la Academia de West Point y miembro del ultraconservador Tea Party. Tras su formacin militar fue destinado a un lugar de extrema tensin durante la Guerra Fra: patrull el Teln de Acero hasta la cada del Muro de Berln en 1989. En su carrera como poltico, Mike Pompeo form parte del Comit de Inteligencia del Congreso y se destac en una investigacin que puso contra las cuerdas a la candidata demcrata Hillary Clinton por su pretendido papel durante el asalto de Bengasi. Ultraconservador, Pompeo es hostil al cierre de la base de Guantnamo (Cuba) y ha criticado a los lderes musulmanes de Estados Unidos. Es un partidario decidido de dar marcha atrs con respecto al tratado nuclear firmado con Irn, al que califica de Estado promotor del terrorismo.

Pero quizs el enemigo ms rabioso de Irn, en el entorno de Donald Trump, es el general James Mattis, apodado Perro Loco, que estar a cargo del Pentgono (4), o sea, ministro de Defensa. Este general retirado de 66 aos demostr su liderazgo militar al mando de un batalln de asalto durante la primera guerra del Golfo en 1991; luego dirigi una fuerza especial en el sur de Afganistn en 2001; despus comand la Primera Divisin de la Infantera de Marina que entr en Bagdad para derrocar a Sadam Hussein en 2003; y, en 2004, lider la toma de Faluya en Irak, bastin de la insurgencia sun. Hombre culto y lector de los clsicos griegos, es tambin apodado el Monje Guerrero, alusin a que jams se cas ni tuvo hijos. James Mattis ha repetido infinitas veces que Irn es la principal amenaza para la estabilidad de Oriente Medio, por encima de organizaciones terroristas como el ISIS o Al Qaeda: Considero al ISIS como una excusa para Irn para continuar causando dao. Irn no es un enemigo del ISIS. Tehern tiene mucho que ganar con la agitacin que crea el ISIS en la regin.

En materia de geopoltica, como se ve, Donald Trump va a tener que salir pronto de esa contradiccin. En el teatro de operaciones de Oriente Prximo, Washington no puede estar a la vez a favor de Mosc y contra Tehern. Habr que clarificar las cosas. Con la esperanza de que se consiga un acuerdo. De lo contrario, hay que temer la entrada en escena del nuevo amo del Pentgono, James Mattis Perro Loco, de quien no debemos olvidar su amenaza ms famosa, pronunciada durante la invasin de Irak: Vengo en son de paz. No he trado artillera. Pero, con lgrimas en los ojos, les digo esto: si me fastidian, los matar a todos.

Notas:

(1) Aunque, como se sabe, hay elecciones el prximo mes de mayo en Francia, a las cuales el actual presidente socialista Franois Hollande, muy impopular, ha decidido no volverse a presentar. El candidato conservador con mayores posibilidades de ganar, Franois Fillon, ha declarado, por su parte, que reorientar la poltica exterior francesa para normalizar de nuevo las relaciones con Mosc.

(2) Lase Paul Pillar, Will the Trump Administration Start a War with Iran?, The National Interest , 7 de diciembre de 2016.

(3) Lase The New York Times , 3 de diciembre de 2016.

(4) James Mattis necesitar que el Congreso le conceda una excepcin para esquivar la ley que exige que pasen siete aos entre salir del Ejrcito y acceder a la jefatura del Pentgono.

Fuente: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=b013574d-1e69-4a5d-aa02-3c712b0a2e42



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