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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2017

Obama se va sin pena ni gloria

Rodolfo Bueno
Rebelin


Puesto que el Presidente Obama ha confesado: A decir verdad, todava no s por qu me concedieron el Premio Nobel de la Paz y todava se escuchan voces de crtica que lo acusan de cinismo por haber invocado cuando lo acept el derecho a la guerra justa y enviar ms soldados a Irak y Afganistn e intervenir en Libia y Siria y, adems, muchos de sus partidarios, como el director de cine Michael Moore, sugirieron que debi rechazarlo por haber dado tan nefastos pasos, vale la pena hacer ciertas aclaraciones a la pregunta por qu no les hizo caso?

 

Se puede decir, a propsito de todo este despropsito, que sus crticos se equivocan desde la A hasta Z, que las cosas han sucedido tal como debieron suceder y que, ms bien, lo asombroso hubiera sido que Obama no hubiera actuado tal cual acto. Aclararemos este galimatas. El Presidente Obama dirige un Estado al que embelesen las guerras, que mantiene encadenado a Ares en la Casa Blanca, desde donde, todos sus dirigentes han sostenido que las guerras en que han participado fueron justas y han actuado unilateralmente para defender a su nacin; tambin han argumentado que es innegable que el mal existe en el mundo y han repetido hasta el cansancio que Dios los protege porque ellos representan el bien.

La no violencia y el pacifismo son doctrinas ajenas al inters de cualquier imperio, no se diga lo contrario de aquel que tiene la mayor vocacin imperial conocida; de ah que los conflictos armados, en particular los declarados por Obama, jueguen un papel determinante para preservar la paz. Valga redundar en que lo dicho sirve de advertencia para que las naciones que, segn Obama, son parte del eje del mal, no intenten sacar provecho de la bondad del sistema americano. Este ltimo detalle es muy importante.

Estas pretritas aclaraciones de Obama avalan que en la arena mundial recin se halla al comienzo, no al final, de sus esfuerzos pacifistas mediante guerras justas; lo que, a quienes le concedieron este valioso galardn les parece absolutamente fantstico y completamente aceptable, pues les demostr lo difcil que es asegurar la paz sin recurrir a la guerra. Para ellos, rara vez una sola persona domina la poltica internacional tan ampliamente como para entender que lo importante no es ser sino parecer, y este es el caso de Obama. La razn esgrimida para que el comit no pudiera esperar hasta estar seguros de que estos principios se hubieran impuesto en todos los frentes, es muy simple: Eso hubiera hecho del premio un sello de aprobacin con retraso y no un instrumento de paz en el mundo. Bravo! La sinfona al cinismo es completa.

Por otra parte, los habitantes del mundo debemos comprender que si las bombas matan inocentes, tambin generan empleo. Por lo tanto, si queremos ser pragmticos, tal como exige la modernidad, deberamos entender que las guerras permiten a los trabajadores de EEUU comer bananos y comprar flores, puesto que si estn desempleados no tienen plata para darse estos lujos. Por eso, tendramos que aplaudir esas guerras que, a la postre, redundan en beneficio de la civilizacin.

As es que, no seamos mojigatos y congratulmonos de los premios Nobel para la Paz que Occidente concede a sus gobernantes ms belicosos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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