Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2017

El historiador Josep Mrius Climent estudia los Batallones de Trabajadores presos entre 1938 y 1947
Esclavos en la dictadura franquista

Enric Llopis
Rebelin


Las fuentes militares constituyen un surtidero de informacin para los investigadores de la represin franquista. El ejrcito impuls y gestion campos de concentracin, Batallones de Trabajadores y Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores. En el libro El treball esclau durant el franquisme. La Vall dAlbaida (1938-1947), editado por la Universitat de Valncia, el historiador Josep Mrius Climent i Prats documenta casos como el de un zapatero del municipio valenciano de Ontinyent, Jos Calabuig Ferrero, que estallada la guerra en julio de 1936 se afili a la CNT y march de voluntario. Capturado en el frente de Castelln en 1938, termin en el campo de concentracin de Logroo. Clasificado como desafecto, su nuevo destino fue el 12 Batalln Disciplinario de Trabajadores en Irurita (Navarra). Se fug el 18 de mayo de 1941, pero a los dos das le apresaron. Una semana despus fue enviado al Batalln Nmero Uno en Punta Paloma (Tarifa), y preso en el mes de julio en la Compaa de Castigos de Sierra Carbonera. Falleci de una colitis en una Clnica habilitada de la Almoraima. Segn los informes de Falange y la alcalda, la razn por la que se le clasific como desafecto fue el enrolamiento como voluntario.

Por los Batallones de Trabajadores pasaron 100.000 presos durante la contienda de 1936, y otros 50.000 durante la posguerra, segn document el historiador Javier Rodrigo en el artculo Internamiento y trabajo forzoso: los campos de concentracin de Franco (nmero seis de la revista Hispania Nova). Son las cifras que manejan los historiadores del periodo. Al terminar la conflagracin en 1939, existan un mnimo de 152 Batallones con mano de obra forzada, repartidos por el estado espaol. Se trataba de una expresin ms del sistema represivo implantado por el franquismo, destaca Josep Mrius Climent, que durante el conflicto blico inclua ejecuciones extrajudiciales, consejos de guerra, detenciones preventivas, prisin y campos de concentracin; y en la posguerra, las leyes de Responsabilidades Polticas, de Represin de la Masonera y el Comunismo, y de Seguridad del Estado, entre otras. El punto de partida se sita en la captura de centenares de miles de efectivos del ejrcito republicano, que fueron enviados a Batallones de Trabajadores como una forma de descongestionar los campos y las prisiones; mientras, se proceda a una clasificacin poltica lenta y burocratizada, que no qued establecida hasta 1940, resume el profesor de Geografa e Historia. Adems subraya un elemento capital, las funciones otorgadas a las jefaturas locales de la Falange, sobre quien recay la tarea de revisin y clasificacin de tantsimos mozos de reemplazo realizada en 1940. En el procedimiento haba que considerar los avales (influencias) que cada uno de los quintos pudiera aportar, para evitar que se les catalogara por su desafeccin. Fue un nuevo instrumento de represin.

A partir de las ltimas investigaciones, el libro El treball esclau durant el franquisme propone una revisin al alza en el nmero de vctimas de estos campos de mano de obra esclava. Los recientes estudios territoriales y provinciales contabilizan en el Pirineo Navarro, entre 1939 y 1945, ms de 15.000 prisioneros distribuidos entre 27 Batallones de Trabajadores; En Catalua existan 18 batallones en 1940, con ms de 14.000 presos; en cuanto a los 15 batallones del Campo de Gibraltar, mantenan en privacin de libertad a 13.874 personas en 1942. Otras 46.497 permanecan presas en los batallones de Castilla y Len durante el quinquenio 1937-1942. El Pas Valenciano, Albacete y Murcia sumaban otros 21 batallones en unos meses de 1939, con tal vez 10.000 prisioneros. Una de las estadsticas que invitan a revisar el alcance de la represin es la del Depsito de Concentracin de Prisioneros Miguel de Unamuno de Madrid, que registr ms de 40.000 altas, segn el Tribunal de Cuentas, slo en los periodos junio de 1939-enero de 1940 y julio de 1940-noviembre de 1942. A ello se agregan los ms de 120.000 expedientes que alberga el fondo de Batallones Disciplinarios del Archivo Militar de Guadalajara; la mayora corresponde a prisioneros de la posguerra, y representara en torno al 60-70% del total.

Josep Mrius Climent realiza un anlisis del 27 Batalln Disciplinario de Soldados Trabajadores, emplazado en el Campo de Gibraltar y operativo entre agosto de 1940 y diciembre de 1942. El batalln disciplinario se organiz en el depsito de prisioneros Miguel de Unamuno (Madrid), donde se concentr a los desafectos de la I y III Regin Militar. En el Campo de Gibraltar llegaron a reunirse hasta 15 batallones de desafectos para realizar en la inmediata posguerra- el Plan de Fortificaciones del Estrecho, subraya el historiador. La iniciativa que inclua 400 obras y otras actuaciones- implicaba rodear el pen de Gibraltar con tres lneas fortificadas, prestas para el ataque y la defensa. La media de trabajadores forzados oscil, segn los meses, entre 600 y 1.000.

El treball esclau durant el franquisme incluye testimonios de vctimas que explican la intrahistoria de este batalln de presos. Uno entre tantos, Jess Puchol Climent, se alist como voluntario para batallar en el frente en noviembre de 1936, en la milicia de Izquierda Republicana. En casa faltaba el jornal, seala en el libro publicado por la Universitat de Valncia. En agosto de 1940 lleg a Tarifa con el 27 Batalln: Cada da venan los del requet a despertarnos a culatazos de fusil y patadas (); al principio todo eran golpes e insultos; tenamos mucho miedo de un sargento que un da le estrell encima el fusil a uno de nuestra compaa, como castigo porque no terminbamos la tarea que nos mandaron; le hubiera podido tocar a cualquiera; no le mat porque le peg en el hombro, pero cay sin sentido.

Testimonios de este estilo menudean entre los reclusos. Las condiciones laborales semejaban las de la esclavitud. En el libro Aorando la Repblica (memoriacatalunya, 1997), uno de los internos en los batallones 1 y 35 (prfugos) en Tarifa, Roque Yuste, explicaba: A los individuos o parejas que no manejaban bien el pico o la pala los juntaban y les echaban tareas que era imposible terminar; aunque se esforzaran (), como llegaba la hora de comer y no adelantaban nada, un cabo y un sargento con sendas varas les daban latigazos y junto a la fatiga caan extenuados al suelo. La alimentacin era muy escasa y sin apenas protenas. Al hambre crnica de los cautivos se agregaba el robo de vituallas por parte de los oficiales. En cuanto a la asistencia sanitaria en estos campos punitivos, apunta Josep Mrius Climent, la proporcin de un mdico por cada 3.000 internos parece que no descendi pasado el tiempo y reorganizados los Batallones de Trabajadores, en 1940. La degradacin de las condiciones de higiene y salud hizo que proliferaran el paludismo, las diarreas (mortales) para los presos y los custodios, la sarna, el tifus y la tuberculosis. En el recuerdo de muchos prisioneros queda la huella de la explotacin laboral, las noches al raso o amontonados en precarias tiendas de campaa, el expolio personal (desaparicin de vveres, uniformes y equipaje personal), la corrupcin y las torturas.

De los ms de mil presos que pasaron por el 27 Batalln Disciplinario de Soldados Trabajadores, al menos 50 perdieron la vida (19 de ellos por carencias en la alimentacin) y otros 70 abandonaron el campo de castigo por discapacidades o enfermedades adquiridas. El libro El treball esclau durant el franquisme da cuenta de la suerte de Jos Albiana Samper, un obrero del vidrio y soldado del municipio de LOlleria (Valencia), adjudicado en enero de 1942 al 42 Batalln Disciplinario de Soldados Trabajadores de Sant Pere Pescador (Girona). El 9 de agosto ingres en el centro hospitalario de esta localidad, y a las tres semanas falleci de paratifus. Algunas de las claves ideolgicas las aport el jesuita Jos ngel Delgado-Iribarren en el libro Jesuitas en campaa (Studium, 1956): En los campos se les someta a un rgimen de vigilancia y reeducacin, con la esperanza de reincorporarles un da a la vida social. La siembra, a gran escala, de ideas disolventes en sus almas rudas haba producido verdaderos estragos. Despus de sacarles la ficha clasificatoria se les encuadraba en los Batallones de Trabajadores, donde se prolongaba esta labor, que podramos llamar de desinfeccin, en el orden poltico y religioso.

Josep Mrius Climent llama la atencin sobre la biografa de los jerarcas militares que se hicieron cargo de los Batallones de Trabajadores. En el Archivo General Militar de Segovia consta el expediente del coronel Jos Gonzlez Esteban, quien adems de exhibir una hoja de servicios laureada con ascensos, condecoraciones e incentivos econmicos, fue responsable en 1940 del 159 Batalln de Trabajadores en Pearanda de Bracamonte (Salamanca) y del 27 Batalln Disciplinario en Algeciras. Al trmino de estos cometidos, se le design juez ponente de causas de la VII Regin Militar (previamente actu como juez instructor en consejos de guerra). Pero el currculo de Jos Gonzlez Esteban comienza muchos aos atrs: particip en la represin de la huelga general de agosto 1917 en Madrid; y en el Rif (Marruecos) en la contraofensiva por el desastre de Annual (1921); en 1930 tom parte en la represin de la huelga general que antecedi a la insurreccin republicana de Jaca y Cuatro Vientos. Tambin prometi lealtad a la II Repblica, lo que no le impidi sumarse al golpe de estado el 22 de julio de 1936. En el frente de Guadarrama dirigi escuadrones de emboscadas y se dedic al servicio de vigilancia y limpieza. De la investigacin el historiador Josep Mrius Climent concluye que el nmero de presos en Batallones de Trabajadores y Batallones Disciplinarios de Trabajadores durante la posguerra duplicara los 50.000 considerados actualmente por los historiadores.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter