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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2017

La izquierda y el islam: malentendidos y fanatismos

Santiago Alba Rico
Critic- Dossier Mar Crtica


La polmica, el pasado verano, en torno al uso y prohibicin del burkini ilumin la extensin y transversalidad de un fenmeno que debera preocuparnos a todos: esa forma de racismo que, desde 1910, conocemos con el nombre de islamofobia. Europa ha tenido siempre problemas de digestin civilizada, en el continente y en el exterior colonial, como lo demuestra el siglo XX en el caso de los judos, los gitanos o los negros, pero su relacin con el islam, inseparable tambin de la historia del imperialismo europeo, adopta hoy formas particularmente perversas y refinadas. La Francia jacobina y extremo-laica anticipa la tendencia general. El fracaso de las revoluciones rabes en 2011 y la coincidencia en el tiempo de atentados terroristas y llegada masiva de refugiados, dos fenmenos asociados de manera interesada y fraudulenta, estn legitimando la construccin de un enemigo interno que, al contrario de lo que ocurri con el antisemitismo, compromete tambin a un amplio sector de la izquierda.

Hace dos aos Carine Fouteau llamaba la atencin sobre esta temible transversalidad racista: todos los grupos sociopolticos se ven hoy concernidos (), incluido el de los electores de izquierdas, refirindose en concreto al rechazo del islam. El ex-director de Le Monde Diplomatique, Alain Gresh, uno de los ms rigurosos y sensatos especialistas en el mundo rabe, denunciaba por su parte la creciente islamofobia de izquierdas. Electores del Front de Gauche e incluso de los Verdes -dice-, abiertos a la emigracin y favorables al voto de los inmigrantes, sufren sin embargo una autntica fobia en relacin con el islam. Por qu la izquierda antirracista asume con tanta naturalidad la islamofobia? El propio Gresh explica que la diferencia fundamental entre el racismo y la islamofobia es que la segunda puede ser blandida por personas de izquierdas que se creen a cubierto de toda acusacin de racismo, pero lo cierto es que el racismo cultural contra los musulmanes se ha convertido hoy, en nuestra sociedad, en el racismo dominante.

Esta islamofobia de izquierdas, hay que recordarlo, tiene efectos polticos muy inquietantes. El ms extremo es el alineamiento de un sector nostlgico del campismo sovitico -al lado de la extrema derecha- en favor del rgimen dictatorial sirio y de la intervencin de Rusia. El ms cercano y amenazador, sin embargo, es el crecimiento de la ultraderecha europea, a la que ha abierto paso la hegemona cultural de este sentido comn que la propia izquierda ha alimentado. As lo declara el filsofo Jacques Rancire en una reciente entrevista en la que le preguntan sobre los avances del Frente Nacional de Le Pen en Francia: desde hace veinte aos ciertos intelectuales de la izquierda llamada republicana han puesto sus argumentos al servicio de la xenofobia y el racismo.

Cmo justifica la izquierda este rechazo del islam? Tras el atroz atentado contra el Charlie-Hebdo, el analista marxista de origen libans Gilbert Achcar desmenta la derechizacin del semanario y recordaba los vnculos de Charb con el Partido Comunista, as como la vocacin claramente izquierdista de la publicacin, para criticar a continuacin su contribucin a esta construccin del enemigo interno, cuyas vctimas son las minoras musulmanas, tanto nacionales como inmigrantes: Charlie Hebdo es un ejemplo flagrante del laicismo arrogante de la izquierda (), una actitud generalizada en la izquierda de buena fe, es decir, la firme creencia en que el laicismo y el anticlericalismo son principios bsicos de la tradicin de izquierdas. Y aade: se consideran parte de una identidad de izquierdas, junto con el feminismo y otras causas emancipatorias. Rancire y Gresh tambin denuncian el uso de este laicismo mal entendido -dice Gresh- que parece dar honorabilidad objetiva al racismo dirigido contra la comunidad musulmana y los inmigrantes en general, criminalizados ahora -dice Rancire- no por ser unos delincuentes extranjeros sino por no ser laicos.

El laicismo y el feminismo son, pues, los argumentos de izquierdas que nutren la islamofobia rampante europea. Digamos dos palabras al respecto. Si comenzamos por el laicismo, se trata de una peligrosa confusin. El laicismo no es una cuestin social ni una doctrina ni una identidad; es un simple presupuesto jurdico de los Estados democrticos modernos. Consiste bsicamente en establecer y defender dos garantas indisociables: la garanta de que todos los ciudadanos van a poder desarrollar libremente su culto religioso, cualquiera que ste sea, y la garanta de que ninguna comunidad (ningn credo religioso, pero tampoco ningn lobby) va a controlar el Estado. En este sentido, y a la espera de establecer tambin el laicismo econmico, no est de ms insistir en la necesidad de defender la libertad de los creyentes y, al mismo tiempo, la libertad del Estado frente a los creyentes; y recordar, como lo hizo el padre del liberalismo francs Benjamin Constant (muerto en 1830), que lo que es religioso es la persecucin, tanto si se trata de la persecucin de un credo por parte de otro como si se trata de la persecucin de los credos religiosos por parte del laicismo. Cuando se utiliza el laicismo para perseguir y criminalizar un determinado credo, en este caso el islam, el laicismo deja de ser laico y pasa a ser tan religioso como el wahabismo en Arabia Saud o el chiismo duodecimano en Irn.

En cuanto al feminismo, hay que recordar de entrada que las vctimas preferidas de la islamofobia europea son las mujeres musulmanas. Segn el ltimo informe de la European Network against Racism, el 90% de las agresiones islamofbicas en los Pases Bajos, el 81% en Francia y hasta el 54% en Inglaterra van dirigidos contra mujeres musulmanes, en general por razones de indumentaria. Mientras la izquierda feminista discute sobre el velo, las mujeres veladas, tambin europeas o en cualquier caso humanas, abandonadas a su suerte y hasta sealadas por el feminismo continental, sufren discriminacin, rechazo y violencia. Al mismo tiempo, conviene llamar la atencin de nuevo sobre la voluntad criminalizadora subyacente a la arbitraria relacin islam/vestimenta, que deja poco margen a las prcticas resemantizadoras, y sobre la necesidad de defender, como valor laico y de izquierdas, la libertad indumentaria. Sin olvidar las luchas feministas que, dentro del islam mismo, tratan de combatir el patriarcado mediante desplazamientos de la hegemona cultural interna, luchas autctonas que evitan el riesgo de confundir la liberacin feminista con la prolongacin del yugo colonial.

La islamofobia de izquierdas, en definitiva, legitima las prcticas racistas de una Europa cada vez ms identitaria y abandona a los sectores ms desfavorecidos -inmigrantes y trabajadores precarios de las periferias urbanas- a su propia suerte, aumentando su vulnerabilidad frente a las dinmicas de auto-comunitarismo y radicalizacin. La islamofobia, como he dicho otras veces, es el mejor aliado del Estado Islmico y del terrorismo yihadista, un fenmeno, por cierto, marcadamente occidental. En todas partes la izquierda, aislada y sin contacto con la realidad, debe romper -junto a otras tradiciones nefastas- con su herencia anti-religiosa. Marx dijo, s, que la religin es el opio del pueblo, pero para recordar que lo es porque ella (la religin) "es el corazn de un mundo sin corazn, el espritu en condiciones sociales en las que el espritu ha sido excluido". En un mundo sin corazn, en condiciones despojadas de espritu, no es posible ni cambiar el mundo ni transformar esas condiciones sin negociar con los corazones y los espritus. El laicismo puede ser fantico, teolgico y colonial y la religin puede ser laica, repblicana y anticolonial. No se trata de renunciar a nada. Se trata de defender a los ms dbiles y -aceptando una derrota histrica innegable- recomponer el campo democrtico de las luchas sociales y de los derechos humanos sin excluir a nadie: salvo a los fanticos, ya sean cristianos, musulmanes, judos o ateos, a los imperialistas, aunque sean rusos, y a los dictadores, econmicos y polticos, incluso cuando son rabes y rezan en una mezquita. En un mundo rabe en el que las revoluciones democrticas han sido momentneamente derrotadas, en una Europa en jirones dominada de nuevo por el prefascismo, la islamofobia se ha convertido en el motor de todas las radicalizaciones y en el pretexto de todas las legislaciones de excepcin y de todos los recortes de libertades. La izquierda no debera ir por ese camino.


Fuente original: http://www.elcritic.cat/blogs/sentitcritic/2016/12/14/lesquerra-i-lislam-malentesos-i-fanatismes/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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