Portada :: Mxico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2017

Candidaturas indgenas y lo poltico de sus alternativas

Ricardo Orozco
Rebelin


Despus de que la Subcomandancia del EZLN y el Congreso Nacional Indgena (CNI) dieron a conocer que en los prximos comicios presidenciales presentaran una propuesta de candidatura independiente (personificada en la eleccin de una mujer indgena), dos son las corrientes discursivas que se han apoderado del debate pblico. Por un lado, los sectores en los que el imaginario colectivo nacional reconoce a sus estratos sociales progresistas no han cesado de argir que las pretensiones de los pueblos indgenas mexicanos no son ms que la absurda pretensin de stos de invadir los espacios de toma de decisiones que por derecho le corresponden a las clases ilustradas de la sociedad. Por el otro, las autodenominadas oposiciones al conservadurismo decimonnico y de derecha ha vociferado hasta el cansancio que la legtima pero impertinente propuesta indgena es, o una traicin a su propia existencia como sujeto social, o un movimiento poltico esgrimido en un psimo momento poltico y el la peor de las direcciones ideolgicas.

Por parte de los primeros aquellos que aqu se reconocen abiertamente como el stablishment del despotismo ilustrado nacional no escatiman recursos, financieros o materiales, ni esfuerzos humanos en hacer comprender a la ciudadana que una candidatura indgena a la presidencia de la todo poderosa estructura estatal en la cual se cimienta la repblica mexicana sera, en el mejor de los casos, una desafortunada victoria de la pobre escolaridad y las an peores concepciones de ciudadana de la poblacin; en el peor, un desastroso retorno a formas barbricas de gobierno; caracterizadas por el atraso civilizatorio y la ignorancia de la manera en que los altos y refinados asuntos del acontecer diario de la modernidad funcionan.

Del lado de los segundos o lo que en este espacio no alcanza, ni por equivocacin, la designacin de izquierda, oposicin, alternativa o similares la posicin es clara, y aunque han pretendido enunciarla en trminos dialecticos a los cuestionamientos de los primeros, no son ms que la reproduccin fiel del discurso de stos pero con un lenguaje polticamente correcto, condescendiente y revestido de frases progre y new age. Aqu, toda la trascendencia del asunto se reduce a mero clculo electoral: la candidatura del CNI es una jugada que si bien es bienvenida en trminos de las banderas ideolgicas que la oposicin partidista se arroga, llega en un momento en el que lo nico que podra conseguir es profundizar la fragmentacin de la ya bastante rota alternativa de izquierda electorera; terminando por hacerle el juego al GobFed en sus aspiraciones continuistas para el 2018.

En apariencia opuestas, ambas posiciones brillan por lo pattico de sus aspiraciones cortoplacistas en la administracin de la res publica. Pero an ms all de ese claro patetismo electorero, ambas se caracterizan por expresar, a pesar y al margen de las diferencias terminolgicas y los matices enunciativos que hoy por hoy el vulgo acepta como rasgos definitorios y contrapuestos de las ideologas de derecha e izquierda, respectivamente; por ser un ntido reflejo del carcter colonial del grueso de los habitantes que conforman a la sociedad mexicana. Y es que en efecto, en el fondo en realidad, no tan lejos de la superficie, desde el aparato gubernamental hasta el an ms burocrtico, narcisista y corrupto complejo acadmico, los argumentos tanto de derecha como de izquierda se funden en una misma posicin que, para no ir ms lejos, se singulariza por la concatenacin de tres posiciones epistemolgicas ontolgicas, inclusive. A saber, las posiciones de raza, sexo y clase. En ese orden.

La seleccin de una candidata del sexo femenino y de extraccin social indgena por parte del CNI y de la Subcomandancia del EZLN no es azarosa ni una arbitrariedad. De concretarse la propuesta, la personificacin de esa alternativa contendr en su Ser tres aspectos que retratan el funcionamiento estructural de nuestra sociedad. En primer lugar, la ser indgena, lo que ya la posiciona, dentro de la jerarqua racial con la cual la modernidad capitalista gusta de medir el nivel de progreso civilizacional de un cuerpo social, en el estrato ms bajo de la cadena alimenticia. En segundo, ser mujer, lo que abona, en un pas dominado por la continua profundizacin de los procesos de mutua exclusin de gnero (singulares del modus vivendi occidental), a colocarla en una posicin de an mayor inferioridad frente a sus pares masculinos. Y en tercero, pertenecer al decil ms bajo dentro de la escala de clases; lo que por s mismo ya hace de la candidatura del CNI-EZLN la peor de las combinaciones posibles para contender por cualquier cosa en este pas o lo que la comandanta zapatista Esther identific, en su discurso en el pleno del Senado, en 2001, como la triple condena a la que es sometida la mujer india: por india, por mujer y por pobre.

Por qu conjugar todos esos elementos en la persona de una candidata a contender en el que es, en trminos de la alta poltica, el proceso ms valorado por las configuraciones sociales de Occidente? La respuesta, por supuesto, no se encuentra en la ingenuidad o el desconocimiento de los procesos sociales o los rasgos estructurales bajo los cuales funciona la sociedad mexicana. Por lo contrario, la propuesta, por donde se la observe, lleva impresa la marca de las cientos de luchas, aos y experiencias de resistencia con los cuales se construye la memoria histrica de las ms de sesenta Naciones indgenas que viven dentro de los lmites del Estado mexicano.

El CNI-EZLN, a diferencia de personajes como Jorge Castaeda, no est estableciendo una conversacin con la clase empresarial nacional y extranjera; y tampoco, por oposicin a otros como Andrs Manuel Lpez Obrador, con los miembros de las clases medias. No hace faltar ser un erudito en la historia de las Naciones originarias de Mxico o en la del Ejercito Zapatista de Liberacin Nacional para saber que ni su concepcin del mundo pasa por el control de aparato estatal ni se agota en la reproduccin de los esquemas epistemolgicos y ontolgicos de la organizacin social occidental.

Muy a pesar del desprecio que le muestran ininterrumpidamente eminentes idelogos de la izquierda mexicana realmente existente (como se proclaman Armando Bartra, Jonh Ackerman y el propio Lpez Obrador), la candidatura del EZLN-CNI no es ni el engendro del salinismo que hoy sale a entorpecer la previsible victoria de la izquierda clasemediera ni el huevo de la serpiente que viene a mostrar su verdadera cascara: la de un movimiento hipcrita que hoy traiciona la regeneracin nacional cuando ms golpeado est el oficialismo burgus. Ms bien, lo que las Naciones del CNI parecen tener en mente al margen del impacto que pudiere redituar como estrategia de supervivencia es la necesidad de establecer un dilogo abierto con una sociedad que cada da olvida ms y ms que a su lado existen sujetos y procesos sociales indgenas con propuestas de organizacin social totalmente vlidas para la continuacin de su mera existencia.

En este sentido, el dilogo que se abre dicha propuesta es, por un lado, el de la visibilizacin del avasallamiento bajo el cual se encuentran las Naciones indgenas por causa de la marcha imparable de la modernidad capitalista sobre sus sociedades; y por el otro, el de la confrontacin crtica del blanco, mestizo, clasemediero con los rasgos propios de su identidad. Es decir, el dilogo de la confrontacin crtica de la sociedad mexicana consigo misma: con las contradicciones que la tienen sumergida en un bao de sangre, en la hambruna, en catstrofes ambientales, en desempleo y escases de las condiciones mnimas de supervivencia como individuos y como sociedad; en el colapso energtico, en la enfermedad, en la desesperacin, la angustia, el terror y el desamparo. De ah que su propuesta para un puesto de eleccin popular no sea nada ms ni nada menos que la anttesis de todo cuanto el hombre y la mujer modernos consideran es el arquetipo del sujeto que debera conducir la poltica dentro de lo poltico.

Las Naciones indgenas de Mxico no son ingenuas. Saben, porque lo experimentan de manera permanente en carne propia, que la posicin del ciudadano de la modernidad frente a sus sociedades es la de un turista que se vanagloria de sus pueblos indgenas slo en la medida en que son el vestigio presente junto con el patrimonio arqueolgico de las civilizaciones precolombinas de un pasado brbaro y premoderno ya superado. Y sabe, tambin, que es la posicin de ese mismo turista que en el momento mismo de vanagloriarse de ese pasado les exige, les impone la forma social-organizativa de la modernidad. Por ello la candidatura del CNI dice mucho sobre el ciudadano de la modernidad, pero no le dice nada a l.

Deplorable es, pues, que el debate sobre las alternativas a raz de la propuesta del CNI-EZLN no haya pasado an salvo en casos excepcionales, como en el de Pablo Gonzlez Casanova de la inmediatez, mediocridad y patetismo del puso y simple beneficio practico-electoral. Hay un reto enorme que se tiene por delante y que la candidata de las Naciones indgenas de Mxico, a pesar de an no encontrarse personificada, le est sealando a esta sociedad: la necesidad de reconocer su propia enajenacin, su propia incapacidad de pensar formas alternativas de construccin y (re)produccin de lo poltico.

Publicado originalmente en: http://columnamx.blogspot.mx/2017/01/candidaturas-indigenas-y-lo-politico-de.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter