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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2017

Del conflicto laboral a la crisis social

Mariano Massaro
Rebelin


Desde sus inicios el kirchnerismo otorg una centralidad al mundo del trabajo, generando una dinmica laboral que supo metabolizar la crisis social existente (24,3% de desocupacin a 5.9%) orientndolo hacia el conflicto laboral, de tal forma que el capital y el mundo del trabajo entablaron un dilogo complejo que tuvo en el centro de la escena la puja distributiva, donde el Estado no fue neutral, por el contrario, asumi un rol activo a favor del trabajo, reponiendo instituciones como la Negociacin Colectiva y el Consejo del Salario Mnimo para dar curso a dicho dilogo.

El texto kirchnerista recorri andariveles diversos pero convergentes; as el criterio inclusivo y distributivo marcaron la agenda, creando en el transcurso de la gestin casi 6.000.000 de puestos de trabajo registrados, duplicando (91% ms) los existentes en 2002, pero tambin reduciendo la brecha de desigualdad, conforme lo muestra el ndice de Gini consignando una disminucin del 20%.

Este paradigma vir abruptamente con la asuncin del ingeniero Macri e instaur otro antagnico que desanda el camino del conflicto laboral y reconstruye los elementos fundantes de la crisis social del 2001. Esta traslacin esta soportada por la bsqueda de una matriz productiva basada en los servicios y el agro, desmantelando la actividad industrial, apostando a la financiarizacin y el endeudamiento. As lo demuestran los datos brindados por el Indec, segn el cual el acumulado de los primeros ocho meses del ao arroja una baja del 4,2% de la actividad productiva frente a igual perodo de 2015.

La restauracin conservadora, tambin se vali del Estado con vistas a facilitar la destruccin de la gruesa capa de derechos adquiriros, pero por sobre todas las cosas, para orientar el desguace del entramado laboral y favorecer la recomposicin de la tasa de ganancia empresaria, nudo borgiano de la agenda estratgica de estos sectores. Una de las consecuencia directa fue la abultada expulsin de trabajadores que acumul desde diciembre de 2015, 194 mil despedidos y suspendidos. De ellos, 127 mil son prdidas de empleo en el sector privado, y 67 mil son despidos en la administracin pblica. Son estas cifras las que explican el incremento de la tasa de desocupacin a 9,3% en el segundo trimestre, alcanzando casi 12 puntos en los conglomerados industriales.

A contra pelo, la pesada herencia fue una apuesta por reforzar el mundo del trabajo, contabilizando ms de 2000 CCT homologados anualmente. Este modelo se relacion de forma acertada con la crisis a escala global que contrajo la economa mundial, reflejando un mundo que consume menos, y en consecuencia nos compra menos, con el agravante de la cada sostenida de los precios de las materias primas. As las polticas anticclicas implementadas fueron el antdoto y una apuesta a la ampliacin del mercado interno, al sostenimiento del nivel de empleo, de la actividad econmica y posibilitando la demarcacin de polticas de re primarizacin. An en ese contexto adverso, toda la sinergia producida por el kirchnerismo permiti que los trabajadores alcancen el 50/50 en relacin a la participacin en el PBI, el cual en 2002 se ubicaba en el 29%; esto estuvo acompaado con un incremento del salario real sustancial -salario mnimo- alcanzando ms de 650 u$s al finalizar la presidencia de CFK. La magnitud puede percibirse al compararlo con los 250 u$s promedio en Latinoamrica.

Mientras que en la etapa anterior los sindicatos vivieron el conflicto laboral a travs de la puja distributiva como una instancia ofensiva que les permiti el fortalecimiento de sus organizaciones y el aumento real del salario, siempre por encima del proceso inflacionario, con la irrupcin del neoliberalismo la agenda gremial se convirti eminentemente en defensiva buscando retener derechos en el contexto de prdida del salario real, el cual lleva acumulado en 2016, casi 10 puntos. Este escenario expulsivo y de ingreso en el sub consumo de sectores asalariados, conjuntamente con la pauperizacin de todos los indicadores laborales que se trasladan de forma exponencial a las relaciones de la economa popular est acompasado por cierta complicidad de las conducciones sindicales, desalentando la lucha en trminos institucionales y estimulando el traslado desde los andariveles del conflicto laboral al social e inoculando el germen de una futura crisis poltica.  

Mariano Massaro es abogado. Miembro fundador Grupo Walsh FpV. Referente Judiciales.


Nota publicada en Contexto XXI
www.contextoxxi.wordpress.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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