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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2017

Una economa al servicio de la vida y sujeta a los lmites fsicos de la tierra

Yayo Herrero
El salmn contracorriente


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Se suele definir la economa como el proceso que permite obtener los bienes y servicios necesarios para reproducir la sociedad. Las idea de la satisfaccin de las necesidades nos conduce a dos relaciones de dependencia que son insoslayables en nuestra especie.

La primera de ellas es la dependencia de la naturaleza. Somos naturaleza y pensar la vida al margen de la biosfera es simplemente un construccin cultural errnea e ilusa. Pero, adems, somos interdependientes. Existimos gracias a las relaciones que establecemos con otros seres humanos que a lo largo de toda la vida, pero sobre todo en algunos momentos del ciclo vital, cuidan y atienden las necesidades de los cuerpos vulnerables y finitos que constituyen el territorio del ser.

La vida humana individual, por tanto, no es una certeza, es una posibilidad. Y esa posibilidad se materializa a travs del metabolismo social, un proceso compuesto por una larga cadena de mediaciones sociales, culturales y tecnolgicas que establecen unas reglas de reparto y acceso dentro de un orden social y simblicamente dado. Este proceso metablico permite que los bienes fondo que aportan los ciclos de la naturaleza y los flujos de materiales y energa se transformen en bienes y servicios capaces de satisfacer las necesidades de las personas, surgidas y expresadas dentro de ese marco social. Este proceso, permiten tambin el mantenimiento y cuidado de los seres humanos y sus cuerpos. Nadie que se site fuera de esas redes y mediaciones sociales puede llegar a constituirse en ser humano, ni experimentar y satisfacer las necesidades humanas.

La economa hegemnica, sin embargo, solo reconoce como proceso econmico una pequea parte del metabolismo social. Al reducir el concepto de valor al de precio, se ha olvidado de la dimensin regenerativa, cclica y limitada de la produccin orgnica y ha confundido la produccin con la mera extraccin y transformacin de recursos que son finitos como si fuesen inagotables.

En la ciencia economa convencional, el concepto de produccin ya no est ligado a la satisfaccin de las necesidades humanas, sino que se orienta al crecimiento de los excedentes sociales medidos exclusivamente a travs del dinero. El valor de un bien o de un servicio est ligado a su capacidad de generar beneficios, al margen de si este bien producido satisface necesidades, y si lo hace para la mayor parte de las personas.

La economas de los pases ms ricos, ajenas a los lmites de la naturaleza, apoyadas en una tecnociencia cada vez menos consciente de los riesgos y dependientes de una cantidad ingente de energa y minerales, han podido construir metabolismos econmicos que digieren muchos ms recursos de los que les posibilitan sus propios territorios. Son economas canbales que consiguen crecer a costa de la destruccin de los ecosistemas y el mal vivir de las personas de otros territorios.

Pero el modelo econmico dominante, adems de esconder la dependencia de la naturaleza, invisibiliza una buena parte de los trabajos necesarios para sostener el metabolismo social. El trabajo, desde esa lgica, es slo lo que se hace en la esfera mercantil a cambio de un salario. La produccin de bienes y servicios que permiten regenerar cotidianamente la vida en los hogares es explotada pero no nombrada, ni valorada, ni asumida por el conjunto de la sociedad. Se establece una escisin entre lo que se denomina produccin (lo que hace crecer la economa) y la reproduccin (lo que sostiene cotidianamente la vida). El metabolismo social se fragmenta y se pierde la percepcin de que, en realidad, todo (produccin y reproduccin) es lo que permite reproducir la sociedad.


La reduccin de la capacidad del trabajo humano al empleo, desencadena una cesin simblica: la capacidad de trabajo humano pasa a segundo plano y se considera que quienes generan la riqueza (bienes y servicios que satisfacen necesidades) no son quienes trabajan, sino quien tiene la capacidad de emplear. Se tira por tierra una de las mayores aportaciones a la dignidad humana que hizo el movimiento obrero.

Esta forma de concebir la economa ha conducido generar una crisis ecolgica de una magnitud descomunal y a jibarizar el trabajo -entendido como la capacidad y potencia del ser- transformndolo en una actividad alienada, generadora de precariedad y de ausencia de derechos.

Es en este marco de crisis ecolgica y de explotacin y expulsin de personas, en el que la economa social y solidaria se configura como un paradigma econmico alternativo, capaz de generar otras lgicas sociales, culturales y simblicas. Esta mirada econmica permite resituar la produccin como una categora ligada al mantenimiento de la vida y al bienestar de las personas. Para ello, debe distinguir entre las producciones que son socialmente necesarias y las que son socialmente indeseables, por ms duro que resulte denunciarlo y asumirlo en un momento en el que el desempleo est desbocado.

La economa social y solidaria reconoce que los trabajos socialmente necesarios no son slo los que tienen reflejo en los indicadores monetarios. Trata de retejer la tela que une la produccin de bienes y servicios en el mbito de las empresas, con la produccin de bienes y servicios que se realiza en otros mbitos de la vida. Este reconocimiento no significa que no sea muchas veces muy difcil mantener la coherencia, sobre todo teniendo en cuenta que la actividad econmica se realiza en un entorno hostil en el que las lgicas hegemnicas son capitalistas, patriarcales y biocidas.

El paradigma econmico que defienden las empresas, entidades y cooperativas de la economa social y solidaria, es consciente de la necesidad de repensar y transformar el orden simblico y cultural que sostiene el actual proceso de metabolismo social. Sabe que el decrecimiento de la esfera material de este metabolismo no es una opcin, sino un dato de partida, y que por ello, es preciso dar respuesta a algunas preguntas bsicas: Qu necesidades hay que satisfacer para todas las personas? Cules son las producciones necesarias para que se puedan satisfacer esas necesidades? Cules son los trabajos socialmente necesarios para lograr esas producciones? Cmo se pueden repartir de forma igualitaria los excedentes sociales y los trabajos socialmente necesarios?

La economa social y solidaria es uno de los caminos que, junto con lo que se hacen desde otros mbitos de lucha y disputa puede redignificar el trabajo, democratizar la economa, avanzar hacia la soberana de los medios de produccin y, en suma, ayudar a transitar a otra organizacin social que ponga la vida en el centro.

Yayo Herrero, Ecologistas en accin.

Fuente: http://www.elsalmoncontracorriente.es/?Una-economia-al-servicio-de-la

 


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