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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2017

Urbanismo feminista
Cmo humanizar las ciudades desde la experiencia de las mujeres

Eduardo Bayona
Publico.es

El Col.lectiu Punt 6 es una cooperativa de arquitectas, socilogas y urbanistas que lleva ms de diez aos reivindicando una transformacin social a base de repensar los espacios urbanos para romper jerarquas y discriminaciones.


La configuracin de ciudades y pueblos prioriza un sistema capitalista y patriarcal que no ha tenido en cuenta las necesidades relacionadas con el sostenimiento de la vida. Se trata de transformar la sociedad repensando los espacios para reconfigurar las realidades, sostiene el Collectiu Punt 6, una cooperativa de arquitectas, socilogas y urbanistas que lleva ms de diez aos trabajando el urbanismo feminista, o urbanismo con perspectiva de gnero, en proyectos de mbito tanto local como internacional. Abogan por reorientar el urbanismo situando como ejes a las personas y su diversidad y analizando la influencia de los roles de gnero.

El urbanismo feminista, un concepto de tratamiento de las ciudades teorizado en los aos 70, que comenz a aplicarse en los 90 y que ahora, con los nuevos ayuntamientos, empieza a entrar en la agenda de las capitales espaolas Barcelona lo ha incorporado como poltica pblica, no es, no obstante, algo centrado nicamente en las mujeres. No nos gusta la idea totalizadora de hablar de las mujeres como grupo social; somos ms de la mitad de la poblacin, somos diversas y tenemos privilegios y opresiones diferentes, explica Blanca Valdivia, sociloga urbana y miembro del colectivo.

En realidad se trata de visibilizar las tareas del cuidado, de la reproduccin, que histricamente han realizado las mujeres, y, a partir de ah, mejorar la experiencia vital en la ciudad sin perpetuar los roles de gnero, anota Adriana Ciocoletto, arquitecta urbanista e integrante, tambin, del grupo. Es decir, de aplicar una perspectiva interseccional en la que el gnero se cruza con caractersticas como la edad, el origen, la posicin socioeconmica o la identidad sexual, para observar cmo se cruzan y, a partir de ah, trabajar para eliminar las desigualdades.

En el diseo urbano se pone el nfasis en lo productivo, cuando la ciudad y los elementos urbanos deben ser el soporte para la realizacin de la vida aade Valdivia. Hay que incluir esas necesidades y darles un valor para que cualquier persona pueda realizar labores de cuidado y vida reproductiva.


Bancos en Gav y portales en Donosti


Uno de los ejemplos de urbanismo feminista ms desarrollados se encuentra en Viena, cuyo ayuntamiento lleva impulsando desde hace dos dcadas actuaciones como el programa del distrito Mariahilfer, que, teniendo en cuenta la diversidad de sus habitantes, incluye actuaciones en materias como la seguridad iluminacin, la movilidad aceras amplias y eliminacin de los aparcamientos en superficie en las ms transitadas por peatones y la socializacin, tanto en la calle, con bancos y zonas de contacto para personas, como en las casas, con espacios amplios que facilitan el encuentro en vestbulos y escaleras. Esta actuacin, que incluye una inusual variedad de bancos de descanso, enfrentados para facilitar la conversacin en grupo repartidos por el barrio, se complementa con tres proyectos de vivienda, diseados por despachos liderados por mujeres, con espacios flexibles y servicios compartidos, diseados para acoger a distintos tipos de unidades de convivencia.

Tienen en cuenta servicios que no existen en la ciudad, como espacios pblicos para el cuidado, interconectados entre s y con las viviendas, o el guardado para elementos que no se suelen tener en cuenta en el diseo como bicicletas o carritos infantiles junto a la escalera seala Ciocoletto. Es un pequeo ejemplo de cmo debera ser una ciudad desde esta perspectiva.


En Espaa, varios ayuntamientos han comenzado a dar pasos en ese sentido. Girona comienza a trabajar la red de espacios pblicos desde la perspectiva del cuidado, Gav (Barcelona) prioriza la conversin de las esquinas del casco histrico como espacio de encuentro para las personas con bancos y zonas de sombre y Donosti aplica en la vivienda nueva una normativa de portales seguros con puertas accesibles y sin zonas oscuras. Palma incluye la formacin en urbanismo feminista en el equipo que va a revisar su plan general de ordenacin, en Santa Coloma de Gramanet el rea de Urbanismo est dirigida desde una visin feminista de la ciudad, y Barcelona ha creado un rea de esta especialidad.

Y, antes, entre 2004 y 2011, el fondo econmico de la ley de Barrios de Catalunya permiti impulsar proyectos sobre estructuras urbanas con perspectiva de gnero y con actuaciones en percepcin de seguridad en el diseo de los espacios y movilidad cotidiana desde la participacin de las mujeres. Sin embargo, ms all de las administraciones, apuntan las integrantes de Collectiu Punt 6, las iniciativas en este mbito vienen de las propias entidades feministas, como ocurre con la auditoria urbana de gnero realizada en Manacor (Balears) para presentar al Plan General de Ordenacin Urbana un paquete de alegaciones que proponen cambiar el modelo de esa ciudad para tener en cuenta la vida de las personas.

Redes cotidianas que favorezcan el cuidado y la autonoma


Sin embargo, ambas son conscientes de las resistencias que encuentran este tipo de planteamientos humanizadores en las administraciones locales. Es verdad que a priori entra en la agenda poltica, pero en la prctica hay muchos intereses econmicos y lobbies en las decisiones urbansticas, apunta Valdivia. Si no hay cambio de modelo todo esto se quedar en nada, en pinceladas pero no en un cambio de base, aade Ciocoletto.

Partidarias de la rehabilitacin de espacios y tramos urbanos ya existentes ms que de la creacin de otros nuevos se tiene que gestionar bien lo que ya existe, priorizar el detalle para que los recorridos urbanos sean sencillos, dice Valdivia, las urbanistas sealan lneas posibles de actuacin como dar usos nuevos a las plantas bajas, potenciar los caminos escolares como parte de esa red cotidiana para favorecer el cuidado y la autonoma, que favorece a otras personas que usan esa red y no van a la escuela, e implantar nuevos medios de transporte pblico como el trambs. Y, tambin, abrir a la ciudadana equipamientos pblicos infrautilizados como las escuelas, que tienen bibliotecas y espacios deportivos que se pueden utilizar por la tarde.


Espacios inhspitos pero mercantilizables


Las urbanistas llaman la atencin sobre tres aspectos clave del desarrollo habitual de las ciudades europeas, que condicionan la vida en ellas. Uno es su planificacin en polgonos segn la funcionalidad, es decir, basada en los usos predominantes en estos, principalmente residencial, productivo, comercial y de ocio. Otro, el diseo de las redes de transporte, realizado desde el punto de vista productivo, para ir al trabajo, y para conectar las zonas residenciales tambin con esas reas de ocio y de comercio, apunta Ciocoletto, que aade que las redes de transporte pblico y las peatonales no estn pensadas para el resto de los recorridos cotidianos, como ir a un equipamiento o a un centro deportivo.

Esta estructura no favorece a quien no hace un uso productivo, anota Valdivia, que seala un tercer aspecto: Se tiende a construir espacios pblicos pavimentados, con un fcil y barato mantenimiento, pero que no acompaan las actividades cotidianas. No hay bancos, fuentes o un espacio pblico que ayude a socializar. Son amplios y aspticos, inhspitos, e invitan a mercantilizarlos. A veces una terraza es el nico sitio en el que te pueden sentar.

Fuente:http://www.publico.es/sociedad/urbanismo-feminista-humanizar-ciudad-experiencia.html


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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