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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2005

Emancipacin nacional y praxis cientfico-crtica

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin


0.- Presentacin.

1.- Naturaleza, trabajo, pensamiento y opresin.

2.- Economa, dinero y conocimiento cientfico.

3.- Contradicciones sociales y mtodo cientfico.

4.- Poder tecnocientfico y globalizacin capitalista.

5.- Independencia nacional y praxis cientfico-crtica.

0.- PRESENTACIN:

El capitalismo concentra y centraliza el desarrollo tecnolgico y cientfico en un rea cada vez ms reducida, en EEUU, Unin Europea y Japn. A la vez, destruye todo desarrollo por pequeo que sea en el Cuarto y Tercer Mundos, y vigila muy atentamente su situacin en el Segundo, pases que sin haber cado todava en la extrema pobreza, no tienen ya posibilidad alguna de incorporarse en el ncleo de poder. En suma, el capitalismo es muy consciente, como lo era desde finales del siglo XIX y de todo el siglo XX, que bajo su control la ciencia y la tecnologa son instrumentos de poder opresor. Pero tambin sabe que, al contrario, utilizadas en otras condiciones y estrategias, son instrumentos de poder emancipador. De ah su necesidad frrea de controlar ese complejo y contradictorio instrumento.

Esta contradiccin no surge de la naturaleza del pensamiento humano, de la capacidad de conocimiento de nuestra especie, sino precisamente de su escisin y alienacin a partir del momento histrico en el que se imponen tres opresiones estructurales con desastrosos efectos sobre la capacidad humana de conocimiento. La opresin de la mujer por el hombre, de un pueblo por otro y de una clase por otra rompieron la unidad esencial del conocimiento humano e impusieron una escisin global entre pensamiento oprimido y pensamiento opresor. Las diferencias cualitativas e irreconciliables entre la praxis cientfico-crtica y la institucin tecnocientfica nos remiten en ltima instancia al antagonismo que entonces se impuso. Las tres opresiones son inseparables del proceso de extincin de la economa colectiva y no mercantil e imposicin de la economa privada y mercantil, con la aparicin y expansin del dinero que ha sido y es un factor negativo en la evolucin del pensamiento humano, en el control represivo de la capacidad humana de conocer y transformar la realidad.

Nos han obnubilado tanto con el mito de la neutralidad de las instituciones que intervienen en la formacin del conocimiento que somos incapaces de comprender su dialctica social. Esta mitologa no resiste un examen histrico pero es terriblemente eficaz para mantener el poder dominante combinando pasividad, miedo, engao, alienacin, egosmo, colaboracin, etc. Para valorar la evolucin del conocimiento es imprescindible el uso de una concepcin global en la que los criterios estrictamente cientficos estn lubricados y cohesionados con criterios socioeconmicos, filosficos, polticos, tico-morales, culturales, etc., formando una visin dialctica y materialista de nuestra especie capaz de bucear en sus contradicciones internas hasta descubrir sus causas sociales y superarlas mediante la accin consciente colectiva. Pongamos un ejemplo de hace casi dos siglos y medio que nos sirve para dos cosas, una, analizar las races del sistema tecnocientfico capitalista y sus conexiones con la expansin burguesa y, otro, adelantar la ltima parte de este texto, cuando se estudia crticamente la penosa situacin del pensamiento, del mtodo y de la creatividad cientfica en Euskal Herria, y se proponen algunas ideas al necesario y debate colectivo sobre este particular.

En 1765 la Corona espaola dio permiso para la creacin de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del Pas[1]. Estaba formada por 16 nobles vascos y aunque su rea de accin se centraba en Araba, Gipuzkoa y Bizkaia tambin tuvo repercusiones directas sobre Nafarroa. Sus objetivos eran, en sntesis, acelerar, facilitar y evaluar la aplicacin de los avances cientficos, tecnolgicos y culturales que se estaban produciendo en Europa desde haca un siglo, a la economa y cultura vasca, defendiendo el euskara ya bastante agredido. Sus miembros representaban a la Ilustracin y tuvieron que enfrentarse con ms o menos decisin a crticas y resistencias de poderes conservadores y tradicionalistas, que disponan de una slida base de apoyo social incluso dentro mismo de las clases dominantes, incultas e iletradas[2]. Aunque su vida efectiva fue corta para las necesidades del Pas, pues para 1793 estaba casi paralizada, sus efectos fueron apreciables en la mejora de la industria del hierro, armas, construccin naval, economa agrcola y ganadera, mejora tecnolgica general, transporte, etc., pero tambin en la investigacin de lo que se define como ciencia pura o ciencia fuerte para su aplicacin a la economa, para lo que fund en 1776 el Seminario de Vergara en donde en 1783 se descubri el Wolframio o Tungsteno y en 1786 el Platino.

Vemos as la dialctica de factores que influyen desde dentro en la elaboracin social del conocimiento y del mtodo cientfico como su forma ms desarrollada. Primero, no participaban mujeres en la Bascongada, con los que quedaba excluida algo ms de la mitad de la poblacin. Segundo, los 16 miembros fundadores eran nobles, es decir, de las clases dominantes y opresoras, aunque esa opresin de clase se realizara dentro de los sistemas jerrquicos del Antiguo Rgimen, del Sistema Foral. Tercero, los objetivos prioritarios de la Sociedad eran econmicos, aumentar las rentas y beneficios de esa nobleza y de las clases dominantes. Cuarto, esos objetivos eran inseparables de la mejora de la expoliacin colonial que la clase dominante vasca someta a otros pueblos, as como la sobreexplotacin de los recursos marinos. Quinto, la intervencin de la Bascongada en la matxinada de 1766, como parte del poder necesitado de reformar urgentemente la situacin socioeconmica aquejada por las crisis de subsistencia tpicas de la poca, pues haba habido protestas, revueltas, motines y sublevaciones populares, matxinadas, contra la caresta de la alimentacin bsica originada por los altibajos en las cosechas y en la productividad ganadera, y sobre todo por el acaparamiento mercantil de esos productos vitales en los almacenes de la burguesa comercial.

En Gipuzkoa hubo la revuelta de la carne en 1755 con especial virulencia en Donostia. El orden social se estaba pudriendo desde dentro[3] y tambin por las presiones exteriores, y para salvarlo, el poder aplic algunas de las soluciones ya aplicadas por otros poderes de mediados del siglo XVIII. En 1766 estall la matxinada contra la caresta del trigo, un ao despus de la constitucin de la Bascongada. Su fundador, el Conde de Peaflorida, intervino en la represin militar como otros muchos miembros, entre los que destaca el Marqus de Narros, su segundo secretario perpetuo, defensor de la Ilustracin que tuvo algn problema con la Inquisicin, tenido como hombre sabio, bondadoso y justo. La intervencin represiva de los miembros de la Sociedad responde a la necesidad de su clase social, anticipada por la participacin del padre de Peaflorida en la represin de la matxinada de 1718. Las inexpertas y desarmadas milicias de alrededor de 2.000 matxines fueron presas fciles de los experimentados y bien armados 310 soldados profesionales y de los alrededor de 1.200 hombres de armas que constituan las fuerzas privadas del poder. Muchos detenidos fueron encarcelados y/o condenados a galeras, a Zaragoza y hasta Ceuta, y algunas mujeres, las cabecillas de las muchas participantes, fueron desterradas fuera de Gipuzkoa[4].

La clase dominante impuls la investigacin tecnolgica, cientfica y cultural para salir de la crisis de orden que amenazaba su poder. Con sus contradicciones internas secundarias, evalu las deficiencias existentes y precis los objetivos a conseguir, con sus escuelas, colegios, universidades, laboratorios, aplicacin econmica de los resultados obtenidos, etc. Este ejemplo no se diferencia en nada esencial a otros de la misma poca pero al pasar del anlisis del conocimiento humano al estudio del mtodo cientfico como desarrollo reciente, nuestro ejemplo ser contextualizado porque los cambios acaecidos han sido cualitativamente nuevos con respecto a los habidos en Euskal Herria desde tiempos inmemoriales hasta finales del XVIII. Se trata de la industrializacin capitalista con sus efectos sobre el conocimiento y sobre el mtodo cientfico, y sobre todo sus secuelas de opresin y descuartizamiento nacionales.

Ms adelante, en el cpt 5, volveremos a este crucial y premonitor ejemplo.

1.- NATURALEZA, TRABAJO, PENSAMIENTO Y OPRESIN:

Una gran dificultad en el estudio del conocimiento humano es la de separar la paja del grano. La paja es el conjunto de falsas ideas, creencias, mitologas, supersticiones y religiones que envuelven externamente el grano del conocimiento, su contenido de verdad. La envoltura o forma externa, responde a razones histricas objetivas, pero dificulta la comprensin del contenido de verdad concreta que existe en el grano del conocimiento, en la ley interna. D. Oldroyd insiste en la diferencia entre la ley y la forma de la ley: Qu tiene que ver la forma de Snell, tal como se utiliza hoy en da, con la sociedad holandesa del siglo XVII en que trabaj Snell? (...) La forma de la teora de Darwin tiene algo que ver con el medio victoriano en el que fue generada[5]. L. Geymonat[6] nos recuerda que muchas veces se alcanza un resultado fundamental precisamente partiendo de concepciones filosficas muy ambiguas, y cita a Mach y Newton, y tambin, para lo que ahora mismo nos interesa, el de Maupertius y su principio de mnima accin, que su descubridor crea poder encuadrar en una concepcin teolgica del universo. Independientemente de la paja teolgica con la que Maupertius envolvi el grano del principio de mnima accin o ley del mnimo esfuerzo, lo decisivo es que ha sido confirmado por la ciencia posterior. Qu importancia tiene la famosa ley del mnimo esfuerzo? Toda. Por razones de espacio, remito al lector a dos textos en los que trato con ms detalle cuestiones como el capitalismo, la tecnociencia, y la cultura e identidad de los pueblos[7]. En sntesis, el conocimiento social, el conocimiento tcnico y el cientfico han surgido en diferentes momentos y fases de la evolucin humana impulsados por las fuerzas tendenciales reflejadas en el principio de mnima accin, como necesidad humana para resolver en lo posible la contradiccin entre los imperativos objetivos de la vida y los obstculos impuestos por la naturaleza objetiva.

Antes que nada: qu es la vida? Segn Schrdinger la vida consiste en el intercambio de material con el medio ambiente para eludir la degradacin hacia la muerte, hacia el equilibrio cero entre el exterior, el medio ambiente, y el interior, el organismo que vive gracias a la comida, bebida, respiracin, fotosntesis, etctera. Es significativo que defina la vida en el capitulo dedicado al orden, desorden y entropa[8]. La vida se expande mediante la lucha contra la entropa, es decir, contra la degradacin, el desorden y la prdida irreversible de energa y materia ordenada mediante la obtencin de ms energa y materia. La vida se expande si genera sistemas abiertos, en que los flujos energticos y materiales permiten compensar las prdidas parciales. Un bosque calcinado hasta sus races por el fuego es la imagen terrible del desorden inerte, de la muerte entrpica. Un tupido y floreciente bosque formado por innumerables especies de animales y plantas en interaccin permanente entre s y dependiente de la energa solar, es la viva imagen de su sistema abierto con diversos susbsistemas de orden que supera la degradacin y el desorden mortal. Los seres vivos, como insiste R. Alema, somos sistemas abiertos[9] capaces de lograr aumentos locales del orden y de contrarrestar en nuestros entornos o nichos los efectos de naturaleza con un autocontrol de entradas y salidas de alimentos, energas, materiales, etc. El derroche energtico supone el debilitamiento y la muerte.

Vemos as la esencial relacin entre el principio de Maupertius y la necesidad de ahorro u optimizacin de energa en el sistema orgnico terrestre como subsistema del sistema solar. J. E. Lovelock, en su brillante captulo sobre ciberntica insiste en nuestra acuciante necesidad de ahorrar energa[10], como sociedad presionada por el agotamiento energtico y especie animal sometida a las mimas exigencias objetivas que cualquier otra. J. Guillaumaud[11] ha confirmado esas conexiones desde la perspectiva de la ciberntica, de la informacin, la entropa y el tiempo. D. Attenborough ha mostrado cmo animales y plantas optimizan y obtienen sus recursos energticos en una totalidad natural en la que: Donde hay cerraduras hay ganzas[12], en una interaccin de flujos energticos y materiales que re-crean la vida orgnica. Tambin ha mostrado los sistemas de ahorro energticos de los animales: Pocos deambulan por azar. Casi todos tienen lugares preferidos donde suelen dormir o beber o cazar, y casi todos se desplazan a lo largo de trayectos determinados, y cuando, por lo que fuera, no pueden hacerlo, la evolucin les ha dotado de sofisticados sentidos, imgenes mentales, sistemas de orientacin, etc., destinados a ahorrar tiempo y energa en sus viajes ida y sobre todo de vuelta[13].

El conocimiento humano depende del sistema enceflico como utensilio fundamentalmente adaptado a satisfacer nuestras necesidades biolgicas. En general (aunque no siempre) el placer y el dolor son sistemas retroalimentativos que nos informan sobre nuestros aciertos y errores prcticos, segn J. Mostern[14]. Las investigaciones sobre el conocimiento como hecho biolgico y antropolgico[15] nos remiten a los fundadores del materialismo histrico y a investigadores como Spirkin[16], y otros. El control espacio-temporal va unido al aumento de informacin simblica y conocimiento, de informacin materializada y de tcnica para superar la incertidumbre de la supervivencia. Segn Nougier. la gran civilizacin magdaleniense, que nos ha legado impresionantes obras de arte, era una civilizacin de angustia[17]. De hecho, toda civilizacin ha intentando superar su angustia mediante el conocimiento prctico en una interaccin de factores que E. Altvater sintetiza en cuatro: necesidad biolgica; formas de satisfaccin social e histricamente condicionadas; satisfaccin inseparable de un complejo intercambio entre individuo, sociedad y naturaleza e, intercambio sujeto a reglas ya que, de un lado, es irreversible en el tiempo y, de otro lado, significa un consumo de materia y energa que, en el supuesto de un sistema cerrado, supone un aumento del desorden y de la degradacin, es decir, de la entropa[18]. A lo largo del proceso que va de la necesidad biolgica socialmente expresada y resuelta, con sus efectos sobre la naturaleza y el propio colectivo, hasta el inicio del siguiente proceso de satisfaccin de la nueva necesidad, se genera una prctica que constituye el conocimiento social acumulado, y cada nueva generacin ha de resolver problemas no codificados en ese conocimiento anterior. La forma simblica del conocimiento acumulado es el complejo lingstico-cultural, y su forma material son las fuerzas productivas y sus sistemas tcnicos. La dialctica entre ambos se expresa en y con las relaciones sociales de produccin.

El principio de la mnima accin, o ley del mnimo esfuerzo, se materializa maravillosamente en la sana determinacin de muchos pueblos a mantener su armona interna: A los tipokias, ni la religin ni la magia les vedaban la aceptacin de la tecnologa moderna (...) Tampoco eran incapaces de adaptar la tecnologa extranjera a sus propios fines ( ...) aunque los tipokias daban pruebas de potencial de inventiva, carecan de la ambicin o inters para proseguir la novedad tecnolgica con rigor. Viviendo en una cultura bien integrada que recompensaba la conformidad a la reglas y procedimientos establecidos, no tenan incentivo alguno en buscar progresos tcnicos. Medidos por los estndares occidentales, los tipokia estaban tecnolgicamente estancados; segn su propio sistema de valores, la tecnologa estaba en su sitio y en armona con el resto de su cultura[19]. La antropologa ha confirmado la abundancia de estos pueblos, reducidos casi hasta su extincin por catstrofes objetivas, contradicciones internas y en la mayora de los casos, por brutales agresiones externas para esclavizarlos o simplemente exterminarlos. La razn ltima, interna y esencial a estas causas diferentes radica en las mltiples formas que adquiere la ley tendencial de la productividad del trabajo. Qu dice esta ley? Segn Trotsky: El ascenso histrico de la humanidad est impulsado por la necesidad de obtener la mayor cantidad posible de bienes con la menor inversin posible de fuerza de trabajo. Este fundamento material del avance cultural nos proporciona tambin el criterio ms profundo en base al cual caracterizar los regmenes sociales y los programas polticos (...) La ley de la productividad del trabajo no se abre camino en lnea recta sino de manera contradictoria, con esfuerzos y distensiones, saltos y rodeos, remontando en su marcha las barreras geogrficas, antropolgicas y sociales[20].

La naturaleza tendencial de esta leyde todas las leyes socialeshace que su evolucin no est predeterminada sino que dependa de las contradicciones sociales que con diferentes intensidades segn las pocas, bullen en el proceso de trabajo. La primera y fundamental fuerza productiva es la especie humana y por tanto, objetivamente, las contradicciones que afecten a la especie humana afectan a la ley de la productividad del trabajo, o sea, hablamos del impacto negativo de la opresin patriarcal, etno-nacional y clasista en la capacidad humana de conocer y transformar la realidad objetiva. En el nivel sociotcnico esta caracterstica, o sea la fuerza o poder que tengan los grupos y actores sociales[21], es decisiva. No comprenderemos nada del mtodo cientfico, la institucin tecnocientfica y la praxis cientfico-crtica olvidando o negando la existencia de una ruptura y escisin material en la unidad social del conocimiento humano, y a partir de ella, el estallido de la pugna de fuerza y poder en las colectividades humanas y entre ellas misas. Ahora bien, estas opresiones no han existido desde siempre ni en todos los lugares sino que han surgido muy tardamente y con claras diferencias de ritmo e intensidad segn los casos. El eurocentrismo cree que toda ha humanidad tiene idntica historia a la nuestra. Las diferencias en los ritmos e intensidades de las opresiones influyen mucho en las especificidades de los pueblos, de sus culturas y de sus prcticas sociales.

La primera gran ruptura surgi con la victoria del sistema patriarcal en el actual Oriente Prximo a lo largo de un perodo que va del 3.000 al 600 adne, segn G. Lerner[22]. Las grandes religiones patriarcales como panten griego, zoroastrismo, judasmo, budismo, se formaron al final de ese perodo, e incluso el confucionismoque no es una religintambin se form entonces pero en un marco en el que las mujeres chinas conservaron mucho tiempo an sus libertades. El cristianismo y el islamismo, ms tardos, surgieron sobre la dominacin incontestable de los dioses masculinos que haban vencido a las diosas. Salta a simple vista que puede habertiene queuna relacin interna que no simple coincidencia externa entre la victoria del patriarcado y la formacin de las grandes religiones, de los primeros logros filosficos e intelectuales, tambin prcticos, que culminan con el esplendor y cada grecorromana y la tarda y fugaz recuperacin bizantina y rabo-musulmana. La cultura patriarco-burguesa occidental se ha creado y mantenido sobre la negacin consciente de lo femenino y del saber de la diosa[23].

China es diferente pues all, como en otras partes, la mujer mantuvo sus libertades hasta la dinasta de los Song del Sur (1127-1279) cuando se comenz a vendar los pies de las bailarinas, atrocidad que se fue extendiendo a las nias de las clases ricas y medias, excepto en las ms pobres. Hasta entonces las mujeres cabalgaban, viajaban solas, tenan negocios y eran monjas taostas[24]. Su resistencia fue grande y lo atestigua su prctica revolucionaria pues todava en 1420, dirigidas por Tang Saier, constituyeron el grueso del hasta entonces mayor y ms duro levantamiento campesino, siendo los ms importantes antes los de 1385, 1381 y 1370. Su organizacin fue apreciable porque la represin no detuvo a Tang Saier pese a arrestar a varias decenas de miles de monjas[25] taostas que, en lo socioeconmico, se distanciaban de su burocracia oficial. J. Needham ha mostrado las relaciones entre taosmo, lucha de las mujeres, luchas sociales y desarrollo tcnico y cientfico chino, y cita la ilustrativa historia del carnicero que demostr al rey de Wei cmo tras estudiar el Tao ahorraba tiempo y trabajo al desollar el novillo con tres golpes en vez de con cincuenta sin mellar el filo del hacha tras tantos golpes[26]. Viendo cualquier matadero actual comprendemos que el carnicero taosta aplicaba la ley de la productividad del trabajo; pero tambin, con mucha anterioridad, la practicaban sin saberlo los talladores de hachas de slex que mejoraban la tcnica de corte para lograr desollamientos ms rpidos y productivos obteniendo ms carne, energa y materia, con menos esfuerzo y tiempo de trabajo.

Sobre la base del patriarcado surgieron el esclavismo y la lucha de clases interna a un pueblo. G. Lerner ha demostrado las directas relaciones entre el patriarcado y el surgimiento de la esclavitud gracias a las enseanzas adquiridas por las castas masculinas en la explotacin de la mujer[27], proceso unido al desarrollo del Antiguo Oriente que, segn M. Liverani, se basaba en la concentracin de excedentes y la especializacin laboral, sobre explotando la fuerza de trabajo y los medios de produccin con efectos destructores en el suelo, bosques y aguas, y la guerra entendida como una forma (la forma extrema) de hacerse con recursos y ampliar el mbito de control poltico. A esta intensa explotacin le debemos las grandes realizaciones culturales del antiguo Oriente[28], unidas al deterioro de la calidad de vida y endurecimiento del trato de las castas ricas a las masas trabajadoras y empobrecidas, impulsndolas a las primeras aunque raras huelgas y sublevaciones, y a la vez, por efecto de las invasiones extranjeras, forzando las primeras guerras nacionales[29]. Las penas estipuladas en el cdigo de Hammurabi eran aplicadas con ms dureza a las castas bajas que a las altas[30].

Segn A. D. Smith, podemos hablar del nacionalismo en el mundo antiguo[31], motivado por razones que M. Liverani ha expuesto en su anlisis sobre cmo poco despus del 1.200 adne todo el sistema del Oriente Prximo entr en crisis y se desarroll un estado nacional en la Edad del Hierro diferenciado de una conciencia de la identidad nacional de las formaciones mayores (los egipcios, los asirios, etc.), ahondndose las diferencias en prcticas sociales tan definitorias como las militares, dando paso al pueblo en armas de la primera Edad del Hierro, en comparacin a los ejrcitos obligados por prestacin de la Edad del Bronce[32]. Asistimos el anclaje inicial y decisivo de la guerra en el conocimiento en Occidente. As, para la mitad del primer milenio adne existan las caractersticas de lo que sera el ncleo del sistema de conocimiento dominante en Europa: Estado[33]; alfabeto, dinero y comercio; esplendor urbano; patriarcado, esclavismo, lucha de clases y guerras, constituyendo una totalidad en declive cuyos estertores se apagan en el siglo VII dne, como ha demostrado Ste. Croix[34].

2.- ECONOMA, DINERO Y CONOCIMIENTO CIENTFICO:

La necesidad de obtener energa y materia exteriorexoenergapara vivir hace que, con sus crecientes derivaciones y complejidades, el conocimiento social acierte en la transformacin efectiva de la realidad. Nuestra evolucin histrica como especie confirma en ltima instancia la efectiva materialidad prctica de nuestro pensamiento. La efectiva transformacin de lo real para obtener exoenergas se expresa como unidad entre hacer y pensar, mano y cerebro, aunque luego estalla con las escisiones y rupturas analizadas arribaopresin patriarcal, etno-nacional y clasistay las contradicciones irreconciliables que generan. En cada rea del planeta y en relacin directa con sus formas de produccin, la ruptura de la unidad entre pensamiento y prctica se ha dado con diferentes tiempos, ritmos y bajo presiones que no podemos exponer ahora. En Grecia, sobre una base social, econmica e intelectual nica en su poca se desarrollo desde el siglo VIII adne la escritura abstracta, descontextualizada y no grfica, capaz de independizar al pensamiento de la dependencia de la imagen fsica, segn C. Herrenschmidt[35], algo tan decisivo y vital para lo que ms tarde sera el mtodo cientfico; y despus un proceso que culmin en los siglos V-IV adne escindiendo la unidad de los conceptos de trabajo[36] y tcnica[37].

El trabajo y la tcnica nos remiten, superado el trueque e intercambio directo, a la circulacin y venta de mercancas en el mercado y al dinero, equivalente general que expresa de forma distorsionada su valor, el tiempo, el esfuerzo y los productos gastados en su fabricacin[38]. El dinero resume y oculta el proceso entero de explotacin de mujeres, pueblos y clases bajo la dictadura del mercado ya que, formalmente, la persona con dinero puede comprar la mercanca que quiera, aunque sea humana. El dinero, pese a su origen brutal, aparece falseado y tramposo porque en el mercado expresa los precios y valores de todas las mercancas, sean humanas o no, pero en realidad oculta el proceso anterior y decisivo de la explotacin e injusticia. Con el tiempo y debido a que todo termina controlado por su poder, hasta el mismo pensamiento debe acomodarse a sus criterios de medicin y aceptar la abstraccin impuesta por el dinero segn la cual la persona concluye pensando que las cosas no han surgido de la explotacin del trabajo ajeno, sino de la inteligencia o ideas individuales. All en donde apareci con fuerza el dinero y el mercado, surgieron pensadores que relacionaron el conocimiento y la sabidura con riqueza, tesoro y oro como Lao-Tz, Confucio, Herclito y otros.

A. Sohn Rethel explica cmo la economa mercantil impuso un pensamiento abstracto que haba interiorizado el intercambio que se produce en el mercado y lo haba absolutizado y extendido a todo el comportamiento intelectual: Gracias a los conceptos procedentes de la abstraccin intercambio, el intelecto est provisto de unos instrumentos de conocimiento que, si se emplea siguiendo un mtodo apropiado, pueden proporcionar un conocimiento de la naturaleza a partir de fuentes totalmente ajenas al trabajo manual. Es ste un conocimiento regido por la lgica de la apropiacin o, para decirlo de una manera ms precisa, por la lgica de la apropiacin recproca que rige en el mercado y que se opone a la produccin manual. Una lgica de la produccin slo podra ser la lgica de unos productores que llevasen a cabo su produccin individual o colectivamente. Sera una lgica de la unidad entre mente y mano, mientras que la lgica del mercado y del pensamiento mecanicista es una lgica del trabajo intelectual separado del trabajo manual. Por lo tanto, podemos denominar a los conceptos procedentes de la abstraccin-intercambioes decir, a los conceptos del pensamiento mecanicistacategoras originales del trabajo intelectual. Es un trabajo beneficioso para las normas de la propiedad privada y en concreto para el capital[39].

W. Ash, analizando los efectos de las divisiones de clase en las ideas ticas, dice que: Una clase ntimamente preocupada por el mundo fsico, por razn de la tarea prctica de hacer las cosas, corresponde a la etapa perceptual del entendimiento. Una clase apartada hasta cierto punto de la realidad material, por no estar obligada a realizar trabajo manual, una clase para la cual las cosas se miden por relaciones monetarias abstractas, corresponde a la etapa del pensamiento abstracto y del juicio de inferencia. Ambas tienden a detenerse en una fase particular del acto total de conocimiento y, de tal manera, por conceptos diferentes, no llegan a la comprensin plena que requiere de los tres momentos: contacto con el mundo exterior, conceptualizacin y reordenamiento lgico de las impresiones sensibles y aplicacin prctica de estos conceptos. La divisin del trabajo, por lo tanto, al disociar al diversas etapas del proceso productivo, tiene como efecto desunir las fases mismas del pensamiento efectivo. Y: La estrecha conexin que existe entre el dinero como smbolo abstracto de valor y la capacidad de los hombres para pensar en abstracto, se puede ver en la coincidencia histrica, en Grecia, India y China, de los comienzos de una moneda circulante y los primeros barruntos de pensamiento filosfico sistemtico. Estas primeras reflexiones acerca de la naturaleza del mundo cobran, inclusive, un carcter semejante de bsqueda de una sustancia que pueda ser la fuente de todos los objetos naturales (por analoga con el dinero, que puede manifestarse en la forma de todos los objetos hechos por el hombre) y ms tarde, en una etapa ulterior, de un alejamiento de tal especulacin materialista para preocuparse por las relaciones de los hombres en sociedad; siendo este enorme inters estimulado por los efectos sociales de la destruccin de las viejas formas tribales de organizacin en funcin de las distinciones de clase[40].

Segn J. Needham y A. Haudricout: Desde el punto de vista del origen de la Ciencia y de su progreso, tiene consecuencias importantes la desigualdad en la produccin mercantil. Ante todo, donde esa produccin se desarrolla, la prctica del comercio y de la circulacin monetaria da paso al tratamiento matemtico del valor de la mercanca, categora abstracta y universal que se concreta en moneda. Efectivamente, en China a pesar de cierto desenvolvimiento bancario y de la invencin del papel moneda, los impuestos y el canon de la tierra se pagaban siempre en especie. Ahora bien, si es cierto que los chinos estaban acostumbrados a tomar medidas con precisin por lo que se refiere a los objetos concretos, sus conceptos precientficos eran por naturaleza cualitativos y poco susceptibles de medicin: por ejemplo, no es posible medir los temblores de tierra con los sismgrafos inventados en China en el siglo II, sencillamente porque esos fenmenos se deben a colisiones imprevisibles del Yin y el Yang[41].

El surgimiento del mtodo cientfico a partir del impacto del mercado y del dinero sobre el conocimiento socialen 1202 Fibonacci utiliz cifras arbigas en su Liber Abaci, y a finales del siglo XV Luca Pacioli dedicaba partes de su Summa de Arithmetica a los problemas del dinero, cambio, comercio y tenedura de librosva inmerso en las relaciones entre conocimiento y democracia[42]. La relacin ha extendido previamente sus influencias a las categoras filosficas bsicas como materia, tiempo, identidad, contradiccin, necesidad, contingencia, etc., de crucial trascendencia para el propio mtodo cientfico siempre en relacin con la lucha social. No hablamos de una democracia abstracta e intemporal, vlida para cualquier poca y conjunto de opresiones y luchas sociales, sino de diferentes expresiones de la democracia como forma poltica de poder entre los gneros, las naciones y las clases, es decir, la democracia esclavista, la burguesa y la socialista[43]. As, siguiendo a J. Zelen, ha existido una relacin prctica entre democracia esclavista, racionalidad contemplativa e inicial mtodo cientfico; democracia burguesa, racionalidad tcnico-ahistrica y actual mtodo cientfico y, democracia socialista, racionalidad histrico-prctica y nuevo mtodo cientfico[44].

Los casos de China, India y Grecia son reveladores. Las nuevas clases sociales expansivas superaron en conocimiento a las viejas. Pero, casi inmediatamente despus de su victoria, frenaron ese avance y retrocedieron. En cada uno de estos casos y en su evolucin interna han existido sus correspondientes unidades del conocimiento o sntesis social, que son la totalidad de creencias, saberes, principios, teoras, sistemas histricos de racionalidad. etc., que expresan el contenido y la forma dominantes hasta entonces alcanzado e inseparables del desarrollo social logrado y de sus contradicciones. Hay que saber que: La racionalidad total y objetiva perseguida por la filosofa tradicional no es posible, pero la racionalidad local, denominada buen juicio dentro de una comunidad, no resulta tan extraa fuera de los contextos de controversia donde an no se han consolidado nuevos patrones estables de clasificacin y argumentacin. Las comunidades que no logran satisfacer la necesidad que sus miembros tienen de modelos de buen juicio acaban siendo relegadas y extinguindose mientras otras florecen. Tiene sentido pretender, entonces, una evaluacin global de la racionalidad de toda ciencia, entendida como toda actividad investigadora sistemtica? Slo en la medida en que los miembros de una comunidad que la incluya, y que abarque otros tipos de empresa intelectual, estn dispuestos a hacer juicios comparativos entre ellas[45].

Hasta mediados del siglo XX han existido cinco formas de unidad del conocimiento desde la perspectiva de sus relaciones con la prctica material de transformacin de objetos fsicos: Una, la que corresponde al paleoltico inferior y superior, es la fase del dominio de los objetos simples y pequeos, objetos separados y completos que al utilizarlos por poco tiempo dieron paso a las hachas de piedra, a las redes, bolsas y cestos, etc. Dos, la del mesoltico y neoltico superiores con el pastoreo y la agricultura, cuando la especie humana aprende a manejar objetos que se reproducen a s mismos y exigen una mayor interaccin con y del conocimiento de la naturaleza. Tres, la de las grandes civilizaciones antiguas hasta la Edad Media europea, cuando se unen conjuntos grandes y complejos de objetos creando relaciones y objetos fuertes y duraderos como edificios, grandes reas de cultivo y pastoreo, etc. Cuatro, la del maquinismo iniciado en los siglos XV-XVIII hasta la revolucin industrial de finales del siglo XIX, en la que con elementos simples o pequeos se construyen mquinas mecnicas que multiplican la productividad del trabajo. Cinco, la de la segunda revolucin industrial hasta mediados del siglo XX, cuando se construyen sistemas con gran nmero de elementos que interactan permitiendo la produccin masiva[46].

Las dos ltimas tienen la identidad sustantiva de la racionalidad tcnico-ahistrica burguesa aparecida tmidamente en el comienzo de la cuarta etapa y que en la actualidad, en la sexta, que comenz en la segunda mitad del siglo XX, est generando contradicciones crecientes entre la institucin tecnocientfica dominante y la praxis cientfico-crtica, como veremos ms adelante. De hecho, es entre los siglos XV-XVIII cuando el mtodo cientfico burgus se separa de los anteriores, cuyas diferencias ha expresado as H. Selsam: Qu cosa es el conocimiento cientfico y cmo se alcanza? Los hombres sustentaban innumerables creencia, muchas de las cuales son ciertas sin que por ello sean cientficas. Los hombres saban de antiguo que el opio produca sueo, que la quinina curaba la malaria (...) Conocer simplemente un hecho no quiere decir que se posea conocimiento cientfico. La ciencia no consiste en conocer una verdad, sino en conocer el por qu de esa verdad. No se reduce a comprobar un hecho experimentalmente, sino lo que lo liga de un modo sistemtico a otras verdades en forma tal que sea dable descubrir posibles errores[47]. Por ejemplo, con la llamada medicina cuntica[48] conocemos ms profundamente porqu los chamanes mesoamericanos y los delfines usan determinadas algas contra dolencias relacionadas con lo que ahora entendemos como cncer de estmago.

Veamos cuatro cuestiones que explican parte de las condiciones que influyeron en el actual mtodo cientfico, y adelantan parte de las contradicciones que analizaremos. La primera cuestin es que la racionalidad burguesa no surgi automticamente, como ninguna otra anterior o posterior, sino que necesit una acumulacin de experiencias como ha demostrado Braudel en su crtica a Sombart sobre la relacin entre capitalismo y la racionalidad implcita a la herramienta y a los medios de cambio[49]. La segunda es que esa racionalidad fue condicionada por fuerzas que Mumford ha sintetizado en su obligado texto[50] fundamentalmente en la importancia del control del tiempo, del aumento de la productividad del trabajo, de la guerra y del militarismo, y del control y represin de las resistencias de las masas trabajadoras. La tercera es que la formacin de la racionalidad burguesa fue acompaada y a su vez impuls lo que A. W. Crosby[51] ha denunciado con toda la razn como el imperialismo ecolgico y biolgico de Europa, en un proceso que se inici en el siglo X y que se mundializ posteriormente. La cuarta es la expansin del patriarcado, marea arrasadora ya estudiada y denunciada por la izquierda desde la mitad del siglo XIX[52] pero sistemticamente silenciada o minusvalorada por el pensamiento oficial.

Las tres primeras nos remiten a una concepcin del mundo, valores y criterios interpretativos, que iba gestndose un poco por delante de racionalidad oficial y del mtodo cientfico que, formalmente, podemos datar en 1620 cuando Francis Bacon public su decisiva obra Novum Organum. Las dos primeras son tan conocidas que no las desarrollamos; la tercera empieza a ser valorada recientemente y es muy importante porque muestra cmo el imperialismo biolgico y ecolgico destruy enormes cantidades de especies animales y vegetales; cmo extendi enfermedades y desastres que no existan apenas en otros sitios; cmo reforz la creencia de superioridad europea y de su civilizacin cristiana destinada a dominar la naturaleza y al mundo, despreciando otras culturas y reforzando el racismo occidental, su genealoga[53],y, ltimo, cmo cerraba el crculo de superioridad occidental basada en una interpretacin idealista y psicologicista del conocimiento, reforzada, segn ha recordado M. Candel[54], por Descartes en el plano tericopienso luego existo-- que relativizaba y despreciaba adems del trabajo manual.

La cuarta cuestin es sin embargo anterior a todas ellas y las recorre internamente pues la racionalidad burguesa se asent sobre un sistema de conocimiento patriarcal adecuado a las nuevas necesidades de reproduccin en las que la familia moderna tuvo un papel vital[55]. La burguesa busc antes que nada constituir una fuerza de trabajo (por lo tanto nada de gasto intil, nada de energa dilapidada: todas las fuerzas volcadas al slo trabajo) y de asegurar su reproduccin (conyugalidad, fabricacin regulada de hijos), segn Foucault[56]. Simultneamente se impona una concepcin casta y asexuada de la mujer[57] que iba desde la urbanidad domstica hasta el control de las pulsiones, como ha denunciado Julia Varela[58] y que termin creando el sentimiento maternal[59], paradigma de la supuesta inteligencia emocional femenina. Podemos hablar as del inconsciente sexual del racionalismo moderno[60] al calor de la misoginia de la medicina y ciencia de entonces, segn E. Berriot-Salvadore[61] y Anderson y Zinsser[62]. Una parte considerable del descrdito que sufre la institucin tecnocientfica surge, adems del irracionalismo capitalista en la catstrofe ecolgica, biotecnologas de dominio masculino, etc., tambin en el inconsciente sexual del racionalismo burgus, o como dice Alicia H. Puleo, en la clave ontolgica de la sexualidad y de la lgica patriarcal[63].

3.- CONTRADICCIONES SOCIALES Y MTODO CIENTFICO:

En contra del relativismo postmoderno, las cuatro cuestiones no anulan en absoluto la efectividad material del mtodo cientfico, por mucho que ste haya nacido dentro de la racionalidad burguesa para acrecentar la productividad del trabajo, sino que explican las contradicciones que permiten a las masas trabajadoras forzar un cambio en la explotacin asalariada. Que tal logro se sostiene en un aumento de la explotacin demuestra la existencia de contradicciones sociales, que la minora dominante se apropia del conocimiento prctico y terico de la mayora, y que esta mayora se resiste con ms o menos xito a ser expropiada de su conocimiento y fuerza de trabajo[64]. Estas pugnas recorren la historia del trabajo y del pensamiento desde que se impuso la explotacin.

Anulan esas cuestiones el contenido de verdad del mtodo cientfico? No, porque el secreto radica en lo que A. Sohn Rethel define como falsa conciencia necesaria que: ... no es una conciencia defectuosa. Al contrario, es una conciencia lgicamente correcta, inherentemente indiscutible. Su falsedad no se refiere a sus propias pautas de verdad, sino a su existencia social (...) La falsa conciencia necesaria es falsa no por defecto de conciencia, sino por defecto del orden histrico de la existencia social que hace que sea falsa. La solucin est en un cambio de ese orden, un cambio que elimine las poderosas y enraizadas caractersticas sobre las cuales puede demostrarse que reposa esta causacin[65]. Vemos que existe una contradiccin restrictiva y negativa entre la conciencia lgica e inherentemente indiscutible, y correcta, y el orden histrico que hace que sea falsa. En el contexto dado en cada momento histrico, esas pautas de verdad se presentan constreidas y falsificadas por el orden social dominante que hace que la verdad que construye el conocimiento lgico e indiscutible no pueda ser conocida como verdad prctica sino slo dentro de un marco social que pone esa verdad prctica y sus potencialidades de emancipacin al servicio del orden injusto. Se trata por tanto de cambiar ese orden para que el conocimiento pueda desarrollar toda eficacia liberadora ya que, bajo un orden injusto, deviene en instrumento de falsedad.

Veamos cuatro ejemplos al respecto. Uno: el sabio musulmn Alhazen (965-1030) resolvi mediante la invencin del mtodo cientfico[66], el debate sobre la naturaleza de la visin y el origen y direccin de la luz, si va del ojo al objeto o viceversa, cuestin debatida desde haca 800 aos cuando los griegos no pudieron llegar a ningn acuerdo. Alhazen no especul e invit a personas a que miraran directamente al sol. La evidencia indiscutible demostr que la luz parte del sol y al llegar quema los ojos de las personas que lo miran sin ninguna precaucin. Mucho antes, los nmadas saban que el sol quemaba la piel y tomaban todas las precauciones posibles, pero no saban por qu quemaba la piel. Alhazen zanj el debate y aunque sus obras ayudaron mucho en Occidente, no ha sido hasta el descubrimiento de la qumica cientfica y sus avances cuando podemos protegernos mejor del sol. Sin embargo, el potencial liberador implcito en sus descubrimientos no impide que la industria del ocio obtenga ingentes beneficios a costa de los cnceres de piel de decenas de miles de aborregados turistas que alienados por su falsa conciencia necesaria desoyen las advertencias cientficas sobre los peligros de abusar del sol.

Dos: la tendencia a mejorar el trabajo intelectual para producir ms y mejor conocimiento en igual o menor tiempo. La historia de la escritura muestra esa lenta y nunca segura tendencia que s es manifiesta en la preocupacin romana por dotarse de un mtodo de escritura rpida capaz de dar salida a la creciente masa de informacin que poda colapsar la administracin republicana. En el ao 63 adne Tulio Tirn invent las clebres notas tironianas, antecedente de la taquigrafa actual, usado por Julio Csar para agilizar su enorme trabajo diario[67]. Hay que esperar hasta el principio de simplicidad falsamente atribuido a Ockham (1300-1349) --una proclama anticipada de la oposicin moderna a las hiptesis innecesarias[68]que racionalizar el esfuerzo intelectual evitando el trabajo repetitivo y optando por las explicaciones ms sencillas, economa intelectual que Peirce, Poincar, Wittgenstein y otros muchos exigiran siglos despus. Sin embargo, Ockham y el nominalismo que defenda, fueron combatidos por Roma, y tan tardamente como 1473 fueron condenados por la Universidad de Pars. Ockham haba dado en una de las claves del pensamiento humano, la de tender a la disminucin del cansancio y del trabajo ingrato, y sus escritos fueron propagndose pese a condenas y obstculos.

Tres: las lecciones obtenidas por la ciencia en la II Guerra Mundial, segn J. D. Bernal al tener que solucionar vitales problemas en muy poco tiempo: La urgencia de la guerra confiere una importancia cardinal a la prctica de introducir primero las mejoras all donde sea justo esperar los mejores resultados con el menor esfuerzo[69]. Se puede decir, as, que el mtodo cientfico es la aplicacin de la productividad intelectual al conocimiento humano para aumentar su capacidad de solucionar problemas y satisfacer necesidades. Bernal resalta que la libertad de debate, discusin y comprobacin experimental fue decisiva para el triunfo de la tecnologa aliada sobre la nazi en 1939-1945. Adems: Se descubri que los cientficos eran mucho ms intercambiables que lo que poda hacernos sospechar su entrenamiento especializado; y que, particularmente en lo que se refiere a las nuevas ramas del trabajo cientfico de guerratales como la investigacin operativalos cientficos adiestrados en todas las disciplinas podan hacer aportaciones igualmente significativas (...) La necesidad que existe de conservar la flexibilidad de nuestro personal cientfico, evitando la especializacin excesiva e inculcando el mtodo cientfico general en la enseanza[70], enseanza que Bernal entiende como un sistema amplio y socializado de becas pblicas para acelerar la desaparicin de la diferencia entre la actividad cientfica y la no cientfica. Por ltimo, y para no extendernos ,el autor insiste en la necesidad de buenos sistemas de comunicacin y debate cientfico.

La burguesa apenas ha inculcado el mtodo cientfico general en la enseanza, ha empobrecido la educacin pblica y encarecido la privada; no ha disminuido la distancia entre la actividad cientfica y la no cientfica y ha aumentado el analfabetismo funcional y relativo, y su la industria poltico-meditica posee los escasos medios de debate y comunicacin cientfica, cada vez ms supeditada a las grandes corporaciones tecnocientficas. La evolucin capitalista posterior a la II GM ha sido opuesta a la que Bernal entenda como imprescindible para resolver los problemas sociales con la prctica democrtica de la ciencia. El mtodo cientfico confirm en la II GM su veracidad efectiva para vencer a la barbarie pero, nada ms acabar la guerra, el orden burgus cercen esas potencialidades liberadoras e impuso sus intereses minoritarios. El imperialismo britnico ralentiz su agotamiento gracias a la militarizacin de la ciencia desde 1946, entre otras razones. As, la falsa conciencia necesaria volva por sus fueros ocultando y tergiversando la indiscutible lgica del conocimiento.

Cuatro: el del genoma humano. Desde finales del siglo XIX la burguesa reforz su racismo y eurocentrismo con la excusa de la supuesta confirmacin cientfica de la superioridad gentica de la civilizacin occidental. A la vez, esta mentira sirvi para marginar y reprimir a minoras de todo tipo, a mujeres, a grupos etno-nacionales diferentes, etc., dentro mismo de occidente. Durante el siglo XX las izquierdas han demostrado una y otra vez la falsedad cientfica del genetismo[71] pero faltaba la definitiva confirmacin prctica que se ha obtenido slo con la elaboracin del mapa del genoma. Sin embargo este paso cualitativo, que confirma la verdad prctica del mtodo cientfico, no resuelve definitivamente ninguno de los tres grandes problemas inherentes a la falsa conciencia necesaria operativa en el campo de la gentica y biotecnologa. Uno, el control de las investigaciones por las transnacionales y sus efectos polticos, econmicos, militares, ticos y morales[72]; dos, sus efectos sobre la opresin patriarcal por la pervivencia de lo que Verena Stolcke denomina el sexo de la biotecnologa[73] y, tres, la extensin de la bioesclavitud, de la dependencia de la agricultura hacia el monopolio de las semillas por las industrias transgnicas. El descubrimiento del genoma no resuelve por s mismo estos y otros problemas similares, porque nacen de la propiedad privada de los medios de produccin material e intelectual. Para que el descubrimiento del genoma sirva efectivamente es necesario cambiar este orden social y mientras tanto conquistar mejoras radicales que aseguren el control democrtico y popular en todos los asuntos.

Estos ejemplos nos remiten al desarrollo del conocimiento desde muy antiguo, y a partir de un momento, a la aparicin embrionaria del mtodo cientfico en cuestiones que siempre terminan remitindonos a la prctica productiva. Igualmente apreciamos la complejidad y diversificacin crecientes en los problemas que se estudian y se resuelven, en los mtodos empleados y en las teoras creadas. Tambin vemos que, pese a esa ampliacin y diversificacin de complejidad, siempre el mtodo nos remite al mundo objetivo material y simblico, y a su unidad substantiva y, por no extendernos, vemos que pese a los innegables avances en la veracidad prctica del conocimiento, no se supera definitivamente la falsa conciencia necesaria. Muchos ejemplos confirman estas lecciones, como Descartes, convencido de la existencia de dios, avalista infalible de su mtodo discursivo pero, a la vez, l mismo, Descartes, estaba capacitado para hacer ciencia de calidad aunque su prctica real no encajara con sus doctrinas acerca de cmo debera hacerse[74].

La produccin y la vida exigen cada da ms ricas e interrelacionadas metodologas de prctica cientfica que desbordan toda pretensin de fijar el potencial de conocimiento en un nico mtodo. Los esfuerzos individuales para crear un nico y definitivo mtodo, algunos muy meritorios, estn condenados al fracaso porque la prctica humana es cada vez es ms acelerada y ms compleja en interacciones, de modo que crece la urgencia de ampliar los mtodos de investigacin en vez de reducirlos a uno. Como mnimo, debemos operar con tres mtodos especficos pero prcticamente interrelacionados. El primero es el mtodo universal que se ha ido perfeccionando por la experiencia colectiva. El segundo es el conjunto de mtodos generales aplicados en los grandes bloques de ciencias diferentes, en fsica, qumica, biologa, etc. El tercero es el conjunto de mtodos concretos dentro de cada bloque de ciencias, dentro de la fsica, qumica, biologa, etc. Insisto en la transitoriedad de lo dicho porque, de un lado, nuestra ignorancia es enorme, y nuestro conocimiento contradictorio y pequeo, o como afirma J. Maddox: No existe ningn campo de la ciencia que est libre de ignorancias flagrantes, incluso de contradicciones. Siguen existiendo abundantes cabos sueltos, que a lo largo de la historia han dado origen a nuevas maneras de entender el mundo. En semejantes circunstancias, quin puede creer que la ciencia de dentro de un siglo ser una inspida extrapolacin de lo que ahora se sabe?[75].

Y de otro lado, el lenguaje tienen tan rica complejidad que las normas, tradiciones, sentimientos colectivos, etc., pesan mucho dentro mismo de la lgica racional de enunciacin de las verdades, de modo que, hasta el presente, han fracaso todos los intentos de construir un lenguaje lgicamente puro al estilo del Crculo de Viena y el empirismo lgico. La socialidad del lenguaje es tal que incluso investigadores como Kuhn no pueden evitar que su ms famosa y vlida aportacin, el concepto de paradigma cientfico[76], tenga diferentes interpretaciones y usos. Tambin ha fracasado el determinismo mecanicista, y se desarrolla cada vez ms una metodologa capaz de estudiar cmo se expande y complejiza la naturaleza, cmo emergen realidades nuevas, cmo, en suma, la naturaleza se autogenera a partir de sus internas caractersticas en una dinmica cada vez ms estudiada[77]. En este proceso se avanza de un conocimiento a muchos, de una seguridad a muchas dudas e incertidumbres que tambin son, relativa y dialcticamente, otras tantas verdades, de modo que el saber, cuando es verdadero, toca la realidad[78]. En palabras de M. M. Rosental: En este relativismo radica el carcter concreto de los conceptos. Fuera de l y sin tener en cuenta la movilidad, la flexibilidad de los conceptos, es imposible orientarse con acierto en la realidad, donde cada fenmeno posee muchos vnculos e interacciones con otros fenmenos y donde la interaccin condiciona el que aparezcan ora unos rasgos, propiedades y aspectos de las cosas, ora otros. Por esto tampoco puede la ciencia operar a base de un simple esquema: o verdad o error. Las cambiantes propiedades de las cosas exigen del concepto de verdad una flexibilidad y un carcter concreto mximos, pues tambin el concepto de verdad es relativo: lo verdadero en determinado tiempo y en cierta conexin, se convierte en error en otro tiempo y en una conexin distinta[79].

En cada uno de esos mtodos encontramos constantes que sintetizamos brevemente. As, en el mtodo universal o dialctico, segn R. Rojas Soriano: El mundo, la realidad, existen independientemente y con anterioridad al ser humano. La realidad es cognoscible. Los diversos componentes de esa realidad se encuentran en relacin y dependencia mutua, formando un todo interrelacionado. Los conocimientos obtenidos son vlidos en un contexto histrico determinado, son verdades relativas y no definitivas. La realidad est en permanente cambio y transformacin; la realidad es un proceso y no un conjunto de cosas acabadas por lo que el conocimiento es tambin un proceso y no un conjunto de datos acabados. El movimiento de lo real no surge de una fuerza externadioses, espritus o ideassino que es automovimiento, movimiento producido por las contradicciones internas de la realidad. La realidad se presenta en distintos niveles; el externo es el nico accesible a los rganos sensoriales. El criterio de verdad de los conocimientos es la prctica, y ellala prcticaes el criterio de transformacin de la realidad[80].

No podemos explicar cmo los mtodos general y concreto repercuten sobre el universal, cmo la dialctica est presente en los dos y cmo se basan en la razn materialista y no en la especulacin idealista para superar la falsa conciencia necesaria. Sera largo siquiera resumir lo bsico de los mtodos generales y concretos, y las constantemente nuevas hiptesis sobre otros mtodos, as que vamos a sintetizarlos en los siguientes pasos, advirtiendo de su provisionalidad y limitacin impuestas por la naturaleza mvil, contradictoria y autocreativa de la realidad objetiva:

1. Buscar la mxima informacin posible sobre la situacin presente del problema.

2. Estudiar la historia del problema, sus antecedentes y su evolucin.

3. Estudiar las relaciones del problema con los problemas circundantes.

4. Estudiar qu grupo socialopresor u oprimidoha obtenido u obtiene algn beneficio del problema.

5. Evitar la dependencia o seguidismo de las superficiales y pasajeras modas intelectuales sobre el tema.

6. Plantear las dudas y preguntas de manera sencilla y directa, sin miedo a las respuestas.

7. Elaborar conjeturas e hiptesis razonadas y basadas en los pasos previos citados.

8. Plantear primeras respuestas lgicas a esas conjeturas e hiptesis.

9. Desarrollar tcnicas de verificacin de esas respuestas iniciales.

10. Verificar que esas tcnicas y mtodos son adecuados a la fase de estudio alcanzada.

11. Realizar el estudio prctico e interpretar y valorar los resultados.

12. Fijar el contenido relativo, concreto, objetivo e histrico de la verdad obtenida.

13. Fijar las relaciones de esa verdad y su proceso con otros problemas y sus verdades.

14. Plantear los nuevos problemas que surgen de esa verdad y de sus efectos.

15. Evaluar sus efectos reales y posibles sobre los grupos opresores y oprimidos.

16. Evaluar sus efectos reales y posibles sobre el medio ambiente y la naturaleza.

17. Tomar medidas democrticas que beneficien a los oprimidos y a la naturaleza.

18. Empezar de nuevo todo el proceso pero a escala ms compleja e interrelacionada.

Cotidianamente usamos partes de este mtodo, y al aumentar nuestra formacin intelectual, la gravedad o urgencia de los problemas a los que nos enfrentamos, tendemos a utilizar mejor la induccin, la deduccin, el anlisis, la sntesis, la analoga, las categoras filosficas, las diversas lgicas, las matemticas y sus reglas, la teora de los sistemas, las leyes de la dialctica, tcnicas de memorizacin y lectura rpida, la imaginacin e intuicin, etc. Forzados por la necesidad de ahorrar trabajo y energa, de construir tcnicas que faciliten el mnimo esfuerzo, de descubrir leyes cientficas para aplicarlas cada vez ms en beneficio real de la humanidad y no de una minora dominante, impelidos por estas urgencias materiales y tico-morales, tendemos a perfeccionar la racionalidad terica colectiva que es la ciencia, segn afirma J. Mostern[81], racionalidad que tiene cinco caractersticas: consistencia, pues no puede tener contradicciones en su especfico campo prctico; objetividad, pues en su campo prctico debe ser correcta, realista y verdadera; universalidad, pues debe valer en cualquier parte y debe aprender de cualquier sitio; provisionalidad, pues debe revisar, criticar, cambiar y descubrir nuevos conocimientos segn las necesidades y, por ltimo, progreso, pues aunque se critiquen y abandonen las teoras superadas generalmente se mantienen partes suyas, conocimientos prcticos que forman la historia de los xitos humanos en la lucha contra el dolor, el hambre, el cansancio y la opresin.

Tendemos a utilizar estos y otros mtodos porque, en cuanto tendencia, su empleo es resultado de una lucha entre fuerzas opuestas. Las estructuras sociales estn diseadas para impedir la materializacin ptima del conocimiento crtico, componente esencial del mtodo cientfico y de la praxis cientfico-crtica. Las estructuras sociales son partes constituyentes del sistema capitalista con la funcin de garantizar su continuidad mediante muchos instrumentos e instituciones que imponen el miedo al pensamiento libre e independiente, y la credulidad irracional. Segn G. Puente Ojea:

La explicacin racional de lo existente se ha hecho ciertamente ms ardua, compleja y probablemente ms problemtica, aunque jams se desconfe de la razn como la va privilegiada hacia el conocimiento y supremo juez de todo, incluida ella misa. El nervio de la explicacin racional sigue siendo la relacin de causalidad entre los fenmenos, porque la fsica cunticacontra lo que suponen muchos, incluidos algunos de sus iniciadores y promotoresno anula la categora de causalidad, sino que se limita a cancelar la fe de la ciencia adolescente en la capacidad de predicciones seguras en la aparicin de los hechos. El clebre principio de incertidumbre o indeterminacines ms adecuado hablar de incertidumbre que de indeterminacin en la mecnica de los cuantos de energa, pues se trata de medicionesno pone en cuestin el concepto de causalidad, porque el azar es simplemente una causalidad imprevisible, lo mismo que la mutacin. Azares y mutaciones son el extenso residuo escasamente probable de las regularidades estadsticas de la naturalezadonde sigue sin encontrar cabida la nocin y la realidad del milagro (sobrenatural), pese a la charlatanera de algunos creyentes mal informados e incapaces de entender el significado de las ecuaciones matemticas de probabilidad (o improbabilidad)-- que describen los fenmenos[82].

4.- PODER TECNOCIENTFICO Y GLOBALIZACIN CAPITALISTA:

Por tecnociencia entendemos la institucin que surge de la fusin prctica entre la tcnica y la ciencia planificada hacia objetivos precisos. Aunque la definitiva irrupcin de la tecnociencia es manifiesta desde comienzos de la segunda mitad del siglo XX, sus primeros y embrionarios desarrollos son muy antiguos, incluso cuando los concepto de tcnica y ciencia no eran en modo alguno los actuales. Las primeras tecnociencias precapitalista son las construcciones megalticas que necesitaban planificar enormes recursos materiales y simblicos para su poca. Despus vinieron los grandes edificios, almacenes, palacios, canales, regados, murallas, puertos, faros, navos, etc., en pases como Egipto hasta Amrica pasando por China. En varias de ellos, Asiria sobre todo, la planificacin tecnocientfica fue ya inseparable del papel decisivo del ejrcito y de la produccin mejorada de armas. Probablemente, el primer grupo interdisciplinar de investigacin y desarrollo del conocimiento metdico bajo el imperativo del mercado y del dinero, fue el organizado por el griego Dionisio I en el ao 339 adne en Siracusa durante la guerra contra Cartago[83], grupo internacional de tcnicos, artesanos y expertos pagados para optimizar la produccin de armas y equipos blicos.

La diferencia entre esta tecnociencia y la actual surge de la ruptura de la praxis unitaria del conocimiento cuando una minora se apropia del proceso de produccin material e intelectual. En la cultura occidental Platn, especialmente en su obra La Repblica, teoriza el poder estatal que desprecia al pueblo, controlado por una minora selecta de filsofos, legitimado a usar la mentira contra el pueblo, que utiliza la educacin para mantener y reforzar la divisin clasista, que aplica la eutanasia racista, que separa al verdadero filsofo del curioso y que insiste en la imposibilidad de que el pueblo sea filsofo, que exige una educacin especial para los guardianes del Estado, etc.[84]. El grueso del pensamiento reaccionario occidental se ha alimentado de estas ideas, y, adems del desprecio al trabajo manual y exaltacin elitista del intelectual, tambin buena parte de la selecta posicin de los cientficos actuales viene de la elevacin de los filsofos platnicos a clase dominante. La tecnocracia, pieza clave del poder tecnocientfico, tiene en Platn a su apologista ms preclaro.

Otra caracterstica de la ruptura de la unidad del conocimiento social es el papel clave de la analoga militar, de la disciplina en el campo de batalla, usada por Aristteles en su Analticos segundos al exponer la formacin de los conceptos[85]. Platn exaltaba la virilidad guerrera de los filsofos dirigentes, pero Aristteles le confiri rango normativo en su Poltica al afirmar que el valor del hombre se muestra en su autoridad y el de la mujer en su obediencia, y que la guerra obliga al hombre a ser justo y templado, mientras que la paz, insolente[86]. En Grecia, la derrota de la democracia esclavista y el triunfo oligrquico y del imperialismo alejandrino, militariz el conocimiento dominante que, con altibajos y cambios, se ha agudizado hasta el paroxismo actual. En China la lucha campesina logr impedir el desarrollo de la esclavitud y, luego, las masas armadas con la letal, barata y democrtica ballesta impidieron la militarizacin feudal al estilo occidental, con muy positivos efectos sobre su calidad de vida y un desarrollo tcnico superior al europeo hasta el siglo XVII, como ha demostrado J. Needhan[87]. Conviene recordar que en Europa la Iglesia prohibi a las masas campesinas el uso de la ballesta bajo pena de excomunin en el 1139, durante el II Concilio de Letrn, facilitando el poder militarista del feudalismo y, ms tarde, de la burguesa renacentista.

Las tecnociencias concretas y la militarizacin del pensamiento van ascendiendo simultneamente en un proceso que es en s mismo parte, efecto y causa, de la expansin capitalista y de su falsa conciencia necesaria. Un ejemplo muy citado de tecnociencia incipiente es la construccin naval desde el siglo XVII, vital para la expansin capitalista. Otro menos citado pero igualmente importante es el que, segn H. Duchhardt, constituye una decisiva unidad de conocimiento y poder al integrar geometra, artes, matemticas, fortificaciones militares, estatalismo, Academias y cientifismo[88]. Cuando en 1776 Boulton invit a Boswell a su fbrica en la que se produca en serie la mquina de vapor de Watt, parece que le dijo: aqu vendo seor lo que todo el mundo desea tener: poder[89]. En el siglo XIX se aceler la formacin de grupos tecnocientficos unidos al expansionismo burgus, siendo un ejemplo paradigmtico la qumica, metalurgia, fsica, electricidad y biologa, que muy pronto demostr sus usos en el control social, marginacin y represin[90]. Sin embargo, todava en esta poca de relativamente escaso desarrollo capitalista, el pese a todo creciente poder tecnocientfico en algunas reas no poda imponer una total centralizacin y homogeneizacin de cuestiones decisivas como son la unificacin de pesas y medidas, de criterios y normas de uso obligado de la tecnologa, etc. Mientras en muchas cuestiones se avanzaba en la unificacin de normas, en otras fue imposible porque an las fuerzas productivas capitalistas no podan desplazar definitivamente a los restos agnicos de modos de produccin anteriores, a tradiciones preburguesas y a intereses polticos y econmicos burgueses diferentes. Snchez Ron nos recuerda algunas de esas discrepancias: "el empleo de voltajes de 220 y 125 voltios, las vas ferroviarias anchas y estrechas, y el trfico por la derecha y la izquierda"[91].

Karl Marx fue el investigador que mejor y ms radicalmente comprendi y critic el proceso objetivo e imparable de subsuncin del mtodo cientfico en la produccin capitalista, en el capital constante o fijo, con las contradicciones de todo tipo que ello supone. Bernal ha mostrado que una pequea minora de cientficos comenzaron a finales del siglo XIX a darse cuenta de la gravedad creciente de su dependencia hacia el poder, sin embargo la mayora trat de eludir la desagradable alternativa planteada, refugindose en su dedicacin a las puras verdades de la ciencia. Creyeron que si no se enriquecan personalmente con sus descubrimientos quedaban de alguna manera libres de la acusacin de estar vinculados al empleo de la ciencia para el lucro privado[92]. Segn Marx la ciencia se integraba y creca como parte constitutiva de las fuerzas productivas burguesas, como una parte ms del capital constante o fijo, de las mquinas, instalaciones, almacenes, etc. Los cientficos se convertan en trabajadores asalariados, aunque no fueran conscientes de ello; aunque sus sueldos fueran altos, ms altos eran an los crecientemente mayores gastos en infraestructura tecnolgica para el I+D, y la funcin de ambos, de los sueldos o capital variable y de los gastos en I+D o capital constante o fijo, era y esseguir siendo dentro del capitalismoaumentar el beneficio, lo que hace que la crtica abarque a la tcnica, un instrumento para aumentar la productividad del trabajo debilitando, desuniendo y explotando ms intensa y extensamente a la clase trabajadora[93]. Veamos entre muchos, dos ejemplos.

Uno, los anlisis de Engels sobre las relaciones entre economa, guerra, poltica, tcnica y ciencia[94], nicos en su poca, se confirmaron en 1914-1918, fecha oficial para muchos[95] de la definitiva militarizacin de la ciencia. Y otro, a mediados del siglo XX los EE.UU, las grandes industrias agrarias y la revolucin verde producida por la tecnociencia aplicada a la agricultura, impusieron a muchos pases del tercer mundo una frrea bioesclavizacin de semillas, llegando a negar toda ayuda humanitaria a la India en 1966 para hacer frente a la sequa padecida hasta que no aceptase el poder de las agrobussines[96]. No se hubiera llegado a ese nivel de agresin sin la necesidad ciega del capitalismo de mantener la hegemona estadounidense, de romper la independencia alimenticia del tercer mundo y de dar salida a sus semillas cientficamente tratadas. La revolucin verde, que termin fracasando, fue el tpico producto de la tecnociencia de las grandes corporaciones de la agricultura capitalista impuesto slo gracias al poder industrial-militar estadounidense y su tecnociencia blica. Todava sigue siendo vlido el pionero estudio de F. Sternberg sobre este perodo[97].

La expansin de la tecnociencia fue importante para que el capitalismo saliera de la profunda crisis iniciada en 1929 que cost, como mnimo, dos atroces guerras mundiales. Ha sido an ms importante, casi decisivo, en la estrategia salvaje para salir de la crisis iniciada entre 1968-1973, y es decisiva para intentar asegurar su buena marcha desde finales del siglo XX. En 1970, el gran cientfico Becrwith denunciaba en EE.UU que: La industria farmacutica obtiene ms beneficios que la mayora de las industrias de este pas. Se dice siempre que buena parte de sus beneficios se emplean en la investigacin y en el desarrollo, pero, hacia dnde se orienta esta investigacin? Una sociedad farmacutica, para ampliar eficazmente sus derechos de patentes, investigar, para modificar ligeramente un producto farmacutico ya existente. As, de esta manera, podr conservar la exclusividad de la venta del producto considerado y conseguir inmensos beneficios. Lo mismo ocurre con la salida al mercado de combinaciones farmacuticas que se sabe no tienen ninguna efectividad determinada[98]. La industria farmacutica aplicaba las trampas tpicas de cualquier industria para aumentar sus inmensos beneficios variando el nombre, la forma, la presentacin, algunas caractersticas secundarias, etc., de sus productos anteriores pero aumentando su precio. Otras empresas, tambin la farmacutica, introducan masivamente las nuevas tecnologas y el enfoque cientfico de la produccin[99] para aumentar su productividad amenazada por la japonesa y euroalemana que crecan mucho porque, entre otras razones, invertan en el enfoque cientfico de la produccin civil pues los EE.UU cargaban con el grueso del gasto de la produccin militar.

La respuesta estadounidense fue endurecer la guerra fra y multiplicar las inversiones en tecnociencia militar para acorralar a la URSS[100] y para, mediante la aplicacin industrial de su tecnologa militar, fortalecer su hegemona. Esta decisin bien pronto afect al diseo tecnolgico en tres facetas que condicionaran su posterior desarrollo: todos los problemas tienen solucin tecnolgica; la mejor solucin es la ms compleja; si se puede hacer, se debe hacer[101]. La primera es una tendencia de nuestra especie. La segunda refleja tanto los intereses empresariales pues a mayor complejidad mayores subvenciones y ganancias, como el monopolio burgus pues a mayor complejidad menor accesibilidad de las masas oprimidas e incultas. No podemos extendernos en un problema que siempre ha aparecido en la tecnologa militar y es que, cruzado un umbral que depende de cada tecnologa, la mayor complejidad deviene en menor eficiencia. La tercera es la fusin entre la lgica econmica y la militar, ambas capitalistas, desapareciendo toda precaucin por sus efectos futuros. Adems, la desproporcin entre el poder y el deber hacer multiplica las gigantescas inversiones para su produccin y la necesidad de un severo control de quienes critican tanto irracionalismo. J. Steinberger[102] ha descrito la total censura sufrida por l y otros grandes cientficos crticos con la evolucin de la ciencia militarizada que, segn F. Barnaby, ha absorbido una descomunal cantidad de fuerza de trabajo intelectual: un 20 por ciento de los mejores especialistas se dedican slo a desarrollar armas nuevas y las tecnologas que las respaldan, o a mejorar las ya existentes. Si slo se incluye a los fsicos e ingenieros, que se encuentran a la cabeza de las innovaciones tecnolgicas, el porcentaje es mucho ms alto: segn algunas estimaciones, nada menos que el 50 por ciento[103].

Bien pronto la tecnociencia militar puso a disposicin de la industria civil una enorme cantidad de nuevas tecnologas aplicadas sobre todo por grandes corporaciones transnacionales estrechamente relacionadas con el imperialismo estadounidense. La globalizacin tiene aqu uno de sus orgenes inmediatos: la decisin del capital financiero norteamericano para recuperar su tasa de beneficio y su hegemona mundial. De entre las muchas tecnologas militares destacan ordenadores, chips y satlites, como indica S. Strange[104]. La globalizacin financiera hubiera tardado mucho tiempo en desarrollarse sin esas tecnologas de origen militar. Tampoco la pomposa e inflada nueva economa hubiera existido sin Internet, otro desarrollo militar. Podemos seguir exponiendo la influencia determinante de la tecnociencia militar pero citamos el ltimo ejemplo: Ms de 25% del producto mundial bruto depende directamente de nuestra comprensin de la mecnica cuntica; donde est un transistor, un lser, una resonancia magntica, ah est la presencia de la mecnica cuntica. La mecnica cuntica nos ha dado una comprensin cuantitativa de la materia y con ella herramientas esenciales de la fsica, la qumica y la biologa para el avance de la tecnologa que Planck ni siquiera imagin cuando buscaba explicar la radiacin de un cuerpo caliente[105].

El enfoque cientfico de la produccin debe aceptar el mando del empresario civil o militar, privado o pblico, estatal o internacional. La ciencia asalariada desarrolla sus propios circuitos de exclusividad y aceptacin, similares a los de los maestros artesanos del medievo, los tcnicos de la primera revolucin industrial, los colegios de arquitectos, mdicos, abogados, etc. Entre los cientficos es vital pertenecer al circuito adecuado que le garantice la mejor y ms reciente informacin: algunos investigadores afirman que es casi imposible competir en la mayora de los campos de la ciencia sin haber entrado en un circuito. El 95% de los buenos resultados se obtiene en el 2% de los laboratorios. stos son los que tienen jugadores en el circuito[106]. La literatura especializada est repleta de estudios sobre las speras disputas de poder en los circuitos, de las tcticas, artimaas y mentiras de los cientficos para mantener o aumentar su prestigio y su sueldo[107]. Estos comportamientos son inevitables porque la asalariarizacin de la tecnociencia impone que sus trabajadores presionen y negocien con su patronal, y disputen entre ellos sin ninguna o muy poca solidaridad progresista, como en cualquier otra empresa.

El capitalismo actual no ofrece a los empresarios garantas suficientes para que arriesguen grandes inversiones en nuevas tecnologas[108] que son una de las fuerzas impulsoras del desarrollo cientfico. La financiarizacin aumenta la inestabilidad intrnseca[109] del capitalismo que frena la confianza de los empresarios medios y pequeos en su sistema, empujndoles invertir poco en nuevas tecnologas. En EE.UU, por ejemplo, la innovacin tecnolgica en la produccin civil es tan lenta que afecta a un sector muy reducido de su economa que oscila alrededor de slo el 12% del total[110]. Ello no significa que se detenga el avance cientfico, sino que ste se escorar an ms hacia las necesidades burguesas acortndose de las distancias entre ciencia pura, ciencia aplicada y tecnologa, y aumentando la centralizacin y concentracin tecnocientfica. Actualmente, cuatro de los seis hiperordenadores ms potentes del mundo, capaces de realizar billones de clculos por segundo, estn exclusivamente dedicados a las tecnociencia militar y en concreto a las armas nucleares, y funcionan en base a un plan integral de una dcada de duracin de ahora en adelante. El monopolio militar de la mejor tecnologa hoy existente se est reforzando al mximo con la nueva estrategia imperial de EE.UU[111].

Aunque los Estados se reserven poderes tecnocientficos y sean imprescindibles para las enormes inversiones en I+D, aun siendo as, son Estados burgueses, fieles a su clase, que no van a permitir que las masas oprimidas se apropien de las tres grandes reas cientficas como informtica, biomolecular y cuntica[112]. Las prioridades en I+D en EE.UU son inseparables de sus problemas estratgicos y de la concepcin del mundo capitalista, priorizando las tecnologas cunticas, la comprensin de los sistemas complejos, la aplicacin de la fsica a la biologa, la creacin de nuevos materiales, la exploracin del universo y la unificacin de las fuerzas de la naturaleza. Otras investigacionessalud, alimentacin, catstrofe ecolgica, educacin, energas limpias, tecnologas blandas, redes de comunicacin democrtica, etc.aunque estn relacionadas objetiva y naturalmente con las investigaciones anteriores, son vitalmente urgentes para la humanidad, pero se desarrollan mucho menos, o prcticamente nada. Segn el Informe sobre el Desarrollo Humano 2001, poco sospechoso de radicalismo: Slo el 10% de la investigacin mdica mundial se centra en enfermedades (como la malaria) que representan el 90% de la carga de enfermedades mundial[113]. Sin embargo, la privatizacin de la biotecnologa es defendida incluso por cientficos de la talla de S. Grisola porque: hay una red intrincada entre ciencia y beneficio econmico[114].

Pero los frenos al desarrollo cientfico liberador tambin surgen de la propia institucin tecnocientfica por medio de, uno, los sistemas oficiales de designacin de inversiones, recursos, prioridades, etc., optando por los que rinden ms beneficios inmediatos y palpables: el sistema est primando un tipo de actividad cientfica que produce muchas y muy efmeras aportaciones (fungibles llamaramos), en detrimento de aquellas otras de ms larga duracin (inventariables)[115]. Otro, el monopolio de las teoras en desarrollo por muy pocas empresas editoras que silencian lo que no les conviene y potencian lo que les interesa, un control tal que ya ha generado un fuerte movimiento crtico a favor del debate mundial democrtico y pblico[116]. Adems, el potencial creativo del mtodo cientfico est cercenado por el saqueo y expolio intelectual que el imperialismo ejerce contra el resto del planeta, expropiacin intelectual que se ha futilizado bajo el tramposo calificativo de fuga de cerebros, cuando lo que existe es un mercado de cerebros[117]. Por ltimo, tambin frena el avance cientfico la tenaz oposicin patriarcal que pudre buena parte de las races del conocimiento humano y restringe la eficacia del mtodo cientfico actual, vlido pero necesariamente mejorable[118].

Marx y Engels[119] tienen ms razn a comienzos del siglo XXI que en la segunda mitad del XIX. El capitalismo ya no potencia al mximo las capacidades intelectuales humanas, sino slo aquellas que le convienen; vigila y controla frreamente las que no controla del todo, y reprime o condena al olvido aquellas que no puede controlar o no son rentables. A escala planetaria las fuerzas productivas capitalistas se han convertido en fuerzas destructivas, mientras que slo siguen siendo limitadamente expansivas en contados y cada vez ms reducidos espacios. La catstrofe ecolgica es un ejemplo incontrovertible que nos obliga a criticar la ciencia normal, pues, segn Funtowicz y Ravetz: la realidad externa no puede ser manipulada a voluntad, y no podemos ignorar las restricciones de un ambiente global que nos alimentar o destruir de acuerdo a nuestra sabidura. (...) tanto en la esfera social como ambiental, la realidad finalmente volver a irrumpir. Enfrentamos la tarea de hacer que surja un sistema cientfico que pueda resolver las nuevas contradicciones de nuestra situacin global, ahora particularmente agudas pues la normalidad ya no es una opcin. Por artefactual que sean sus formas elaboradas la calidad tiene una raz en la realidad, denominada sobrevivencia[120].

5.- INDEPENDENCIA NACIONAL Y PRAXIS CIENTFICO-CRTICA:

Como hemos adelantado al final de la Presentacin, tambin en Euskal Herria tuvimos una inicial experiencia de un embrin de poder tecnocientfico, pero limitaciones objetivas y subjetivas de todo tipo, socioeconmicas, espacio-temporales, conceptuales, de clase y de nacin, patriarcales, etc., la hicieron fracasar. La minora ilustrada que en 1765 fund la Real Sociedad Bascongada de Amigos del Pas slo poda tener una muy simple mentalidad burguesa comercial, pero absolutamente ninguna mentalidad y concepcin burguesa industrial, y menos an su decisivo componente interno bsico de convertir la capacidad humana de creacin intelectual en una mercanca sujeta al beneficio burgus y, a la vez, por ello mismo, en un componente decisivo del capital constante, componente que ya empezaba a crecer en otros capitalismos y que se generalizara desde el ltimo tercio del siglo XVIII con la Revolucin Industrial. Tanto el dbil capitalismo vasco de entonces, como la estructura sociopoltica del Antiguo Rgimen pasando por el contexto internacional y la hondura de la alienacin religiosa y de la ignorancia popular, estos y otros condicionamientos, lo impedan.

La guerra de resistencia nacional de 1832-36, que tambin fue guerra interna entre bloques sociales vascos opuestos, aviv las preocupaciones lingstico-culturales vascas, especialmente de sectores autctonos cultos, conscientes de la extrema gravedad del rpido retroceso y exterminio del euskara y de la identidad vasca. La victoria militar espaola facilit, entre otras agresiones que no podemos exponer aqu, el cierre de la Universidad de Oati en 1842 obligando al estudiantado a ir a universi­dades tan lejanas como Zaragoza, Salamanca, Valladolid y otras. Slo en 1867 apareci el proyecto de Universidad Vasco-Navarra para los cuatro herrialdes, sita en Iruea, cuyo ayuntamiento ofreci tres millones de reales y amplios terrenos. Pero el proyecto se fue al traste con los avatares polticos de septiembre de 1868. En 1870 Madrid prohibi que las universida­des libres dieran grados y titulacin acadmica. La incipiente Universi­dad Vasca de Gasteiz se neg a cumplir la orden y funcion hasta 1872, comienzo de la segunda guerra de resistencia nacional, la de 1872-76. Por su parte, las Juntas Generales de Bizkaia decretaron en 1870 la creacin de una Universidad con capacidad para graduar, decisin duramente contestada por Madrid que destituy a su Diputado General. Como respuesta vasca, en plena guerra se reabri oficialmente la Universidad de Oati. Sin embargo, era un sistema educativo castellano para la minora rica del Pas: en 1875 de los 186.000 habitantes de Bizkaia, 125.500 eran analfabetos y abrumadoramente euskaldunes.

La fulgurante derrota francesa frente a Alemania en 1870-71 tuvo efectos terribles sobre la produccin lingsitco-cultural en Iparralde. Pars dedujo que una razn del estrepitoso fracaso era la superioridad educativa alemana con su militarismo y excelente formacin tecnocientfica en qumica, metalurgia y mecnica. Ese sistema, sin ser todopoderoso en adoctrinamien­to pues la burguesa necesit de la dictadura de 1878-90 para debilitar al movimiento obrero, s permiti un gran avance industrial, tcnico y cientfico que super a Gran Bretaa. El pedagogo Jules Ferry lo adapt al Estado francs que lo aplic contra Iparralde, Bretaa, Crsica, Occitania, territorios de ultramar y masas francesas. Mientras, en Hegoalde Cnovas expona pblicamente en 1880 las medidas de liquidacin poltico-cultural: ejrcito de ocupacin permanente, obligacin de aprender castellano y obligacin a los sacerdotes de usar el castellano en plpitos y sermones. Conforme naca la industria, la burguesa vasca empez a preocuparse por la educacin moderna de sus hijos y desde 1886 pudo ingresarlos en la muy elitista, cara y castellana Universidad jesuita de Deustu mientras slo en 1901 las Diputaciones y muchos Ayuntamien­tos tomaron a su cargo las escuelas municipales de educacin primaria. Adems, en 1902 Madrid impuso que toda la educacin se diera exclusivamente en castellano, y desde las Diputaciones, Cajas de Ahorro, grupos catlicos, asociaciones mdico-educativas y damas burguesas, se lanz un programa extraescolar para suplir el hecho de que la inmensa mayora de familias trabajadoras no llevaban sus hijos a las escuelas, a lo sumo un curso o dos pa­ra ponerlos a trabajar justo con once aos. En 1916 el analfabe­tismo era del 43,41% en Nafarroa, el 40,79% en Bizkaia, el 40,68% en Gipuzkoa y el 32,37% en Araba. Las mujeres eran mayoritarias en esos fros porcentajes de analfabetismo porque acudan mucho menos a las pocas escuelas existentes.

La despreocupacin burguesa por un sistema educativo que integrase la formacin cientfica con la tcnica dentro de una estrategia de recuperacin lingstico-cultural era, como se aprecia, total, pero adems sus consecuencias destructivas sobre la capacidad de produccin de conocimiento cientfico euskaldun se multiplicaban por la presin negativa de tres factores: uno, la inmensa fuerza alienadora de la Iglesia con su sistema educativo, que le daba un poder estremecedor para imponer una educacin extranjera, reaccionaria, machista e idealista. Si damos al ao 1900 el ndice 100 de religiosos, en 1930 ste era de 149. En 1900 daban clases 75 religiosos por cada 10.000 habitantes, subiendo a 161 en 1930. Difcilmente podemos imaginar el dao que este poder alienador ha hecho contra la capacidad del conocimiento cientfico en Euskal Herria. Otra, el espaolismo del PSOE y UGT, y en menor medida por el anarquismo. Aunque tenan programas y reivindicaciones ms o menos precisas sobre otro sistema educativosobre todo el anarquismo--, eran totalmente refracta­rios a la cultura e identidad vascas, y el PSOE muchas veces declarado enemigo de la misma desde posturas racistas espaolas.

Y ltima, la accin antivasca de Madrid con la ayuda inestimable de la burguesa vasca. La dictadura de Primo de Rivera en 1923-30 cerr 34 sedes nacionalistas en Bizkaia, clausur el peridico independentista Aberri mientras el regionalista Euzkadi fue tolerado a condicin de escribir slo en castellano, imposicin que acept. Bajo la proteccin de la dictadura, en Donostia se celebr el da de la espaolidad; en Bizkaia la nueva Diputacin se opuso a la creacin de la Universidad Vasca y a que se concediera ms ayuda econmica a la Sociedad de Estudios Vasco. En 1926 se oblig a quienes defendan las lenguas no castellanas a integrarse en la Real Academia Espaola. Y aunque en 1929 se suaviz ligeramente la represin, en 1932 el donostiarra Idiakez fue condenado a 21 aos de prisin por hablar en euskara en un juicio. No es de extraar que el Padre Bernardino de Estella, del sector ms blando del nacionalismo vasco, publicase en 1931 una Historia vasca acusando a las clases altas e influyentes del Pas del retroceso del euskara. Desde 1936, el franquismo arras el sistema educativo, cultural y cientfico expulsando nacionalistas, revolucionarios y demcratas; desmembr Hegoalde al repartir sus colegios y universidades entre Zaragoza y Valladolid; potenci las universi­dades privadas poltico-religiosas, como la del Opus Dei, y el poder absoluto de la Iglesia; conden el euskara a la privacidad y prohibi cualquier investigacin cientfica en euskara....

La supuesta transicin democrtica tuvo un objetivo estratgico doble en la descentralizacin del plomizo mastodonte franquista: uno, impedir que Hegoalde conquistara la unidad poltico-territorial vital para crear la Universidad Nacional Vasca, abortando la posibilidad de un programa educativo nacional nico e imponiendo las ridculas UPNA y UPV y, otro, impedir que Estatuto y el Amejoramiento dispongan de un poder educativo e investigador euskaldun, sujetndoles con mltiples cadenas al poder educativo espaol. Simultneamente, en Iparralde el Estado francs ha mantenido la poltica de empobrecimiento intelectual y cientfico de siempre. De este modo, a comienzos del siglo XXI Euskal Herria se enfrenta sin recursos propios a los retos, necesidades y riesgos provenientes del desarrollo tecnocientfico. Solamente la burguesa de la CAV ha impulsado parcialmente un sistema educativo en el que la formacin tcnica de la juventud obrera est en funcin de las duras disciplinas laborales y productivas del capitalismo actual, y tambin ha desarrollado muy reducidos programas de I+D siempre relacionados con las necesidades urgentes del beneficio empresarial inmediato. Aparte de esto, nada ms excepto una mentirosa propaganda institucional destinada a ocultar la consciente dependencia tecnolgica y cientfica vasca de la tecnociencia extranjera.

Se constata, pues, un retroceso entre la voluntad pro-cientfica de los fundadores de la Real Sociedad Bascongada en 1765 y la de la burguesa actual. Aquella minora ilustrada no dud en afrontar algunos riegos pequeos al chocar con la Inquisicin y el oscurantismo de otros sectores dominantes, pero lo hizo. Esa minora no poda superar la sntesis social preindustrial de su clase de pertenencia, y pese a ello no slo se esforz en avanzar sino que adems asumi la defensa y propagacin del euskara. La burguesa comercial de mediados del siglo XIX e industrial desde finales de ese siglo, no asumieron nunca riesgo alguno. Al contrario, realizaron una alianza simbitica con los Estados espaol y francs, y participaron activamente en la persecucin del euskara. Incluso ni en la crucial guerra nacional contra la invasin franquista de 1936-37 la mediana burguesa peneuvista se atrevi a reprimir el tremendo sabotaje y espionaje industrial, tecnolgico y cientfico realizado por la burguesa pro-franquista, y tampoco us los recursos disponibles para producir buenas armas y equipos. Ms tarde, cuando el franquismo se hunda, pero volvi a retroceder y salir en defensa de Estado espaol. Y otro tanto ha ocurrido, con algunas diferencias, a finales del siglo XX con la esperanza de Lizarra-Garazi.

Fue el inters de clase de la burguesa vasca, el que le llev a apostar por los Estados espaol y francs, abandonando cualquier proyecto cientfico nacional vasco, negando a nuestra nacin toda posibilidad de decidir ella misma su prctica cientfica. Para finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, ya se haba agotado la voluntad de independencia tcnica y cientfica del bloque de clases dominante vasco. Conviene recordar que entonces se inici la revolucin industrial basada en la previa innovacin tecnolgica, y que a comienzos del siglo XIX, el Estado francs desarroll la primera aplicacin militar-industrial de la qumica a gran escala creando un poder tecnocientfico imprescindible para su imperialismo. Desde entonces ha aumentado la distancia entre la capacidad de la ciencia controlada por la burguesa, y la capacidad de nuestro pueblo para elaborar una ciencia emancipadora. Se trata, por tanto, de desarrollar una alternativa diferente basada en una fuerza popular y clasista mayoritaria que desarrolle la praxis cientfico-crtica colectivamente.

Esta praxis no es utpica, sino que viene impulsada por la evolucin de las contradicciones del poder tecnocientfico actual. De hecho, una obsesin de este poder es detener la tendencia al alza de la praxis cientfico-crtica impulsada por las demandas de movimientos democrticos, populares, ecologistas, sindicales, feministas, etc., y por la concienciacin interna de muchos trabajadores de las industrias tecnocientficas. Existe una interna relacin entre el desarrollo del capitalismo y de las clases trabajadoras con la tendencia al aumento de la praxis cientfico-crtica, del mismo modo que, a escala ms amplia, tambin existe otra interna relacin entre el desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones sociales de produccin con el desarrollo tendencial, en Occidente, de varios tipos histricos de racionalidad entre los que destacamos los tres cualitativamente definidores como son la racionalidad contemplativa esclavista y feudal, la racionalidad tcnico-ahistrica burguesa y la racionalidad histrico-prctica socialista. La praxis cientfico-crtica ha surgido de la denuncia de la racionalidad burguesa y es inseparable de la racionalidad histrico-prctica socialista.

Hablamos de una tendencia social e histrica, es decir, de un proceso que puede estancarse, retroceder y hasta extinguirse por factores internos o ser destrozado por fuerzas externas. Pero tambin puede ser guiado e impulsado hacia delante. De hecho, nuestra evolucin lingstico-cultural, educativa, tcnica y cientfica slo se comprende estudiando los efectos negativos impuestos por los poderes espaol y francs, y por la estulticia y dejadez de la burguesa vasca. No es posible separar nuestro presente cientfico y tcnico, y de su base lingstico-cultural, educativa, universitaria, etc., de los determinantes estructurales impuestos por la opresin nacional y el desarrollo del capitalismo, y tampoco es posible impulsar una alternativa a la miseria cultural, intelectual y cientfica actual que no parta de las contradicciones histricas que nos condicionan y de las fuerzas populares, sociales y clasistas, el pueblo trabajador en su conjunto.

Por su contenido popular, dicha alternativa debe abarcar la totalidad social, debe movilizar todos los recursos disponibles, crear los necesarios e intervenir en todas las facetas cotidianas porque la capacidad de produccin de pensamiento y de ciencia progresista de un pueblo depende antes que nada de su vida toda, de su totalidad de actos y formas de vida. Mientras que en el esclavismo y feudalismo, y en la racionalidad burguesa, slo se activan algunos pocos componentes del pensamiento de algunas contadas personas, la praxis cientfico-crtica ampla masivamente la creatividad intelectual de las masas. Aun y todo as, esta multiplicacin de la creatividad ser limitada en comparacin a la que existir en la sociedad comunista mundial. Mientras que nuestro pueblo avance en su independencia nacional y recuperacin lingstico-cultural, en la emancipacin del trabajo, en la liberacin de la mujer, etc., en ese camino, todava sus potencialidades de creatividad de un nuevo pensamiento cientfico estarn mermadas, aunque cada vez menos, por los efectos perniciosos de la mercantilizacin y reduccin de la cualidad humana como valor de uso creativo a simple cantidad como valor de cambio mercantil.

Por tanto, debemos superar estas limitaciones histricas gracias a una intervencin planificada en la que se desarrollen simultneamente diversas lneas de potenciacin de la praxis cientfico-crtica al amparo de los recursos ofrecidos por las conquistas democrticas, por el poder popular, por las asambleas de base y por el Estado vasco en proceso de autoextincin. En esta dinmica es muy importante que se obtenga la mxima simultaneidad posible en la velocidad de avance y extensin social de las diversas lneas de potenciacin, porque en el campo especfico de la creatividad intelectual y cientfica lo decisivo es que la sociedad desarrolle armnicamente sus potencialidades plurales, polcromas y multifacticas. De lo contrario, repetiramos los errores y vicios de la racionalidad esclavo-feudal y burguesa. Por tanto, el orden de exposicin de los puntos siguientes slo indica su importancia en cuanto a que ataen a problemas incrustados profunda, mediana o superficialmente en las races de la situacin que padecemos.

Uno, realizar un exhaustivo censo de las infraestructuras, fbricas y tecnologas duras, autoritarias, derrochadoras y contaminantes instaladas e impuestas por el poder tecnocientfico y desarrollista burgus; de las trabas y limitaciones estructurales legadas por la dominacin espaola y francesa. Realizar un exhaustivo estudio crtico del sistema educativo y universitario, en I+D privado o pblico, sanitario, medioambiental, laboral, domstico, etc., legado por el poder anterior. Investigar las relaciones de las empresas vascas que intervienen en estas y otras reas, y sus beneficios, con las grandes transnacionales tecnocientficas y los beneficios que obtienen. Elaborar una programa nacional vasco alternativo a todo lo anterior.

Dos, programas intensos de discriminacin positiva de la mujer en todos los aspectos y sobre todo en su educacin, libertad de pensamiento y accin y participacin en igualdad de condiciones en todo lo relacionado con la produccin de conocimiento y ciencia. Especial importancia tiene en esta rea la superacin del lenguaje machista y la investigacin prctica --ontolgica, epistemolgica y axiolgica-- de una nueva forma de pensar y hacer ciencia no penocntrica.

Tres, desmercantilizacin procesual de la existencia, es decir, reduccin paulatina bajo el control director de la democracia socialista, de la ley del valor y del valor de cambio con especial insistencia en la independizacin progresiva del poder del dinero de los sistemas educativos, universitarios, centros de I+D y empresas. Se trata de desarrollar prcticas de pensamiento que no estn internamente condicionadas por la ideologa del enriquecimiento individual sino por la filosofa del bienestar colectivo y de la calidad de vida. Una tarea fundamental es este punto es extender la desmercantilizacin de la naturaleza en cuanto realidad contextual incompatible con el imperio del dinero, y slo compatible con una forma no consumista ni desarrollista de la existencia humana.

Cuatro, superacin procesual de la escisin entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, potenciando la formacin global e integral, polifactica y sistmica, desde la primera educacin hasta las aportaciones sociales de las personas mayores, pasando por el resto de la existencia colectiva y especialmente en el trabajo, sin olvidar el mismo diseo de los productos domsticos, de entretenimiento e industriales, del urbanismo y transportes, etc. Se trata de avanzar en la reunificacin de las potencialidades fsicas con las mentales en todas las circunstancias de la vida impulsando la simplicidad y el multiuso de las cosas, su duracin, su fcil manejo colectivo e integrado en redes democrticas, acelerando la extincin paulatina de las especializaciones artificiales e innecesarias y buscando prioritariamente la reduccin drstica de las infinitas dependencias de las gentes hacia los tcnicos, especialistas, cientficos, directores, etc., a la vieja usanza del poder tecnocientfico burgus.

Cinco, desarrollo de un sistema educativo integral que potencie adems de la reunificacin de la mano con la mente, tambin los valores culturales y humanistas antes que los profesionales y especialistas. Que ensee a usar, criticar y enriquecer los mtodos de pensamiento cientfico, que los recicle y actualice, y que ensee las internas conexiones entre poltica, ciencia, tica y esttica, es decir, la integralidad pluriforme de la especie humana. Sistema educativo reforzado por unos medios de comunicacin social cultos e independientes, democrticos y no supeditados a los poderes del dinero, que impulsen la reflexin colectiva sobre los avances cientficos y tcnicos y que critiquen pedaggicamente el irracionalismo obscurantista en todas sus formas.

Seis, apoyo a cuantos colectivos que se formen para incidir en los problemas cientficos y tcnicos que les afectan directamente. Especial importancia tiene la autorganizacin de las mujeres, de la clase trabajadora en sus empresas y de las personas mayores en su vida cotidiana. Uno de los objetivos bsicos ha de ser la reduccin drstica de los accidentes domsticos y laborales, la reduccin drstica del esfuerzo superfluo y el aumento del tiempo libre mediante la racionalizacin y mejora cualitativa de infraestructuras, casas, transportes, centros de trabajo, bienes y objetos de uso cotidiano, etc. Tambin tienen importancia la organizacin interna de los trabajadores en la tecnociencia y sus empresas, y su organizacin externa, sus relaciones con os grupos de usuarios, con los sindicatos y colectivos de todo signo.

Siete, elaboracin de una poltica oficial de I+D basada en las tecnologas blandas, horizontales y limpias, y en mtodos cientficos que, adems de lo visto, apliquen el principio de precaucin ante los efectos a medio y largo de sus investigaciones. Una poltica cientfica de reduccin drstica de toda contaminacin y sobrecarga de la naturaleza, y de mximo ahorro y racionalizacin del consumo energtico investigando el reciclaje y la retroalimentacin. Una poltica que aplique el principio tico de prioridad del bien colectivo y medioambiental sobre el lucro individual y que posponga todo programa I+D al resultado del debate colectivo garantizado por la equidad de la democracia socialista y por la formacin cientfico-humanista del pueblo.

Ocho, establecimiento de lazos internacionales de solidaridad prctica y ayuda y colaboracin tcnica y cientfica con los pueblos y naciones, clases trabajadoras y grupos sociales que lo deseen, as como una sistemtica intervencin en foros, congresos, reuniones y asociaciones internacionales progresistas.

Estas y otras medidas no resuelven automticamente los problemas a los que nos enfrentamos, por lo que sigue en pie la necesidad de la intervencin consciente de las masas trabajadoras en este decisivo asunto, vigilando desde la base los innegables riesgos de alejamiento, burocratizacin y privatizacin burguesa de las capacidades creativas del pensamiento humano. Pero, con anterioridad a todo ello, es imprescindible que desde ahora mismo, incluso antes de lograr la vital independencia vasca, avancemos en conquistas parciales, organizaciones de base, divulgacin de objetivos y mtodos, crticas y denuncias del sistema dominante, propuestas prcticas transitorias en todos los asuntos relacionados con los ocho puntos y con otros ms que no se citan. Sin estos pasos previos el resto ser mucho ms difcil y lento. Lo decisivo es que las clases trabajadoras y el pueblo en su conjunto comprendan que es posible y necesaria una poltica de emancipacin cientfica y tecnolgica. Sin esta conciencia ni siquiera llegaremos a esos pasos previos.



[1] AA.VV: "Historia de Euskal Herria". Ediciones Vascas, Donostia 1980, Tomo III, pgs 61-85.

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