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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2017

Libia ante un escenario de inestabilidad crnica

Pamela Urrutia
Africaye


ibia inici el ao 2016 con un nuevo marco poltico. El acuerdo suscrito en Skhirat (Marruecos) en diciembre de 2015 bajo los auspicios de la ONU pretenda abordar la situacin de fragmentacin institucional y violencia en el pas norteafricano, escenario de una accidentada transicin desde la cada del rgimen de Muammar Gaddafi (2011) y de una creciente confrontacin entre polos de poder, en especial desde mediados de 2014. Sin embargo, la evolucin de los acontecimientos a lo largo de 2016 ha confirmado las dudas expresadas por los ms escpticos sobre la fragilidad del acuerdo y ha puesto de relieve los complejos retos que debe afrontar Libia para avanzar hacia un futuro de paz y estabilidad. Un desafo en el que confluyen una persistente polarizacin poltica, un explosivo panorama de seguridad producto de un atomizado y activo abanico de actores armados, una aproximacin internacional condicionada por intereses y prioridades a menudo disonantes, y una situacin de crnicas violaciones a los derechos humanos. Este conjunto de factores puede derivar en un agravamiento de la situacin en el pas en 2017 con serias repercusiones a nivel interno y regional, confirmando la etiqueta que en los ltimos aos ha sealado a Libia como epicentro de inestabilidad en el norte de frica.

Un acuerdo dbil

Desde un principio, el acuerdo de Skhirat despert interrogantes sobre su viabilidad y capacidad para revertir las dinmicas de divisin instaladas en el pas. El pacto se suscribi en medio de presiones internacionales, en un contexto de preocupacin occidental por el fortalecimiento de ISIS en Libia y por los flujos de personas refugiadas y migrantes hacia Europa. Sin embargo, el pacto resultante fue considerado como apresurado y falto de un consenso slido actores clave no dieron su apoyo a la iniciativa y diversas voces alertaron sobre el riesgo de que configurara un tercer polo de poder, en un contexto ya caracterizado por la pugna de legitimidades entre instituciones establecidas en Trpoli y Tobruk/Al-Bayda (este). El acuerdo defini la creacin de un Consejo Presidencial de nueve miembros encabezado por Fajez Sarraj, considerado como el futuro primer ministro y responsable de la conformacin de un nuevo Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN). El acuerdo y este gobierno de unidad deban ser aprobados por la Cmara de Representantes (CdR) con sede en Tobruk que, segn el pacto de Skhirat, pasaba a ser el nico cuerpo legislativo vlido. Integrantes del otro legislativo en funciones, el Congreso Nacional General (CNG) que precedi a la CdR y se mantuvo operativo en Trpoli en medio de la disputa entre ambas instituciones tras las elecciones de junio de 2014 pasaran a conformar un Alto Consejo de Estado, de carcter consultivo.

En la prctica, sin embargo, el acuerdo ha enfrentado un sinnmero de dificultades para su implementacin, fruto de diferencias de procedimiento y de fondo en especial en materia de seguridad, competencias y designacin de altos cargos, en un contexto de desconfianzas, luchas de poder y pugnas tribales. As, en los primeros meses de 2016 Sarraj ni siquiera pudo establecerse en Libia ante la inseguridad y amenazas de diversos actores. No fue hasta finales de marzo que el lder del Consejo Presidencial y varios de sus integrantes llegaron a Trpoli y se instalaron en una base naval con la intencin de consolidarse como autoridad desde la capital del pas. Un propsito que a finales de 2016 el Consejo no haba conseguido dada su limitada capacidad para controlar el territorio y las escasas fuerzas de seguridad bajo su mando, lo que le ha obligado a confiar en la colaboracin de algunas milicias. La CdR, en tanto, se ha negado a aprobar el gabinete propuesto por Sarraj. Segn detalla International Crisis Group (ICG), desde el este del pas han observado con desconfianza la aproximacin del Consejo Presidencial a algunos grupos armados, como los de Misrata, y recelan de la instalacin de un gobierno que vuelva a controlar los destinos del pas desde Trpoli sin tener en cuenta sus aspiraciones de descentralizacin. A esto se suma el factor Khalifa Hifter. El ex general, lder del llamado Ejrcito Nacional de Libia y actor clave en la provincia de Cirenaica (este) se ha posicionado en contra del pacto de Skhirat y ha utilizado sus influencias para alimentar la posicin reticente de la CdR.

En consecuencia, las dinmicas alentadas por el acuerdo han creado ms divisiones y han profundizado la fractura este-oeste en Libia. As, a finales de 2016 el panorama se caracterizaba por la duplicacin de estructuras institucionales y mltiples disfuncionalidades, como constata el ltimo informe de la misin de la ONU en el pas (UNSMIL). Ante el bloqueo por la falta de apoyo de la CdR, Sarraj ha promovido que el gobierno de unidad opere de facto en una situacin de provisionalidad, mientras que el gobierno interino prximo a la CdR instalado en Al-Bayda ha seguido ejerciendo su autoridad en el este del pas. En Trpoli algunos sectores han aceptado el acuerdo de Skhirat y otros pretendan seguir manteniendo su influencia. Hasta el propio Consejo Presidencial enfrent el boicot de algunos de sus integrantes. La pugna es ahora, como destacan algunos analistas, no entre dos campos sino entre decenas de rivales polticos.

Frgil panorama de seguridad

Paralelamente, la situacin se seguridad sigue siendo extremadamente frgil. En un pas donde el nmero de armas triplica al de habitantes (20 millones de armas para una poblacin de 6,5 millones de habitantes, segn estimaciones), una mirada de grupos armados con diversidad de lealtades e intereses ha continuado protagonizando enfrentamientos y disputas en todo el territorio, apostando por asentar su podero por la fuerza. En este contexto, uno de los puntos de inflexin de 2016 que impact en el balance de fuerzas este-oeste fue el avance de las fuerzas del general Hifter en el creciente petrolero (centro) y el control de varios puertos. De cara a 2017 no se descartaban nuevos enfrentamientos en esta zona y en otros escenarios, por ejemplo, en caso de que las fuerzas de Hifter avancen hacia el oeste o sur del pas o de que ciertos actores armados empoderados en la campaa contra ISIS decidan avanzar hacia el este.

Los intentos por erradicar a ISIS con mayor presencia en el territorio libio desde mediados de 2015 fueron otro de los focos de actividad armada en 2016. Grupos armados presuntamente leales al gobierno de unidad lanzaron la operacin Bunyan Marsus, con apoyo de EEUU y otros pases. Si bien el anuncio de la expulsin de ISIS de su principal bastin, Sirte, a finales de ao constituy un innegable golpe al grupo armado y sus ambiciones de expandir su califato ms all de Iraq y Siria, diversos anlisis han coincidido en advertir que este hecho no supondr el fin del grupo armado en Libia. Combatientes del grupo pueden continuar aprovechando el vaco poltico y la inestabilidad para reorganizarse y volver a operar en clulas ms reducidas desde otros puntos del pas o desde pases vecinos. Ms aun teniendo en cuenta que ISIS en Libia ha actuado como base de apoyo a filiales de ISIS en pases como Tnez y Egipto. A diciembre de 2016, centenares de miembros de ISIS permanecan en distintos puntos de Libia y estaban en condiciones de sacar provecho de las redes de apoyo de otros grupos yihadistas como Ansar al-Sharia o AQMI. Segn un informe reciente de la ONU, AQMI y sus grupos afiliados tambin ha conseguido consolidar su presencia en el sur de Libia y continuaba usando el pas como base logstica para procurarse armas y municiones.

Intereses forneos

Si bien la actuacin de actores externos en Libia no es un fenmeno nuevo, la implicacin de potencias externas se hizo ms explcita en 2016. Esto fue patente en la presencia de fuerzas especiales de pases como Reino Unido, Francia y tambin de EEUU, que inici una campaa area contra ISIS con la anuencia del gobierno de unidad en funciones. Esta intervencin ha estado directamente vinculada con las prioridades de Occidente en materia de lucha antiterrorista y control de flujos migratorios, y ha supuesto tambin un respaldo al gobierno promovido por Sarraj, a pesar de la falta de ratificacin por la CdR, ante la necesidad de contar con una autoridad local que d luz verde a la intervencin. Pases como Egipto, EAU y Rusia, en cambio, han asumido una posicin ms prxima a Hifter tambin apoyado por Francia, subrayando la necesidad de respetar los procedimientos establecidos en el acuerdo y mostrndose preocupados por la posible influencia de sectores islamistas en el entorno de Sarraj. Hifter ha sido crecientemente retratado como el hombre de Mosc en Libia, en el marco de una posible alianza de largo plazo que permitira a Rusia situarse de manera estratgica en el Mediterrneo central y asegurar contratos en el sector petrolero y de armas. Tanto Rusia como Egipto y EAU se han mostrado partidarios de permitir la provisin de armas a las fuerzas de Hifter a travs de una flexibilizacin del embargo de armas (un embargo que habra sido transgredido por diversos pases, entre ellos EAU, Turqua, Egipto y compaas estadounidenses). En este escenario, existe el riesgo de que por un lado los actores libios se muestren menos dispuestos a hacer concesiones por tener la sensacin de contar con apoyos externos y, por otro, de que las tensiones geoestratgicas internacionales se proyecten an ms en Libia. Teniendo en cuenta los precedentes de la intervencin occidental en el pas en 2011 que excedi el mandato de la ONU y deriv en un apoyo a la campaa contra el rgimen de Gaddafi, Mosc ya ha expresado su rechazo a una eventual accin de la OTAN en Libia.

Crisis de derechos humanos

Adems de toda esta complejidad en el mbito poltico y securitario, Libia contina enfrentando serios dficits en materia de derechos humanos. Los diversos actores armados han seguido perpetrando numerosos abusos con total impunidad, incluyendo asesinatos, ataques indiscriminados en zonas civiles, secuestros, torturas y detenciones arbitrarias. La ONU viene documentando estos abusos y tambin ha alertado sobre la situacin de especial vulnerabilidad de las personas migrantes y refugiadas en Libia, que se ha convertido en pas de destino y de trnsito. Informes recientes han denunciado mltiples abusos extorsiones, trabajos forzados, violencia sexual y arrestos arbitrarios por parte de grupos armados y redes de trata y tambin de funcionarios. Pese a estos riesgos y ante el bloqueo de la ruta oriental debido a las polticas de cierre de fronteras de la UE, miles de personas han seguido optando por la ruta central del Mediterrneo. As, en 2016 ms de 100.000 personas haban llegado a las costas de Italia, en su mayora desde las costas de Libia, y hasta diciembre ms de 3.000 haba muerto en el intento de cruzar por esta va. Es decir, la gran mayora de las ms de 4.000 que se estimaba fallecieron en el Mediterrneo en 2016.

Este conjunto de factores, por tanto, deja patente la urgencia de que los actores locales e internacionales multipliquen los esfuerzos para favorecer la reduccin de la violencia en Libia, lo que segn anlisis expertos requiere entre otras cosas revisar el acuerdo de Skhirat para garantizar la implicacin de actores clave y favorecer un proceso bottom-up que tenga en cuenta, por ejemplo, el potencial papel de las tribus para resolver la crisis. La tarea es sin duda ingente, pero la alternativa es que continen las dinmicas de inestabilidad y fragmentacin que amenazan con consolidar a Libia como foco de inestabilidad en el Mediterrneo central.

Pamela Urrutia es investigadora de la Escola de Cultura de Pau. @ pamela_urrutia

Artculo publicado originalmente en Escenarios de Riesgo y Oportunidades de Paz 2017, Alerta, Escola de Cultura de Pau



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