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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2017

Los males de la Argentina sojera
Pampa, soja, inundaciones, 30 millones y el futuro agrario

Mempo Giardinelli
Pgina 12


La gran mayora de los argentinos los casi 30 millones que no vivimos en la ciudad de Buenos Aires y su conurbano solemos escuchar a los dirigentes (de todos los sectores, frentes y partidos) hablar de, y referirse a, Argentina cuando en realidad hablan de la capital de la repblica o de algn barrio.

Esta apropiacin generalizante y con pretensin representativista del gentilicio nacional es un asunto siempre negado o minimizado; es presumible que corregirlo llevar tiempo y un gran esfuerzo educativo. Pero mencionarlo es un modo de revelar el problema, que tiene que ver con nuestra vida y se expresa ahora mismo, cuando el desastre ambiental que padece el pas y no interesa a los actuales gobernantes deviene drama para esos 30 millones.

Y es que cuando las cada vez ms furiosas lluvias y tormentas tropicales hacen estragos en toda la histricamente llamada pampa hmeda, y apacibles campos y ciudades se inundan durante meses y dejan consecuencias socioeconmicas devastadoras, es necio no reconocer que esa realidad est vinculada a la apropiacin y manipulacin del gentilicio nacional. Porque es la gallina de los huevos de oro la que se est muriendo, y eso, que es catastrfico para todos los argentinos, sigue en manos de corporaciones y terratenientes soberbios e ignorantes que en las capitales hablan del campo y de Argentina como si fuera igual para todos.

En las provincias de Santa Fe, Crdoba y Buenos Aires hay estudios que demuestran, por ejemplo, que las napas freticas que histricamente estaban a un promedio de 10 metros bajo tierra, ahora estn a entre uno y dos metros promedio. Y subiendo temporada tras temporada.

Los regmenes de lluvias y tormentas costeras han cambiado dramticamente frente a pasividades bien argentinas llamadas imprevisin, cero mantenimiento, modificaciones estpidas como ganarles terreno a los ros, y fundamental y principalmente la deforestacin. Sobre todo este ltimo factor, por la sencilla razn de que donde hay rboles y plantas el ecosistema equilibra el consumo sano de agua. Y donde no los hay sucede lo contrario: o se desertifica o por efecto palangana el agua se junta y produce inundaciones.

Mientras ellos y sus medios les echan la culpa a fenmenos como El Nio y al ocano Pacfico, las consecuencias estn a la vista y son tremendas: en el ltimo ao comunidades pujantes como Rafaela, La Carlota o Pergamino por citar ejemplos de las tres provincias histricamente granferas han sufrido inundaciones y daos sin remedio inmediato. Cuadros similares se repiten en cientos de pueblos y ciudades de Santiago del Estero, Chaco, Corrientes, Entre Ros. Casi medio pas (el 90 por ciento del agro ms productivo) est hoy en emergencia y, lo que es peor, sin perspectivas de cambio, sin planes ambientales de recuperacin y para colmo en manos de cajetillas [seoritos] agrarios.

La causa de todo esto es variada, aosa y compleja, pero tiene un responsable principal que en las ltimas dos dcadas ha producido el ms grande dao ambiental padecido jams por nuestro pas: el cultivo desenfrenado e irracional de la soja. Grano que engorda a la derecha neoliberal y a una oligarqua ciega que, desde la Sociedad Rural y otros grupos, tampoco se da cuenta de que est escupiendo su propio asado. Y tragedia que alcanza a la pequea y mediana burguesa agraria entregada a sus dictados por sumisin o ignorancia.

Mientras tanto, seguimos sin escuchar autocrticas sobre el resultado electoral de 2015, de un lado, y del otro slo vemos estpidas alegras, se profundiza esta grieta tremenda de la que casi no se habla: Argentina est en emergencia gravsima en materia de la tierra, el agua, del llamado campo y de la supervivencia como nacin. La ceguera contumaz de las dirigencias de todos los sectores sigue sin atender, ni entender, la cuestin central de un pas cuyo inmenso territorio e histrica riqueza potencial est al borde del desastre.

Quizs estemos a tiempo todava para recuperar el territorio con que la prdiga naturaleza privilegi a este pas. Pero seguro que esto no ser posible sin una poltica agropecuaria estratgica y con sentido nacional, planificacin seria y acuerdos patriticos que razonadamente organicen la produccin, el consumo y las exportaciones. Suele decir Pedro Peretti, ex dirigente de la Federacin Agraria Argentina y mximo referente agropecuario de El Manifiesto Argentino: No se puede gobernar sin una poltica agropecuaria propia, dejando que las grandes corporaciones y los megaproductores la ejecuten a su antojo en nombre del mercado.

No hay otro camino que el que ningn sector poltico se atreve siquiera a mencionar: el indispensable, urgente y definitivo freno al maltrato de la tierra por parte de los propios terratenientes y de sus organizaciones gremiales por un lado, y por el otro la aplicacin de una poltica impositiva fuerte que grave el latifundio y organice sistemas de produccin que antepongan los intereses de la nacin a los de las corporaciones de exportadores. Esto es, un nuevo modelo productivo que respete y proteja a las unidades agrarias segn su tamao y su capacidad de producir alimentos tanto para el consumo interno como para la exportacin.

No discutir una poltica agraria en un pas agrario que est en semejante emergencia es, al menos, imbcil. Y se es el gran triunfo cultural de la oligarqua terrateniente que, como ya he sealado antes, se expresa en el silencio de los mentimedios, sus tinterillos y cacatas que le marcan la agenda al presidente: el debate agrario no existe en Argentina. Bien dice Peretti que el gran logro poltico-cultural de la derecha argentina radica en que el uso y tenencia de la tierra, la sojizacin, el impuesto al latifundio, el sujeto agrario, las polticas pblicas diferenciadas, la segmentacin, las deforestaciones, las migraciones y etcteras ni siquiera se nombran.

Las declaraciones del ministro Buryaile en La Nacin dejan en claro que este gobierno viene a concentrar la tierra an ms y no va a proteger a los chacareros ni va a frenar los desmontes. En su propia provincia, Formosa, avanzan los desiertos donde hubo bosques de maderas preciosas, diversidad ambiental y comunidades originarias hoy tratadas como maldicin.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/11966-pampa-soja-inundaciones-30-millones-y-el-futuro-agrario



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