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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2017

De ninguna manera estamos destinados a un futuro sin trabajo. El autor responde a James Livingston y afirma que el empleo es una decisin poltica y no una mera funcin de la empresa privada
A la mierda el trabajo?

Scott Ferguson
CTXT


A raz de la alarmante eleccin de Donald Trump a la Casa Blanca, el historiador James Livingston public un ensayo en la revista Aeon con el provocativo ttulo A la mierda el trabajo. La pieza condensa el argumento que explica con detalle Livingston en su ltimo libro, No More Work: Why Full Employment is a Bad Idea (The University of North Carolina Press, 2016) [Basta de trabajo: por qu el pleno empleo es una mala idea].

Tanto en el libro como en el ensayo de Aeon, Livingston plantea abordar las diversas crisis que se solapan: una alienante y actualmente desgastada tica del trabajo nacida de la Reforma Protestante, cuarenta aos de subempleo rampante, cada de salarios, incremento de la desigualdad; el repunte de la especulacin financiera que los acompaa y la cada en la inversin productiva y la demanda agregada, y un clima post 2008 de resentimiento cultural y polarizacin poltica, el cual ha avivado los levantamientos populistas de derecha e izquierda.

Lo que la presente catstrofe muestra, de acuerdo con el diagnstico de Livingston, es el fracaso final del mercado en la provisin y la distribucin del trabajo de la sociedad. Lo que es peor, el futuro del trabajo parece desesperanzador. Citando los trabajos de los ciberutpicos de Silicon Valley y de economistas ortodoxos de Oxford y el MIT, Livingston insiste en que los algoritmos y la robotizacin reducirn la fuerza de trabajo necesaria a la mitad en 20 aos y que esto es imparable, como si fuera algn proceso natural perverso. Las tendencias medibles del ltimo medio siglo y las proyecciones plausibles para el prximo medio siglo estn tan empricamente fundamentadas que hacer caso omiso de ello como si fueran tonteras ideolgicas o filosofa deprimente, concluye el autor, parecen como los datos del cambio climtico, puedes negarlos si quieres pero sonars como un idiota cuando lo hagas.

La respuesta de Livingston a este emprico, mensurable y aparentemente innegable escenario apocalptico es abrazar el colapso de la vida del trabajo sin lamentaciones. A la mierda el trabajo es el eslogan de Livingstone para superar la decadencia del trabajo, transformando una condicin negativa en contradiccin positiva de la vida colectiva.

En trminos concretos, esto significa poner en marcha impuestos progresivos para captar las ganancias de las grandes empresas, y entonces redistribuir ese dinero a travs de una RBU (Renta Bsica Universal) que en este libro describe como un ingreso anual mnimo para cada ciudadano. Semejante redistribucin masiva de fondos cortara la relacin histrica entre trabajo y salarios, desde el punto de vista de Livingston, liberando a los des/sub empleados para que persiguieran diversos fines personales y comunitarios. Dicha transformacin es inminentemente asumible, puesto que hay fondos de grandes empresas que se pueden captar y redirigir a aquellos que los necesitan. El problema profundo tal como lo ve Livingston es moral. Debemos rechazar el ascetismo de la tica protestante del trabajo y, en su lugar, reorganizar el alma desde una base ms libre y amplia.

Para que no captemos la idea mal, Livingston mantiene que el trabajo en sociedad no desaparecer simplemente en un mundo organizado por una renta bsica universal financiada con impuestos. En su lugar l ve un futuro con automatizacin creciente donde el tiempo libre es nuestra primera preocupacin, el trabajo en sociedad se convierte enteramente en voluntario, y el consumo en curso impulsa la demanda. Renunciando a planes utpicos o frmulas se pregunta: Cmo seran nuestra sociedad y civilizacin si no tuviramos que 'ganarnos' la vida, si el ocio no fuera una opcin, sino un modo de vida? Pasaramos el tiempo en el Starbucks con los porttiles abiertos? O ensearamos a nios en lugares menos desarrollados, como Mississippi, de manera voluntaria? O fumaramos hierba y veramos realities en la tele todo el da?.

Enfurecidos por la explosin del trabajo en los servicios infrapagado y precario? Desengaados por unos desalmados administracin y puestos de atencin ciudadana? Indignados por el trabajo esclavo en el que se basa la historia del as llamado libre mercado? Deseas ms tiempo libre? No hay suficiente trabajo a mano? Bueno, pues entonces que se vaya a la mierda el trabajo, sentencia Livingston. Decid adis al viejo objetivo liberal del pleno empleo y que se pudran la miseria, la servidumbre y la precariedad.

A la mierda el trabajo ha tocado la fibra sensible de una multitud diversa de lectores. Desde su lanzamiento, el ensayo ha tenido ms de 350.000 clics en la web de Aeon. La publicacin espaola CTXT ha publicado una traduccin del mismo*. Y semanas despus, el grito de guerra de Livingston contina resonando por las redes sociales. A la mierda el trabajo ha sido retuiteado entusisticamente por todo el mundo, desde marxistas y liberales al estilo europeo hasta anarquistas y gurs tecnolgicos.

El problema es que A la mierda el trabajo de Livingston cae presa de una empobrecida y en cierto sentido clsica ontologa social del liberalismo, la cual deifica el orden neoliberal que pretende transformar. Renegando de la confianza de la humanidad moderna en el gobierno a gran escala y de las infraestructuras pblicas robustas, esta ontologa liberal predica la vida social en la inmediatez y en las aparentes asociaciones libres, mientras que su preocupacin crtica sobre la tirana y la coercin renuncia al cometido de la interdependencia poltica y de los cuidados. Como tantos partidarios de la Renta Bsica Universal de la izquierda contempornea, Livingston se reafirma en esa relacionalidad encogida. Lejos de ser una forma de trascender la gobernanza neoliberal, la triunfante negacin del trabajo de Livingston solo agrava la retirada de la gobernanza colectiva y la despolitizacin concomitante de la produccin social de doble faz del neoliberalismo.

En una contribucin previa en Arcade, critiqu la concepcin liberal del dinero sobre la cual los marxistas como Livingston de manera acrtica confan. De acuerdo con esa concepcin, el dinero es un quantum de valor privado, finito y alienable el cual debe ser arrancado de las arcas privadas antes de que pueda servir al bien comn. Por el contrario, la Teora Monetaria Moderna afirma que el dinero es un instrumento pblico ilimitado y fundamentalmente inalienable. Este instrumento se basa en la gobernanza pblica. Y el gobierno puede siempre permitirse apoyar la produccin social valiosa, sin atender a la capacidad de recaudar impuestos de los ricos. El resultado: el empleo es siempre y en todo lugar una decisin poltica, y no una mera funcin de la empresa privada, los ciclos de expansin y recesin y la automatizacin. No hay por lo tanto nada inevitable sobre el desempleo y la miseria que este causa. De ninguna manera estamos destinados a un futuro sin trabajo.

Por lo tanto, confrontando el lema de la revista Aeon para el artculo de Livingston Que pasara si el trabajo no fuera la solucin sino el problema? de manera inmediata empec a preguntarme lo contrario.

Qu pasara si rechazsemos la jerga blanca y patriarcal del pleno empleo, la cual mantiene a millones de mujeres y minoras subempleadas? Y si en lugar de esta treta liberal democrtica pusiramos en marcha un Plan de Trabajo Garantizado suficientemente financiado y completamente inclusivo como la base para un imaginario renovado para la izquierda?

Qu pasara si dejamos de creer que los capitalistas y la automatizacin son los responsables de determinar cmo y cundo trabajamos en sociedad? Qu pasara si dejamos de imaginar que el as llamado tiempo libre se autoorganiza espontneamente como est ampliamente desacreditado por todo el mundo respecto a los mercados laissez-faire?

Qu pasara si cresemos un sistema de trabajo pblico que proporcionara un salario mnimo justo y que verdaderamente asegurara una vida digna para toda la economa? Qu pasara si hiciramos imposible para WalMart explotar a los desfavorecidos, mientras que multiplicramos el poder de negociacin de todos?

Qu pasara si hiciramos uso de tal sistema para reducir la jornada laboral, exigir que todos tuvieran atencin sanitaria e incrementramos la calidad de la participacin social a lo largo de los sectores pblico y privado? Qu pasara si la vida econmica no estuviera basada solamente en el afn de lucro?

Qu pasara si cuidramos a nuestros nios, a nuestros enfermos y a nuestra crecientemente envejecida poblacin? Qu pasara si redujramos a la mitad los ratios de alumnos por profesor en todos los niveles educativos? Qu pasara si construyramos casas al alcance de todos? Qu pasara si hubiera un jardn comunitario en cada manzana? Qu pasara si hiciramos nuestras ciudades energticamente eficientes? Qu pasara si aumentramos las bibliotecas pblicas? Qu pasara si socializramos y pagramos los trabajos de cuidado que histricamente no se han retribuido? Qu pasara si fuera algo normal que existieran centros de arte pblicos en nuestros barrios? Qu pasara si pagramos a la gente joven por documentar las vidas de nuestros jubilados?

Qu pasara si garantizramos que realmente las vidas negras cuentan? Qu pasara si adems de desmantelar el sistema presidiario industrial creramos un mundo acogedor donde todo el mundo ciudadano o no tuviera el derecho a participar y ser tenido en cuenta?

Qu pasara si el rechazo por la empresa privada de trabajadores liberara a la gente para organizar el trabajo en sociedad bajo ms amplias, diversas y abiertamente discutidas premisas?

Qu pasara si los trabajos pblicos reafirmaran la inclusin, la colaboracin y la diversidad? Qu pasara si reconociramos que los sentimientos de la vida laboral no son reducibles a la tica protestante sobre el trabajo? Qu pasara si nos preguntramos si el significado y valor del trabajo se convirtieran en parte de la vida laboral en s?

Qu pasara si hiciramos crtica social en trminos que no estn definidos por la ideologa neoliberal que deseamos sortear?

Qu pasara si afirmramos radicalmente nuestra dependencia de las instituciones pblicas que nos dan apoyo? Qu pasara si forzramos a nuestro gobierno a asumir la responsabilidad por el sistema que siempre y en todo lugar condiciona?

Qu pasara si admitiramos que no hay lmites a cmo podemos cuidar unos de otros y que como comunidad poltica podemos siempre permitirnos?

Los argumentos de Livingston no pueden superar estas preguntas.

Luego a la llamada de atencin de A la mierda el trabajo, la izquierda debera contestar, Y una mierda.

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(n.t. artculo al que sigue esta rplica traducida por Jorge Amar Benet presidente de APEEP).

La versin original de este texto est publicada en Arcade.

Scott Ferguson es profesor asistente en la Universidad del Sur de Florida. Doctor en Estudios de Retrica y Cine por Berkeley.

Fuente: http://ctxt.es/es/20161228/Firmas/10331/Trabajo-futuro-robots-empleo-ocio-estado.htm



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