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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2017

Federico Trillo y las vctimas del Yak 42
Anatoma de una rata

Juan Carlos Escudier
Pblico.es


Nada poda hacer sospechar a Federico Trillo que la paz de sus paseos por Belgravia, el barrio de los muy ricos de Londres, donde en tiempos se poda coincidir con Margareth Thatcher y si se tena mucha suerte con Elle Macpherson, iba a verse interrumpida por los fantasmas de los 62 militares del Yak 42, a los que no es fcil ahuyentar por mucha misa diaria que uno se trague en el Bromton Oratory o en la mismsima catedral de Westminster como acostumbra nuestro supernumerario embajador. Y es que era difcil prever que desde el cementerio de elefantes que es el Consejo de Estado surgiera un informe que denunciara 13 aos despus lo que era una evidencia antigua: que estuvo en manos del Ministerio de Defensa evitar sus muertes y el calvario de unas familias con las que nunca se hizo justicia.

Trillo, al que se recordaba en sus intervenciones parlamentarias siendo el azote de la corrupcin socialista rodeado de gruesos tomos de jurisprudencia, pasaba por ser una rata de biblioteca cuando en realidad lo de la biblioteca le vena grande. Tras el accidente de Trebzon, cualquiera en su lugar habra dimitido y, tras pedir perdn, hubiera permanecido escondido bajo las piedras el resto de sus das. Pero Trillo no era cualquiera. A la ineptitud de permitir que los militares espaoles viajaran en un atad con alas sum despus la indignidad de permitir un macabro reparto de sus restos a la carta ms alta y ms tarde la cobarda de descargar en varios mandos militares su propia responsabilidad. Si la conciencia le ha permitido proseguir adelante con sus enjuagues y hasta pasar por diplomtico es porque, sencillamente, carece de ella.

El seor embajador, del que ahora todos piden su destitucin cuando nunca debieron pasar por el aro de su nombramiento, encaja en algunas de las definiciones de miserable del diccionario de la Real Academia. Reprobado por el Parlamento, justific su impunidad con el argumento de que las actuaciones de un Gobierno saliente no son revisables porque al perder las elecciones quedan sustanciadas sus responsabilidades polticas. A partir de ah se convirti en el confesor del PP, algo para lo que sin duda estaba preparado, y se hizo imprescindible como coordinador de la defensa de los implicados en la trama Grtel.

Nunca se haba visto que el portavoz de Justicia de un partido facturara a ese mismo partido desde su despacho de abogado, pero convencer a Camps de que dimitiera de la presidencia de la Generalitat por sus trajes a medida no tena precio aunque Trillo se lo puso con el IVA correspondiente. Tampoco se haba visto que un diputado pudiera forrarse como comisionista de una empresa de parques elicos una actividad que pronto se puso de moda entre sus colegas de escao por unos supuestos asesoramientos a los que la Justicia sigue la pista con su lentitud acostumbrada.

A Trillo haba que recompensarle con un exilio dorado. Y tras descartarse la embajada en Washington, Margallo, que prometi que se haba acabado aquello de mandar a los amigos al extranjero y que las legaciones seran ocupadas por diplomticos de carrera o excepcionalmente por personas extraordinarias, le concedi la de Londres, misin para que la hubo de tomar clases intensivas de ingls. Se supo entonces que el supuesto especialista en Shakespeare siempre lo haba ledo en la lengua de Cervantes. Manda huevos.

Desde entonces, el extraordinario Federico ha vivido como un maraj, sobre todo desde que pudo contratar a un mayordomo que repartiera el Ferrero Rocher en las recepciones. Para que la felicidad fuera completa, slo le falt colocar a su nia como responsable de Turismo de la propia embajada tal y como pretenda, pero la vida a veces es cruel y tiene esos contratiempos.

Sin siquiera presentirlo, a la vuelta de la esquina se ha topado con un pasado que es ms difcil de enterrar que unos restos calcinados repartidos entre decenas de atades, cerrados bajo siete llaves para que los familiares de los difuntos no pudieran percatarse de que rezaban a otros muertos. Vuelve inopinadamente y de nada sirve comprar silencios con esa caja B del partido, que tan bien conoce Trillo porque de ella salan sus sobresueldos, y que sirvi para pagar la defensa de los militares procesados por el accidente del Yak.

Antes de que el Consejo de Estado invocara a los fantasmas, Trillo se relajaba en Regents Park, rebuscaba en las libreras de viejo de Charing Cross y se permita viajar al sur de Birmingham para conocer Stratford-upon-Avon, la localidad natal de Shakespeare. No habr olvidado a Macbeth, su obra preferida, segn reconoca en una meliflua entrevista que concedi en diciembre a la British Spanish Society. Que huyan todos! gritaba Macbeth. Mientras el bosque de Birnam no venga a Dunsinane, no ceder al miedo. Pues bien, los rboles ya estn en camino, Federico.

Fuente: http://blogs.publico.es/escudier/2017/01/04/anatomia-de-una-rata/



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