Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2017

La ONG "Valencia Acoge" realiza campaas polticas y de empoderamiento contra la explotacin y la xenofobia
Teatro contra el racismo

Enric Llopis
Rebelin


Visibilizando a los invisibles es el ttulo de una pieza teatral basada en monlogos, que representan durante una hora un grupo de diez voluntarios actores no profesionales- de Nigeria, Marruecos, Senegal, Colombia, Mali y una mujer de etnia gitana. Todos ellos son usuarios de la ONG Valencia Acoge, ya que han residido en los pisos tutelados de la entidad solidaria, o han participado en el servicio de atencin a las vctimas del racismo o bien en el de atencin jurdica a personas inmigrantes. No en todos los casos los actores redactan los monlogos desde la exclusin, pero en lo que siempre se coincide es en el argumento: la denuncia de las injusticias, la explotacin y el racismo. En 2015 y 2016 han realizado tres representaciones, gratuitas para el pblico: dos en el Museo Valenciano de la Ilustracin y la Modernidad (MUVIM), donde unas 150 personas llenaron la sala y la tercera en la Sala LEscorxador del barrio del Cabanyal, dentro del Festival Cabanyal ntim. Todos los monlogos son muy duros, resume Carolyn Phippard, trabajadora del rea de Sensibilizacin de Valencia Acoge; queremos que el pblico salga afectado, y siempre lo conseguimos.

En la dramatizacin titulada Hogar dulce hogar, una mujer colombiana trabaja como interna en un domicilio de espaoles. Mientras mira por la ventana se le aparece en el recuerdo su pas e hijos, que quedaron cargo de la abuela en Colombia. Los nios que cuida en Espaa y la mirada al paisaje urbano le devuelven una triste memoria. Magnolia, voluntaria colombiana que representaba el papel, se lo tuvo que dejar de tanto que le conmova, realmente lo haca muy bien, destaca Carolyn Phippard. Pero qu trabajo es esto?: encerrada, sin contrato y entonces sin posibilidad de tener papeles, echo de menos mi libertad, mi gente; me siento triste, sola y utilizada; si no fuera porque tengo que enviar dinero a mi familia, recita Magnolia ante el pblico. En una de las representaciones, en el Mercado Central de Valencia (enero de 2016), se vio sollozar a algunas mujeres bolivianas y ecuatorianas de lo que cercana que vivan la historia.

Elimane, senegals de 44 aos, lleva al escenario la discriminacin y el racismo: Unas vidas valen ms que otras. Sus palabras rememoran a los 15 inmigrantes subsaharianos ahogados en la playa ceut del Tarajal (febrero de 2014), despus que agentes de la guardia civil efectuaran disparos con material antidisturbios. Ousman, Eres t? Coge de aqu, coge. Qu te pasa? No llores hombre, no llores, ya llegamos; cuando lleguemos te curarn. Deben de tratarnos bien en Espaa. Al salir a escena, una joven nacida en Espaa y de familia magreb, Widad, intenta descubrir lo que hay Detrs del velo: Supongo que la forma que tiene mucha gente espaola de tratarme es parecida a la forma en que Occidente trata a nuestros pases; piensan que saben lo que nos conviene. El problema es que se equivocan. Cuando le llega el turno, as empieza Bouba, maliense, el soliloquio titulado Djame que te llame hermano: Aunque yo sea tu criada, tu obrero, tu esclavo, tu puta. Despus aparece la actriz voluntaria de etnia gitana que ronda los 35 aos y vive en el barrio de la Malva-Rosa, Nieves. Porta tres bolsas llenas de pauelos. Rechaza los oscuros, aquellos que representan los prejuicios y los estereotipos, mientras se queda con los textiles de color, esos que remiten a los valores reales del pueblo gitano.

Durante la actuacin de Nieves tambin participa el pblico, con unos textos de carcter racista: Para este puesto no das la talla; nia, no juegues con esta gitana o Pero t eres gitana?, si t eres una persona como yo. Otra forma de intervencin en la obra se produce mediante el reparto de mscaras smbolo de la invisibilidad social- a la puerta del teatro entre una parte del pblico inmigrante. Tras el parlamento de bienvenida y antes de que comiencen los monlogos, Mauricio, colombiano que reside en Valencia, pregunta: Quin es inmigrante en esta sala?. Los enmascarados entre el auditorio se presentan citando el nombre, pas de origen y el aadido final: Soy persona. Pese a que es habitual que corran lgrimas entre el pblico, la teatralizacin acaba siempre con una llamada a la esperanza: Si no luchamos juntos / los perdedores / los ltimos / los oprimidos / quin luchar?.

Residente en Valencia desde hace 12 aos y estudiante de Trabajo Social de primer curso, Elimane es tambin actor profesional; por ejemplo particip entre 2005 y 2012 en el grupo teatral de la ONCE. En cuanto a los ensayos, afirma que dependen de la disponibilidad del grupo. Cuenta que realizaron dos con carcter previo a cada dramatizacin, durante la jornada anterior y el mismo da ya sobre el escenario, para coordinarse, observar los decorados, comprobar que funcionarn los micros, cerciorarse del volumen de la msica Como los futbolistas cuando salen al terreno de juego, ironiza. Exentos de la parafernalia teatral, los monlogos de entre tres y diez minutos- se han representado entre otros lugares en polideportivos y universidades. Pero sobre todo ste es un trabajo poltico y de empoderamiento, no hacemos nada que sea amable, subraya Carolyn Phippard.

Si no fuera por los monlogos, a qu entrara yo a las facultades de Derecho o Medicina?, agrega Elimane; son una forma de entrar en contacto con otras personas y explicar nuestra historia. Vivian, nigeriana de 41 aos y miembro del grupo de teatro, particip en una mesa redonda en torno al feminismo en la Facultad de Ciencias Sociales de Valencia. Actualmente trabaja limpiando casas, por horas y cuando me llaman, explica en la sede de Valencia Acoge. Tambin integra un grupo de mujeres de diferentes pases que cocinan y venden tapas. De Senegal, Bolivia, Argelia, Nepal, Colombia Tienen un punto fijo de venta los mircoles en el Centre Social Terra de Benimaclet-, aunque tambin las llevan a los actos y actividades solidarias. Mujer Basura. Es el monlogo de Vivian. Dice el peridico que el 90% de las prostitutas de este pas somos inmigrantes; no dice que somos un polvo barato; no dice que somos esclavas sexuales; no dice que somos una mierda; por qu no lo dice?.

Desde hace cuatro aos en institutos, universidades y plazas (y tambin a instancias de ayuntamientos), se desarrolla el proyecto de Biblioteca Humana. Contamos todo lo que no sale en la radio y la televisin, explica Elimane. Grupos de entre tres y quince personas, todas ellas usuarias de Valencia Acoge, componen estas bibliotecas en las que cada inmigrante es un libro y cuenta su historia personal. En la explanada de un centro educativo o en la plaza de un pueblo, la gente se acerca a escuchar y pregunta. Vivian afirma que, en general, no conocen nuestras circunstancias, se sorprenden de lo que les contamos. Los ttulos no anticipan biografas de colora de rosa: Experiencia de racismo, Mi vida, un reto Explotacin naranja y Desde Mauritania a Orriols (barrio de la ciudad de Valencia), entre otros.

 

En un vagn del metro Vivian pisa sin pretenderlo a una mujer espaola, que se sienta muy cerca. Le pide disculpas, que no acepta la usuaria nacional. sta se cambia de lugar, mientras en el sitio que deja libre, al lado de Vivian, se sienta otra persona inmigrante. La ciudadana espaola, Begoa, al advertir que las dos migrantes hablan de ella, les espeta: Tengo derecho a sentarme donde me d la gana, estoy en mi pas. Juan, tambin de nacionalidad espaola, sale en apoyo de Begoa y hace derivar la conversacin hacia lugares comunes: extranjeros que desbordan los centros de salud, compiten por las becas de los comedores escolares, no pagan impuestos por los pequeos negocios y dems estereotipos. Se genera, as, un importante revuelo en el transporte pblico. Los usuarios del metro toman partido. Todava no saben que se trata de una representacin -Antirracismo sobre ruedas-, de la que forman parte Begoa (presidenta de Valencia Acoge), Juan, Vivian y otros compaeros. Hay un punto de provocacin, seala Vivian. Nos hemos llegado a encontrar con gente de Espaa 2000, que han dicho s seora, los espaoles primero. La performance dura unos cuatro minutos, dos paradas de metro.

Si bien se mantiene el sentido de la denuncia, el pequeo drama puede asumir diferentes formas. Hay das en que la iniciativa Antirracismo sobre ruedas se materializa en dos mujeres llamadas Ftima- que conversan durante la travesa de metro en lengua senegalesa (wolof). Perdonen, pueden bajar la voz que estoy leyendo?, inquiere una pasajera nacional, de nuevo Begoa. Al menos que hablen en espaol, refuerza Juan. Y de nuevo se aviva la discusin durante dos paradas de metro. Marca el final y da el aviso de que todo era una ficcin la siguiente pancarta: Si consientes el racismo participas en l; Campaa Antirracismo sobre ruedas de Valencia Acoge. Hace aproximadamente un ao y medio que el grupo empez con las teatralizaciones. Se han sealado un objetivo, realizarlas una vez al mes en un da fijo. En una jornada pueden realizar seis performances de continuo, es decir, entre 90 y 120 minutos de representacin. Normalmente las personas racistas son minora, resalta Vivian.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter