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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2017

El entrenador ngel Cappa y la periodista Mara Cappa abordan el robo del ftbol por multinacionales y televisiones
El ftbol es una pelota y unos amigos

Enric Llopis
Rebelin


Son el Real Madrid y el Barcelona slo clubes de ftbol o ms bien se trata de franquicias deportivas? Sobre el papel, en su da no se convirtieron en sociedades annimas, pero en la prctica operan igual que multinacionales del entretenimiento. En 2008 los ocho clubes espaoles que compitieron en la Copa de Europa (Champions League) contaban, desde cuatro aos antes, con plataforma en Internet, seis de ellos con servicios de televisin y la mayora con emisoras de radio. Tienden, adems, a fichar futbolistas que rebrillan por su marca en el mercado global. Cuando el presidente del Real Madrid, Florentino Prez, cerr el fichaje del brasileo Kak, fue una de las primeras ideas que destac: la contratacin del astro brasileo haba permitido la firma de nuevos acuerdos de publicidad y patrocinio. Durante la ltima dcada se multiplic por diez el dinero pagado por las multinacionales para esponsorizar clubes de las grandes ligas europeas. Tambin nos roban el ftbol, titulan ngel Cappa y Mara Cappa el libro recientemente publicado en la coleccin A Fondo de la editorial Akal.

Adidas ha llegado a pagarles en un ao 38 millones de euros al Real Madrid y otros 27 millones al Bayern Munich en calidad de espnsor. No parece que malbaraten los capitales: el milln de zamarras vendidas con la marca Cristiano Ronaldo en la temporada 2013-2014 superaron en 80 millones de euros lo que cost el fichaje del futbolista. A los dos das de anunciar el club merengue la adquisicin de James Rodrguez, se vendieron 300.000 camisetas con su nombre. Pero el negocio tiene su reverso, detallan los autores del libro de 270 pginas que aborda la mercantilizacin y robo del balompi a sus aficionados desde mltiples puntos de vista. Segn afirmaciones del ministro de Desarrollo de Alemania (recogidas en el ensayo a dos voces), la camiseta oficial de la seleccin germana costaba 85 euros en 2014, de los que 37,4 se quedaban en las tiendas oficiales, otros 13,5 euros en impuestos (en concepto de IVA), mientras que 16,2 euros retornaban a la empresa proveedora (en este caso Adidas); el resto del capital se distribua entre fabricantes, intermediarios, la federacin alemana de ftbol, gastos de marketing, distribucin y otras partidas. A las obreras del zurcido se les remuner con 15 cntimos por camiseta. Pero la compraventa de las elsticas configura slo una parte del entramado mercantil que rodea a este deporte adjetivado como rey. Incluso el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, plante en 2015 la compra a travs de su consorcio empresarial de un club de ftbol, el Atltico Nacional de Colombia, por 100 millones de dlares.

ngel Cappa es entrenador de ftbol y ha trabajado en clubes como el Real Madrid, el Tenerife y los argentinos River Plate y Rcing de Avellaneda. Adems ha publicado cuatro libros sobre balompi: Ftbol sin trampa: en conversaciones con Csar Menotti, La intimidad del ftbol, Y el ftbol, dnde est? y Hagan juego. En cuanto a Mara Cappa, ha ejercido el periodismo en medios como La Marea y el diario.es; tambin ha sido profesora de Investigacin Artstica en Dramaturgia en la Universidad Internacional de La Rioja. La seleccin de citas que incluye el libro revela el tipo de ftbol que reivindican los autores; a veces se apoyan en el testimonio de escritores e intelectuales: Creo que el ftbol era hace setenta aos ms espontneo y menos tctico, con la consecuencia de que se metan muchos ms goles (Miguel Delibes); La clsica nocin de juego sigue existiendo, pero slo como condicin subsidiaria; ahora la prioridad es desembozadamente mercantil. El jugador ha pasado a ser una pieza de consumo y de especulacin (Mario Benedetti); en otras ocasiones recurren a los profesionales: Ftbol como diversin? Sera lindo recordarlo ms veces, pero hay tanto dinero, tanto negocio que perturba (Diego Forln); Yo no me voy del todo conforme si no disfrut de un partido (Fernando Redondo).

El libro de la coleccin A Fondo, coordinada por el periodista Pascual Serrano, aporta informacin prolija y una perspectiva global de un deporte que, aun en su estadio actual, el excapitn del Ftbol Club Barcelona, Xavi Hernndez, asimila a una pelota y unos amigos. O que el seero exfutbolista del Real Madrid, Alfredo di Stfano, capturaba en su esencia: Para hablar de ftbol puedes poner los nmeros que quieras: 4-2-4, 4-4-2, 5-3-2 Pero para jugar bien los nmeros no sirven para nada. Sin embargo, la pelota circula hoy por otros vericuetos. Una decena de clubes de la primera y segunda divisin espaolas ingresaron ms de 1.000 millones de euros en cinco aos entre 2002 y 2007- por las reclasificaciones urbansticas. Una consultora financiera, KPMG, seal en un informe que el ftbol espaol, en su vertiente profesional, gener ms de 7.600 millones de euros (0,75% del PIB) de manera directa e indirecta en la temporada 2012-2013. Los autores mencionan las multinacionales deportivas. El Manchester United fue uno de los clubes que marc la senda. Pero tampoco el entramado se sostendra sin el rol desempeado por el periodismo deportivo, con un discurso en muchas ocasiones banal e idiotizante. Muestra de ello fueron los debates durante meses sobre el estado de melancola de Cristiano Ronaldo.

Karl Marx afirmaba que la religin era el opio del pueblo. ngel Cappa y Mara Cappa subrayan las palabras de dos de las estrellas de la radio deportiva, Jos Ramn de la Morena y Manolo Lama, narrador este ltimo en la Cadena Cope de los partidos del Real Madrid, quien explica: Con todo lo que est pasando, con el paro, los dramas, la corrupcin Si la gente no est quemando las calles, es por el deporte. El libro extiende la mirada al mbito macro, por ejemplo, a los tejemanejes y tramas mafiosas urdidas por la FIFA (representa mejor que ninguna otra institucin la esencia del neoliberalismo), a las que dedica cerca de 70 pginas muy documentadas; tambin a las dimensiones del deporte como actividad puramente crematstica. De hecho, ya forma parte de las industrias con mayor facturacin del mundo, junto con la alimentaria, la farmacutica, la armamentstica y el narcotrfico, aunque ha sido la deportiva la que ms ha aumentado en los ltimos aos; en 2012 su ratio de negocio creci a mayor velocidad que el del PIB mundial. En 2014, la previsin de ingresos de los Juegos Olmpicos, el Mundial de Ftbol y la Super Bowl se elev a 95.000 millones de euros (45.000 y 36.000 millones de euros en las dos ediciones anteriores). A ello se agrega el imperio de las televisiones que, afirman los autores del ensayo, condicionan los reglamentos, la organizacin y los horarios de los encuentros.

El libro penetra en todos los frentes. Los acuerdos de la Liga de Ftbol Profesional (los explcitos y los ocultos) con Mediapro y Telefnica por los derechos de retransmisin televisiva de los partidos; el desembargo de grandes inversores en las entidades (multimillonarios rusos en el Chelsea, el Arsenal o el Mnaco; jeques rabes en el Pars Saint-Germain, el Manchester City o el Mlaga; grandes fortunas de Singapur en el Valencia, o capital chino en el Espaol y el Atltico de Madrid); el monto global -3.400 millones de euros- que en el curso 2015-2016 el ftbol europeo dedic a fichajes. No queda resquicio donde no entre el dinero. Al otro lado del charco, ejemplos como el de Mxico, que ngel Cappa y Mara Cappa explican en 15 pginas, desbordan cualquier lmite (siete de los consorcios mexicanos ms poderosos entre ellos el Grupo Televisa, Grupo Pachuca, TV Azteca y Cementos Cruz Azul- se reparten hasta 15 entidades deportivas de primera divisin). Y si adems, Pel, siempre amable con el poder, siempre moderado en sus opiniones polticas, es la figura ideal para cualquier operacin de marketing, qu le queda al viejo aficionado, al nio que juega en las villas ms pobres del mundo, de este deporte de origen plebeyo convertido en espectculo, dinero, poder y disciplina?

Devolverle el ftbol a la gente, concluyen los autores, que dedican el ltimo captulo Rebelin en la granja- a las alternativas. En Europa, se han difundido en los ltimos aos algunos manifiestos contra el ftbol moderno, se que paga 17 millones de euros anuales netos a Cristiano Ronaldo y 22,5 millones al barcelonista Leo Messi (2.200 y 2.900 veces por encima del salario mnimo). Entre las propuestas destacan la rebaja del precio de las entradas, la posibilidad de ver los partidos de pie, el respeto a las tradiciones de los clubes y la expulsin de los ultras violentos. En el caso espaol, ngel Cappa y Mara Cappa han establecido una tipologa de clubes modestos y recuperados por la aficin. El primero es el Unin Club Ceares, de Gijn, que tras el fracaso en la gestin de un hostelero de la zona retorn a las races, a ser un equipo de barrio. Muchos de los directivos provienen del activismo poltico. En verano organizan actividades y fiestas, y se sienten muy a gusto jugando en tercera divisin. Principios similares rigen la actividad del Club de Accionariado Popular Ciudad de Murcia, refundado en 2010 tras dos desapariciones. Para no depender de empresarios, cada socio invierte 500 euros en cinco aos. Promueven acciones contra el racismo y han constituido un equipo con personas discapacitadas. Por ltimo, el Xerez Deportivo, que acumulaba deudas por valor de 30 millones de euros en 2013, se refund antes de la quiebra y en slo un ao reuni a 5.000 socios. Esta sociedad deportiva sin nimo de lucro es una de las que participa en el encuentro de clubes con accionariado popular, que tiene lugar una vez al ao desde 2014. Se trata de recuperar lo que nos quitaron concluyen los autores-, los jugadores deberan sentir el ftbol como amateurs que, por otra parte, es la manera ms eficaz de ser profesional.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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