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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2017

El embajador espaol se hace el sordo, mientras desde Espaa
Todos piden el cese inmediato de Trillo

Tomas F. Ruiz
Rebelin


Los fantasmas de los ms de sesenta militares espaoles que murieron en un accidente de avin en Turqua, por negligencia del entonces ministro de Defensa de Espaa, siguen persiguiendo al embajador espaol Federico Trillo hasta su cuartel de invierno, la embajada espaola en Londres.

Algo ha ocurrido en el panorama poltico espaol que ha hecho volar por los aires el tcito acuerdo de silencio que durante ms de trece aos se ha mantenido entre toda la clase poltica espaola sobre la muerte accidental, el 26 de mayo de 2003, de 62 oficiales espaoles en un accidente areo. Las investigaciones que desde entonces se han realizado, han probado, sin embargo, que el siniestro en el que muri medio centenar largo de militares espaoles pudo haberse evitado.

Sea porque el partido psoista ha decidido protagonizar un desplante simblico frente a sus amos del pepe, un desplante que le limpie la cara ante sus simpatizantes tras la polmica maniobra de convertirse en cmplice de una vergonzosa poltica anti obrera; sea porque Podemos ha abierto por fin la boca para pedir responsabilidades en uno de los captulos ms vergonzosos de toda la historia del ejrcito espaol; sea porque los familiares de vctimas del avin que se estrell en el 2003 en Turqua han redoblado sus voces exigiendo justicia y reclamando responsabilidades... Sea por la razn que fuera, el tema ha saltado de nuevo a la palestra y Federico Trillo vuelve a verse en el centro de una turbulenta polmica, trece aos despus de su inequvoca responsabilidad en aquel trgico accidente y cinco despus de haber sido nombrado embajador del PP en el Reino Unido.

El exilio de Trillo en Londres

De lo que no cabe duda es de que con su exilio a Londres, el ejecutivo conservador esperaba que la oposicin mantuviera la boca cerrada, de forma que la situacin de corrupcin generalizada que imperaba entre los oficiales espaoles encargados de intendencia en la misin espaola en Afganistn no saltara a la luz pblica. La contratacin irregular de un avin en mal estado, con unos pilotos que llevaban casi 24 horas sin dormir y literalmente extenuados, no deja lugar a ninguna otra explicacin de los hechos.

Hasta ahora Trillo siempre ha declarado que tiene la conciencia limpia sobre aquel trgico accidente. La nueva ministra de Defensa, Dolores Cospedal, se ocupar de ayudarle a limpiar su conciencia haciendo desaparecer del ministerio todos aquellos documentos que an puedan implicar a su predecesor en la tragedia. En este sentido, el ministerio se ha ocupado de no hacer pblicos los datos sobre la empresa contratada, ni informar si sus servicios haban sido ya solicitados antes por el ejrcito espaol, o quien hizo de intermediario para realizar esos contratos. En el tintero quedan tambin las informaciones sobre qu banco o sociedad financiera se utiliz para llevar a cabo los pagos. Tampoco se ha investigado qu cuentas corrientes se vieron directamente beneficiadas por contratar un servicio obsoleto y una tripulacin extenuada que hicieron estrellarse el avin aquel 26 de mayo, matando a todos sus pasajeros. Son muchas las lagunas que aun ofrece este nefasto siniestro... De cualquier forma, algo de lo que ya nadie duda es de que las comisiones que ofreca esta empresa a quien la utilizara eran lo suficientemente altas como para hacer olvidar a los oficiales espaoles, compaeros de los fallecidos, el peligro que corran todos aquellos que utilizaran sus servicios.

Hay gente que murmura que Federico Trillo fue enviado a Londres para limpiar con el agua del Tmesis (en la hermosa lavandera financiera que UK tiene montada en la City londinense) todo el dinero negro que sali de esta y de otras oscuras operaciones militares llevadas a cabo en el Oriente Medio por militares espaoles. Como espada de Damocles, la acusacin recae ahora sobre la cabeza visible del ejrcito espaol en aquel entonces, su Excelencia el ministro de Defensa el seor Federico Trillo, hoy embajador en Londres.

Negocios sucios en tierra de infieles

Los que de alguna manera, directa o indirectamente, se beneficiaron con aquel negocio en tierra de infieles claman ahora al cielo, temerosos de que sus nombres salgan a la luz como parte de la trama de corrupcin generalizada, argumentando que esas muertes son agua pasada y que a los muertos se los entierra y se olvida uno de ellos. Pero los familiares de las vctimas, muchos de ellos tambin militares, se han rebelado contra el olvido y no se cuadran ante la orden de silencio que el ejrcito quiere imponerles. Ellos quieren llegar al fondo del asunto y hacer que los culpables del accidente paguen por su delito. Un delito que cost la vida a 62 personas. Pero el ministerio de Defensa ya lo advirti en su momento: las guerras son as, en las guerras se pierden vidas, este es un riesgo siempre presente en un conflicto. Sin embargo, lo que el ministerio se calla es que guerras como la de Afganistn, donde ejrcitos extranjeros ocupan territorios ajenos, siempre ofrecen excelentes oportunidades de hacerse ricos a todos aquellos que carezcan de escrpulos.

La indignacin de los familiares de las vctimas es legtima, su valor en desafiar a la casta militar espaola es loable. Olvidan, sin embargo, que en un Estado donde la justicia es una ramera que siempre sirve al mejor postor, todas las acciones para que los culpables sean castigados caern en saco roto. Las voces que unos y otros parlamentarios alzan, pidiendo la cabeza del entonces ministro de Defensa en Espaa, se quedarn en agua de borrajas. El dinero negro que sali de la contratacin del Yakovlev 42 -as como el de muchos otros contratos irregulares protagonizados por militares espaoles corruptos que ponen en peligro la vida de sus subordinados-, seguir limpindose escrupulosamente en la City londinense... Y Federico Trillo seguir siendo embajador de Espaa (en Londres o en cualquier otra ciudad europea donde continuar evadiendo su culpa).

En este caso, como en tantos otros, la justicia espaola brillar por su ausencia y en la embajada espaola en el Reino Unido se continuarn organizando eventos para empresarios internacionales dispuestos a invertir en la nueva Espaa, una Espaa prostituida que se ofrece a precios de saldo, una Espaa en la que la muerte de 26 militares espaoles, en aquel siniestro vuelo hacia la tragedia, acabar pasando a la historia como un fatal accidente del que nadie tuvo la culpa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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