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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2017

En respuesta al magistrado Antonio Salas
Violencia de gnero no son solo los asesinatos machistas, sino todas las facetas sociales y laborales que denigran a la mujer con respecto al hombre

Rafael Silva
Rebelin


El pasado da 3 de enero, nos sorprendieron unas declaraciones de todo un magistrado de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo, un tal Antonio Salas, quien entrevistado para el programa "Ms Vale Tarde" de La Sexta, verti unas opiniones sobre la violencia de gnero bastante polmicas. El seor Salas, aunque no neg en ningn momento que existiera el machismo (lo contrario hubiera sido demasiado escandaloso), asegur, entre otras joyas, que "no se puede generalizar y echar las culpas a la educacin machista", y que "hay una verdad oficial sobre la violencia de gnero que parece que nadie puede cuestionar". En diversos twits previos haba asegurado que la violencia de gnero "es una manifestacin ms de la maldad" (les suena algo parecido para el tema de las guerras?), y que la violencia de gnero no existira "si la mujer tuviese ms fuerza o igual fuerza que el varn", asegurando que era "pura lgica". Asegur que en parejas homosexuales tambin hay insultos, maltratos y violencia, y se pregunt: "Ah hay machismo tambin?". La verdad es que es absolutamente insultante que en pleno siglo XXI, y con un panorama de violencia machista tan terrible como el que estamos padeciendo (44 mujeres asesinadas en 2016), an existan personas "ilustradas" que sean capaces de verter estas opiniones.

Son declaraciones que no hacen sino confirmar la tremenda necesidad de formacin en este asunto que requieren tanto los miembros de nuestro Poder Judicial (abogados, jueces y fiscales) como los miembros de nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado (Polica en sus diversos mbitos y Guardia Civil). Porque adems la violencia de gnero no se manifiesta, como se ha reconocido oficialmente en recientes fechas, slo en los terribles asesinatos machistas, sino en todas las dems facetas sociales y laborales que denigran a la mujer con respecto al hombre: brecha salarial, divisin sexual del trabajo, feminizacin de la pobreza, violaciones, prostitucin, acoso sexual laboral, y un largo etctera de manifestaciones donde el dominio del hombre sobre la mujer se ejerce sin piedad. Pero para el seor Salas, por lo visto, lo que cuenta es que el hombre "es ms fuerte fsicamente" que la mujer. Un planteamiento absurdo, infantil y reduccionista que se puede rebatir desde mltiples puntos de vista. Porque para matar a una mujer a golpes (igual que para matar a un hombre) quiz haya que ser ms fuerte que ella, pero para pegarle un tiro con una escopeta no es necesario tener ms fuerza fsica. Tampoco para echarle cido a la cara, ni para atropellarla con un coche, ni para pagarle menos sueldo que a un hombre por el mismo trabajo, ni para explotarla laboralmente (como ocurre sobre todo en ciertos colectivos como las empleadas de hogar o las camareras de piso de los hoteles), ni para someterla a explotacin sexual, etc. Para todos esos ataques a la mujer no hay que ser ms fuerte fsicamente que ella.

Este seor, simplemente, es un ignorante ilustrado, o si se quiere, un burro con toga. Desgraciadamente, no es el nico, existen muchos imbciles con carrera, que se ponen a opinar de cualquier tema, sin tener ni repajolera idea, aplicando segn ellos "la lgica" y el "sentido comn", demostrando su supina ignorancia, quedando en el ms absoluto de los ridculos. As que vamos a intentar explicarle al seor Salas, muy brevemente (una explicacin profunda se saldra de los lmites de este artculo, aunque puedo recomendarle a este seor gran cantidad de bibliografa de grandes expertos y expertas en el tema), las verdaderas motivaciones de la violencia de gnero. Porque la violencia de gnero (como las guerras y el terrorismo) no tienen nada que ver con la maldad, como asegura el seor Salas. Porque quien tiene la fuerza no es el hombre (entendido como un hombre cualquiera), sino el propio sistema. Le suena de algo una cosa que se llama patriarcado, seor Salas? En realidad aqu sufrimos una modalidad que denominamos heteropatriarcado, consistente en una variante del mismo que legitima nicamente determinado tipo de relacin entre hombres y mujeres (la heterosexualidad) y determinado modelo clsico de familia. El heteropatriarcado es el sistema de dominacin cultural (incluye usos, costumbres, tradiciones, normas familiares, hbitos sociales, prejuicios, simbologa, e incluso leyes) que gua los roles de hombres y mujeres, y es el responsable de nuestra educacin desde pequeos en las injustas diferencias de sexo que se aplican cuando somos adultos.

Este sistema establece la dominacin del varn sobre la mujer en la mayora de las facetas sociales, tanto individual como colectivamente, aprovechndose del sexo femenino y explotndolo salvajemente, sobre todo en su fuerza productiva y reproductiva. Y como explicamos en el primer artculo de nuestra breve serie dedicada al tema, la dominacin cultural del heteropatriarcado es tan antigua y arraigada, que hoy da sera difcil deslindar la parte biolgica de la parte cultural en nuestro comportamiento, desde que somos bebs hasta la edad madura. El heteropatriarcado educa desde la infancia para que hombres y mujeres asumamos unos roles de gnero determinados, para que nuestros comportamientos se ajusten a su modelo. El feminismo se rebela ante esta normativa heteropatriarcal, intentando que la sociedad vaya migrando hacia la asuncin de unos roles de verdadera y completa igualdad entre sexos. Pero tomando las palabras de Matilde Tenorio en su ensayo "Reflexiones feministas": "El rol de transicin entre los valores modernos y los tradicionales genera en muchos hombres temor, frustracin y un riesgo de perder el control y la autoridad, y si bien muchos de ellos lo afrontarn cognitivamente comprendiendo que son copartcipes de la desigualdad e intentando modificar sus creencias, valores y actitudes, otros, por el contrario, respondern resistindose a la prdida de sus derechos e intentando restablecer el equilibrio mediante el control fsico y mental de sus parejas utilizando diferentes estrategias". Y es exactamente aqu donde se encuadra la violencia de gnero.

Se consagra de esta forma toda una "hegemona de la masculinidad" (como explicamos en el segundo artculo de nuestra serie) que se proyecta cada vez a ms mbitos sociales, y que invade tambin el mbito ntimo y privado, proyectndose en la dominacin econmica, laboral, social y legal del hombre sobre la mujer. Y como decamos, el terrorismo machista (que no tiene nada que ver, al contrario de lo que asegura el seor Salas, con otros tipos de violencia domstica, como la que puedan sufrir padres con respecto a hijos, u otros modelos de pareja distintas a la heterosexual) se enmarca exactamente bajo estos moldes. A bajo nivel, un conjunto de comportamientos (los llamamos "micromachismos") imperan en nuestra vida cotidiana, y son fiel reflejo del sentimiento de dominacin que el hombre ejerce sobre la mujer. Culturalmente (bajo ese manto del heteropatriarcado) sigue muy viva la idea de que los hombres disponen de ciertos derechos sobre las mujeres con las que se relacionan sexual y afectivamente, y esto redunda en cierta tolerancia social cuando el maltratador o asesino en cuestin no puede soportar el hecho de que "su" mujer (l entiende que ella es algo de su propiedad) le haga saber que ya no le pertenece. Ello va unido a cierta tolerancia institucional y poltica, incluso de los medios de comunicacin, que vierten mensajes subliminales y estereotipados como los que alegan que "la mat porque la quera", "la mat por celos", "la mat porque ella hizo algo que no deba", "porque le falt al respeto", o simplemente, "la mat porque estaba loco". El seor Salas agrega a todo este catlogo "la mat porque era ms fuerte que ella".

Pero no. Lo cierto es que la mat porque l crea (ellos creen, el sistema les ha hecho creer) que estaba legitimado para matarla, que tena derecho a matarla. La mat porque ella, con su comportamiento, haba desafiado al sistema, haba daado el sentido de la masculinidad del hombre, se haba enfrentado a su rol femenino. Ellos matan porque creen que sus mujeres les pertenecen (y esto es una idea poltica que el sistema consagra, y que no tiene nada que ver con la fuerza bruta), y que por tanto, tienen derecho a exigirles determinados sentimientos, actitudes y comportamientos. Ellos matan para restablecer el orden, para responder a las pautas del modelo de conducta que normaliza la sociedad. La lectura de la violencia de gnero debe ser, por tanto, una lectura poltica, interpretada como la reaccin del rol masculino ante el intento del rol femenino de subvertir las reglas del modelo. Y son cmplices de este modelo (como el seor Salas) todos los que se empean en explicar que los asesinos son violentos, malos, psicpatas, en lugar de entender que dichos individuos son personas normales, bien adaptadas, con comportamientos racionales, con una vida social totalmente normal, sin antecedentes penales, que quieren a sus padres y a sus amigos, pero que simplemente, no son capaces de enfrentarse a la idea de que su mujer se separe de l. La ideologa heteropatriarcal y machista (y no la mayor fuerza fsica del varn, seor Salas) es la nica responsable de dichos crmenes. Y esta no es la "verdad oficial incuestionable", seor Salas, es, simplemente, la verdad.

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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