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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2017

Desconfiar de la desconfianza

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Universidad de la Filosofa


Nada ms terrible para un escptico que tener que confiar en su escepticismo para dudar de sus propias dudas. A fuerza de someterlo todo al fuego de sus resquemores, el escepticismo se vuelve adictivo y funde todo en la nada inclemente de su lgica paralizante. Y muchos confan en eso, dogmticamente. No confundir con la duda cientfica.

Por eso ellos necesitan atacar todo optimismo, destruir lo que suene a esperanza. Necesitan pintar con negro cualquier color y cualquier luz que, incluso dbilmente, implique confianza en algo o en alguien. Especialmente si ese algo son los pueblos organizados, con ideas claras y posibilidad de triunfo. Hay muchos casos sueltos. Con sus salvedades.

El escepticismo sabe disfrazarse. Incluso se auto-fabrica gestos de moda y de secta como distintivo secreto para reconocerse entre s. Una miradita descalificadora, una sonrisita socarrona y unas cuantas frases hechas como conjuro ante aquello que pueda inducir a organizarse y tener moral de batalla para cambiar en infierno en el que vivimos. Dudar de todo a toda costa para que nada cambie, para que nada valga, para que todo sea sospechoso, intil... imposible.

Suele ser expresin de miedos y angustias. En el mejor de los casos es un problema individual, una crisis de personalidad pero en sus expresiones ms perversas en una operacin ideolgica que se ha perfeccionado largamente para -disfrazada como posicin progresista- generar resultados conservadores y reaccionarios. Es una forma del pensamiento armada con un sistema ideolgico que borra todo aquello que genera mientras va creciendo... para llegar a nada. La duda boba.

El escepticismo ms burdo es una forma del idealismo burgus que se esclerotiz en la historia por la trampa lgica que lleva dentro y en la que no hay escapatoria para el razonamiento que quiere salir de las catacumbas y de la postergacin. Recorre un arco muy amplio y pleno de matices. Va de los extremos depresivos a los detalles cnicos. No se conforma, nada lo satisface ni hay autoridad que lo detenga. Todo lo contrario, el escepticismo se alimenta con desafos muy diversos. Cuanto ms evidentes son las posibilidades de cambio superador, ms se revitaliza la idea de desconfiar, agudamente, como principio y como finalidad. De la palabra Revolucin, de sus victorias y sus expresiones ms diversas mejor ni hablar. Para los escpticos se reduce a espejismo.

Pero el escepticismo es tambin una forma de bsqueda que se garantiza fracasos. Necesita el refugio de la decepcin (en alguno de sus grados y matices) para dar sentido a su sinsentido. Por eso el escepticismo triunfador es depresivo e iracundo. Por eso acude a las periferias del sentido a buscar fallas, debilidades o fracturas con las que crea las bases para su siempre moralista conclusin pesimista. Nada nuevo hay bajo el sol, la humanidad es insalvable, nada puede hacerse contra los poderes fcticos y el clsico: uno nunca sabe.

Su herencia como Doctrina filosfica nos obliga a creer que considera que no existe saber firme ni opinin segura. No es posible el conocimiento y lo nico cierto es la duda. Es su mana desconocer la verdad y sus muchos matices nos obligan distinguir los varios rostros del escepticismo como corriente filosfica de los siglos IV a.C. - s. II d.C. y el escepticismo como teora de moda en tiempos posmodernos. Son, porque es su sino, inoportunos, antipticos y amargos. Siempre en grados diversos segn sus grados de creencia (o des-creencia) y segn su propia capacidad de adaptacin a las frustraciones que les proliferan. Aparecen de mil maneras y siempre hay uno a la mano. Suelen ser protagonistas de pelculas gringas y suelen ser docentes universitarios en las Ciencias Sociales. Ah son devastadores. Publican libros, conferencias y disertaciones traficadas con toda impunidad, e impudicia, y a la luz de los aplausos que les profieren sus fans tarde o temprano tambin escpticos que no creen una sola palabra de sus profes. O as debiera ser, si son coherentes. Un camino promisorio hacia la nada misma.

Mientras tanto una parte nada pequea de los seres humanos busca (como puede y con los que tiene) la salida del infierno capitalista en que estamos hundidos y sabe que abrir la puerta requerir de fuerzas enormes producto de alianzas y acuerdos bien organizados y eficaces. En la base de esos acuerdos anida el requisito de la confianza (crtica si se quiere) que es necesaria para repartir las cargas y las fuerzas rumbo a un futuro que, de valer la pena, ha de incluirnos -por igual- a todos. Y entre debates y acuerdos tal confianza organizada implica saber, aprender, reconocer afirmaciones verdaderas y descartar falsedades. Implica creer en algo y confiar en conquistarlo entre todos y para todos. Sin ingenuidades ni idealsimos. Ya hemos aprendido amargamente de esas trampas.

En ese espacio no hacen falta los escpticos ni los deprimidos de ocasin. No hacen falta las muecas ideolgicas del desconfiado full-time ni las desolaciones ensayadas por los fanticos del pesimismo ocioso y rentable. En general no hace falta ninguna de las payasadas ideolgicas burguesas ideadas para desmoralizar o para desmembrar las organizaciones populares que, por su parte, suelen ser toda alegra, confianza y fortaleza moral. En plena batalla.

Otra cosa es la interrogacin cientfica en la dialctica del conocimiento. Las luchas de la clase trabajadora, en todo el mundo, requieren de dispositivos tericos y prcticos para someter a debate y superacin los idearios, las creencias y las actitudes de cada unos de sus militantes. Para no llevarse sorpresas a la hora de la verdad (que es la lucha revolucionaria) y encontrarse con que alguno anda diletando poemas deprimentes por las calles en lugar de ocupar su lugar, convincente y productivo, donde la lucha exige ms creatividad, ms entereza y ms convicciones dinmicas y firmes. Batalla de las ideas pues, en casa.

Dr. Fernando Buen Abad Domnguez. Universidad de la Filosofa.

Blog del autor: http://fbuenabad.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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