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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2017

Racismos y trumpismo en el pre-apocalipsis

Miguel ngel Adame Cern
Rebelin


La serpiente ha salido de su cascarn y la noche pudiera ser larga

Arturo Balderas

 

La cuestin de las razas, los racismos y las racializaciones ha sido y es en la actualidad -y por lo que viene- una problemtica poltica y socio-cultural de central importancia para la coexistencia y convivencia inter-humana y para la unidad humana presente y futura; el siglo XX fue particularmente violento en manifestaciones racistas y racialistas, stas estuvieron presentes en las dos guerras mundiales con engendros tales como las dictaduras, los Auschwitz, los exterminios y las mortandades de millones de personas. La aparicin de la energa atmica materializada en las horrendos bombardeos de Hiroshima y Nagasaki y luego la carrera armamentista nuclear y los terribles accidentes de la plantas de Harrisburg y Chernobil (entre otras) pusieron la mxima alerta de las potencias capitalistas destructoras manejadas y desatadas por gobiernos, consorcios y funcionarios dementes movidos por ambiciones desmedidas, delirios de grandeza y participando a nombre de la raza, el dios, la nacin, el pueblo elegido o el destino manifiesto en las encarnizadas competencias inter-imperialistas.

El siglo XXI hereda esos errores y horrores pero no se detienen: se aceleran con la continuacin de las guerras de baja y alta intensidad, el desquiciamiento climtico, Fukushima, las tecnologas biolgicas y cibernticas y los arsenales armamentistas en manos de los representantes ms poderosos del sistema y sus imperialismos; especialmente el norteamericano que junto con las crisis y la decadencia del capitalismo, ha visto mermada su hegemona ideolgica, cultural, poltica y econmica y ahora se aferra con el trumpismo a querer recuperarla echando mano de su mximo y espeluznante punch de guerrerista con armas re-modernizadas y cada vez ms letales para el planeta, las especies y la humanidad.

Racismo y racismos1.

El sustrato de todo racismo es una falta de reconocimiento pleno a la humanidad del otro, de los otros; o sea, es un problema de inhumanidad o si se quiere de inhumanizacin, pues lo propio o el nosotros no acepta que el otro es plenamente humano y tiene necesidades y capacidades humanas iguales aunque diferenciadas a nosotros. En segundo lugar, tampoco el nosotros reconoce las diferencias, variaciones, diversidades que conforman al ser humano al no reconocerlas como parte del ser genrico y que lo enriquecen como parte de ese ser de la humanidad.

Aparentemente es un asunto de espejos, de miradas y aceptaciones, de simpatas y antipatas (e incluso de tolerancias2 y como contraparte de pertenencias y de adscripciones); pero en realidad es un asunto humano ms profundo, en efecto, es un asunto de interiorizacin y reconocimiento profundo del ser del otro y por ende del m mismo y del nosotros. Es decir, es un asunto de incompletitud y de necesidad radical pero fallida de completitud y, por tanto, de necesidad radical de lo otro (naturaleza) y del otro (otros seres y comunidades humanas) en tanto yo mismo y nosotros: de necesidad y, ms an, de capacidad de ser naturaleza humana, de ser naturaleza y de ser humanidad incluyentes como especie, como gnero, como Gaia y como universalidad humana.

En los racismos se presenta una actitud de extraamiento fundamental del otro, por ende de miedo al otro, y entonces se reacciona negativamente hacia la alteridad de varias maneras y hacia adentro y hacia afuera. Hacia adentro, enconchndose, cerrndose, creando chovinismos, ensimismamientos y exclusivismos; hacia afuera, excluyendo, separando, creando fobias y tirrias. Se crea lo que Sternberg y Sternberg (2010) describen como los otros son malvados:

No se percibe como malvadas a las personas cercanas a uno mismo, sino a los de afuera. Aquellos que son diferentes de algn modo, extraos o distintos, pueden ser percibidos como malvados, con independencia de si son de otra religin, otra nacionalidad, tienen otro color de piel o pertenecen a otro partido poltico (p.49).

As, se crean actitudes racistas hacia adentro y hacia afuera: estrategias y tcticas, mentalidades y prcticas; justificaciones y legitimaciones, discursos y sentimientos racistas

Racismo proviene del concepto cientificista de raza, ste postulado como categora y principio biolgico y biologizado basado en los caracteres somticos, fsicos y gentico-corporales; a partir de ello cientificistamente se procede a la descripcin, a la clasificacin y a la jerarquizacin de razas como grupos humanos connotados por dichos caracteres fsicos distintivos: colores de la piel, pelo u ojos tamaos, formas, genes, magnitudes, etc. explicados e interpretados por disciplinas especializadas en vinculacin determinante con climas, suelos, latitudes, regiones, ecologas. Y/o, adems con caracteres psicomentales diferenciales: inteligencias, temperamentos, habilidades, aptitudes, logros. Todos los cuales se extienden como racializacin: hbitos, costumbres, tradiciones, idiomas, instituciones; esto es, poblaciones culturales o culturas culturizadas desde lo racial.

As, nos recuerda Annamara Rivera (2009): [] cualquier grupo humano puede ser racializado, independientemente de la visibilidad fenotpica, e incluso por las peculiaridades culturales y sociales.3

De esta forma el racismo desprendido de su base originalmente (bio-psico) racial y manifestado-usado como categorizacin se aplica a manera de estigma social, poltico, ideolgico, simblico y/o moral, a ciertas categoras de personas y/o agrupaciones (estigmatizadas) con fines de exclusin, victimizacin, rechazo, expulsin, castigo, sometimiento, marginacin, opresin, explotacin, esclavizacin, etctera. En ese proceso racista de racializacin (valga la reiteracin) se destilan etnocentrismos, jerarquizaciones, animadversiones, discriminaciones, odios, desprecios, aberraciones, guerras, y/o violencias inhumanas de todo tipo4. Bajo esas lgicas de comportamientos, actitudes, pensamientos y prcticas; cualquier acto y/o discurso es susceptible de justificacin, legitimacin y/o legalizacin por parte de instituciones, organismos, agencias, grupos o individuos racistas

Se crean condiciones, ambientes o circunstancias donde llegan a imperar odios a varios niveles entre agrupaciones y/o personas, trtese de etnias, sectas, iglesias, castas, fracciones, clases, naciones, Estados, bloques de pases, etctera. Y por consiguiente se sintomatiza de manera compleja el miedo/odio a los otros bajo la supuesta defensa de valores, honores, lealtades, intereses, propiedades, exclusividades, etc., particulares de nosotros.

Quizs, existan races arcaicas del racismo en las sociedades primigenias e indivisas, al momento en que ellas interaccionan y se confrontan en sus identidades, exclusividades y especificidades. Sin embargo, la gnesis del racismo es moderna y capitalista, nace junto con el colonialidad, la acumulacin originaria, el saqueo de recursos a nativos americanos, la expropiacin y expulsin de los campesinos europeos, la esclavitud de africanos, el control de los cuerpos, la expoliacin de asalariados, mujeres y nios, etc. Desde el siglo XVI hasta el siglo XXI se despliegan sus formas histricas a partir de sus caractersticas estructurales, desde el colonialismo hasta el trumpismo, pasando por el darwinismo social, los nazifascismos, el sionismo y el apartheid. Tambin sus formas concretas, desde las reservaciones, las castas, y las regiones de refugio hasta los guettos, pasando por los hospitales psiquitricos y los campos de concentracin.

En dicha situacin moderna y contempornea, por ejemplo, imperan como cosmovisiones, mitologas, etnocentrismos y prejuicios prcticos: la superioridad de los propios frente a la inferioridad de los otros; el nosotros los blancos frente a los otros de color; nosotros los occidentales frente a los otros orientales; nosotros los civilizados frente a los atrasados; nosotros los elegidos frente a los otros los condenados; nosotros los desarrollados y tecnologizados frente a los subdesarrollados y analfabetos; nosotros los dueos frente a los otros desposedos, nosotros la gran nacin frente a los otros de las pequeas naciones, etctera.

Racismo tnico-nacionalitario contemporneo

Bajo el marbete racismo tnico-nacionalitario se incluyen la estigmatizacin, la xenofobia, el chovinismo, la discriminacin racial, sexo-genrica, religiosa y tnica, el segregacionismo, el patrioterismo, el ultranacionalismo, y tambin el suprematismo, el integrismo, el sionismo, el nazifascismo, el antisemitismo, la criminalizacin, el terrorismo, etc.., que dan pie y alimentan las violencias y rencores de todo tipo tales como los apartheid, los conflictos intertnicos, la limpiezas tnicas, los purismos raciales, los etnocidios, los politicidios, los genocidios, las guerras religiosas y civiles y las guerras internacionales e interimperiales. Con sus terribles secuelas de heridos, secuestrados, esclavizados, desaparecidos, migrantes forzados, expulsados, deportados, refugiados y muertos.

Ejemplos contemporneos: Los politicidios, genocidios, etnocidios, guerras y hostigamientos mediante bombardeos del Estado israel sobre la poblacin rabe-palestina, intermitentes desde la post-segunda guerra mundial y particularmente durante lo que va del siglo XXI, acoso violento y guettos masivos en los territorios de Cisjordania y Gaza. Conjuntamente estn los casi permanentes enfrentamientos militares y civiles tnico-religiosos en prximo y medio oriente y los disturbios raciales y polticos resultantes desde la segunda mitad del siglo XX hasta la actualidad. Los politicidios y genocidios de 1975-79 en Camboya y de 1978 a 1989 en Guatemala, las limpiezas tnicas, etnocidios y genocidios en Yugoeslavia en los 90, y en Ruanda en la segunda mitad de la misma dcada. El crecimiento desde hace ms de 30 aos de fundamentalismos tnico-religiosos y de las identidades culturales en Asia y parte de frica que suprimen derechos humanos y civiles. Las actitudes y ataques xenfobos, antisemitas y antiislamistas en Europa, junto con el cierre de las fronteras ante la supuesta inundacin de inmigrantes econmicos, y refugiados de guerras y de conflictos polticos agudizados en los ltimos 15 aos. El control de la frontera sur en Mxico que expulsa migrantes provenientes de Centroamrica, del Caribe y de frica y que deja en manos del crimen organizado a los que logran atravesar su territorio para dirigirse al sueo americano, resultando en miles de secuestrados, semiesclavizados, explotados sexualmente, desaparecidos y muertos. El racismo y la discriminacin racial de las minoras (nativos, latinos, hispanos, rabes e histricamente negros, principalmente) en Estados Unidos que ha llevado a su gobierno imperialista y racista a la guerra contra el terrorismo, a la construccin de muros y a la deportacin de millones de migrantes ilegales (en los ltimos 8 aos de Obama han sido ms de 3 millones).

Racismo/Racialismo y efecto tercer mundo en el capitalismo estadunidense en crisis

La historia de los EUA est cuajada de racismo y racialismo como parte de un nacionalismo religioso o una teologa nacionalista. Resulta muy peculiar que estos fenmenos histricos en este Estado-nacin se alimenten dentro del pas capitalista ms boyante del orbe y el que mayor cantidad de comunidades tnico-nacionalitarias acumul por inmigracin mundial de dreamers en pos de la american way of life y de los american dreams durante todo el siglo XX.

A partir de la crisis econmico-financiera de 2008 se increment con fuerza el desencantamiento y la decepcin hacia gobierno y la clase poltica norteamericana (bushismo, clintonismo, obamismo, Wall Street, establishment, etc.) a raz de la desindustrializacin y la globalizacin neoliberal que se tradujo en prdida de empleos (principalmente para los trabajadores adultos mayores blancos, hispanos y latinos), del retroceso de salarios, la precarizacin y la competencia de puestos entre la clase trabajadora norteamericana urbana y rural. Los causantes de ello no fueron los Tratados comerciales internacionales por s mismos sino la crisis y la disputa inter-imperialista por los mercados, los recursos y las ganancias. Est situacin afect igualmente de manera sentida a la llamada clase media estadunidense en sus niveles de consumismo y en sus aspiraciones clasistas.

Se incubaron, entonces, frustraciones y resentimientos entre las clases medias y bajas que se canalizaron va tnico-racial y sociocultural principalmente contra los extranjeros, migrantes (y ms siendo ilegales) y las minoras a las que abierta o veladamente responsabilizaron del estancamiento o baja de su bienestar (clases medias); o culparon de la prdida de empleos, de la precarizacin y la pobreza (clases bajas).

Se aceler un cuadro sintomtico que busca preservar, recuperar o engrandecer la esencia nacional5, sndrome que ya se ha visto en otros pases del mundo, principalmente europeos del llamado primer mundo y que Tzvetan Todorov llama el efecto del tercer mundo a domicilio, ste se perfila en un contexto propicio para el conflicto, la intolerancia y la exclusin. El chivo expiatorio es el otro proletario inmigrante, que procede de otros pases con otras costumbres, que no come, habla, proyecta y suea como nosotros, y que llega a desplazarnos y quedarse con nuestros trabajos y oportunidades (y con nuestros sueos). As pues, a nombre de nuestro derecho a mantener nuestra identidad de primer mundo, nuestra grandeza, nuestra cultura blanca, etc., se niega la alteridad inmigrante y se est de acuerdo en que se le deporte, expulse, guettifique, amuralle, etctera.

Fracturas y elecciones 2015-2016

Desde la poca de George W. Bush ya se manifestaban con recrudecimiento las fracturas econmicas, civiles y polticas en los EUA, pero con B. Obama y su gobierno de decepcin y a pesar de haber triunfado con un programa de promesas para mejorar las condiciones de las masas trabajadoras y minoras tnico-nacionales y populares, la situacin empeor; as, por ejemplo, las desigualdades socioeconmicas, las confrontaciones raciales, generalizacin de la pobreza y las multitudinarias expulsiones de migrantes (ms de 3 millones) hicieron evidentes ambientes de divisin sociocultural y moral, de confrontacin inter e intra-clasista con importantes efectos inter e intra-tnicos.

La llegada de las elecciones en 2015 y 2016 para el relevo presidencial y del Congreso enfrent dos proyectos de derecha, uno del partido demcrata con Hillary Clinton como candidata y el otro del partido republicano con el advenedizo magnate Donald Trump como el candidato. Aparentemente los votantes se escindieron en Hilaristas (intervencionistas, imperialistas, antirusos, mutirraciales, etc.) versus Trumpistas (supremacistas, racistas, emblanquecidos, kukuxklanistas, ultranacionalistas, etc); pero una buena parte de todos ellos creyentes en el destino manifiesto norteamericano. Dicha fragmentacin electoralista funcion adecuadamente como una coartada desviacionista del verdadero enemigo interno que no slo era el establishment y la clase poltica norteamericana, sino el sistema capitalista como tal, siendo su versin nacional la ms monstruosa.

El resultado de la votaciones de la contienda ms asquerosa en la historia moderna de los Estados Unidos (citado por David Brooks, 2016:31) con un porcentaje de abstencin de ms de 50% del electorado (lo que es muy significativo) demostr (aparte de la Divisin poltica geogrfica) una divisin porcentual (48.0% de Hilary frente a 46.1% de Trump en porcentaje de voto popular y 46.1 frente a 56.1 de porcentaje de voto electoral respectivamente).

El perfil del votante trumpista es varn (53%), de piel blanca (58%), mayor de 45 aos (53%), sin grado universitario (67%), residente en una ciudad rural (62%), conservador (81%), protestante o cristiano (58%), casado (53%), con servicio militar (61%). En poltica los temas que ms le interesan son la inmigracin (64%) y el terrorismo (57%), considera que tiene una peor economa (78%), piensa que los extranjeros le roban el trabajo (65%), quiere que deporten a los inmigrantes (84%), desaprueba a Obama (90%), est enojado con su gobierno (77%), cree que debe construirse el muro con Mxico (86%), cree que Trump dar un gran cambio (83%), que tiene temperamento para gobernar a Estados Unidos (94%), y haba decidido su voto desde tres meses antes (70%). Cabe resaltar que a pesar de ser un misgino, las mujeres que votaron por Trump fueron el 47% del total de votantes, igualmente an por ser reconocido por su racismo racialista hacia los mexicanos y latinoamericanos recibi un 30% de votos de latinos (Lpez y Rivas, 2016a: 18).

Donald Trump como fenmeno sociopoltico, y econmico-cultural fue el carril y la identificacin de casi la mitad de los votantes para manifestar mediante los votos efectivos su protesta, hartazgo, ira y temor por sus condiciones inmediatas de vida Ramonet, 2016). Empero lo mismo podramos decir del abstencionismo y de los votos para Hillary Clinton que fueron casi 3 millones de diferencia; sin embargo, el fenmeno Trump triunfa legalmente segn las antidemocrticas y obsoletas reglas electorales y as se consolida de manera oficial el:

Trumpismo ultra

Como tal, ste es principalmente a nivel regional una estrategia divisoria y obnubiladora de la conciencia y de la prctica de cohesin de los proletarios tanto nacionales como tambin internacionales, de la cual saca su tajada la ultraderecha elitista norteamericana a la que l pertenece plenamente. Es una poltica ultraclasista que se ala y combina como neorracialismo con los odios, miedos, y miserias aguijoneadas por la crisis neoliberal de la globalizacin capitalista-imperialista; manifestndose poltica e ideolgicamente (y electoramente) en el ltimo ao en Estados Unidos con los efectos de racismo, suprematismo, populismo, chovinismo, xenfobo y homfobo; tendencialmente WASPPM (blanco, anglosajn, protestante, machista, adulto). Es una manifestacin patriotera cnica, reseteada y extrema de blanqueamiento y discriminacin racial contra las mencionadas minoras vulnerables; ahora encarnados por y en un personaje que niega ser racista y aliado del racismo, y que niega ser acosador, misgino y dems. Un multibillonario salido de los talking shows televisivos que expresa tendencias neoautoritarias fascistoides y con un posicionamiento aparentemente a favor de un neoproteccionismo nacional que defiende puestos de trabajo para los obreros blancos, que busca proteger la seguridad interna y fronteriza de los americanos no migrantes, y que intenta impulsar la economa nacional y la reindustrializacin (infraestructura y quema de combustibles fsiles incluido carbn y esquisto sin medida) a toda fuerza y contra la deslocalizacin global industrial, para regresar su podero a esa nacin: America primero!, y lograr un nuevo dominio del entorno global que le es hostil a dicho pas y sus ciudadanos.

Por ejemplo el azuzamiento de la tirria a los migrantes usados como chivos expiatorios, especialmente los indocumentados tachados de corruptos, delincuentes, violadores, narcotraficantes o drogadictos por el mismsimo Donald Trump durante su campaa a la presidencia de los EUA. As lo demuestran tambin sus principales seis promesas de campaa para hacer a Amrica otra vez grande: 1. Expulsar y deportar ms de 11 millones de migrantes mexicanos, centroamericanos y latinoamericanos. 2. Construir el muro fronterizo de 3 mil 145 kilmetros financiado por el gobierno mexicano. 3. Anular el TLC por ser, segn l, desventajoso a los trabajadores (blancos) de USA. 4. Prohibir la entrada de inmigrantes musulmanes por sospechosos de terrorismo. 5. Conculcar las remesas de los trabajadores mexicanos y latinoamericanos o imponerles gravmenes a las mismas. 6. Imponer aranceles (hasta un 35%) a las mercancas importadas, o sea extranjeras, especialmente las manufacturas automotrices hechas en Mxico (de empresas estadunidenses).

Aunque ha ido matizando dichas promesas tnico sociales desde el anuncio de su triunfo electoral; su programa social y laboral es xenfobo, de limpieza tnica y alimentador de las discriminaciones y hostigamientos internos para las minoras (incluidos los sectores LGBTTTI); igualmente es abono para las bandas criminales que quiere evitar trasladndolas a sus patios traseros. Con las repatriaciones masivas (2 o 3 millones de criminales, como los ha llamado) los verdaderos delincuentes y narcomafiosos (no slo de Mxico sino de Centroamrica y Sudamrica) se nutrirn de esos repatriados, expolindolos y asesinndolos.

Para moderar o neutralizar el fenmeno Trump, no basta, por supuesto, con querer educarlo o ablandar su duro corazn, como claman las buenas conciencias en EUA y los piadosos en Mxico. Pues se trata de la personificacin de una tendencia capitalista mundial reactualizada y vigente con sus propias caractersticas estadunidenses populistas/ultraderechistas/parafascistas o neoautoritarias.

Trumpismo y la guerra global interimperialista

Los prximos aos sern se zozobra y de ahondamiento de la crisis global del capitalismo y de sus hegemonas, sin dejar de crecer las amenazas de la tercera guerra mundial global interimperialista. El trumpismo que hoy se apodera del gobierno ms poderoso del mundo, en efecto, se presenta como peligrossimo hacia adentro y hacia afuera, no slo para Mxico y Latinoamrica sino para el mundo, no slo por promover el enfrentamiento entre trabajadores, ser populista, racista y negacionista del desorden climtico, sino, adems, por las siguientes razones:

1. Su descarado giro pro-establishment formando un gabinete de militares, multimillonarios y ultraderechistas, todos ellos viejos lobos en el negocio del gran dinero, de la gran ambicin y del gran poder para aplastar a los otros.

2. La demagogia trumpista est hecha para confundir, aparentar y ocultar sus alcances devastadores en su brega por reposicionar al capitalismo-imperialismo de EU y sus socios/aliados. No ser el fin del neoliberalismo globalizador y traslocal a favor slo de un proteccionismo nacionalista de mercado interno con el fin de recuperar empleos perdidos para obreros estadunidenses, sino, ms all de esto (por lo cual presionar Trump a compaas para ganar simpatas internas). Se trata verdaderamente de un reimpulso de ese mercado global tratando de imponer intereses industriales-financieros de composicin pro-nacional estadunidense, o sea de amalgama con los socios-aliados trasnacionales que acepten participacin (y no desplazamiento) de capitalistas norteamericanos, priorizando la produccin localizada. Eso es lo que defender como bestia herida Donald Trump y sus halcones (gabinetazo a la cabeza de esta cruzada).

3. Donald Trump quien durante su campaa asegur que usara la tortura, que amenaz con matar a los familiares de los terroristas, bombardear a sus enemigos hasta reducirlos a polvo y que mostr no tener respeto por los acuerdos internacionales; hereda del premio nobel de la paz Barack Obama un sistema secreto de eliminacin de enemigos de los Estados Unidos mediante ejecuciones extrajudiciales por fuerzas especiales y mediante drones especializados. Seguramente Trump perfeccionar y extender dicho sistema de asesinatos a discrecin y conveniencia de Estado (Yeyya, 25-12-2016: 12).

4. D. Trump ser no slo el mejor aliado del sionismo del Estado israel sino que alentar y alimentar con apoyo logstico, poltico y diplomtico la agresividad de dicho Estado contra todos los dems pases y pueblos rabes e islmicos de la regin (particularmente Palestina), combustibilizando con ello el polvorn permanente de violencia, militarismo y guerra en dicha zona geoestratgica6.

5. Al impulsar la reindustrializacin sin respetar acuerdos climticos internacionales, el gobierno de Trump apoyar a las fracciones industriales interesadas en seguir usando los fsiles convencionales y el fracking, aumentando con ello los gases de efecto invernadero (bixido de carbono, metano, etc.), con ello contribuir grandemente a acelerar el calentamiento global y por ende el apocalipsis climtico; como a sentenciado ngel Guerra, acelerar el paso hacia el equivalente a una guerra nuclear en cmara lenta.

6. Pero tambin existe la posibilidad real de una autntica guerra nuclear en cmara rpida que acabara con el planeta y sus moradores en media hora (Nadal, 28-12-2016). En efecto, el gobierno de Donald Trump se alista para acelerar la carrera armamentista nuclear, superando y perdurando en cada etapa sobre sus competidores atmicos (fundamentalmente Rusia7), busca no slo actualizar su enorme arsenal atmico estratgico (que ya inici Obama con su vasto Programa de modernizacin) sino expandirlo. Pues Estados Unidos debe, en gran medida, fortalecer y ampliar su capacidad nuclear hasta tal tiempo que el mundo recupere su sentido y entre en razn en torno al armamento atmico (tuit de Trump del 23 de diciembre de 2016). Como han sealado varios analistas, el inestable, irresponsable y belicoso D. Trump tendr en sus manos las claves y botones nucleares, que en menos de cinco minutos pueden ser activados despus de recibir una orden presidencial. Los estallidos desataran inmediatamente el intercambio nuclear (eufemismo para decir la guerra apocalptica nuclear).

7. En suma, con la presidencia de Donald Trump se avizora un fascismo a la norteamericana (Almeyra, dixit), o como ha dicho Luis Arizmendi (5 de diciembre de 2016) un neoautoritarismo que sintetiza una tendencia del capitalismo mundial en crisis epocal. Dicha tendencia puede llevar (bajo otra forma y va de la proyectada por Hillary de choque con Rusia) a la tercera guerra mundial interimperialista (aunque las corporaciones ms importantes son de inversionistas multinacionales y transterritoriales, ellas tienen origen nacional y negocian directamente con sus Estados). As ahora el peligro de esa conflagracin mundial no slo puede ser por la competencia nuclear con Rusia, sino por su confrontacin con su gran rival global: La Gran China (superpotencia econmica, geopoltica y militar imperialista).

Trump prometi multiplicar el gasto militar y el podero blico convencional y estratgico del imperialismo yanqui (ya de por s muy superior al de todos los pases y bloques imperialistas y capitalistas del orbe8), teniendo al Congreso y al Senado estadunidense totalmente a su favor por ser de mayora republicana; ello indica que las disputas blicas abiertas se intensificarn por recursos, territorios y reservas (teniendo en la mira principal las de hidrocarburos, gas, minerales y metales). Se abre pues un periodo de mayor oscurantismo y de rabiosas competencias interimperialistas mediante alianzas y traiciones, lo que indica conflagraciones macroregionales y el potencial desbocamiento del caos climtico global; igualmente el desatamiento de la tercera guerra mundial como guerra global nuclear en fragmentos o total. La especie y el planeta en global peligro de desaparicin: un minuto antes del apocalipsis.

Resistencias y luchas unidas!

Hoy la resistencia y la lucha contra el racismo, contra el imperialismo y concretamente contra el trumpismo como encarnacin reactualizada de la bestia capitalista-imperialista, es ms que nunca inter-nacional y desde las organizaciones de trabajadores (formando redes, coaliciones, congresos, etc., internacionales de autodefensa, que retroalimenten la unidad del pueblo al interior de los pases imperialistas, especialmente los EUA) pero tomando en consideracin la lucha contra la blanquitud interiorizada en muchos trabajadores que ven a los otros como enemigos y competidores; esto es tomando en cuenta los aspectos multi-socio-etnoculturales, inter-socio-etnoculturales y trans-socio-etnoculturales que atraviesan y recorren a esa multitudinaria colectividad humana de millones de asalariados, semi-asalariados y parados de todo tipo. Como ha dicho K. Marx en el Manifiesto: El proletariado de cada pas debe naturalmente ante todo ajustar cuentas con su propia burguesa. De esta forma, nos dice Gilberto Lpez y Rivas (2016b), el territorio de las luchas por la emancipacin social tiene races en lo nacional y una estrecha vinculacin internacional, sobre todo en esta poca, dadas las formas de explotacin y dominacin trasnacionalizadas de la actual mundializacin capitalista (p. 15).

En Estados Unidos, las organizaciones ya estn cerrando filas entre mexicanos, latinoamericanos, musulmanes, asiticos, polacos, judos, etctera, traspasando toda blanquitud. As pues, respecto a la cuestin intertnica trans-nacional para combatir los racismos y racionalismos: privilegiar los intercambios solidarios, los dilogos poltico-culturales que apunten hacia un nosotros integrador y abarcador del proletariado multicolor, pluricultural y diverso; basado en la re-auto-organizacin de las necesidades, capacidades y sentidos de identidad y pertenencia, de identificacin clasista mediante la intercomunicacin de nuestros cdigos, formas y modos socioculturales de vida. Respecto a la cuestin poltica: las alianzas de dichas organizaciones de trabajadores con los movimientos sociales antisistmicos antagonistas y los organismos de las izquierdas: el trumpismo como monstruo capitalista-imperialista que es, se apersona ahora y ms que nunca como uno de los enemigos ms amenazantes a vencer. Como hemos dichos encarna las tendencias bestiales de la barbarie militar, nuclear, climtica que se cierne no slo sobre el proletariado sino sobre la especie, el planeta y la vida. A este re-emergente pro-apocalipsis hay que oponerle y construirle la re-organizacin proletaria planetaria: proletarios de todos los pases unos!!

Referencias citadas

Arizmendi, Luis (2016). Trump, la tendencia neoautoritaria y la crisis de la poca del capitalismo, en Rebelin, 5 de diciembre, 10 pp.

Brooks, David (2016). American curios, SOS, en La Jornada, 14 de noviembre, p. 31.

Cooper, Adrian (2009). El racismo, Morata, Madrid, Espaa.

Geulen Christian (2010). Breve historia del racismo, Alianza Editorial, Madrid, Espaa.

Held, Jean-Francis (1972). Conclusin, en Varios Autores Racismo y sociedad, Ediciones de La Flor, Buenos Aires, Argentina, pp. 429-447.

Lpez y Rivas, Gilberto (2016a). Trump, expresin del oscurantismo estadunidense, en La Jornada, 11 de diciembre, p. 18.

___________________ (2016b). Patria: muerte y abandono, en La Jornada, 30 de diciembre, p. 16.

Nadal, Alejandro (2016). La guerra nuclear en 140 caracteres, en La Jornada, 28 de diciembre, p. 19.

Ramonet, Ignacio (2016). La siete propuestas de Trump que explican su victoria, en La Jornada, 10 de noviembre, http://www.jornada.unam.mx/2016/11/10/opinion/006a1pol

Rivera, Annamaria (2009). Racismo, en Diccionario de derechos humanos, cultura de los derechos en la era de la globalizacin, Flacso, Mxico, D.F., pp. 269-275.

Sternberg, Robert y Sternberg Karin (2010). La Naturaleza del odio, Paids Contextos, Madrid y Barcelona, Espaa.

Valds, Maria (2007). Racismo y neoracismo, en Ascensin Baraano, et. al. (Coords.) Diccionario de Relaciones interculturales, diversidad y globalizacin, UCM Editorial Complutense, Pp. 309-311.

Walzer, Michel (1998). Tratado sobre la tolerancia, Paids, Barcelona, Espaa.

Yehya, Naief (2016). Obama, el primer presidente de la guerra permanente (II y ltima), en Jornada Semanal, 25 de diciembre, p. 12.

Zanfrini Laura (2004). La convivencia intertnica, Alianza editorial, Madrid, Espaa.

Notas:

1 Este apartado fue elaborado apoyndome en los siguientes textos y autores: Held, 1972; Geulen, 2010; Rivera, 2009; y Cooper, 2009.

2 Como cree Michael Walzer (1998).

3 Vase su artculo Racismo, 2009, pp. 269-275.

4 El racismo se puede definir como un sistema de ideas, discursos y actos que, atribuyendo a grupos humanos y a los individuos que forman parte de ellos diferencias esenciales, generalizadas y definitivas, justifica, legitima, favorece y reproduce prcticas de estigmatizacin, discriminacin, interiorizacin, segregacin, exclusin [y/] o exterminio. Idem.

5 Vase Zanfrini (2004), Valds (2007).

6 El 27 de diciembre Donald Trump tuite Sigue fuerte Israel, el 20 de enero est cerca! Y el presidentistrael Netanyahu respondi gracias por su clida amistad y su claro apoyo a Israel.

7 Por su parte el presidente ruso Putin afirm el 22 de diciembre: Rusia debe fortalecer la potencia militar de sus fuerzas nucleares estratgicas, en especial con sistemas de proyectiles capaces de penetrar con xito cualquier sistema de escudo antimisiles existente o proyectado. Su proyecto de reemplazar todo el arsenal nuclear obsoleto y vulnerable heredado de la guerra fra por componentes modernos y tecnolgicamente renovados es a los largo de los prximos 10 aos.

8 De todos los pases que invierten en gastos de armamentos resulta que el gasto militar de Estados Unidos es mayor l acumulado de las siguientes 10 naciones en dicha escala. Aunque el PIB de EU es menor al de la Unin Europea, triplica el gasto militar de todo el resto de la OTAN. Para mantener su liderazgo militar EU tiene que gastar 4% de su PIB anual, mientras la media en gastos militares para la OTAN se encuentra en el 1.28%. EU es sin parangn la mxima potencia militar global. Invierte en su poder militar, aproximadamente, 1000% ms que Rusia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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