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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2017

Incendio en Valparaso: las lecciones no aprendidas

Danilo Billiard B.
El Desconcierto


La modernizacin del sistema de emergencias y los planes de urbanizacin que requeran reforzar la gestin institucional y una inversin pblica que permitiera un mejoramiento de la planificacin territorial de las zonas perifricas de la ciudad, con el propsito de incrementar la prevencin de estos siniestros y, sobre todo, subsanar las precarias condiciones de habitabilidad de estos sectores, parecen no haber sido otra vez ms que promesas.

Como si se tratara de un dj vu, se origina la tarde del lunes 2 de enero un incendio en la parte alta de Valparaso (en el camino que une la Ciudad Puerto con Laguna Verde), y aunque inicialmente es calificado como forestal, horas despus se transforma en una catstrofe que afecta a cientos de familias del cerro Playa Ancha.

Por cierto, mientras esto ocurre se vienen a la memoria las anunciadas lecciones que haban sido aprendidas tras el megaincendio del mes de abril de 2014, sin embargo, todo indica que se vuelve a tropezar con la misma piedra.

La modernizacin del sistema de emergencias y los planes de urbanizacin que requeran reforzar la gestin institucional y una inversin pblica que permitiera un mejoramiento de la planificacin territorial de las zonas perifricas de la ciudad, con el propsito de incrementar la prevencin de estos siniestros y, sobre todo, subsanar las precarias condiciones de habitabilidad de estos sectores, parecen no haber sido otra vez ms que promesas.

Factores como la logstica y los recursos municipales, la responsabilidad ciudadana en la conformacin de microbasurales y hasta el cambio climtico, pasan por alto el hecho de que en poblaciones como Puertas Negras, Pueblo Hundido o Montednico (as como en cientos de otras repartidas por todo Chile) existe una notable ausencia del Estado y una indiferencia de la empresa privada (que algunos sectores polticos la proponen como la panacea) por colaborar con el mejoramiento de la calidad de vida de las personas, cuando lo que prevalece en esta ltima es el criterio de la rentabilidad.

La moda de la autoridad ha sido la de apelar al autocuidado cuando se pone en tela de juicio su propia gestin, lo que indudablemente configura un discurso de sentido comn tendiente a responsabilizar a los propios afectados por el incendio de la suerte que corrieron; orientados por ese tipo de interpretaciones, difcilmente se pueda contribuir a tomar conciencia de esta problemtica y enfrentarla con mayor seriedad.

La posibilidad de disminuir el riesgo debe dejar de focalizarse nicamente en lo logstico y considerar que el fuego se expande en emplazamientos semiurbanos insertos en zonas boscosas cuyo tipo de plantaciones tiene alto grado de combustin, que al combinarse con casas de material ligero construidas a pulso, desatan la rpida propagacin de las llamas. El denominado crecimiento precario de Valparaso es la pobreza que afecta a Chile, donde el carcter del modelo econmico y no tiene sentido omitirlo si bien no origina las llamas, s produce estas condiciones desiguales de orden material. El brote del fuego podra ocurrir en cualquier lugar de una ciudad, lo distintivo son los factores que influyen para su desarrollo.

Los recursos derivados de la riqueza que produce cotidianamente el trabajo existen, el problema son las prioridades y que es una minora la que hace uso y goce de esta apelando al derecho de propiedad, en un pas donde la diferencia entre los barrios pobres y los barrios de elite representan dos sociedades distintas habitando en un mismo territorio.Transformar estas condiciones supone pensar la sociedad de otro modo, guiados por otros objetivos y expectativas de vida, superando esta particular forma de analizar las causas de las desigualdades sociales, asocindolas a cuestiones naturales.

Pero la realidad indica otra cosa; los vecinos afectados por el incendio, adems, acusan la carencia del recurso hdrico.Se explica por parte de Bomberos y el municipio que obedeci a un corte del suministro elctrico que disminuy la presin. Como sea, hubo tiempo para anticiparse a esas insuficiencias, y no se hizo lo necesario al respecto.

Faltan grifos y en algunos casos se carece hasta de servicio de alcantarillado. La conectividad es dificultosa as como el acceso a la vivienda (de lo cual tambin se ha hecho un rentable negocio), lo que trae como consecuencia la edificacin exponencial, en direccin a los lmites citadinos, de poblaciones improvisadas que con el pasar del tiempo se regularizan, eximiendo (por omisin) al Estado de su responsabilidad habitacional. En fin, datos para agregar al debate sobran, estn a la orden de da, a la vuelta de la esquina.

El teln de fondo meditico, cuando las casas en ruinas todava no dejaban de humear, es apelar al estoicismo de los porteos que saben levantarse de las tragedias. Es como una pelcula televisada con un irnico final feliz. En ese marco, uno que otro conductor hace impertinente eco del discurso que solo en el caso de los pobladores (a mi juicio) resulta legtimo, insistiendo en que lo material no importa, cuando justamente all se alojan las razones de la desigualdad, en que lo material importa demasiado, al punto de que unos que apropian ms y apuestan a maximizar al costo que sea sus beneficios, terminan privando a otros de los medios bsicos de subsistencia, porque de eso se trata el capitalismo.

Ahora el tema ser la solidaridad desplegada, la reconstruccin y la parte linda de la tragedia. Se volvern a levantar las poblaciones y no cambiar la pobreza que antes del incendio y durante toda la vida las golpeaba. Podr ocurrir otro incendio y enfrentarse en mejores condiciones, pero los perjudicados son siempre los mismos, porque la naturaleza, esa naturaleza social de este sistema, se ha ensaado con ellos, y con todos nosotros.

http://www.eldesconcierto.cl/2017/01/05/valparaiso-y-las-lecciones-no-aprendidas/



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