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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2017

Rusia: riesgos y agravios

Rafael Poch
La Vanguardia


En el esfuerzo de Mosc por volver a levantar cabeza en el mundo, el sndrome 1905 resume los peligros de la empresa de consolidacin interna de un rgimen arcaico va aventuras exteriores.

Ahora que la Rusia de Putin aparece en la cima de la recuperacin de su poder y prestigio internacional con el clamoroso xito alcanzado por su intervencin en Siria (hecho que explica la intensa campaa contra el dirigente ruso cuyo histrico apogeo se vive estos das), es el momento de recordar los grandes riesgos que comporta el ms que legtimo desafo ruso a Occidente y la fragilidad interna delrgimen del Presidente Putin.

El actual sistema autocrtico ruso, que Yeltsin puso en pie en 1993 con el entusiasta apoyo de Occidente, es muy vulnerable a la inestabilidad interna. Sus mecanismos de reproduccin y legitimacin apuntan siempre hacia la concentracin del poder personal. Eso choca con las exigencias de una sociedad moderna.

Disfuncin

El tradicional rgimen de samovlastie heredado y perfeccionado por Putin, es poco funcional respecto a los desarrollos de su sociedad. Las encuestas confirman que el 50% de los rusos consideran que tienen derecho a defender sus intereses incluso si ello contradice los intereses del Estado. Los que no estn de acuerdo con ese enunciado no tienen otro que contraponer y se sumaran a l de forma pasiva si llegara el momento. No estamos ante una sociedad sovitica desde hace mucho tiempo.

A diferencia de los dos siglos anteriores, el legtimo nacionalismo ruso y los engranajes del consenso interno hacia un lder fuerte cuya principal virtud ha sido haber detenido una degradacin nacional de casi veinte aos, conviven con un vector muy fuerte de tipo burgus, podramos decir, que rechaza el conflicto y desea la estabilidad, como ocurre en cualquier otra sociedad moderna. Ese vector, iniciado en la URSS urbana de los aos sesenta va a aumentar, porque forma parte de la lgica histrica de nuestra poca. El sistema autocrtico no tiene una respuesta a eso. No encaja con ello. Su reforma es, por definicin, complicada.

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En la actual afirmacin de Rusia en el mundo, hay, desde luego, una ms que legtima reclamacin de potencia. En Europa el ninguneo o maltrato de grandes potencias siempre tuvo resultados nefastos. Tras las guerras napolenicas los vencedores implicaron a la vencida Francia en la toma de decisiones, lo que abri una larga etapa de paz y estabilidad continental. El ejemplo contrario es lo que se hizo con la Alemania posguillermina, tras la primera guerra mundial, y tambin con la Rusia bolchevique tras la Revolucin de 1917. En ambos casos, las polticas de exclusin -y de tremendo intervencionismo militar en la guerra civil rusa- tuvieron consecuencias nefastas para lo que luego fue el nazismo y la gnesis del estalinismo. Lo que hemos visto en Europa desde el fin de la guerra fra es una nueva advertencia sobre los peligros de excluir a una gran potencia de la toma de decisiones y tratarla a base de imposiciones y sanciones en lugar de organizar la seguridad continental comn que se acord en Pars en noviembre de 1990 (y que habra hecho obsoleta a la OTAN y con ella a la influencia determinante de Estados Unidos en el continente). En lugar de eso, durante 25 aos occidente ha maltratado a Rusia acosndola hasta llegar a los arrabales geopolticos de Mosc, con el resultado visto en Ucrania.

Pero en la actual autoreivindicacin del Kremlin hay tambin otro aspecto que no hay que perder de vista: un vector de movilizacin del favor de la poblacin ante los efectos sumados que en el interior de Rusia tienen; los bajos precios del petrleo, el estancamiento de la situacin socio-econmica y las sanciones occidentales. Todo eso agudiza las contradicciones entre la sociedad rusa y su poco funcional rgimen poltico.

Arriesgada legitimacin

En la actual tensin militar en Europa, cuya principal responsabilidad es de Estados Unidos, con el regreso de la obsesin antirrusa de Alemania en segunda posicin (la histeria de polacos y blticos solo es relevante por lo instrumental hacia esas dos responsabilidades), la correlacin de fuerzas es inequvoca: La poblacin de los miembros europeos de la OTAN supera en cuatro veces a la de Rusia. La suma de sus PIB en nueve veces. Su gasto militar supera en por lo menos tres veces el ruso. Incluyendo al conjunto de la OTAN el presupuesto militar ruso de unos 90.000 millones de dlares es doce veces inferior al occidental. En Siria esas correlaciones no son muy diferentes y si las cosas han funcionado bien all para Mosc ha sido gracias a cierto paralizante estupor de Estados Unidos ante los desastres de sus ltimas acciones militares en la regin, y a los zigzags de la actitud turca que la diplomacia rusa ha sabido jugar con gran acierto y maestra.

La decrpita mquina militar rusa ha sido mejorada en los ltimos aos, pero es un instrumento an lleno de grietas que ha estado trabajando a su mximo rendimiento. Un caza-bombardero ruso fue abatido por los turcos, otros dos se cayeron al mar desde el portaviones Almirante Kuznetsov. La intervencin rusa ha sido tambin arriesgada porque en caso de escalada difcilmente podra haber ido a ms. De ah la impresin de que Mosc intenta abarcar ms de lo que puede, o, como mnimo, todo lo que puede. Una accin militar exterior con la lengua afuera multiplica los riesgos.

Las intervenciones en Siria y Ucrania han cargado las bateras de la legitimacin del sistema de puertas adentro, pero Cunto durar esa carga? De momento funciona, pero los riesgos son inmensos y hay que preguntarse por la sostenibilidad del recurso. Un revs militar en Siria o en Ucrania, habran sido letales para el Kremlin. En 1905 la derrota militar de Tsushima en la guerra ruso-japonesa supuso el principio del fin de la autocracia de los Romnov, una dinasta de tres siglos. En el esfuerzo por volver a levantar cabeza en el mundo este sndrome 1905 es capital.

Populismo sin distribucin

El papel de potencias ms prudentes en su accin exterior como Rusia y China en el mundo multipolar, es fundamental para evitar los peligrosos excesos del ilusorio hegemonismo que han quedado bien patentes en los desastres de estos aos, pero en el orden interno Rusia debe ser valorada en su propia y contradictoria realidad. Putin no ha resuelto, y ni siquiera ha buscado, la va de desarrollo que estabilice a Rusia. Es un patriota populista de derechas prisionero de un modelo de mando caduco para la modernidad. Ni siquiera es un Hugo Chvez que cometi el pecado de distribuir socialmente renta petrolera. Putin no distribuye nada. Aunque de momento no hay signos de protesta social, ese es un horizonte ineludible a largo plazo con el que un Occidente hostil siempre jugar. El arriesgado recurso de un machismo exterior no funcionar eternamente. En lo que concierne a Rusia ese es un desarrollo al que habr que prestar la mxima atencin a partir de ahora.

Dicho esto, es inevitable situar la injerencia (presunta o real) del Kremlin en la poltica americana que tantos titulares hace estos das despus de varios aos de intensa demonizacin del Presidente ruso en todo Occidente y particularmente en Alemania. Lo menos que puede decirse es que lo que ha trascendido, si es creble, es ridculo al lado de lo que ha representado la ingerencia de Estados Unidos en la poltica rusa.

 El chiste de la injerencia en Hillarystn

En los aos noventa la injerencia de Washington en Rusia fue determinante para la ruina y criminalizacin de la economa rusa. Muchos decretos de privatizacin y otros aspectos esenciales se redactaron directamente en Washington. Gente como el vicesecretario del tesoro americano Lawrence Summers, cursaba directamente instrucciones en materia de cdigo fiscal, IVA y concesiones de explotacin de recursos naturales y los fontaneros del Harvard Institute for International Development, bajo patrocinio de la USAID, Jeffrey Sachs, Stanley Fisher y Anders Aslund, tenan tanta influencia como los ministros.

Bajo la batuta de Andrei Kzyriev (1992-1996), la poltica exterior rusa estaba en manos de una marioneta de Washington que fue puesta como premio al frente de la farmacutica americana ICN al ser cesada. El gran proyecto geopoltico para Rusia de estrategas de Washington como Zbigniew Brzezinski era disolver el pas en cuatro o cinco repblicas geopolticamente irrelevantes -un escenario que Rusia nunca se plante para Estados Unidos ni en los momentos ms bollantes del poder sovitico y cuyo precedente histrico ms prximo es el proyecto de disolucin de la URSS del Reichsministerium fr die besetzten Ostgebiete bajo la direccin del nazi Alfred Rosenberg. En las presidenciales de junio/ julio de 1996 la complicidad de Estados Unidos fue clave para facilitar la financiacin ilegal de la campaa de Yeltsin y la manipulacin informativa que le acompa, lo que impidi una probable victoria comunista

Que mucho de todo esto fuera consentido e incluso propiciado por la clase poltica rusa cuya preocupacin central en aquella poca era llenarse los bolsillos, no cambia gran cosa el asunto: Despus, cuando con Putin la prioridad fue la estabilizacin de lo adquirido y la recuperacin de Rusia, Washington promocion las revoluciones de colores en diversos pases del entorno ruso y apoy siempre ese escenario en la propia Rusia, sosteniendo econmica e informativamente a organizaciones no gubernamentales y defensores de derechos humanos -muchos de ellos ms que honorables- cuya accin consideraba favorable a sus intereses.

Clave de la recuperacin rusa de principios de siglo XXI ha sido la sumisin del complejo energtico a los intereses del Estado. Fue entonces, cuando se percat de que Putin pona fin a la bananizacin de Rusia, cuando Washington apost por el magnate Mijail Jodorkovski.

Propietario de Yukos, la mayor compaa petrolera rusa, y principal beneficiario de la privatizacin energtica de los noventa, Jodorkovski se preparaba para desafiar electoralmente a Putin. En 2003 se dispona a trazar para ello vnculos econmicos estratgicos con Occidente como la venta de una tercera parte de las acciones de Yukos a la norteamericana Exxon-Mobil (22.000 millones de dlares), la construccin de un oleoducto hacia China y de una terminal para la exportacin a occidente en Murmansk con la que pretenda determinar el sentido de la exportacin de crudo. Todo ello no solo rompa el pacto que Putin estableci con los magnates (respeto a las adquisiciones de la privatizacin a cambio de la no injerencia poltica y de la sumisin al Estado), sino que privaba al Kremlin de la principal baza geopoltica para la recuperacin de Rusia: el uso de su potencia energtica.

Jodorkovski, adopt decisiones que afectaban al destino y soberana del Estado y que no podan dejarse en manos de un solo hombre guiado por sus propios intereses, explic Putin en su da. Jodorkovski fue encarcelado e inmediatamente beatificado en Occidente hasta su puesta en libertad

Este tipo de injerencia en los asuntos de Rusia ha sido una constante -cualquier ruso lo sabe- y sita en su debido lugar el presunto escndalo de los hackers rusos en la campaa electoral americana. La simple realidad es que, en la hiptesis ms extrema e indemostrable -con Putin manejando personalmente la operacin- todo el asunto es bastante inocente. Ms an: al lado de lo que el valeroso disidente Eduard Snowden ha revelado al demostrar documentalmente la existencia de Big Brother y su control global total de las comunicaciones por Estados Unidos a travs de la NSA, este episodio de los correos de Doa Hillary se parece mucho a una descomunal tomadura de pelo.

Fuente: http://blogs.lavanguardia.com/paris-poch/2017/01/07/rusia-riesgos-agravios-74312/



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