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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2017

Icaria e Intermn Oxfam recuperaron hace una dcada los textos ms polticos y combativos del escritor estadounidense
El periodismo antiimperialista de Mark Twain

Enric Llopis
Rebelin


Tipgrafo, piloto de navegacin en los barcos que navegaban por el Mississippi, militar confederado en la Guerra de Secesin estadounidense, buscador de filones de plata, novelista, orador, periodista... De joven trabaj en imprentas sometido a condiciones muy severas; adems en las bibliotecas pblicas descubri un mundo nuevo, ajeno a los aprendizajes reglados de la escuela. Mark Twain (1835-1910) leg a los lectores obras como Las aventuras de Tom Sawyer (1876), Mi vida en el Mississippi (1883) y un libro en el que trabaj diez aos, Las aventuras de Huckleberry Finn (1886). Tambin El prncipe y el mendigo (1882) y ejemplos de narrativa satrica como Un Yanqui de Connecticut en la corte del rey Arturo (1889). En diciembre de 2006 la editorial Icaria e Intermn Oxfam publicaron una recopilacin de artculos centrados en su tarea periodstica y de agitacin poltica, Antiimperialismo. Patriotas y traidores. Estos discursos, pronunciamientos pblicos y colaboraciones en los peridicos rompen con la idea que los mandarines literarios de Estados Unidos difundieron a partir de 1940: Mark Twain como uno de los escritores icono del sueo americano y la conquista del Oeste.

En 1866 realiz su primer viaje fuera de Estados Unidos, a las Islas Sandwich (Hawai), mientras trabajaba como freelance para la revista literaria Golden Era de San Francisco. Despus de esta experiencia inicitica, recorrera Europa y Oriente Prximo como corresponsal de peridicos estadounidenses. Tambin viaj por Canad, las Islas Fiji, Australia, Nueva Zelanda, India y Sudfrica. A la vuelta de Europa en 1900, Samuel Langhorne Clemens se enrol en la Liga Antiimperialista de Estados Unidos. Sus panfletos, propalados a centenares de miles por las extensiones locales de la organizacin, se reproducen en peridicos y revistas. El prlogo del libro de Icaria e Intermn Oxfam reproduce algunos artculos y piezas premonitorias, como sta vertida por Mark Twain en 1901: A partir de este momento, el Gobierno ha convertido la taimada y alevosa traicin a las repblicas dbiles en su entretenimiento, y el robo de sus tierras y el asesinato de sus libertades en su negocio.

El da de fin de ao de 1900, el periodista se despidi del pblico con una crtica acerada a cuatro incursiones piratas de la poca: la ocupacin germana de la baha china de Kiao Chow, la emprendida por la Rusia de los zares en Manchuria, la guerra de los Boers en Sudfrica y la guerra filipino-estadounidense. Presntoles esta majestuosa seora llama CRISTIANISMO, que regresa sucia, embarrada y deshonrada. "Tiene el alma llena de maldad, la bolsa cargada de bienes expoliados y la boca llena de pa hipocresa. En un principio la Cruz Roja iba a difundir esta pieza breve, pero finalmente fue el New York Herald el peridico que la propag el 31 de diciembre de 1900. El escrito alcanz mayor eco con la difusin en forma de tarjetas por la Liga Antiimperialista de Nueva Inglaterra. La salutacin a la nueva centuria termina con una muestra del sarcasmo y la corrosin habituales en el escritor: Dadle jabn y toalla, pero esconded el espejo; dadle el espejo, tal vez la saque del error; al verse como los dems la ven.

Justo un ao despus imagina en otro escrito al naciente siglo XX como una procesin estupenda, presidida por la consigna Ama los bienes de tu prjimo como a ti mismo. En la Guardia de Honor de la marcha figuran reyes, presidentes, lderes polticos, asaltantes, ladrones de tierras y afines. Todos reunidos en torno a la bandera pirata. En la comitiva, misioneros y soldados alemanes, franceses, rusos y britnicos que cargan con el botn imperial. Otra fecha importante en la biografa del escritor es el 15 de octubre de 1900. Ese da Mark Twain retorna a Estados Unidos tras una dcada fuera del pas. Ya es una personalidad reconocida, cuya opinin sobre los asuntos internacionales se toma en consideracin. Los periodistas le asaltan a su llegada. Le preguntan por el imperialismo y la posicin de Estados Unidos respecto al conflicto de las islas Filipinas. Responde al Chicago Tribune que l se reclama antiimperialista, aunque hace un ao no lo era; pensaba que estaba muy bien darles libertad plena a los filipinos. Esto significaba liberarlos despus de tres siglos de sufrimiento. Un ao despus prefiere que sea la poblacin filipina quien conquiste su libertad. Con una rotundidad mucho mayor, el New York Herald recoge la misma idea: Me opongo a que el guila clave sus garras en cualquier otra tierra. Contribuy al rechazo definitivo, segn destacaba el agitador y humorista en el New York Tribune, el hecho de que nos hiciramos responsables de la proteccin de los sacerdotes y de sus propiedades.

Despus de conversar con un miembro de la Asociacin Inglesa para la Reforma del Congo, que le haba exhortado a que apoyara la causa, Mark Twain afil su pluma contra los desmanes del rey Leopoldo II de Blgica en el denominado, desde 1884, Estado Libre del Congo. El escritor utiliz la frmula del soliloquio para aguzar la crtica. El texto vio la luz en 1906 y lo hizo en forma de panfleto, despus que se negara a su publicacin la editorial que tena los derechos en exclusiva (Harper & Brothers). As pues, la censura se abati de nuevo sobre este escritor lcido y subversivo. En esta ocasin Mark Twain utiliza la voz en primera persona para componer un soliloquio demoledor. Pero quien habla no es Samuel Langhorne Clemens, sino el monarca belga y seor absoluto del Estado Independiente del Congo. Le acusan, dice Leopoldo II en el monlogo, de conservar el pas como si fuera mi propiedad personal, todos sus vastos recursos como botn privado mo mo y slo mo- reclamando y manteniendo a sus millones de habitantes como propiedad privada ma, como mis siervos, mis esclavos. Misioneros americanos, cnsules britnicos, y belgas a los que el rey llama charlatanes y traidores, denuncian que considere de su propiedad el caucho, el marfil y todas las riquezas del Congo. Adems quienes recogen las materias primas lo hacen coaccionados por el ltigo, las balas, el fuego, el hambre, las mutilaciones y la horca.

Mark Twain tambin se implic en la Sociedad de Amigos Estadounidenses de la Libertad en Rusia. Desde el verano de 1891 empez a figurar en las portadas de Rusia Libre. En una carta, finalmente no remitida, a esta publicacin en 1890 se posicion respecto al zar Alejandro III: Se debera descender al infierno para hallar algo comparable; s que la mejor manera de demoler el trono ruso es mediante la revolucin, aadi. Y en este punto emerge una de las ideas que singularizan al escritor estadounidense: la inevitabilidad de la violencia en los procesos revolucionarios. Lo expresa en trminos meridianamente claros: Ni el ms responsable monarca britnico devolvi jams un derecho pblico robado hasta que se le arrebat mediante la violencia sangrienta. Contra el zar tambin recurre al desdoble en forma de soliloquio. El autor, que public la pieza en marzo de 1905 en North American Review, hace reflexionar al monarca ruso sobre la esencia del poder: Sin mis ropas estara tan destituido de autoridad como cualquier otra persona desnuda. Qu importancia tienen los ropajes y los ttulos? La ms formidable que exista sobre la tierra, pondera el zar. Son las que llevan a la gente a respetar voluntaria y espontneamente al juez, el general, el almirante, el obispo, el embajador, el frvolo conde, el duque idiota, el rey, el sultn, el emperador.

En Australia recal el novelista durante un largo periplo entre 1895 y 1896, tras recorrer Estados Unidos y Canad; despus continuara el viaje por Nueva Zelanda, India, Ceiln, Islas Mauricio y Sudfrica. Clebre ya por sus textos literarios y polticos, en este pas se le recibe con calor y hospitalidad. El punto de partida del periodista es el descubrimiento de Australia por el capitn Cook, en 1770; en 1888, afirma siguiendo La historia de Australasia, de J.S. Laurie, el gobierno de Gran Bretaa comenz a deportar a Australia a los criminales convictos. As, Nueva Gales del Sur recibi 83.000 condenados en 53 aos. Con ellos se aplic la disciplina ms cruel que jams se haya conocido. Pero estos no eran notablemente peores que el promedio de la gente que dejaron atrs en su pas, denunci Mark Twain. El comn de los britnicos observaba sin alterarse cmo se ahorcaba a mujeres hambrientas o muertas de fro por robar unos trapos o un pedazo de tocino; tampoco se inmutaba el ciudadano corriente ante esos muchachos arrancados de sus madres y hombres privados de sus familias, y enviados al otro extremo del mundo para cumplir largas condenas por insignificantes delitos. En Australia y Tasmania a los convictos se les machacaba con 50 latigazos por un pequeo delito, y si se topaban con un funcionario particularmente sdico, poda propinarles otros 50 zurriagazos. Y as, mientras que el torturado aguantara sin morirse.

El libro publicado por Icaria e Intermn Oxfam recupera dos escritos de Mark Twain cuya influencia se prolong muchos aos despus en Estados Unidos. El primero, Oracin de la Guerra, se hizo circular de manera masiva en los aos 60 del siglo XX, por quienes denunciaban las masacres en la guerra de Vietnam. El escrito no se pudo publicar hasta 1923, por la negativa de los editores. Trata de un sacerdote que despide con una larga oracin a los jvenes del pueblo que se marchan a la guerra. Es un canto a la victoria. Pero de pronto, entra en la iglesia un anciano extranjero que va a revelar todo lo que el pastor oculta: granadas que transforman a los soldados en cruentos jirones, campos frtiles con patriotas muertos, gemidos de dolor en los heridos, viudas inocentes con los corazones desgarrados

El Movimiento de los Derechos Civiles en la dcada de los 60 tambin se fij en la obra de Samuel Langhorne Clemens. Uno de los artculos recuperados fue Los Estados Unidos del linchamiento, escrito por Mark Twain en 1901 despus del linchamiento de tres personas negras y el incendio de las viviendas de otras cinco en Missouri. Los hechos siguieron al asesinato de una joven blanca en Pierce City. Adems, una treintena de familias negras fueron expulsadas a los bosques. El literato y periodista sugiri que los 1.511 misioneros destacados en China retornaran para emprender la accin civilizatoria con los criminales de Missouri. Nada mejor que un espritu de mrtir para enfrentar a una turba de linchadores, intimidarla y dispersarla, ironiz.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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