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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2017

Fotografa e intimidad
Universo Lestido

Miguel Russo
Revista Anfibia

Adriana Lestido dice que no busca representar nada cuando dispara su cmara, que los sentidos se develan con el tiempo, como capas de cebolla. Su obra y su vida siempre estuvo en tensin entre la intimidad y la naturaleza, lo tierno y lo spero, el trabajo y la libertad. Referente de la fotografa argentina contempornea, rememora la niez con un pap preso, la militancia y la vida cotidiana de los 70, los das con su marido desaparecido, los inicios como reportera grfica, las fotos icnicas. Los mundos de Lestido, sus obsesiones y sus dudas del presente: cmo seguir haciendo fotos.


La foto es simple, tpica: una pareja de enamorados caminan por las callecitas boscosas de Villa Gesell en el verano de 1976. Ella tiene 21 recin cumplidos y sonre como solo sonren las mujeres enamoradas de 21 aos. l es un muchacho de 26 y la abraza como slo abrazan los muchachos enamorados de 26. La cmara es una Kodak prestada para la ocasin: cuatro o cinco das de amor total, una escapada furtiva al mar en un pas que estaba a punto de convertirse en un peligro para todos, mucho ms para dos jvenes enamorados que suean con otro pas.



l es Guillermo Enrique Moralli, Willy, estudiante avanzado de Ingeniera; militante de Vanguardia Comunista; lector empedernido de Marx, Lenin y Mao; delegado de Molinos. Ella es Adriana Lestido, estudiante de enfermera, militante de Vanguardia Comunista amante de Pink Floyd y Sartre, desgrabadora de tericos de Psicologa. En la foto parecen dos chicos, cuesta imaginar que llevan casados dos aos, desde 1974. Cuesta mucho ms imaginar que Willy desaparecera poco ms de dos aos despus, el 18 de julio de 1978. Y muchsimo ms imaginar que Adriana, como dice 40 aos despus de aquella foto, nunca volvi a sonrer de esa manera.
Esa es una primera foto. Obviamente, no fue ella quien la hizo, pero es ella. Hay otra versin de cul es su primera fotografa: una que la hace merecedora de la segunda peor foto pero que por mala debera haber ganado del viaje de egresadas a Bariloche. Y otra, que fue, como ella misma dice, su primera foto en serio: una de su madre, sacada con una Voigtlnder que le consigui su hermana por intermedio de una amiga con padre fotgrafo.

Pero de lo que no quedan dudas es de la sonrisa.

***

Adriana Lestido naci el 7 de enero de 1955 en el corazn de Mataderos, Avenida del Trabajo entre Larrazbal y Oliden, a quince cuadras del Parque Avellaneda. Fue la primera hija de Serafn, vendedor de La Malaguea, soador empedernido de nuevos proyectos, y Laura, amante de la msica y la literatura, apasionada lectora de Garca Lorca.

Correras, juegos, travesuras, la vida de una nena normal de una familia normal en un barrio normal. Jugaba con su amiga, hija de los dueos de la casa que alquilaban los Lestido. De la fotografa, slo un vago recuerdo de una pequea cmara con fuelle escondida en el ropero de la habitacin de sus padres. Y algunas fotos de infancia, blanco y negro, con ese bordecito tpico de las fotos de entonces, que yo creo que se hacan con esa camarita. Es muy probable que las hiciera mi viejo. Pero no tengo la imagen de l haciendo fotos, ni de nadie haciendo fotos. S la imagen de la camarita de fuelle en el ropero, dice Lestido.

Todo as, hasta 1961. Como si se tratara del cerco de alambradas que en la madrugada del 13 de agosto de ese ao depositan los soldados de Alemania oriental que bajan de los camiones en Berln para separar comunistas de capitalistas, en la vida de la nena Adriana Lestido de seis aos se levant otro muro. Un muro que separ su vida en dos: En el 61, mi viejo cae en cana. Esa para m es una etapa. Una cosa fue hasta el final de mis seis aos, otra a partir de que l cae en cana.

Seis aos. Con seis aos, Adriana Lestido comprendi que de un lado estaba la alegra y del otro lado, la injusticia: Mi viejo cay en cana por una estafa con cheques. l laburaba en La Malaguea. Mi viejo era buen tipo, pero estaba loco y siempre craneaba grandes negocios que terminaban cayndose en mil pedazos. Pero para que esos negocios se pusieran en marcha, necesitaba siempre mucha guita. Era muy buen vendedor, realmente, pero era un perdedor. Y no s qu tramoya se mand con unos cheques de la Malaguea. Se deliraba con los cheques, eran su debilidad. El bardo lo hicieron l y un compaero de laburo. Cayeron los dos.


El otro tipo tuvo un buen abogado y sali a los pocos meses. Serafn se comi casi cinco aos. Un delirio. Pensar que hay condenas por homicidio de cinco aos. Yo era consciente de esa injusticia, ms all del sentimiento de que era mi pap. Cinco aos, para m, que estaba a punto de cumplir los siete, era toda la vida, dice Adriana.

Pensaba que su padre no iba a salir ms. Encima, cuando l cae en cana, mi vieja estaba embarazada. Y yo pas, entonces, a cumplir otro rol familiar. Es como si eso hubiera sido el fin de la infancia. Yo tena esa sensacin. Toda mi escolaridad primaria estuvo muy marcada por todo eso.

Cuando Adriana Lestido dice todo eso es, exactamente, todo eso, y encima de una nena de poco menos de siete aos: el viejo en cana, la vieja desquiciada por la circunstancia, los problemas econmicos, una hermanita recin nacida. En la primaria, salvo una chica que viva en Ciudad Oculta, yo era la ms pobre del grado, con un padre preso y una madre que puchereaba. Me salvaba que era un poquito inteligente y me iba bien con las notas. Eso me posicionaba un poco mejor, pero era fuerte todo lo que me rodeaba. Me acuerdo que pagaba la cooperadora ahorrando la guita que me daba mi vieja para la merienda porque quera ser igual que las dems.

Ya haba agarrado la camarita fotogrfica con fuelle del ropero?
No, nunca. La cmara estaba ah, escondida. Lo mo era la nada total. Nunca aspir a nada ms all de lo inmediato. Me fascinaba la tiendera de la vuelta de casa, all en Mataderos, que envolva con mucha delicadeza los pulveres en un papel de seda o algo as. Deberan ser unos pulveres comunes, de barrio pobre, pero para m eran algo inaccesible, de otro mundo. Todo lo que estaba afuera era de otro mundo. Y cuando iba a comprar alguna boludez, un botn o un hilo de coser, ella estaba siempre envolviendo o acomodando esos pulveres. Yo fantaseaba con ser tiendera.

Fueron cinco aos de visitas al patio de la crcel de Caseros donde estaba su padre. De esas visitas, Lestido recuerda las gradas, las requisas y la cara triste de su viejo. Olvid la frecuencia de las visitas. Cree, casi con certeza, que eran ms seguidas al principio, pero que despus se fueron haciendo un poco ms espaciadas.

A los once mi viejo volvi a casa y sigui la vida normal. Nacieron mis otros dos hermanos y un poco se fue enderezando la cosa. Ms all de que todo eso que tena hasta los siete no volvi, el regreso de mi viejo cambi las relaciones. A los doce, cuando termin la primaria y empec la secundaria, fue como que arranc otra etapa. Ya estaba mucho ms plantada, ocupando un lugar. Ya tena otro rol, pisaba fuerte, era la independiente.

La independiente atraves la secundaria sabiendo que lo suyo no era ni la geografa ni la historia. Le tiraba ms lo que no haba que estudiar sino entender: las matemticas, la fsica, la qumica. Cuando termin, empez a laburar con su viejo de vendedora de especias surtidas: En ese entonces era muy difcil trabajar en relacin de dependencia. Y mi aspiracin mxima era entrar en alguna oficina y ser empleada. Siempre todo fue como muy ah, el anhelo de lo inmediato, lo que est apenas un pasito ms adelante.

En ese da a da se hizo carne una definicin que iba a acompaar la vida de Lestido: la necesidad.

Sin saberlo ella, sin tener an la mnima idea de lo que sera la fotografa en su vida, Adriana Lestido resuma en esa palabra necesidad, algo que el crtico ingls John Berger desarroll en 1968: Una fotografa es el resultado de la decisin del fotgrafo de que merece la pena registrar que ese acontecimiento o ese objeto se vieron. Si todo lo que existe se fotografiara continuamente, las fotografas careceran de sentido. Las fotografas no celebran ni el acontecimiento ni la facultad de la visin en s. Son un mensaje acerca del acontecimiento que registran. La urgencia de este mensaje no depende enteramente de la urgencia del acontecimiento, pero tampoco es completamente independiente de ste. En su forma ms sencilla, el mensaje decodificado significa decid que merece la pena registrar lo que estoy viendo. O sea: necesidad, como dice Lestido.


***

En 1973, Lestido decidi estudiar ingeniera. Cuando viaj de Mataderos hasta la facultad me enloquec: haba carteles por todos lados, consignas, efervescencia. Una locura. Y al toque empec a militar. Me engancharon a la semana. Me acerqu a un cartel que deca Bolsa del libro, y era algo que tena que ver con la Tupac, la rama estudiantil de Vanguardia Comunista. Me enganch de una. Enseguida, tambin, se dio cuenta de que Ingeniera no le gustaba. La embolaban los tericos multitudinarios, no entenda nada. Pero su presencia en la facultad era muy til para la militancia. Tena mucha fuerza, mucho arrastre, levantaba los cursos, hablaba, discurseaba, arengaba.

En Ingeniera conoci a Willy. Willy, Guillermo Moralli, era un cuadrazo de Vanguardia Comunista. Le llevaba seis aos, estaba en cuarto o quinto cuando Lestido ingres a la facultad. Y fue flechazo. Mis viejos cuenta Adriana se haban mudado a Villa Madero. Viv un tiempito ms con ellos, pero entonces, con Willy decidimos alquilar un departamento en el centro de Buenos Aires, en la 9 de Julio a metros de Avenida de Mayo, y nos fuimos a vivir juntos. Nos casamos enseguida, en 1974. Visto hoy, parece una locura: yo tena 19 aos, Willy, 25. Pero en ese momento era muy comn. Eran otros 19 aos, ni mejores ni peores; otros. Tiempos muy intensos.

Lestido tuvo un rol importante en las tomas que hubo en el facultad por la intervencin de Ivanissevich a fines de 1974. Durmi infinidad de noches en el rectorado ocupando el edificio. Ya operaba la Triple A. Estaba en la facultad cuando secuestraron a Daniel Winer, que diriga con Willy el Centro de Estudiantes. Todos estbamos muy angustiados porque no apareca. Y me acuerdo que, mientras estaba haciendo la recorrida por Lugano con las especies que venda, vi en un almacn la tapa de Crnica con la foto de la cara hinchada de Daniel. Lo haban encontrado muerto en un descampado. En ese momento se me dio vuelta el horizonte, sent todo lo que se vena.

Entonces, baj de la direccin de Vanguardia Comunista la orden de proletarizarse. Lestido dej Ingeniera y consigui trabajo en una textil: Tena que cortar las hilachas de las telas y encargarme de que a las costureras no les faltara hilado. Repositora, una cosa as. Haba que comer rapidito, en quince minutos y volver a correr entre las mquinas llevando piolines. Pareca una pelcula muda. Dur un da. Entonces me propusieron estudiar enfermera, la revolucin necesitaba enfermeras. Me met a estudiar y me gust. No quera ser doctora, quera ser enfermera, lo ms inmediato.

Lestido pens, en ese momento, que enfermera poda ser su vocacin. Se imaginaba trabajando de enfermera. Entraba a las siete a la escuela Cecilia Grierson de enfermera que est en el Hospital Durn, sala a la una, y se iba a trabajar desgrabando tericos de Psicologa. Eran tres desgrabadoras, a cual ms desquiciada: Martha Ferro, la que poco despus sera la genial escritora y periodista de Crnica, personaje central del film Tinta Roja; Celeste Carballo, que ya soaba con ser cantante, y Adriana Lestido. Cada una trabajaba para una empresa distinta, pero cuando se conocieron, de inmediato se pusieron de acuerdo para turnarse, grabar y desgrabar una sola y pasrselo a las otras dos. Pero nos agarraron: Hubo un error, me acuerdo, que comet yo. Un profesor estaba hablando de la Bula Papal y yo puse gula. Sali gula papal en los tres trabajos y se pudri todo. A la calle las tres.

Entonces llegaron las minivacaciones de enero del 76. Y Gesell, y la parejita enamorada caminando por las calles boscosas de la Villa, y la Kodak prestada. Y la foto. La ltima vacacin que pasamos juntos, aunque muchas vacaciones nunca tuvimos, siempre eran cuatro o cinco das locos en la playa. Y es una fotito as noms, con Willy, en el medio de un caminito por el bosque. Y me estoy riendo. Hay una cosa de alegra inocente y entregada que nunca ms volv a ver en mi cara. Esa alegra no volvi.

Despus, inmediata y bestialmente despus, fue el golpe de Estado.

***

Adriana, que haba terminado el primer ao de Enfermera, comenz a hacer una prctica en el hospital Ramos Meja. All estaba internado un viejito al que le haba tomado mucho cario dice. No s por qu, me hara recordar a mi abuelo, vaya a saber. Pero la cosa es que ese viejito se muri y me pidieron que me encargara de preparar el cuerpo. Fue muy fuerte. Ah me di cuenta que eso no era para m. Me faltaba poquito, un examen o dos para recibirme de auxiliar de enfermera. Y dej todo.



Era 1977. Tambin dej de militar y se separ de Willy. No fue una separacin tajante. Dejaron de vivir juntos, s, pero se vean con frecuencia. Mientras tanto, Lestido decidi, al ao siguiente, estudiar para ser maestra en el Normal 4. Entr con mucha polenta y no s muy bien qu pas pero me echaron. Yo tena mucha influencia en el curso, era medio lder, supongo que debe haber tenido que ver con eso.

Adriana Lestido, luego de la separacin, se haba ido a vivir con una amiga. Una amiga a la que Willy haba responsabilizado un poco por la separacin. Pero a mediados de 1978 la amistad se quebr. Adriana se encontr a Willy en un colectivo. De casualidad. Se sentaron juntos en un asiento de uno, charlaron, le cont la pelea, y Willy se alegr. Los dos pensaron que se abra una nueva posibilidad. Hubo mucha onda, los dos con ganas de volver a estar juntos, cuenta Lestido. Quedaron en hablar al da siguiente. Quizs, intentarlo de nuevo. El llamado nunca lleg. Adriana sigue pensando, casi cuarenta aos despus, que si no lo secuestraron ese mismo da fue al da siguiente: Fue un ao dursimo 1978. Todo mi grupo de referencia desapareci ese ao. Una vez pens: desde que conoc a Willy hasta que despareci, en 1978, pasaron slo cinco aos, pero fueron como treinta o cuarenta, toda una vida.

En 1979 decid estudiar cine en la Escuela de Cine de Avellaneda, con Rodolfo Hermida. Sent, por primera vez, que era algo qu s tena que ver con mi vocacin. Y estudiando cine hice mi primer curso de fotografa, pero ms que nada porque me daba cosa no saber manejar una cmara de fotos. Supuse adems que me iba a servir para cine. Era un curso gratis de cuatro clases en la Casa del Fotgrafo, con un profesor muy amable cuyo nombre no recuerda. Siempre me haba atrado mucho la proyeccin de imgenes. Ms all del papel, me encantan las fotos proyectadas. Y tengo el recuerdo imborrable de estar a oscuras en una de las clases de ese curso, mientras se proyectaban unas fotos cualquiera: sent que era eso. Empec a soar con fotos, a soar que sacaba fotos. Me tom por completo, como nunca nada en la vida.

En esos das vio la foto Madre Migrante, de Dorothea Lange. Reconoci en la imagen algo familiar que la reafirm en el camino. Esa foto y la manera de Lange de fotografiar. No quera imitarla, nunca se me ocurri imitar a nadie en nada. Me parece una pelotudez imitar. Pero s me inspir, lo mismo que mucha gente despus. Esa foto fue un faro. Y Dorothea, claro, su manera de mirar, el abordaje humanista de sus fotos. Son muy fuertes, pero a su vez hay una cosa absolutamente amorosa.

Lestido curs hasta el final de ese ao en la escuela de cine de Hermida, pero empez a hacer fotos con mucha intensidad. Y al ao siguiente dej cine para pasarse a la carrera de fotografa, tambin en la Escuela de Avellaneda. Estaba en medio de un vendaval, en un equilibrio muy precario. Cuenta: Empec una relacin muy fuerte y estaba en un momento de fragilidad extrema. Si se caa la fotografa o se caa esa relacin me iba a la mierda, literalmente. Me senta vulnerable. La relacin dur lo suficiente como para sostenerme y la fotografa se transform en eso que soaba.

***

Al principio, sala a hacer fotos por la calle. Practicaba. Fotografiaba a sus hermanos, a su barrio, haca los ejercicios que le pedan los profesores. Trabajaba como despachante de Aduana, pero buscaba vivir de la fotografa de alguna manera. As, empez a hacer fotos de pibes en las plazas. Retratos. La venta siempre me ray. Es cierto que era una venta liviana: si les gustaban las fotos a las madres me las compraban y si no les gustaba, nada, a otra cosa. No trataba de convencer a nadie, pero era venta. Tena claro que el trabajo en las plazas no era para toda la vida.




Empez a patear por los medios para ver si poda conseguir algo: Haba poqusimas minas reporteras, rebotaba en todos lados. Y adems no tena mucho para mostrar. Un da, en la escuela de foto vio un cartel que ofreca trabajo gratis en un diario de Lomas de Zamora. Y se mand. Fui a hacer fotos de una inundacin que haba ocurrido en Villa Albertina. Y arm un reportaje. Al poco tiempo, un amigo me coment que haba un diario nuevo, La Voz, de izquierda. Y all me fui con las fotos de la inundacin.

El jefe de fotografa de La Voz era Oscar Paglilla, el Negro. Las fotos le encantaron. La tom como colaboradora. Adriana crey que tocaba el cielo con las manos. Pero el primer da de laburo choc con el jefe de redaccin: Aram Aharonian, un divino que la jugaba de cabrn, me dijo que no estaba de acuerdo en que hubiera minas en la redaccin, que no perdiramos el tiempo. Quera ver las fotos mas todos los das antes de publicar nada. A la semana de laburar ah, un suplicio diario, ocurri el Lanusazo, y cambi la historia.

El 24 de noviembre de 1982, miles de vecinos de Lans se movilizaron hasta la municipalidad para entregarle al intendente Carlos Gregotti un documento pidiendo la rebaja de impuestos. Gregotti, designado por la dictadura, se neg a recibirlos. La exagerada custodia policial tom posicin a cien metros de la municipalidad y comenz a reprimir: gases lacrimgenos, bastonazos, balas de goma. Hubo medio centenar de heridos, y ms de cuarenta detenidos.

Aharonian, al enterarse que me haban mandado a m a cubrir lo que pasaba, puso el grito en el cielo. Cmo que mandaron a la minita? No va a traer nada, hay un quilombo brbaro, estn cagando a palos a todo el mundo. Y s, fue un quilombo brbaro. Cuando empezaron a reprimir yo qued en el medio, los canas me tironeaban de las lentes que llevaba colgando, me afanaron el teleobjetivo, el gran angular, pero segu trabajando. Volv con buenas fotos, y empez a haber un poco ms de respeto.



Al da siguiente, hubo un acto de Madres de Plaza de Mayo. Por la represin del da anterior, decidieron que en lugar de marchar en Plaza de Mayo, lo haran en la Plaza Alsina de Avellaneda. El diario mand a Adriana a cubrir el acto. Fue con el equipo que le quedaba despus del afano, slo un lente normal. En la plaza haba una nena con pauelo blanco que lloraba, todos los fotgrafos estaban alrededor hacindole fotos. A m me dio pudor levantar la cmara en ese momento pero cuando empez el acto y los fotgrafos fueron al palco a fotografiar a los oradores, me qued al lado de la nena y de su mam, que tendra mi edad. En un momento la alz, gritaron las dos y ah hice la foto, son slo dos cuadritos. Siempre quise mucho a esa foto pero recin con el tiempo me di cuenta que es la imagen fundante de todo mi trabajo, es el origen, todo viene de ah. Por la edad, la mujer no podra estar pidiendo por su hijo, pensaba que peda por su hombre, y la nena por el pap.

Era como volver a ver a su madre y a la nena que era usted a los siete aos?
No lo pens en el momento pero s. Es la injusticia. En realidad siempre la relacion con la desaparicin de Willy, pero tambin es la ausencia de mi padre. Despus supe que la mujer, Blanca Freitas, peda por su hermano, Avelino; que era el to de la nena. Y supe que Avelino Freitas haba sido delegado de Molinos. Willy trabajaba en Molinos, tambin era delegado: seguro que se conocieron. Una locura, no? Pero tampoco fue querer representar eso con la foto, no busqu nada. El sentido, los sentidos, se fueron develando con el tiempo, como capas de cebolla. Siempre es as.

Su foto Madre e hija de Plaza de Mayo fue tapa de La Voz.

***

Poco antes del cierre del diario La Voz, Adriana Lestido buscaba otros rumbos. Necesidad. La palabra, la sensacin, la definicin necesidad. Una tarde, la llam Dani Yako, el editor jefe de la seccin fotografa de la agencia Diarios y Noticias (DyN), para pedirle que se sumara al equipo. Fundada en 1982, DyN era el sueo, una agencia de vanguardia donde estaban los mejores fotgrafos del pas: Trabajando para una agencia hay que resolver las situaciones en una sola imagen. Fue un gran aprendizaje.




La agencia tambin haca, cada tanto, reportajes para diarios del interior donde eran necesarias ms fotos. Una vez me mandaron a hacer un reportaje al Borda y al Moyano. Estuve unos das en cada uno. Pegadito est el Hospital Infanto Juvenil y tuve el impulso de trabajar en el hospital, de mirar pero de otra forma, sin tiempos, o con los tiempos que me llevara ver lo que necesitaba ver. No tena idea de lo que era un ensayo fotogrfico, pero supe que tena que ser de otra forma, entrar de otra manera y comprender algo desde la experiencia. As hice la primera serie del Infanto Juvenil. Revelaba en el laboratorio de DyN. Yako me ayudaba a editar. Y, como siempre, una cosa me fue llevando a la otra.

Una de las chicas del Infanto Juvenil estaba embarazada y la derivaron a un Amparo Maternal. Lestido quiso seguirla pero no la autorizaron. Se qued todo 1986 fotografiando en el Infanto Juvenil. Hizo su muestra en 1988. La cuestin de las madres adolescentes le haba quedado picando. Decidi hacer un trabajo sobre maternidad. Se haba enterado de que en la crcel las madres estaban con sus hijos. Y arranc en el Amparo Maternal de Flores. Un da y otro y otro. Comprendi que no poda dejar de ir. Se transform en un trabajo en s mismo y as surgi la serie Madres adolescentes.

En enero de 1989, se anot en un seminario organizado en La Plata donde iban a estar los popes mximos de la fotografa: el brasileo Sebatio Salgado, el norteamericano Fred Ritchin, el iran Abbas, el mexicano Pablo Ortiz Monasterio. Adriana llev su trabajo sobre el Infanto Juvenil. Fue una semana de locos, magnfica. En un momento Ritchin tom mi trabajo, hizo unos movimientos, sac y movi fotos y qued otra historia. Ah aprend a relatar con imgenes. Quise hacer para ese seminario un trabajo sobre las mujeres presas en La Plata, pero no logr la autorizacin y termin haciendo fotos en la Casa Cuna de La Plata.



En 1990, acept el retiro voluntario que le ofrecieron en DyN y entr a Pgina/12. Despus de unos pocos meses, a la vuelta de un fin de semana de vacaciones, comprendi que no se bancaba ms correr detrs de la actualidad y, a pesar de los pedidos de los directivos del diario para que se quedara, renunci. La necesidad.

Desocupada, libre, viviendo de la indemnizacin de DyN, estuvo un tiempo sin laburo hasta que desde Pgina volvieron a la carga. Haba salido la revista Pgina/30: nada de correr detrs de la actualidad: libertad absoluta. Adriana volvi. Pero en 1991 gan la Beca Hasselblad para hacer madres presas. Pidi licencia para meterse de lleno en el proyecto.

Otra vez libre, otra vez respondiendo a su necesidad: Fui con una idea muy romtica de la maternidad en cautiverio. Pero la realidad es mucho ms dura. Estar con un hijo en la crcel es secundario, lo fuerte es estar preso. As, el eje se fue corriendo y termin en lo que es, Mujeres Presas. Comprend que siempre se est preso desde antes de caer en prisin.

Una vez, en los Tribunales de San Martn, donde haba acompaado a una mujer detenida a su juicio oral y pblico, un juicio pblico en el que el nico pblico era Adriana, un oficial le dijo: estar preso es no poder decidir. No lo olvidara nunca.



Fue muy duro hacer ese trabajo, mucho ms duro de lo que imaginaba. Tuve momentos de crisis fuertes mientras lo haca. Pens que no iba a poder terminarlo, pero por suerte pude y as logr sacarme un gran peso de encima. Lo duro y oscuro de la crcel que llevaba adentro sali, ya no podra volver a hacer fotos. Hace unos aos me vinieron a ver del Ministerio de Justicia para proponerme que hiciera otro libro sobre la crcel, en Ezeiza. Pero en vez de hacer fotos les propuse dar un taller con las presas y que fueran ellas las que sacaran sus propias fotos. Se hizo y estuvo buensimo. Fue quizs una manera de devolver algo de lo mucho que me haban dado.

***

Despus de Mujeres presas, Adriana Lestido decidi no trabajar ms en instituciones. Quera el afuera, la luz, el nacimiento. Mientras buscaba conectarse con alguna partera que trabajara con partos naturales, le cay en las manos el libro de Amy Tan, El Club de la Buena Estrella, sobre madres e hijas. Y eso fue como un rayo: era lo que quera hacer. Sinti que todo lo que haba hecho previamente era para llegar a eso. Un misterio a develar. Y se meti de lleno en la serie Madres e Hijas.

Estuve tres aos fotografiando a madres e hijas. De alguna forma el trabajo que pensaba hacer en un ao sobre maternidad termin hacindolo en ms de diez.
Despus seguiran El amor, Villa Gesell, Mxico, Antrtida.