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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2017

La Monarqua como freno al cambio poltico y social en Espaa

Vicen Navarro
Pblico.es


Una de las percepciones que me sorprendi y preocup ms al integrarme de nuevo en la vida acadmica y poltica de Espaa fue la que exista entre amplios sectores de las izquierdas gobernantes de que la Monarqua haba sido un elemento determinante en el establecimiento de una democracia considerada como homologable al resto de las democracias en la Europa occidental, atribuyndosele as una vocacin democrtica a tal institucin y al que la diriga, el Rey Juan Carlos, aun cuando su perpetuacin en la gobernanza del pas haba sido impuesta por uno de los dictadores ms crueles y represivos que hayan existido en la Europa occidental del siglo XX (segn el profesor Malefakis, Catedrtico de la Columbia University, en Nueva York, y experto en fascismo europeo, por cada asesinato que hizo Mussolini, el rgimen dictador del General Franco asesin a 10.000). Tal vocacin democrtica de la Monarqua parece segn aquellas izquierdas- haberse acentuado todava ms durante el mandato de su sucesor, el Rey Felipe VI, al cual se le considera ya aclimatado completamente a un rgimen democrtico, jugando un papel estabilizador del sistema.

Qu es lo que el Monarca estabiliza?

En esta percepcin que acabo de describir se olvida, sin embargo, que la Monarqua ha jugado durante todo el periodo democrtico un papel esencial en garantizar la perpetuacin de las coordenadas de poder solidificadas durante la Transicin, que han obstaculizado el progreso social, poltico e incluso econmico del pas. Aquellos que perpetan la percepcin de la Monarqua que describo en el prrafo anterior estn ignorando que el hecho de que Espaa, casi cuarenta aos despus de que se estableciera la democracia, contine teniendo uno de los Estados del Bienestar menos desarrollados de la Unin Europea de los Quince (el grupo de pases de semejante nivel de desarrollo al espaol), con uno de los gastos pblicos sociales (que incluye sanidad, educacin, vivienda social, servicios de ayuda a las familias y pensiones, entre otros) per cpita ms bajos de tal Unin (y una de las democracias ms limitadas en la misma UE-15), se debe precisamente a una continuidad y perpetuacin de la excesiva influencia que las fuerzas conservadoras han tenido sobre el Estado espaol, lo cual ha dificultado su desarrollo poltico y social. Y el estandarte de estas fuerzas conservadoras ha sido la Monarqua. Este orden monrquico ha estado basado en un rgimen bipartidista en el que los cambios han sido siempre limitados, como consecuencia de una enorme estabilidad en las relaciones de poder dentro de las instituciones polticas. Resultado de esta enorme influencia, todas las instituciones del Estado, con notabilsimas excepciones, estn controladas o estn bajo el dominio de las fuerzas conservadoras. La evidencia de ello es abrumadora. Lo ocurrido en estas ltimas elecciones al Congreso de los Diputados es un ejemplo de ello.

La perpetuacin del subdesarrollo social de Espaa

Ni que decir tiene que Espaa ha vivido cambios muy importantes, muy en especial durante el periodo de gobiernos de izquierdas. El desarrollo (aunque subfinanciado) del Estado del Bienestar es uno de ellos. Ahora bien, las coordenadas de poder dentro del aparato del Estado han cambiado poco, con una enorme influencia de las fuerzas conservadoras (las mismas que dominaban el Estado dictatorial) sobre tal aparato. Cmo explicar, si no, que Espaa, casi cuarenta aos despus de la llamada errneamente transicin modlica de una dictadura a una democracia (presentada con excesiva complacencia como homologable con cualquier otra en la UE-15), todava sea el pas de tal UE-15 con mayor nmero de policas por cada 100.000 habitantes (recordando su pasado histrico dictatorial) y, en cambio, con uno de los menores porcentajes de la poblacin adulta trabajando en los servicios pblicos del Estado del Bienestar (tales como sanidad, educacin, servicios sociales, escuelas de infancia y servicios domiciliarios a personas con dependencia, entre otros). Los datos estn ah disponibles y son fcilmente accesibles. Segn la oficina de estadstica de la UE, Eurostat, Espaa tiene 527 policas por cada 100.000 habitantes, el nmero ms elevado de los pases de la UE-15. En realidad, Espaa tiene el mismo nmero de policas que Alemania, pas que es mucho ms grande que Espaa (que tiene casi 36 millones menos de habitantes que Alemania).

A la vez que los aparatos de polica y seguridad del Estado estn sobredimensionados, destaca el nmero muy bajo de personas adultas trabajando en los servicios pblicos del Estado del Bienestar. En realidad, el porcentaje de poblacin adulta que trabaja en estos servicios (tales como sanidad y educacin, entre otros) es solo del 10%, cuando en Suecia es el 21%; el promedio de la UE-15 es el 12%. Estos indicadores son una muestra del enorme poder que las fuerzas conservadoras tienen sobre el aparato del Estado.

Este enorme poder se reproduce, en parte, mediante la intervencin llevada a cabo por los aparatos de polica y seguridad (sean del Estado central o autonmicos), cuya primera funcin es garantizar el Respeto a la Ley, principio central en un sistema en el que tal ley ha sido fruto, precisamente, de aquellas desiguales coordenadas de poder. Esta intervencin tiene como funcin no tanto la eliminacin de la delincuencia y la criminalidad comn (que es de las ms bajas de la UE-15), sino la defensa del orden poltico y jurdico que los favorece. La defensa de la ley es el punto central del sistema de poder institucional, caracterizado por favorecer sistemticamente a grupos minoritarios que gozan de gran poder econmico, financiero, poltico y meditico, a costa del poder de las clases populares que constituyen la mayora de la poblacin. La evidencia de ello es abrumadora (ver mi libro El subdesarrollo social de Espaa. Causas y consecuencias. Anagrama, 2006).

Pero tal intervencin policial no es suficiente. Est reforzada por un poder jurdico que garantiza la aplicacin de tal ley, as como (y muy en particular) por los medios de informacin (que son predominantemente medios de persuasin), que constantemente se movilizan para garantizar lo que llaman la estabilidad poltica, que es, ni ms ni menos, que la continuidad del orden establecido con las coordenadas de poder continuadas en la Transicin definida como modlica.

La amenaza que supuso para el orden establecido el movimiento 15-M

Uno de los hechos ms importantes ocurridos en los ltimos aos en Espaa es la aparicin y crecimiento de un movimiento democrtico el 15-M- que tuvo como caracterstica denunciar la escasa representatividad y limitadsima democracia existente en las llamadas instituciones representativas del pas. Su famoso eslogan no nos representan se hizo popular rpidamente hasta tal punto que las encuestas mostraban que la mayora de la poblacin estaba de acuerdo con el contenido de aquel eslogan. Otros eslganes como no hay pan para tanto chorizo gozaron de igual popularidad. Tal movimiento alcanz las dimensiones de un tsunami poltico, alarmando enormemente al establishment poltico-meditico del pas. Y dicha alarma se acentu cuando tal movimiento gener no solo una protesta, sino tambin un deseo de cambio profundo de las instituciones, apareciendo a lo largo del territorio espaol tanto en el centro como en la periferia- fuerzas progresistas y movimientos poltico-sociales que consiguieron un apoyo electoral, a todas luces sorprendente y sper preocupante para tal establishment, representado en la figura del Monarca.

La respuesta represiva del establishment poltico-meditico frente a las nuevas fuerzas polticas surgidas del 15-M

De ah que haya habido una enorme hostilidad hacia tales nuevas fuerzas polticas, encauzada por la prctica totalidad de los mayores medios de comunicacin, claramente influenciados por las fuerzas financieras y econmicas que constituyen el eje del establishment conservador que se opone por todos los medios al profundo cambio democrtico que se requiere en este pas para alcanzar niveles de calidad democrtica homologables a los existentes en los pases de la UE-15. Este establishment quiere eliminar a estos nuevos movimientos polticos, intentando recuperar el bipartidismo que les sirvi favorablemente durante la mayora del periodo democrtico. Es a esta movilizacin de los medios de informacin y persuasin en contra del cambio a la que el Monarca Felipe VI se refiri positivamente al destacar (y alabar) el papel de la prensa en la estabilidad de un escenario poltico indito (declaracin que aplaudi con orgullo El Pas, el rotativo que ha liderado dicha hostilidad hacia aquellas fuerzas democrticas). El Monarca, por cierto, mostr claramente su concepcin de la prensa cuando, a raz de un acto patrocinado por el diario ABC (que en el abanico meditico europeo correspondera a la extrema derecha), defini a este peridico como un diario dirigido por una redaccin dinmica, diversa y plural, (el subrayado es mo), mostrando lo que entiende por pluralidad. El entendimiento con pluralidad incluye solo variaciones de la ultraderecha y derecha.

Es frente a esta realidad que no entiendo cmo algunas voces de izquierdas, todava hoy, consideran que no es un tema importante o prioritario para las izquierdas pedir un cambio en el rgimen poltico espaol, pasando de una Monarqua a una Repblica. Por lo visto no se han dado cuenta todava de que hay una relacin directa entre el enorme retraso social y poltico de Espaa y la perpetuacin del rgimen conservador basado en la perpetuacin de la Monarqua. La evidencia muestra que la Monarqua es el eje central del establishment poltico-meditico conservador espaol. Y de ah que su defensa sea el elemento central del rgimen bipartidista espaol, habiendo hecho de su permanencia uno de los objetivos ms importantes ante una eventual reforma de la constitucin por parte del PP y del PSOE.

Qu es lo que deberan proponer las fuerzas democrticas?

Se deriva de esta realidad (que se intenta ocultar en los medios) que debera ser un objetivo de las fuerzas autnticamente democrticas recuperar la memoria y la cultura republicanas, puesto que la cultura monrquica nos ha llevado a esta situacin que configura un futuro donde Espaa continuar con su enorme retraso social y democrtico durante muchas dcadas. Lo cual me lleva a comentar otro indicador del carcter profundamente conservador que la Monarqua transmite a la poblacin en general reproduciendo y promoviendo las ideas y narrativa de las derechas victoriosas del golpe militar. En su discurso de fin de ao el Monarca repiti, una vez ms, la desaprobacin de la recuperacin de la memoria histrica, refirindose al tema de la importancia de no abrir de nuevo las heridas, que es el eslogan utilizado precisamente por las fuerzas conservadoras frente a recuperar la memoria histrica ocultada a la poblacin asumiendo que el silencio fruto de la represin- se traducir en olvido. Detrs de la enorme resistencia a recuperar la memoria histrica existe el intento de no recuperar la historia real del pas, tergiversada por las fuerzas conservadoras, pues tal recuperacin es esencial para establecer una autntica democracia, cuyas races deben basarse en la cultura republicana que signific un gran avance en el desarrollo de la democracia en Espaa. En realidad las heridas nunca se cerraron, y el rechazo a la memoria histrica es precisamente el miedo a que se conozca la historia del pas, todava desconocida y, lo que es peor, ignorada en las escuelas de este pas. Hoy todava 130.000 personas estn desaparecidas, siendo tal nmero la mayor cifra (en trminos proporcionales) de desaparecidos en el mundo, despus de Camboya. Sus restos estn repartidos indignamente en fosas y cunetas a lo largo del territorio del pas, gozando los perpetradores de tanta brutalidad de plena inmunidad por todos los daos y crueldades, silenciados, cuando no homenajeados, en el pas. La peticin del Rey de no abrir heridas se basa en su esperanza de que el silencio lleve al olvido, tal como siempre han querido las fuerzas conservadoras del pas. Definir al Rey como representando a todos los espaoles se est presentando cada da ms difcil, pues en los momentos de redefinicin de las realidades del poder dentro del Estado, su discurso y su prctica son como siempre ha sido la Monarqua en este pas- claramente opuestos al cambio democrtico que el pas necesita como el aire que respira.

Vicen Navarro. Autor del libro El subdesarrollo social de Espaa. Causas y consecuencias, y Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas. Universidad Pompeu Fabra

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/18926/la-monarquia-como-freno-al-cambio-politico-y-social-en-espana/

 


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