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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2017

Mesotelioma pericrdico y exposicin al amianto

Francisco Bez Baquet
Rebelin


El mesotelioma en cualquiera de sus posibles asentamientos-, en real o supuesta ausencia de exposicin previa al amianto, sigue siendo uno de los tpicos ms vigentes en la literatura mdica vase, por ejemplo: Batahar et al. (2016)-. Extremar el rigor, a la hora de poder afirmar, con la mxima seguridad posible de alcanzar, en el estado actual de los conocimientos cientficos, si efectivamente se trata, en cada caso considerado, de una real ausencia etiolgica del asbesto o no-, es, segn nuestro criterio, una ineludible exigencia de honestidad cientfica, con tangibles repercusiones, fuera ya, tambin, del mbito puramente acadmico.

El amianto afecta a la totalidad del sistema cardiovascular, incluyendo a todos sus tejidos y rganos constitutivos, y por consiguiente, tambin al pericardio. Vase, al respecto, nuestro trabajo:

Patologas cardiovasculares en expuestos al asbesto Rebelin, 15/06/2015 / 16/06/2015 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=199971 (I) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=199972 (II)

La cuestin tambin la tenemos abordada en nuestro trabajo:

Las otras cabezas de la Hidra. Presentaciones especiales del mesotelioma / Rebelin, 10-10-2015 / http://www.rebelion.org/noticia.php?id=204286

La lectura de este anterior artculo nuestro, la consideramos muy recomendable, diramos que imprescindible, para el cabal entendimiento de toda la cuestin, incluyendo aspectos tan esenciales, como es el de la consideracin del mesotelioma pericrdico como enfermedad profesional.

La efusin pericrdica, originada por asbesto, es abordada en: Trogrlic et al. (1997).

En Mirabella (1992), el autor afirma que el amianto tiene un efecto nocivo sobre la serosa pericrdica.

Refirindonos especficamente al nexo causal respecto del mesotelioma pericrdico, diversos trabajos lo postulan, ya sea genricamente, expresando la opinin de los respectivos autores, ya sea refirindolo al caso concreto tratado en cada uno de esos artculos. Revisaremos seguidamente algunos de ellos, comenzando por aquellos en los que tal nexo causal resulta ms incuestionable.

En Okumura et al. (1980), los autores, en el Resumen de su trabajo, se manifiestan as: El paciente haba estado trabajando en una fbrica de amianto durante cuatro aos, a partir de los 16 aos. Hace cinco aos se quej de esputo y tos, y fue tratado por bronquitis crnica. A partir de marzo de 1977, cuando tena 53 aos, el hidrotrax y la ascitis aumentaron, su peso disminuy y fue hospitalizado por caquexia. El diagnstico clnico de mesotelioma maligno difuso se realiz, basndose en la presencia de clulas atpicas en las efusiones. Las clulas atpicas, mostraron una prueba de tincin con hierro coloidal, positiva, y una prueba de digestin con hialuronidasa, positiva. Se encontraron cuerpos de asbesto en el esputo. El paciente muri en febrero de 1978. El examen post-mortem confirm asbestosis y mesotelioma, que se dispers sobre la pleura, el saco pericrdico, el diafragma, el peritoneo y el pncreas. Adems, se encontr cncer de pulmn, de tipo bronquio-alveolar, localizado en el lbulo inferior del pulmn izquierdo. La difraccin de haz de electrones revel que el asbesto era amosita (amianto pardo).

A resaltar por nuestra parte, que en el proceso de certificacin de la exposicin previa al amianto, se incluyeron varias de las previsiones postuladas en nuestro protocolo o declogo, incluido en nuestro trabajo:

Amianto y mesotelioma paratesticular Rebelin, 06/01/2017 https://www.rebelion.org/noticia.php?id=221280

En relacin con dicho texto nuestro, estimamos oportuno hacer aqu un inciso para sealar en l la omisin de un signo de afectacin, de inmediata y de no invasiva ejecucin, cual es la observacin de una eventual cianosis en el paciente, sealando, al propio tiempo, las limitaciones que inevitablemente ha de presentar la interpretacin de tal sntoma, y que consisten en el amplio margen de subjetividad y de discrecionalidad en su observacin (en la prctica, es un signo de inviable cuantificacin), y en la no universalidad de su posibilidad de aplicacin, a causa de la caracterstica racial, consistente en la diversidad de tonalidades de la piel, aadindosele a ello el grado en el que la misma haya estado cotidianamente soleada, y, eventualmente, incluso tambin teniendo en cuenta el distinto grado de higiene personal, acostumbrado por el paciente. Una vez concluido todo lo antedicho, regresemos al contenido central de nuestra disertacin.

Similarmente a lo dicho antes, respecto de las coincidencias advertidas respecto de las previsiones incluidas en nuestro protocolo de verificacin de evidencias de una eventual exposicin previa al asbesto, y abundando en la misma coincidencia de criterios respecto de las observaciones precisas para poder confirmar esa exposicin previa, en Burazor et al. (2014), se especifica: Se pueden observar signos de enfermedades relacionadas con el asbesto, tales como placas pleurales calcificadas, espesamiento pleural difuso y fibrosis intersticial.

A contrario, la confirmacin histolgica de la ausencia de nexo causal entre mesotelioma pericrdico y asbesto, la tendremos en: Ashouri et al. (1993).

En Contreras et al. (1985), los autores constatan la ausencia de una exposicin previa al asbesto, a travs, exclusivamente, de la inexistencia de una historia de exposicin, y acreditndose indirectamente, por lo tanto, la falta de otros elementos de prueba, que habran podido ser igualmente utilizados, y que seran los enumerados en el protocolo correspondiente, inserto en nuestro anteriormente aludido trabajo sobre el mesotelioma paratesticular, y que seguidamente volvemos a detallar vase: Chiappino & Bertazzi (1980)-:

Las evidencias de alteraciones, signos patognomnicos, que eventualmente puedan estarnos revelando la presencia, en situacin de co-morbilidad, de otras manifestaciones mrbidas asbesto-relacionadas (asbestosis incipiente, placas pleurales, engrosamiento pleural benigno, alteraciones respiratorias, etc.).

Obviamente, la relevancia de la aplicacin del susodicho protocolo, no se limita al caso concreto de los trabajos a publicar, sobre la concreta patologa consistente en el mesotelioma pericrdico, sino que tambin cabe referirla a los de todos los casos de mesotelioma, cualquiera que sea su asentamiento, y asimismo por lo que atae a otras patologas malignas asbesto-relacionadas, como es el caso del cncer pulmonar, los cnceres del tracto gastro-intestinal, el cncer de laringe, el cncer de ovarios, etc.

Por lo que respecta a lo primero los mesoteliomas, en cualquier asentamiento-, diremos que en Delgermaa et al. (2011), trabajo titulado Las muertes mundiales por mesotelioma, notificadas a la Organizacin Mundial de la Salud entre 1994 y 2008, se manifiesta: La distribucin de la enfermedad por sitio anatmico fue: pleura, 41,3%; Peritoneo, 4,5%; Pericardio, 0,3%; Y sitios no especificados, 43,1%. En la Conclusin del Resumen de dicho trabajo, se cierra la misma, con la siguiente frase: Las diferentes tendencias temporales observadas entre los pases pueden ser una indicacin temprana de que la carga de la enfermedad est cambiando lentamente hacia aquellos que han usado asbestos ms recientemente.

Similarmente, en Maltoni et al. (1991), los autores conforman una cohorte de afectados por el mesotelioma radicado en sus respectivos asentamientos, habiendo mediado exposicin al amianto, con la siguiente composicin: 78 pleurales (94%), 4 peritoneales (48%), y 1 pericrdico (12%).

En Kakar et al. (2006), los autores manifiestan su criterio, respecto de que para desencadenar el mesotelioma pericrdico, se precisan dosis de exposicin comparativamente ms elevadas, que las requeridas para el afloramiento del mesotelioma, en los dems lugares de asentamiento. Esto vendra a explicar su tasa recprocamente menor.

La afectacin del pericardio por otra patologa distinta del mesotelioma, y en relacin con una exposicin previa al amianto, es abordada en Cooper et al. (1996).

En Cucchi (2003), el autor relata un caso de mesotelioma pericrdico, en el que el paciente, por su profesin de bombero, ya nos estaba evidenciando la alta probabilidad de existencia de una previa exposicin laboral al asbesto.

La existencia de otra patologa asbesto-relacionada el engrosamiento pericrdico-, con asentamiento en el mismo tipo de tejido orgnico y de estructura anatmica el pericardio-, refuerzan la plausibilidad de la real existencia de la misma etiologa, referida al mesotelioma con el referido asentamiento: Al Jarad et al. (1993).

En Davies et al. (1991), los autores informan de una caso de efusin pericrdica y de pericarditis constrictiva, inducidas por amianto. Por tanto, y aun cuando no se tratara de un caso de mesotelioma pericrdico, teles antecedentes fcticos hacen plausible la eventualidad de una futura deriva hacia la malignidad, del susodicho cuadro clnico.

El mesotelioma pericrdico, en co-morbilidad con otras patologas malignas asbesto-relacionadas, lo encontraremos en los casos descritos en: An et al. (2009), Filho et al. (2015) en animal-, Nojiri et al. (2009).

Lo mismo, pero en co-morbilidad con patologa maligna no relacionada con la exposicin al amianto, lo tendremos en: Kunakov et al. (1989).

En Raeside et al. (2016), los autores, refirindose a su paciente, se manifiestan en estos trminos: ...puede haber estado expuesto al amianto en dependencias de la granja durante su trabajo como agricultor.

El nexo causal entre la exposicin medioambiental al asbesto y el mesotelioma pericrdico, es reconocido en: Arslan et al. (2012). Aunque los autores no se manifiesten expresamente sobre esa posibilidad, tendremos un trabajo Eker et al. (1989)- en el que, por estar referido a un caso acaecido en un pas, como es el caso de Turqua, en el que abundan los afloramientos geolgicos, tanto de asbesto como de erionita, se puede considerar como alta la probabilidad de que efectivamente, esa haya podido ser la va de contaminacin, responsable etiolgica del caso surgido.

La etiologa por asbesto del mesotelioma pericrdico, es asumida por los autores de los siguientes trabajos: Beck et al. (1982), Burke & Virmani (1995), Fujiwara et al (2005) -exposicin laboral-, Horie et al. (2010), Kahn et al. (1980), Mensi et al. (2010), Nojiri et al. (2009), Oc et al. (2012), Oreopoulos et al. (1999), Rizzardi et al. (2010), Roggli (1981), Sharma & Katechis (2011), Thomason et al. (1994).

Un notable y excepcional caso de contaminacin directa, por asbesto, del pericardio, a travs de una maniobra quirrgica, generando una exposicin iatrognica, es descrita en Churg et al. (1978). Transcribimos seguidamente lo manifestado al respecto en nuestro trabajo:

Sufrir por sanar (I) - Padecimientos iatrognicos asociados al tratamiento o al diagnstico de las patologas del amianto / Rebelin. 23-04-2015 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=197976 y: (II) - Rebelin. 25-04-2015 / http://www.rebelion.org/noticia.php?id=197977 :

En Churg et al. (1978), se relata un caso de mesotelioma pericrdico, en un paciente que, 15 aos antes, haba sido tratado de angina pectoris mediante el depsito en la cavidad pericrdica, de una mezcla de polvos de amianto y de fibra de vidrio, una actuacin que, en 1963, debiera haber sido evitada, teniendo presentes las evidencias de todo tipo que ya existan, sobre el poder cancergeno de las fibras de asbesto. 

Las metstasis del mesotelioma, asentadas en corazn y/o en pericardio, son relativamente frecuentes, dado que la agresividad de la susodicha patologa maligna asbesto-relacionada, viene condicionada, entre otros factores, por su alta propensin a generar metstasis: Silvestri et al. (1997).

El mesotelioma pericrdico es registrado en diversos animales: Balli et al. (2003), Bollo et al. (2011), Carnine et al. (1977), Ceribasi et al. (2013), Chandra & Mansfield (1999), Closa et al. (1999), Colbourne et al. (1992), Filho et al. (2015), Ikede et al. (1980), Ledeck et al. (2010), Machida et al. (2004), McCleery et al. (2015), McDonough et al. (1992), Movassaghi et al. (2009), Nash & Kaliner (1984), Takasu et al. (2006), Wiedner et al. (2008), Yamamoto et al. (2013).

Como es sabido, el mesotelioma en animales ha sido considerado como episodio centinela de un riesgo medioambiental por asbesto: Ardizzone et al. (2014), Backer et al. (2001), Bukowski & Wartenberg (1997), De Nardo (1996 -2 refs.-), (1997), (2003) & (2004), De Nardo et al. (2004), Reif (2011). Eso no implica, en modo alguno, que todo caso de mesotelioma pericrdico en animales tenga que ser considerado como una evidencia en favor del nexo causal entre amianto y el mesotelioma radicado en el susodicho asentamiento, pero lo cierto es que al menos para alguno de los autores que reportaron tales casos de mesotelioma pericrdico en animales, s asume la realidad del nexo causal.

As tendremos, por ejemplo, que en Bollo et al. (2011), los autores se manifiestan en los siguientes trminos: Desde que naci, el len fue alojado durante la noche en una jaula cubierta por tablas hechas de cemento y fibras de asbesto. Por lo tanto, se puede plantear fcilmente una relacin entre la inhalacin de fibras de amianto y la lesin, como ya se ha descrito en seres humanos.

Vase igualmente: Ceribasi et al. (2013), Closa et al. (1999).

Para el mesotelioma pericrdico y para el pleural. ambos en el hamster, como etiologa alternativa ha sido postulada la infeccin por el virus SV40: Hubbard et al. (1997).

Otra etiologa alternativa, de carcter iatrognico, es atribuida al mesotelioma pericrdico: la irradiacin previa. Vase: Small et al. (2008), Velissaris et al. (2001), Yıldırım et al. (2010).

No se nos oculta la evidencia, de que, sin llegar a negarla categricamente, sin embargo existen diversos trabajos que llegan a cuestionar la veracidad de una etiologa por amianto, del mesotelioma pericrdico: Ali et al. (2014), Fazekas et al. (1991), Grebenc et al. (2000), Hoey et al. (2016), Karadić et al. (2005), Kayatta et al. (2013), Lagrotteria et al. (2005), Lingamfelter et al. (2009), Llewellyn (1987), Montesinos et al. (2012), Morteza (2013), Nilsson & Rasmuson (2009), Patel & Sheppard (2010), Restrepo et al. (2013), Yıldırım et al. (2010).

Parece pertinente hacerse la pregunta, de que si cada uno de estos autores (y en la medida de lo posible, ya que en algunos casos de trata de trabajos referidos a hallazgos post-mortem), habrn tratado de ceirse todo lo posible al protocolo postulado en nuestro anterior trabajo, y aqu vuelto a rememorar, para discernir si han existido evidencias disponibles, o no, de una exposicin anterior al asbesto, por parte del paciente. Al propio tiempo, y en la medida en la que tal exhaustividad no se haya llegado a producir, cabe conjeturar si, en el supuesto contrario, los respectivos autores concernidos por ello, no tendran, en buena lgica, que haber cambiado de posicin, trocndola en su contraria.

 

Bibliografa

Se facilita seguidamente link de acceso a fichero Dropbox, que la contiene:

https://www.dropbox.com/s/5x3vbn91i63jzw2/Bibliograf%C3%ADa%20sobre%20mesotelioma%20peric%C3%A1rdico.doc?dl=0

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 



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