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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2017

El espejismo del ingreso universal

Michel Husson
Viento Sur


Que una sociedad garantice un ingreso decente a todos sus miembros es, evidentemente, un objetivo legtimo. Pero ello no implica la adhesin a los proyectos de ingreso universal, de base, etc. Estos proyectos se basan en un postulado errneo, conducen a un callejn sin salida estratgico y renuncian al derecho al empleo.

Adis al pleno empleo, viva el ingreso

La idea de un ingreso universal se encarna en mltiples proyectos/1. Pero, ms all de sus diferencias, todos se desarrollan en la interseccin de dos propuestas ms o menos explcitas. La primera es conocida: las ganancias de productividad hacen que no se pueda alcanzar el pleno empleo. Y como toda actividad humana es creadora de valor, hay que redistribuir la riqueza producida mediante un ingreso desconectado del empleo.

Admitamos durante un instante, aunque esa previsin es altamente discutible/2,que las ganancias de productividad ligadas a las nuevas tecnologas son portadoras de una hecatombe de empleos y que un empleo sobre dos ser automatizado en los dos prximos decenios. Los partidarios del fin del trabajo dicen entonces: veis claramente que ya no habr empleo para todo el mundo, -por lo que-es necesario un ingreso universal para redistribuir la riqueza producida por los robots.

Hay que rechazar absolutamente ese por lo que. Otro razonamiento es en efecto posible: Los robots hacen una parte del trabajo en nuestro lugar, -por lo que- nuestro tiempo de trabajo puede disminuir. Es lo que ha ocurrido a escala histrica (no espontneamente sino bajo la presin de las luchas sociales): las ganancias de productividad han sido, en gran parte, redistribuidas bajo forma de reduccin del tiempo de trabajo.

Pequea economa poltica de lo numrico

En la prctica nos encontramos con que las ganancias de productividad asociadas a las nuevas tecnologas tardan un tiempo en manifestarse. Los economistas se encuentran de nuevo confrontados con la paradoja de Solow: estas nuevas tecnologas se ven en todos los lugares, salvo en las estadsticas de productividad. Los intentos para salir de esta dificultad consisten en decir que el volumen de produccin est mal medido por los mtodos habituales: estara subestimado, de tal forma que las ganancias de productividad seran finalmente ms elevadas que lo que parece. Los correctivos propuestos se basan en su mayor parte en un olvido de la vieja distincin entre valor de uso y valor de cambio que lo numrico estara embrollando.

El desarrollo de la economa de plataforma (Uber, etc.) y de los GAFA (Google, Apple, Facebook, Amazon) ha estimulado en efecto las innovaciones tericas a menudo impresionistas pero que se apoyan en su mayor parte en nuevas definiciones de la produccin o de la captacin de valor. La cuestin que es necesario plantearse es la de saber si las nuevas tecnologas hacen verdaderamente necesario un tal sobrepasamiento de la teora del valor.

Aun a riesgo de conservadurismo es necesario, aqu, dar un paso atrs: es preciso discernir lo que es efectivamente nuevo a la vez que se toma distancia de la idea fcil segn la cual las innovaciones tcnicas determinaran mecnicamente los cambios sociales adecuados. Esta fascinacin ante las proezas de la tcnica conduce bastante rpidamente a la precipitada conclusin de que la clase asalariada est condenada.

Para quitarse de encima ese dispositivo ideolgico, lo ms simple es preguntarse cul es el modelo de las empresas numricas. Dicho de otra forma: cmo ganan dinero? Apple vende smartphones y tabletas; su modelo se distingue en un casi-monopolio que se basa, por un lado, en una sobreexplotacin de la mano de obra y, por otro, en la renta que le proporciona la adicin de los consumidores a su sistema cerrado. Pero, a fin de cuentas, Apple gana dinero vendiendo mercancas. No hay pues nada nuevo bajo el sol desde este punto de vista y ello permite subrayar un resorte ideolgico consistente en la mezcla de dos cosas: los resultados notables del producto y el hecho de que es una mercanca clsica. La misma cosa se podra decir de Amazon, que no es otra cosa que un distribuidor de mercancas almacenadas en inmensos hangares (o de grandes servidores para los bienes numricos) que son manipulados por proletarios.

La tipologa de las plataformas es todava ms diversificada. Por ejemplo, Blablacar y Uber no tienen exactamente la misma lgica. En el primer caso, la plataforma pone en contacto a dos personas que han escogido hacer el mismo trayecto y comparten los gastos. Se trata entonces de una transferencia de renta entre personas individuales que no crea en s misma valor. Por contra, la plataforma percibe una comisin que corresponde a la venta de un bien mercantil, en este caso el servicio de puesta en contacto. Uber, y otras muchas como TaskRabbit en Estados Unidos, funcionan ms bien como agencias de trabajo temporal, poniendo a disposicin a asalariados que van a realizar una tarea para un cliente que va a pagar por esa prestacin.

Las aplicaciones de puesta en relacin hacen as posibles transacciones que habran podido ser realizadas bajo otras formas pero a un precio ms elevado o no se habran realizado. Se podra hablar de empresa virtual que pone directamente en contacto al comprador del servicio con una persona asalariada. Desde un punto de vista estrictamente econmico no hay verdaderamente nada nuevo bajo el sol. La plataforma rentabiliza su inversin y sus algunos asalariados, cobrando una comisin: la mercanca que vende es el servicio de puesta en relacin. El trabajador recibe una remuneracin, como lo hara un pequeo artesano. La gran diferencia es evidentemente la no aplicacin (potencial pero no inevitable) de toda legislacin social y fiscal. Este sector de la gig economy se asemeja al llamado sector informal o no declarado de los pases en desarrollo y el estatuto de sus participantes es frecuentemente ms prximo al de un jornalero del siglo XIX que al de asalariado o incluso trabajador autnomo.

Ello es particularmente evidente en el caso del micro-trabajo que consiste, como explica el sitio web foulefactory.com, en automatizar las tareas manuales ms laboriosas mediante una remuneracin mnima. El ejemplo emblemtico es el del Turco Mecnico (Mechanical Turk) de Amazon: esta plataforma (mturk.com) pone en contacto a particulares y empresas que proponen microtareas. La misma denominacin de Turco Mecnico es reveladora. Hace referencia a la famosa superchera de finales del siglo XVIII: un autmata vestido a la moda turca jugaba al ajedrez (y ganaba la mayora de las veces). En realidad era un ser humano que manipulaba al maniqu. Amazon reivindica orgullosamente la referencia a ese subterfugio, anunciando el slogan inteligencia artificial: se reconoce as que muchas tareas que parecen haber sido automatizadas son de hecho realizadas por pequeas manos pero diseminadas a travs del mundo y subpagadas. Amazon simboliza as el verdadero subterfugio ideolgico consistente en transformar el recurso a esta sobreexplotacin en maravilla de la tecnologa.

Adis a la teora del valor

Un paso suplementario se realiza con las teoras del digital labor. Ese trabajo gratuito realizado por los consumidores que surfean en internet sera explotado, ya que produce una informacin que se capta integralmente sobre el sitio web y que ser revendida: hay pues captacin de valor producida por los pro-consumidores (prosumers).

Este esquema conduce a elaboraciones tericas a veces descabelladas y que pueden incluso presentarse en un marco conceptual que evocara la teora del valor. Este es el caso de Christian Fuchs que lleva hasta el extremo la tradicin operaria italiana: la fbrica es el lugar del trabajo asalariado, la fbrica no est solamente en el edificio: est en todos los lugares/3.

Para Antonio Casilli, otro terico del digital labor, creamos valor sin saberlo, especialmente a travs de los objetos conectados: el simple hecho de encontrarse en una casa o en una oficina inteligentes. es decir equipadas de dispositivos conectados, es ya productor de valor para las empresas que colectan informaciones/4. Es necesario entonces reconocer la naturaleza social, colectiva, comn, de todo lo que se produce en trminos de contenido compartido y de datos interconectados y prever una remuneracin que mida volver a dar al common lo que ha sido extrado. De donde la idea, que defiendo, del ingreso de base incondicional.

Esta justificacin del ingreso de base se basa en una extensin ilegtima de los conceptos de valor y de explotacin y, finalmente, de una incomprensin de las relaciones sociales capitalistas. El gran problema del capitalismo numrico es al contrario su incapacidad de mercantilizar los bienes y servicios virtuales que produce.

Otros dos adeptos del capitalismo cognitivo van todava ms lejos al proponer un ingreso social garantizado que debera ser concebido e instaurado como un ingreso primario ligado directamente con la produccin, es decir como la contrapartida de una actividad creadora de valor y de riqueza en la actualidad no reconocida y no remunerada/5. El trmino de ingreso primario remite a la distribucin primaria de los ingresos, entre salarios y beneficios. Dicho de otra forma, el ingreso garantizado es pensado como una forma suplementaria de ingreso que debera agregarse al salario y al beneficio. Pero este ingreso correspondiente a una creacin de valor ex nihilo nos hace entrar en un mundo paralelo fantasmgorico que ya no es el capitalismo.

Saldo de cualquier cuenta

El primer impasse estratgico de los proyectos de ingreso universal se basa en una idea raramente subrayada que por otra parte reenva al postulado de base, es decir que el pleno empleo est en lo sucesivo fuera de alcance. Sin embargo, es fcil mostrar, casi aritmticamente, que el pleno empleo es esencialmente una cuestin de reparto /6. Decir que el pleno empleo est fuera de alcance equivale pues a admitir que es imposible modificar la distribucin del valor agregado de las empresas en el sentido de una creacin de empleos por reduccin del tiempo de trabajo.

Sin embargo los proyectos de ingreso universal implican, tambin ellos, una modificacin de la distribucin de los ingresos necesaria para financiar el ingreso incondicional en un nivel suficiente para asegurar un nivel de vida decente. Pero, por qu ese cambio en la distribucin al menos tan drstico- sera ms fcilmente aceptado por los dominantes que un reparto del trabajo?

Los partidarios del ingreso universal se encuentran a continuacin confrontados con una contradiccin fatal. Si el ingreso es suficiente o decente, su financiacin implica redesplegar ampliamente la proteccin social, ya que no hay fuente autnoma de creacin de valor. Ello supone una regresin social que consiste en remercantilizar lo que ha sido socializado. Si el ingreso se fija en un nivel modesto, como etapa intermedia, entonces el proyecto ya no se distingue de los proyectos neoliberales y les prepara el terreno.

Al idealizar al precariado como si correspondiese completamente a un trabajo ms autnomo que permitira liberar las iniciativas, se ocultan las formas ms clsicas y dominadas. Al proponer el sobrepasamiento de la condicin salarial hacia un post-asalariado adosado a un ingreso de base se facilita la tarea de los que organizan en la prctica la vuelta al pre-trabajo asalariado. Los partidarios progresistas de un ingreso de 1000 euros mensuales tienen el riesgo de favorecer la puesta en prctica de un ingreso universal de 400 euros como saldo de todas las cuentas- que permitira, adems, reducir ventajosamente los costos de funcionamiento del Estado de Bienestar.

Adis al programa de transicin

La combinacin de fundamentos tericos errneos y de orientaciones programticas vacilantes conduce fatalmente a renunciar o a girar la espalda a los ejes esenciales de un proyecto coherente, que empiece por la reduccin del tiempo de trabajo. Ms all de algunas posiciones conciliadoras (eso es complementario) los partidarios del ingreso universal ignoran o desacreditan esta palanca de accin. Para Philippe Van Parijs, uno de los grandes promotores de la renta universal, ella es una idea del siglo XX, no del siglo XXI porque la realidad del siglo XXI (a la que es necesario pues resignarse) es la multiplicin del trabajo atpico, del trabajo independiente, del trabajo a tiempo parcial, de los contratos de todo tipo/7.

Proyectndose en un futuro indistinto, todos estos proyectos saltan por encima de la necesaria movilizacin alrededor de medidas de urgencia como el aumento del salario mnimo y de las rentas mnimas sociales (con su extensin a los jvenes de 18 a 25 aos). Al resignarse a la precarizacin dejan en realidad el campo libre a los proyectos liberales de un ingreso mnimo nico e insuficiente que sustituira a las rentas mnimas sociales existentes.

Al favorecer el espejismo de un salario para toda la vida o un ingreso incondicional, estos proyectos obvian una versin radicalizada de la seguridad social profesional que asegure la continuidad del ingreso/8 (se entiende por seguridad social profesional la que tiene por objeto asegurar la continuidad del recorrido profesional y el mantenimiento de los ingresos frente a las rupturas unilaterales de los contratos, a la vez que se instaura el derecho a la movilidad de las personas; segn algunas propuestas los ingresos correspondientes a los perodos de no trabajo se financiaran por cotizaciones mutualizadas a cargo de las empresas; ndt).

En fin, estos adioses al pleno empleo impiden plantear la cuestin de las necesidades sociales y de adoptar una lgica de Estado empleador en ltimo trmino. La cuestin ecolgica permanece ausente, salvo que la frugalidad del ingreso de base sea suficiente para desencadenar el decrecimiento.

De forma general, el xito de estos proyectos se explica sin duda por las coordenadas de un perodo bastante de pesadilla. Parecen representar atajos que permitan sortear los obstculos y pasar de nuevo a la ofensiva. Se encuentra esta misma bsqueda de soluciones milagro en terrenos conexos: las monedas mgicas (libre, doble o refundadora) para crear actividad, la vuelta a las monedas nacionales para salir de la crisis del euro, el sorteo aleatorio para restablecer la democracia, etc. Estas utopas encantatorias no son solamente estriles: son tambin, desgraciadamente, obstculos a la construccin de una estrategia de alternativa encarnada en la realidad de las relaciones sociales.

Notas

1/ Michel Husson, Fin du travail : le temps des gourous, A lencontre, 23 de junio de 2016.

2/ Michel Husson, Le grand bluff de la robotisation, A lencontre, 10 de junio de 2016.

3/ Christian Fuchs, Prolegomena to a Digital Labour Theory of Value, tripleC, 10 (2), 2012.

4/ Antonio Casilli, Digital labor : qui profitent nos clics ? , Le Temps, 12 de enero de 2015.

5/ Carlo Vercellone et Jean-Marie Monnier, Mutations du travail et revenu social garanti comme revenu primaire , Les Possibles n11, Otoo de 2016

6/ Michel Husson, France. Rduction du temps de travail et chmage: trois scnarios , A lencontre, 4 de abril de 2016.

7/ Philippe Van Parijs, La rduction du temps de travail est une ide du XXe sicle, LObs, 7 de julio de 2016.

8/ Laurent Garrouste, Michel Husson, Claude Jacquin, Henri Wilno, Supprimer les licenciements, Syllepse, 2006.

http://alencontre.org/societe/le-monde-merveilleux-du-revenu-universel.HTML

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article12082



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