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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2017

Entrevista a Gaspar Mikls Tams, filsofo hngaro
"Los refugiados son los nuevos gitanos"

Corina Tulbure
Pblico


El filsofo Gaspar Mikls Tams es un intelectual de referencia en Europa del Este, con varios libros traducidos a ms de catorce lenguas. Importante figura de la actual disidencia poltica hngara, explica a Pblico qu sucede en el Estado policial de Viktor Orbn y en las sociedades europeas, a las que define como posfascistas.

-Hace unas semanas, miles de personas permanecan retenidas por la polica en la estacin de Keleti, en Budapest. All dorman con sus hijos en el suelo. A tan solo unos metros, decenas de turistas paseaban y tomaban su caf tranquilamente en las terrazas. Cree que a nivel global vivimos una especie de apartheid donde unos, los privilegiados, pueden circular y residir en otros pases, mientras otros, forzados por las guerras o la pobreza a desplazarse, tienen vetada la movilidad y la residencia en otros lugares? Constituyen las personas llamadas ilegales una nueva clase social?

-No dira que son una nueva clase social, sino un nuevo pueblo. En mi ensayo sobre el posfascismo (Boston Review, 2000), explico que uno de los rasgos fundamentales del fascismo es limitar la condicin de ciudadano a una raza o etnia, con independencia de si existe una democracia formal. Y esta cuestin no solo afecta a migrantes y refugiados. Los gitanos de Europa del Este estn considerados como una etnia poltica, social y econmica inferior. Prcticamente estn excluidos de la vida normal, la vida de los blancos. Los refugiados de Oriente Prximo, frica o Asia Central son los nuevos gitanos. Tratados por la polica y el ejrcito como si fueran materia inerte, y por la poblacin blanca (legal, con pasaporte y DNI, con techo y trabajo) con indiferencia. Es un odio abstracto, incluso ms abstracto que el odio contra los parados o los que cobran ayudas sociales. Se vuelven invisibles. Son una poblacin considerada superflua e ilegtima a los ojos de las sociedades posfascistas, ms brutales en el Este, pero muy parecidas en todos los lados.

-El Gobierno de Viktor Orbn ha aprobado medidas contra las personas que no tienen permiso de residencia en Hungra: crcel, deportacin, delito penal para los que alojan o transportan a dichas personas. Qu pasa ahora en Hungra?

-Se ha limpiado el pas de migrantes, pero los extranjeros con dinero, es decir, los turistas, son recibidos con alegra; se les ofrecen mujeres guapas y a bajo precio. La opinin pblica hngara ya se ha olvidado de los migrantes, aunque la prensa de derechas y los todopoderosos medios estatales estn llenos de propaganda racista y culturalista.

Los escasos partidos democrticos tejen alianzas con el Gobierno de Orbn y con los que se declaran fascistas. La intelectualidad liberal se tambalea. El objetivo de la prensa tnica y chovinista, que es la gran mayora, consiste en manifestarse contra el cosmopolitismo liberal occidental y contra los pases vecinos, algo menos racistas que la Hungra oficial, sobre todo en el caso de los Gobiernos socialdemcratas de Rumana y Croacia.

Segn los ltimos sondeos, un 79% de la poblacin hngara cree que los refugiados deben ser controlados duramente y rechazados de forma rpida. A pesar de la miserable situacin socioeconmica que atraviesa Hungra, la popularidad del Gobierno es inmensa.

-Por otro lado, tambin hay ciudadanos hngaros que se manifiestan contra las medidas implantadas por Orbn.

-Estas protestas, as como la ayuda voluntaria y generosa de la gente el Gobierno no ha puesto siquiera un euro, ponen de manifiesto una indignacin moral y, sobre todo, un sentimiento de compasin, pero no se traducen en un proyecto poltico. El contenido de las manifestaciones se reduce al humanitarismo apoltico. Las nicas pancartas polticas que se han visto son las de los izquierdistas austriacos y alemanes. Por supuesto, estaban en alemn (Kapitalismus ttet), pero eso no ha interesado a nadie de aqu. Nadie ha propuesto, con una sola excepcin, que recibamos y demos alojamiento a algunos miles de sirios y afganos.

-Orbn cuenta con el apoyo de partidos ultraderechistas como el Jobbik. Cul es su poltica para los ciudadanos hngaros?

-Creo que todo el mundo tiene claro que el Estado hngaro actual es un estado autoritario iliberal, como lo llama con orgullo Orbn, una semidictadura chovinista que tan solo tolera una minscula oposicin arrinconada, filtrada, calumniada por los grandes medios. El sistema educativo est impregnado de propaganda nacionalista; los profesores y maestros, as como los mdicos, estn obligados a ser miembros de unas corporaciones nicas de tipo fascista-franquista; no existe el subsidio para los parados y el derecho a la huelga prcticamente no existe. Por otro lado, no hay ninguna resistencia visible, excepto la de los artculos que circulan por las redes.

-Qu pasa con los movimientos de izquierdas en este contexto?

-En Hungra, a excepcin de algunos grupos informales, no existe ninguna izquierda. Ni siquiera de modestas dimensiones, como en los pases de la antigua Yugoslavia, Rumana o Chequia. Adems, el fracaso de Syriza en Grecia ha daado enormemente el desarrollo de la nueva izquierda. En los pases centroeuropeos y del Este los partidos liberales y socialdemcratas son cada vez ms chovinistas y autoritarios. El conservadurismo se desvanece y da paso a tendencias fascistas, a un desprecio increble hacia la gente pobre.

-Cmo explica usted el racismo y la xenofobia en los pases del Este, teniendo en cuenta que han sido Estados socialistas? No solo Hungra se ha negado a aceptar a los refugiados; tambin Eslovaquia y Rumana.

-Usted no debe olvidar que incluso los pases del socialismo realmente existente es decir, del capitalismo de Estado burocrtico, autrquico y basado en la redistribucin han sido nacionalistas, empezando por el periodo del socialismo en un solo pas de Stalin. Todo lo que ha quedado del rgimen que se haca llamar comunista, pero que en realidad era tan anticomunista como sus demcratas adversarios occidentales, es la antipata hacia los pases ricos de Occidente. Tal y como ha expresado un millonario hngaro, propietario de un peridico de extrema derecha afn al Gobierno, las lites de izquierdas son pederastas. Segn su peridico, las democracias occidentales y estadounidenses estn dominadas por un lobby gay y por los judos.

-Por otro lado, miles de ciudadanos de Europa del Este trabajan en Occidente. Cmo se explica la xenofobia entonces? La derecha invoca la competencia por el trabajo

-A nivel econmico existe esa competencia. Dentro de poco, los inmigrantes de Europa del Este dejarn de encontrar trabajo en el mercado occidental. La dispora de nuestra regin no ama demasiado a los Estados liberales occidentales. Muchos hngaros y polacos que viven en Reino Unido, sobre todo jvenes trabajadores, muestran simpata hacia la extrema derecha y una profunda antipata hacia los negros, los paquistanes, etc. Existen tiendas en las ciudades britnicas con comida hngara, tocino y chorizos con paprika porque no les gusta la comida local. Pero justo esta misma gente, en Budapest, se va a comer a un MacDonalds

-El nacionalismo no solo renace en Hungra sino en toda Europa. Me refiero tambin a un nacionalismo abrazado por muchas personas en nombre de la soberana del pueblo. Sin embargo, en todos los pases existe un elevado porcentaje de migrantes sin derechos polticos (el derecho a voto va ligado a la nacionalidad), sociales y laborales, como un estado de apartheid de la ciudadana. Entonces, cuando hablamos de soberana del pueblo, quin forma parte hoy de este pueblo?

Hoy en da ya no existe un nacionalismo clsico, sino un etnicismo. En las actuales sociedades posfascistas, y casi todas lo son, la ciudadana no se puede diferenciar de la etnia, que se llama de forma tmida cultura mayoritaria. No se trata de apartheid. El apartheid fue una institucin muy precisa y estricta, y la realidad europea actual es muy informal y vaga. De alguna manera sobrevive tambin el nacionalismo tradicional. Solo hay que ver lo que pasa en un partido de ftbol Rumana-Hungra. Pero este es un nacionalismo vulgarizado, masificado, sin un proyecto poltico. Sin embargo, incluso en los partidos de ftbol, qu reprochan los ultras hngaros a los rumanos? Que son gitanos.

El racismo es mucho ms fuerte, tiene mayores efectos que el nacionalismo. A la vez, el racismo siempre ha sido un resultado de la competencia dentro de las clases subalternas, una competencia exacerbada ahora por el paro estructural, que es muy alto en todas partes.

Los proletarios que simpatizan con la extrema derecha aunque la mayora de posfascistas son de clase media, porque la extrema derecha siempre ha sido el movimiento de la pequea burguesa y lo contina siendo piensan que sus miembros son rivales en servicios sociales, infraestructura, educacin, etc. El racismo estructural institucionalizado reemplaza ahora el Estado del bienestar. En este sentido, el partido conservador britnico, por ejemplo, se llama a s mismo el partido de los trabajadores, y en este proceso se vuelve extremista, autoritario, xenfobo, chovinista. Es espeluznante, no bromeo. As que tiene razn, el centro-derecha realiza un viraje hacia una derecha radical, hard right. Se acaban de celebrar elecciones locales en Viena. Heinz-Christian Strache, el candidato de la derecha, afirma: Vamos a recuperar Viena despus de setenta aos. Quin gobern Austria hace setenta aos? Adolf Hitler.


Fuente original: http://www.publico.es/internacional/gaspar-miklos-tamas-hungria-refugiados.html



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