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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2017

Javier Cercas, el PCE y la Transicin: anatoma de un distante

Juan Carlos Monedero
Pblico.es


He de reconocer que disfruto leyendo a Cercas, cuando estoy de acuerdo y cuando no. Le debemos haber hecho parte de la tarea que no quiso hacer la academia, destripando parte de lo que pas el 23F (en Anatoma de un instante), y nos trajo a pasear a hroes olvidados, eso s, reconciliados. Pero es verdad que, afable como es, siempre opta por la amabilidad propia de quien no quiere estar seguro. Cercas nunca habra escrito el Cndido, porque si tomas mucho partido molestas en la corte y te mandan ms all de Salamina. Es verdad que Cercas no tiene la culpa de los titulares que le escogen, pero confunde. Puedes estar a favor y en contra todo el rato, algo intelectualmente rico, pero polticamente impracticable pues no puedes estar con los que desahucian y los desahuciados. Ya le ha pasado con la Unin Europea (esa que subcontrata a Turqua para que dispare a refugiados) cuando escribi: Yo entiendo que haya gente escarmentada que piense que la UE es un engaabobos, un trasto fro, distante e inservible. A esa gente hay que recordarle la historia, los beneficios sin disputa que la unidad ha aportado, la ambicin y la nobleza del proyecto. Cercas siempre entiende las dificultades vive de manejar con pericia los pronombres y el desnivel de las maysculas-, pero siempre se queda en la puerta. Le alabo la prudencia. Por eso, la memoria y la transicin le convocan. Y dice La transicin fue en parte una gran impostura, y la memoria, justa e imprescindible, ha fracasado, y El problema de la memoria histrica es que se convirti en un negocio, y Lo que hizo Marco el impostor de Mathausen- lo hizo todo el pas, y Todos somos como Enric Marco, incapaces de mirarnos al espejo, y ms recientemente, en uno de esos artculos donde la amabilidad se enfra con el hielo, uno de los errores fundamentales de la izquierda espaola consiste en haberle entregado el mrito de la Transicin a la derecha. Olvida que fue el propio PCE el que revis su papel durante la Transicin. No ser que la derecha est ms contenta con ese mito de la transicin que le sirve para justificar la gran coalicin, vaciar la hucha de las pensiones, luchar contra los moros en Lepanto, subordinarse provincianamente a Europa y callar cuando ha muerto Marcos Ana, preso 23 aos en las crceles de Franco?

La caricatura de la crtica a la transicin es la penltima consecuencia de las mentiras de la transicin. Decir que hubo violencia, que nos reconciliaron a fuego y sangre, que fascistas de toda la vida pasan hoy como demcratas de toda la vida extendiendo la idea de impunidad en nuestra sociedad, lejos de enturbiar la paz social sirven para adecentar nuestra democracia. Hay algunas claves para entender dnde est el desencuentro. Para que si alguien hace caricaturas quede como un caricaturista y si alguien frivoliza quede como un frvolo.

El problema no es tanto con la transicin en s, sino con su relato. En la versin oficial de la transicin, desaparece la calle, la protesta y, por supuesto, toda la gente que puso el pecho para evitar el continuismo de Arias Navarro y el rey Juan Carlos. El ltimo Presidente de la dictadura fue el primero de la democracia. Franco muri en la cama, pero la dictadura muri en la calle, como escribieron Sartorius y Sabio. Con sangre. Los cuerpos de seguridad y las bandas de extrema derecha mataron a casi 300 personas entre 1975 y 1983. La calle se invent la democracia y, en los momentos difciles, la calle es esencial hoy para que siga habiendo Parlamento.

El PCE se equivoc queriendo sacar a la gente de la calle con los pactos de la Moncloa. Lo hizo para obtener algn beneficio del gobierno de Surez despus del descalabro de las elecciones de 1977 (ya haba pactado la repblica, la bandera y la plurinacionalidad de Espaa). No iba a tener ni un puesto en la ponencia constitucional. El PCE pareca ms fuerte antes de pesarse. Slo le quedaba a Carrillo el recurso de CCOO para ofrecer algo a cambio de reconocimiento. Lo us y se brind para desactivar la calle, pero 1979 fue, pese a todo, el ao de mayor conflictividad laboral de la historia de Espaa. El PCE se alej de los trabajadores y a partir de ese momento la Transicin la iban a dirigir las clases medias ligadas al PSOE (cuando las clases medias estudiaban en el Pilar con los ricos. Por eso, uno de cada cuatro alumnos estudia hoy en colegios concertados y no en la escuela pblica). Ha escrito Joaqun Estefana que los Pactos de la Moncloa fueron un ejercicio de responsabilidad, porque, de lo contrario, hubiramos regresado al franquismo. Es decir, que si no te rebajabas el sueldo y perdas derechos laborales, volva el franquismo. Es decir, que el franquismo era una dictadura de clase y que la reconciliacin en la transicin no parece que fuera tan voluntaria.

El PCE rechaz al leninismo para compensar la cultura anticomunista sembrada por el franquismo (igual que el PSOE hizo otro tanto un ao despus con el marxismo). El eurocomunismo, como dijo Vzquez Montalbn, estaba hueco desde un principio. Lo que tena que haber hecho el PCE era buscar otro lder que no fuera alguien ligado a la guerra civil. Aunque el terrible Paracuellos fue un recurso propagandstico tardo del ltimo franquismo, afectaba a la credibilidad de todo el partido. Pero Carrillo nunca tuvo la generosidad de permitir que no fuera l quien mandase. Su ambicin estaba muy por encima de cualquier partido.

La Transicin tuvo lugar entre dos hechos clave de la penltima guerra fra: el golpe de estado de Pinochet contra Allende y la invasin de Afganistn. No creo que las cosas hubieran podido ser muy diferentes, pero si el PSOE no hubiera entregado el debate constitucional al secretismo y hubiera habido una discusin de fondo en Espaa, seguramente hubiramos ganado una generacin para la profundizacin democrtica. 5. Tan cierto es que se trata de una guerra de relatos que al tiempo que hombres como Juan Carlos de Borbn parecen hroes en vez de personas interesadas exclusivamente en sus asuntos, las mujeres han desaparecido del relato de la Transicin. En 1977, en la ltima amnista, salieron incluso condenados con delitos de sangre. Pero se quedaron en la crcel abortistas, adlteras, prostitutas. En ese relato, la lucha de las mujeres era un problema social, no poltico. Slo la izquierda radical se acord de ellas. El PCE, igual que haba hecho con el maquis, con la Repblica, con los muertos en las cunetas, lo sacrific, dira Cercas, por responsabilidad histrica.

Tiene toda la razn Gregorio Morn, que estuvo en el PCE y le tom bien el pulso, cuando mira el apoyo del PSOE al partido ms corrupto de la historia de Espaa: Ahora entiendo aquellos elogios de banquero segn el cual hemos hecho la transicin ms profunda sin tocar nada de lo que haba que derribar. Y la izquierda lo consider un xito! Qu carcter! Quiz por eso se pueda decir que una poca ha terminado. Aquello que se llam proceso de transicin ha saltado por los aires y estamos viviendo un Gobierno de coalicin que es como un perchero.

Y tiene toda la razn tambin Cercas: quien no sabe de dnde viene, no sabe a dnde va.

Fuente: http://www.comiendotierra.es/2017/01/04/javier-cercas-el-pce-y-la-transicion-anatomia-de-un-distante/



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