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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2017

Por qu leer a Julio Antonio Mella?

Julio Csar Guanche
OnCuba


Julio Antonio Mella naci el 25 de marzo de 1903 en Cuba. En la mayor de las Antillas suceda el primer experimento neocolonial a nivel planetario: conserv el estatuto de pas dominado a favor de una metrpoli y fue laboratorio para estructurar en el siglo XX la condicin ms general del desarrollo capitalista dependiente. En su mbito familiar, Mella naci como hijo bastardo de la relacin extramatrimonial entre un sastre acaudalado, Nicanor Mella Bre, y la joven irlandesa Cecilia McPartland Diez. Su abuelo paterno fue general de las luchas por la independencia de Dominicana.

Ninguno de estos datos es gratuito para comprender la formacin de su personalidad: conoci la discriminacin de los hijos naturales, siendo un adolescente pudo viajar en primera clase, recorrer geografas, quiso y hubiese podido estudiar en Mxico, fue el estudiante mejor vestido de la Universidad de La Habana al tiempo que el mayor promotor de la reforma universitaria; fue sealado por algunos como mestizo pero fue admitido en clubes exclusivos para blancos; creci bilinge a la escucha de las historias de prceres independentistas latinoamericanos y del eco, dbil en la voz de la madre, de las luchas sociales irlandesas; trab amistad, por va familiar, con Eusebio Hernndez, veterano de la guerra de independencia cubana y despus insigne profesor universitario.

Fue discpulo del poeta, periodista y poltico mexicano Salvador Daz Mirn, se form polticamente en el seno de un pujante movimiento obrero, bajo hegemona anarcosindicalista, en un pas con presencia significativa de proletariado urbano y con los agudos problemas propios del campo subdesarrollado, pudo llamar Maestro a un anarcosindicalista antisectario como Alfredo Lpez, uno de los pocos que poda dialogar y reconocer a los enemigos fraternos, los comunistas; forj su ideario democrtico y socialista en la lucha contra una dictadura y contra la opresin neocolonial, en medio de la emergencia de las vanguardias artsticas, del movimiento estudiantil, del femenino y del obrero propiamente dicho, vio sufrir a su esposa mientras su hija dorma en la tapa de una maleta de viaje, sostuvo una relacin personal y poltica muy intensa con una artista de vanguardia y combatiente internacionalista como Tina Modotti y conoci la brutalidad de las necesidades del exilio.

Esa amalgama le otorgara importantes ventajas a Mella: leer los textos del marxismo en sus traducciones inglesas, cuando eran an muy escasas en espaol; moverse entre diversos estratos sociales y contextos culturales, estar bien situado histricamente para comprender la trama revolucionaria de la independencia anticolonial cuando el marxismo viva confusiones trgicas respecto a lo nacional, introducir la estrategia poltica, indita en Cuba, de movilizar a la nacin a travs de una huelga de hambre, hecho que le llegaba en su tradicin irlandesa; combatir el sectarismo e imaginar alianzas polticas impensables para la correccin revolucionaria de su momento; ser dogmtico y despus superarse con tanta agilidad como hondura, comprender el legado de la esclavitud y formular las reivindicaciones de la racialidad como derechos ciudadanos, contribuir a convertir definitivamente el antingerencismo en antimperialismo, considerar el marxismo como una filosofa que no pretende inventar un mundo sino dar cuenta de la transformacin del realmente existente, inaugurar un nuevo pensamiento sobre Jos Mart y sobre la tradicin liberal revolucionaria cubana y un largo etctera. Entre otras cosas por esto es til leer a Mella: para comprender cmo elabor una obsesin la libertad, y alcanz una estrategia el socialismo.

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Julio Antonio Mella comprendi lo esencial del marxismo: la emancipacin de los trabajadores ha de ser obra de los trabajadores mismos. Este es su desideratum: encontrar en la autonoma de la persona, y en la independencia de la organizacin revolucionaria, el recurso de la libertad. Si lo producs todo, producid en fin, vuestra liberacin y la de todos los oprimidos.[1] Es esencial comprender la magnitud de este aserto de Mella: la tradicin preponderante en el socialismo existente hasta hoy ha sido la del socialismo desde arriba, con el culto permanente al Estado y con la presencia omnisciente de las figuras esclarecidas, y los grandes lderes conductores de masas lo que fue camuflado por el marxismo sovitico con los rtulos del Estado Popular y el papel de la personalidad en la historia.

Mella combate la realidad de enajenacin poltica que representa el Estado, en el sentido que tiene en la obra de Marx estrictamente contrario a la forma en que lo comprendi el Socialismo de Estado cuando afirma: El Estado? Solamente esos ciegos que no pueden ver lo que no les conviene pueden afirmar su libertad, su imparcialidad en la gran guerra social.[2] El joven lder revolucionario comprende que el desarrollo del movimiento socialista, como el movimiento mismo de los trabajadores, en parfrasis de Rosa Luxemburgo, exige al menos tres condiciones: un partido que viabiliza y coordina la lucha, pero que no la dirige como una entidad superior del movimiento; un aparato estatal que reconozca la asociatividad obrera resultante de la lucha; y el desarrollo expansivo, por independiente, del movimiento socialista. A este socialismo desde abajo, nico factible para sostener la libertad como trama continuada, le es imprescindible defender, siempre, lo que afirma Mella: proclamar nuestra absoluta independencia de los valores consagrados, de las normas fosilizadas que dan la patente de revolucionario, de los maestros que se han atribuido en este siglo veinte, la vanidosa pretensin de ser pastores cuando ya nadie quiere ser rebao.[3] En los momentos presentes, quizs mejor que en cualquier otra ocasin, los oprimidos se dan cuenta exacta de esta verdad. Ya estn comprendiendo que su emancipacin solo podr ser obra de ellos mismos. No ms caudillismo, ora sea militar, civil o intelectual. []. La masa explotada no se va a liberar ni por las espadas providenciales, ni por los licenciados eruditos, ni por los falsos intelectuales que se dicen profetas.[4]

Mella restituye hoy una pregunta esencial del marxismo: el para quin es la revolucin, para quin es el socialismo: entiende que no se trata de liberar a unos para oprimir a otros, sino de liberar a unos como condicin para liberar a los dems: a los trabajadores, a los excluidos del trabajo, a los empleados precarios, a los trabajadores informales, pero, en general, para encarar no solo las diferencias producidas por el lugar ocupado en el trabajo, sino todas las diferencias las desigualdades producidas por la explotacin. Mella recuerda que el marxismo es una filosofa de la justicia: no trata solo sobre la pobreza, sino sobre las causas de generacin de las condiciones de la pobreza: la ausencia de posibilidad de intervenir sobre ellas; como es por igual una filosofa de la libertad: no trata solo sobre seres ms o menos pobres, ni ms o menos ricos, sino, sobre todo, sobre hombres y mujeres ms libres. Por ello, es conveniente leer a Mella: para conservar su vigencia como pensador antimperialista, pero tambin para estudiarlo como un pensador de la democracia socialista.

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Durante mucho tiempo, la responsabilidad por la muerte de Mella se le ha adjudicado al Stalinismo en la figura de Vittorio Vidali, presentado por unos como hroe romntico el clebre comandante Carlos Contreras en la lucha por la Repblica espaola, y por otros como asesino grotesco, implicado, entre otras, en las muertes de Trostky y de Andreu Nin. Segn se afirma, Vidali le espet un da a Mella, fuera de s: No lo olvides nunca: de la Internacional se sale de dos maneras, o expulsado o muerto!.

Los historiadores Adys Cupull, Froiln Gonzlez, Rolando Rodrguez, y Cristine Hatzky han aportado las pruebas definitivas sobre el asesinato de Mella. Ellos brindan informacin exhaustiva sobre la trama implementada por Machado para ejecutarlo despus de contratar para el empeo al cubano Jos Magriat y tras desembarazarse de varios polticos que, aun en el seno del Machadato, se haban opuesto sucesivamente a negociar la extradicin de Mella hacia Cuba, luego a pretender comprarlo por soborno y ms an a asesinarle. Los testigos cubanos de la determinacin de Machado de matar a Mella contaron sobre su fra e inflexible resolucin para acabar con la vida del lder y acerca de todo el proceso que llev al desenlace fatal. Sin embargo, ambas versiones explican mejor la vida de Mella que su muerte: lo explican todo sobre su carcter revolucionario.

Enemigo de los dspotas de las oligarquas, de los tiranos del capitalismo, y de los fanticos sepultureros de las revoluciones. Fue asesinado por Machado, pero fue el hijo nunca aceptado por el comunismo sovitico. Julio Antonio Mella personifica la imagen del revolucionario verdadero: de quien se ve obligado a ser un rebelde, en palabras de Fernando Martnez Heredia, para poder ser un revolucionario. Pueden citarse muchos errores en su vida, pero es muy difcil encontrar una opcin suya que no se situase siempre a la izquierda del espectro tenido por revolucionario. Ser rebelde es la nica forma de ser revolucionario. El revolucionario, por serlo, es un hijo bastardo de la cultura oficial de su poca, sus ideas son advenedizas para la teora aceptada, sus tomas de posicin resultan siempre incmodas para las burocracias que se proclaman e incluso se imaginan como revolucionarias.

Mella fue el hijo bastardo que aspir a un socialismo que, aunque parezca un imposible despus de la historia del siglo XX, todava puede y debe anunciar con todos y para el bien de todos como la buena nueva de su triunfo. Su pensamiento nutri la imaginacin de la nica revolucin socialista triunfante en Occidente, la Revolucin cubana de 1959, cuando esta debi ser muy rebelde respecto a la cultura oficial de su tiempo para poder ser una Revolucin. Pero Mella no sirve solo para legitimar un pasado glorioso, su pensamiento y sobre todo su actitud ha de acompaar la zozobra de los experimentos necesarios a las revoluciones del futuro: estas no lo sern sin hacer naturaleza plena la rebelda. Por eso, es imprescindible leer a Julio Antonio Mella: por lo mucho que debe andar en Amrica todava.

A 88 aos del asesinato del joven revolucionario cubano, OnCuba comparte estos extractos del prlogo a Julio Antonio Mella. Textos escogidos, de prxima aparicin en Cuba.

Notas

[1] Mensaje a los compaeros de la Universidad Popular.

[2] Los estudiantes y la lucha social.

[3] Nueva ruta a los estudiantes.

[4] Idem.

Fuente: http://oncubamagazine.com/sociedad/por-que-leer-a-julio-antonio-mella/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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